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DISCO INFERNO


 El número 65 de la calle “Jacinto Velasco” en la ciudad San Andrés De Rabanero, era un pequeño bloque de dos plantas.

Solo eran dos vecinos, una alegría para cualquier persona que anteriormente ha tenido problemas con la comunidad de propietarios, este no era el caso de las dos familias que convivían fraternalmente desde hacía varios años. En el primer piso vivían la familia Marín Garcia, eran tres personas, Juan el padre, Noelia la madre y la hija Susi. En el segundo vivían la familia Martínez Condal y también tenían una hija Mónica, y ellos Rafael y Vicenta, las dos chicas eran muy amigas y siempre salían juntas de fiesta, los matrimonios quedaban para comer y cenar bastante habitualmente, eran unos grandes amigos. Desde hace unos años, pasan cosas muy extrañas en el pueblo, varias chicas han sido violadas y golpeadas, los matrimonios hablaban frecuentemente de ese asunto cada vez que las chicas salían a divertirse, siempre les repetían la misma recomendación. --las dos, siempre juntas, no os separéis-- --si tranquilos no nos separamos en toda la noche-- después de darles los correspondientes besos a sus progenitores, salían con la alegría característica de la juventud. Realmente siempre estaban juntas, pero a veces aparecía un chico apuesto que durante unas horas las separaba, esta noche era Alfredo el que se acercó a Susi. --hola como te llamas-- --Susi y tú – --Alfredo-- cuando empezaba estaba conversación la otra siempre sabia que tenía que desaparecer durante un par de horas. Alfredo y Susi estuvieron charlando un buen rato, él propuso. --que te parece si salimos a tomar el aire fresco-- --si por supuesto, aquí el ambiente está muy cargado-- la joven pareja pasearon durante unos minutos alejándose de la discoteca, al final del paseo encontraron un lugar donde solían acabar muchas parejas para tener algo de intimidad.
La sangre de la juventud, les impulso y acabaron haciendo el amor entre árboles, césped y la luz de la luna, una vez saciados del deseo, emprendieron el camino de regreso, hasta el punto de partida, dentro de la discoteca, Susi busco a su amiga para explicarle lo maravilloso que fue todo. --Mónica fue fantástico, hemos quedado para vernos la próxima semana-- --ten cuidado, Susi, ya sabes lo que está pasando últimamente, violaciones y agresiones muy frecuentemente-- como siempre regresaron juntas a casa.
La que más se preocupaba era Vicenta, su marido muchas veces lo llamaban y tenía que salir de guardia por averías en las alarmas, cuando se quedaba sola no podía dormir hasta que regresaba su hija, la semana paso muy lentamente para Susi, tenía ganas de estar otra vez con Alfredo, este le envió un wasap para quedar en otra discoteca más alejada. --que te parece Susi, si quedamos en la disco “galaxia”-- --es que tengo que ir con Mónica, nuestros padres no nos dejarían salir por separado-- --no tienen por qué enterarse, ella que se quede en la disco de siempre y tú y yo juntos en la otra-- --no sé, me sabe mal por ella-- --piénsatelo, mañana me dices algo-- a través del wasap se pusieron de acuerdo las amigas, lo harían como estaba planeado. Una vez acabados de cenar, las chicas se prepararon para la salida semanal. --Chicas que os parece si os llevo yo con el coche, tengo avisos de averías y pasaré cerca de vuestro destino-- las dos amigas se miraron, los planes podían torcerse. --no te preocupes, iremos caminando-- --de ninguna manera, os llevará tu padre—respondió Vicenta a su hija. Bueno, los planes tampoco variaban mucho, tendría que dar una vuelta más grande Susi, pero al final acabaría entre los brazos de Alfredo. Una vez en la puerta de la disco se despidieron de Rafael. --adiós papa-- --adiós y gracias—repitió Susi una vez alejado el vehículo, las dos amigas se separaron, no sin antes desearse suerte. Antes de llegar a su destino, tenía que pasar por una zona muy solitaria, el corazón le latía a 1000 por hora, en parte por el deseo de encontrarse con su amado y, por otro lado, el miedo a la oscuridad del tramo por el que estaba pasando. Un ligero ruido la asusto, intento girarse para ver si alguien le seguía, no pudo, unos fuertes brazos la agarraron para arrastrarla hacia el interior de un pequeño bosque. No sabe el rato que estuvo en el suelo, con las braguitas en los tobillos y desgarrada en su interior, su amiga al ver que tardaban acabo avisando a los padres de ambas, que inmediatamente avisaron a la policía. Esto sucedió hace seis meses, nadie averiguo quien fue solo una persona, continuo investigando, quería saber quien fue el violador de su hija, ya casi lo tenía. --Juan, déjalo ya, la policía acabará encontrándole y le hará pagar su fechoría-- --no puedo Rafael, encontraré quien lo hizo y le pegaré dos tiros, ya casi lo averigüe-- los dos padres hablaban a menudo. --porque no me lo dijo y yo la hubiera dejado en la otra discoteca-- repetía Juan --supongo que el miedo a que no la dejáramos salir-- durante toda la investigación, el sospechoso número uno era Alfredo, en todo momento él podía demostrar donde se encontraba, era el único que sabía que iría a ese lugar y la hora. Después de mucho investigar, el padre de Susi, ya sabia quien fue el violador y como siempre dijo, lo buscaría y le pegaría dos tiros. Al fin pudo encontrar el día para realizar su venganza, no le dijo nada a nadie, cogió una escopeta, la puso en el maletero del coche y se marchó en su busca. Justo en el momento que arrancaba el coche, sonó el teléfono de Rafael, tenía una avería en la parte alta del pueblo, con desgana salió a proceder al arreglo. Juan regresó una hora después de salir en busca del violador. Vicenta llamó al timbre muy preocupada, su marido salió y nadie sabía nada en la empresa, tampoco responde al teléfono. Cuando estaba hablando con sus vecinos, sonó el celular. --si dígame-- --es usted la señora Vicenta-- --si dígame, ¿le paso algo a mi marido?-- --sí, hemos encontrado a su esposo con dos tiros el frente-- las mujeres se pusieron a llorar histéricamente, mientras en los labios de Juan, se dibujó una pequeña sonrisa. El violador de la zona nunca más volvería a hacer daño a nadie.

SOTOV, EL FINAL


 Ernesto llevaba más de 30 años en la lucha contra la delincuencia, muchas detenciones y muchas trifulcas, por supuesto, muchas veces ante el juez, aunque siempre era lo mismo, entraban por una puerta y salían por la otra, excepto en casos muy concretos, tenía muy pocas ganas de continuar en la lucha, su mujer lo notaba.

--que te sucede Ernesto, te veo muy apagado-- --me queda poco tiempo para jubilarme toda la ilusión que tenía al empezar, se me está acabando-- --normal cariño, muchas detenciones en tu hoja de servicios-- --no son los delincuentes los que me causan esta desmoralización, eso forma parte del trabajo y entra dentro del sueldo-- --entonces, ¿qué te pasa?-- --veo cada día nuestra ciudad, peor con la delincuencia-- --no te entiendo, eso es normal, hay más gente-- muchas veces mantenía con su esposa ese intercambio de opiniones, a él escasamente le quedaban dos años en activo, pero no sabía si los podría acabar. Dos días después de la charla con su mujer, llego a casa casi llorando. --Ernesto, no me asustes que te pasa--- --tuvimos una reunión con las autoridades locales, ¿sabes lo que sugirieron?-- --no, por supuesto que no, pero me lo explicaras tú si puedes—Ana tenía claro que su esposo tenía ganas de hablar. --según ellos, nosotros tenemos culpa de muchas cosas que están pasando-- Ernesto ya no pudo parar. --según los políticos de turno, tenemos que ser más discretos en nuestras actuaciones, que estamos espantando a la sociedad--- --¿qué podéis hacer vosotros?--pregunto Ana --a pesar de explicarles que cada día que pasa, hay más bandas organizadas y más violentas ellos insisten en que lo que tenemos que hacer es nuestro trabajo más delicadamente-- --estamos cansados de decirles que ellos tienen que crear nuevas fórmulas para que entre todos acabemos con la lacra que nos está comiendo, ellos se limitan a reírse en nuestra cara-- Ana abrazo a su marido, secándole las lágrimas de impotencia que caían por sus mejillas, nunca en todos los años que llevaban de casados lo había visto tan mal psicológicamente. --quieres creer que nos están acusando de no hacer nuestro trabajo para generar inseguridad y exigir aumentos de sueldo-- --cuando se darán cuenta de que la mayoría de policías lo somos de vocación, queremos que se cumpla la ley, esas que ellos tienen que gestar, para que la sociedad las cumpla-- -no te hagas mala sangre, te falta poco para jubilarte y ya difícilmente podrás cambiar nada—intento calmarlo Ana cuando acabaron de cenar, Ernesto se quería fumar un cigarrillo, pero se les acabaron. --me acercaré a la gasolinera a comprar tabaco-- --espera a mañana nos metemos en la cama y mañana ya comprarás—pidió Ana --no tranquila, son cinco minutos y regreso-- Ernesto arranco su coche para acercarse hasta la gasolinera que estaba a menos de dos kilómetros, dejo aparcado el coche en un lateral y se introdujo en el interior de la tienda a comprar tabaco como muchas veces anteriormente lo solía hacer. Esta vez sería diferente, no se percató que en la entrada una persona con gorra, estaba vigilando, mientras otra estaba atracando al trabajador. Cuando se dio cuenta de la situación, intento ayudar al dependiente, pero no pudo hacer nada, el que venía tras él atravesó su espalda con una catana, malhiriendo los dos pulmones, fue una muerte instantánea, no se pudo hacer nada por salvarle, la ambulancia fue rápida en la actuación pero con resultados estériles. Dos días después, en el entierro estaban todos los gobernantes locales y autonómicos, el féretro tapado con una bandera, que fue retirada por una de las autoridades para entregársela a la viuda, ella recogió la bandera y una medalla por el mérito al valor. Ana se dirigió donde estaban las autoridades, se parió delante de ellas, lanzándole la bandera y la medalla a la cara del más cercano. --Podéis hacer con esto lo que os dé la gana, él no volverá, pero vosotros continuaréis diciendo que todo está bien, que los periodistas y la policía son los que crean alarmismo, espero que mi marido sea el último caído por falta de oídos que los escuchen, porque la culpa no la tenéis nunca los políticos, la culpa es de los demás-- acabada la frase Ana se alejó de ellos para no girarse ni una sola vez, a pesar de las muchas llamadas que recibió nunca contesto a ninguna de los políticos, ella los consideraba culpables de la muerte de su marido. ¿Es solamente un relato de ficción? Eso lo sabremos en poco tiempo, la sociedad está cambiando a marchas forzadas, pero los políticos están estancados, a muchos de ellos solo le interesa una cosa, y esa cosa se denomina VOTOS…

AVISOS HORARIOS


 Como cada año la familia se reunía para celebrar el cumpleaños del patriarca, el señor Ramón.

Es como le llamaban la mayoría de vecinos y conocido señor Ramón, el señor delante del nombre era muy acertado. Ramón estaba casado con Conchita, todo el mundo en el pueblo lo apreciaba mucho. Esa noche vendrían a cenar con ellos sus hijos, Montserrat y Agustín. Como solía suceder desde que abandonaron el nido los hijos, ese día estaba reservado para la familia, siempre se reunían los cuatro para cenar, todo lo preparaba Conchita, que desde la mañana no paraba de preparar cosas para agasajar a sus hijos. Por la mañana se levantó un poco más tarde de lo normal, el despertador estaba parado a las 7,15 de la mañana, antes de sonar. Ese pequeño retraso no le impidió realizar todas las cosas que tenía en mente para la cena. Ramón, como cada año, les tenía preparada una sorpresa para sus hijos (él siempre decía que no quería regalos, que prefería tener un detalle con ellos por poder celebrarlo juntos). Algunos años les obsequiaba con ingresos en sus cuentas. --el dinero que tengo a mí ya no me sirve, prefiero dárselo a mis hijos y que lo disfruten—solía comentar. Se acercaba la noche y los padres estaban nerviosos esperando a sus hijos, ninguno de los dos estaba casado ni tenía pareja. Sonó el timbre y corrieron Ramón y Conchita, para abrirles y darles los primeros achuchones –buenas noches-- gritaron al unísono los dos hermanos Conchita fue la primera en abrazarlos, después Ramón la siguió. --cuantas ganas de volver a veros—siempre repetía lo mismo la madre, a pesar de verlos semanalmente, porque se desplazaban casi cada semana para estar un rato con sus padres --mama no digas esas cosas, ya sabes que siempre que podemos venimos mi hermano o yo---replico Montserrat --tenéis razón, pero es que os añoro tanto-- --cuando vais a venir acompañados—soltó Ramón --ya sabes papa que eso son palabras mayores, estamos bien y eso es lo importante--respondio Agustin los padres tenían ganas de que tuvieran pareja y poder reunir más gente en la mesa, ellos estaban solo por la labor de acabar sus correspondientes carreras y después estabilizarse, antes de formar una familia. Soñaban los dos con formar una familia como la de sus padres, siempre encontraron amor y ayuda en esa casa todo el que se acercaba. Mama tienes el reloj de cuco parado a las 7,15 acuérdate de darle cuerda y ponerlo en hora. --si no te preocupes de que lo pondré en hora más tarde. Después de cenar y como cada año llegaba la entrega del regalo que les hacía Ramón y Conchita. --Queridos hijos, cada año os hago un regalo, casi siempre económico, esta vez será diferente hace siete años que marchasteis de casa a vivir vuestra vida y nosotros nos alegramos, también hace quince que falleció vuestro hermano, como él siempre comentaba que quería conocer Paris, y ya que desgraciadamente no será posible, aquí tenéis dos pasajes para la ciudad de la luz, con las consiguientes reservas en los hoteles. --estos pasajes son para dentro de un rato—interrogo el hijo- --no puede ser, tenemos que trabajar mañana-- --tranquilos, una parte de la sorpresa es que ya hable con vuestros jefes y está todo solucionado --pero papa como hiciste eso—lloraban los dos de alegría. --como soléis tener ropa en casa, mama ya os preparo las maletas-- los dos hermanos estaban supercontentos. --tenemos que marcharnos a descansar, el vuelo es a las 7,15 de la mañana, tenemos que estar un par de horas antes para facturar—comento la pequeña de la familia. ---hijos, quiero que tengáis un gran recuerdo de esa ciudad, vuestro hermano siempre soñó con ir un día, vosotros seréis sus ojos, recordadlo, todo es en su memoria--- --lo sabemos, tendremos a nuestro hermano siempre en el pensamiento durante el viaje-- los cuatro se marcharon a descansar, pero la verdad es que durmieron poco los nervios no les dejaron pegar ojo. A las 3,15 todo el mundo se levantaba en la casa, un poco de café caliente y alguna magdalena para meterle algo en el cuerpo Ramón saco el coche del garaje para acompañar a sus hijos al aeropuerto, el equipaje ya lo dejaron en el maletero la noche anterior, todos contentos y un poco tristes porque el tercer viajero no podía estar. Durante el trayecto, ya que se acercaban al aeropuerto, una gran caravana impedía ir más deprisa. --raro esta retención—comento el padre --parece que hay un accidente un poco más adelante—comento el hijo la caravana avanzaba muy lentamente, eran las 4,15,suerte que salieron con tiempo, la madre daba cabezadas y no se enteró de lo que comentaban. Al pasar cerca del accidente, Conchita abrió los ojos y se espantó mientras estaban pasando junto a los coches accidentados, le causo una sensación de repugnancia y tristeza cuando vio dos cuerpos tapados con unas mantas, habían fallecido en el accidente, le sorprendió que el coche era el mismo modelo que el suyo, y lo que más le llamo la atención era el reloj del salpicadero marcaba las 7,15. Una vez pasado el accidente ya se divisaba la entrada al aeropuerto, aparcaron en uno de los grandes parkings y acompañaron a sus hijos hasta el lugar de facturación. Un rato charlando y tomando un café en la cafetería, les ayudo a hacer más llevadero el tiempo de espera, abrieron la puerta de embarque y empezaron a entrar los pasajeros, todos con caras de felicidad, los hijos se despidieron de sus padres y entraron en el avión. Los padres recogieron el coche y abandonaron el aeropuerto, estaban felices de poder hacer felices a sus hijos. El avión de Air France, cerro puertas y enfilo el principio de la pista de aterrizaje. Ramón y Conchita regresaban por la misma carretera que anteriormente les llevo al aeropuerto, parece que todo está normalizado. --Air France 747,destino Paris, puede comenzar las maniobras de despegue, pista libre adelante y buen viaje-- --gracias torre de control, iniciamos despegue-- 7,14 de la mañana las turbinas se revolucionan para despegar, los motores rugen atronadoramente. --7,14 este sol mañanero molesta mucho la visibilidad para conducir—comento Ramón --buenos días, pasajeros son las 7,16 de la mañana, temperatura que nos espera en Paris 20 grados disfruten del viaje, las azafatas les proporcionaran un pequeño refrigerio gracias, pueden desabrocharse los cinturones. Las ambulancias y bomberos llegaron rápidamente al lugar de los hechos, un camión arroyo a un coche que volvía del aeropuerto, los dos ocupantes murieron el acto, todo sucedió a las 7,15 de la mañana, es lo que les contaron a sus hijos, durante el reconocimiento de los cuerpos.

48 HORAS EN URGENCIAS


 9,30 horas de la mañana, con signos de cansancio y fatiga, me dirijo a la recepción de urgencias del hospital.

--buenos días, que le sucede-- primer momento comprometido, si está para la recepción de los enfermos, y no puede solucionar, para que pregunta, al final me enviara a la “sala de triaje”como a todos. --señor Hilario Marín, pase a la puerta de “triaje”--se escucha por megafonía. Una vez dentro la misma pregunta. --que le sucede—aunque esta vez si tiene sentido, me evaluara y sabrá si tiene que dar prioridad. Le explico mis síntomas y me envía de regreso a la sala de espera. Aproximadamente una hora después suena por megafonía, Enrique Garcia, justo la persona que entro después que yo (lo encuentro lógico, él va a una especialidad diferente que yo) cinco minutos después suena mi nombre, Hilario Marín. Una agradable enfermera me está esperando en la puerta para entrar en urgencias. --que tal señor Hilario-- --no muy bien, si estoy aquí la verdad—intento ser tan simpático como ella. La diligente enfermera me acompaña hasta un Vox, lugar donde pasaré las próximas 24 horas. Varios doctores y enfermeros me visitan, unos para tomarme las constantes y otros para averiguar, cuál es mi mal, uno de ellos, cirujano, decide que llego la hora de las torturas, informando al enfermero las pruebas que se me tienen que realizar. La primera tortura (de gran ayuda para solucionar mi problema de salud) una sonda nasogástrica (creo que se llama de esta manera) mientras te efectúan esta prueba es como si estuvieras en una montaña rusa, pero acordándote de los familiares del que la practica. En mi caso fue Jordi Correa, costo lo suyo, después de varios intentos al final lo consiguió(tiene mucho mérito, los pacientes no solemos colaborar mucho en este tipo de pruebas). Tengo que confesar que la última vez que llore de esa manera, fue el primer año que los reyes no me trajeron nada. Volvió otra vez uno de los primeros doctores y con una gran corrección me pidió que me pusiera en posición fecal lateral (pienso que se llama de esta forma, tan indecorosa posición) supongo que para evaluar mis problemas, una vez acabado salió del box (no pude ver su cara, si era sonriente o con cara de profesional de la medicina)la dichosa prueba la tuvo que repetir otro doctor, entre pruebas el amigo Jordi (ya casi lo consideraba un amigo a pesar de sus torturas)se acercaba al box para volver a tomar las constantes y todo estaba correcto. En una de esas visitas pude charlar un momento con él, es hijo de Calella, pero actualmente vive fuera de aquí. Ya era media tarde y empieza el baile en la discoteca. Una criatura de pocos años no para de chillar “no quiero, no quiero”y la madre en el pasillo era un manojo de nervios, los enfermeros y auxiliares consiguieron calmar al chico y realizarle la prueba que necesitaba, la tranquilidad parecía llegar a urgencias (que equivocado estaba) --enfermera, enfermera--una persona mayor gritaba continuamente(supongo que desconocía el funcionamiento del timbre de llamada) el personal sanitario, acudía lo más rápido posible a la llamada, una vez comprobado que no sucedía nada anormal, volvían con el resto de usuarios. --enfermera, enfermera--volvió a gritar desconozco por qué se refería en femenino y no en masculino. Ya vemos otra vez a Jordi y sus compañeros, acudir a la llamada angustiosa del paciente, lo clásico comprobación que estaba todo correcto, y a seguir. --enfermera, enfermera-- durante bastante rato fue la música ambiental de la sala. Nos acercamos a las 8 de la tarde, hora del cambio de personal que cuidan a los ingresados por urgencias. Antes de marcharse, Jordi, paso a desearme buenas noches, le pregunté. --cuando regresas-- --el martes, el lunes, descanso después de unas jornadas maratonianas del fin de semana-- le deseo buen descanso y le comento que espero no estar cuando regrese. Pasados unos minutos de las 8 entra en el box otra encantadora persona. --buenas noches, soy Lorena, la enfermera de noche, cualquier cosa que necesites me llamas por favor-- nos acercamos a las 10 de la noche y empieza el nuevo baile. Nuevo grito. --que pasa nadie me escucha- (tendrían que poner claramente el funcionamiento del timbre) gritaba un paciente el box contiguo al mío. Lorena y otros compañeros se acercan a ayudar a esa persona. A pesar de toda la corrección y educación de los sanitarios, el paciente seguía chillando, un doctor pidió que le realizaran una prueba de alcohol y drogas, estaba muy alterada esa persona y no pensaba acceder a ninguna prueba. --solo tome alcohol—gritaba a los enfermeros y auxiliares --solo tome alcohol, no sabéis tratar a la gente, no tenéis mano izquierda-- los gritos eran claros, ninguna prueba se pensaba hacer. Después de muchos gritos, los sanitarios decidieron avisar a seguridad, dos miembros intentaron dialogar durante bastante tiempo con el personaje, al final casi consiguen que se calle, pero fue un espejismo, una vez se marcharon los de seguridad. --quiero una pastilla para dormir—era el nuevo grito ya eran casi las dos de la mañana, y los gritos resonaban en todas partes. --no te podemos dar una pastilla para dormir si no sabemos lo que te tomaste—dejaban bien claro, Lorena y sus compañeros. No sé cómo lo consiguieron, pero al final se calló y pudimos descansar. Lorena me confirma que por la mañana me vendría a buscar una ambulancia para llevarme al hospital de Mataró para realizarme más pruebas. Acabada su jornada laboral, Lorena paso por todos sus pacientes para despedirse de ellos, igual que anteriormente hizo lo mismo Jordi. A las 9 de la mañana, como predijo Lorena, una ambulancia me recogía para llevarme a mi nuevo destino, urgencias de Mataró. Me encanto sentir la tibieza del sol en mi rostro, después del tiempo que estuve en un box cerrado. Varias ambulancias llegamos al mismo tiempo, aunque lo mío estaba programado, igualmente tuve que hacer cola para entrar, a estos sitios siempre hay que ir sin prisas y yo no tenía ninguna. Nuevos tubos entraron por mi cuerpo, esta vez por la boca y con una cámara mirar mi interior, desde las 9,30 en espera y aproximadamente a las 14,30 ya tenía las pruebas efectuadas. Más que una visita a urgencias, lo mío fue lo más parecido a un tour turístico por esta zona, estaban tan desbordados que me tuvieron que cambiar hasta siete veces de lugar, unas veces en box, otras en pasillo, tuve para todos los gustos. Por supuesto, aquí también tenían baile, Mossos controlando a un amigo de lo ajeno, que se lesionó (me sentí un poco discriminado, él tenía su box y le dieron de comer cuando lo reclamo, aunque anteriormente rechazo la cena). Una señora con muchas marcas encima (parecía la victoria Beckham) no estaba dispuesta a esperar por ver a su familiar ingresado por urgencias, se saltó todos los protocolos posibles, y para el box donde estaba su familiar que se introdujo, los vigilantes de seguridad detrás de ella. Esa persona no atendía a razones, incluso tuvo la osadía de pedirle el nombre a uno de los vigilantes para denunciarlo, obviamente el de seguridad se negó si quería algún dato, tenía su número de placa. No hubo violencia física, pero violencia verbal de la mujer, mucha y gran escala. Poco a poco se fueron despejando los pasillos y yo esperando una ambulancia para regresar a Calella, la espera creo que fue de récord güines, estuve esperando hasta 10 horas para que me recogieran. Supongo que hasta el santo Job hubiera perdido la paciencia en mi situación, a las dos de la mañana llegaba al sitio de partida, hospital de Calella. Verdaderamente, me siento relajado, cuando veo el campanario iluminado y la luz anaranjada de las farolas del parking. Apago la luz y cierro los ojos. Los fantasmas de la noche vienen a visitarme, (no eran los fantasmas, era un enfermero a tomarme las constantes). Sirva este relato como un pequeño homenaje a todos los Jordis y Lorenas silenciosos que cuando entremos en un hospital, nos cuidan y muchas veces aguantan nuestro mal humor, sin tener ellos ninguna culpa. Jordis, Lorenas no cambiéis, nunca sois grandes profesionales y grandes personas. Hasta aquí mis 48 horas en urgencias.

TODO PERDIDO EN MEXICO


 Como cada año Juan preparaba la tournée de la compañía de danza

él era el primero en marcharse, tenía que realizar la venta de entradas directas, todas las que se pusieron a la venta en internet ya se agotaron, faltaban 500 que se tenían que reservar para la venta en taquilla. Le gustaba mucho México, incluso tuvo una novia de allí, son tan dulces las mujeres mexicanas que cuando la conoció quedo encantando, aunque la relación no duro mucho, la distancia tuvo la culpa. El avión tenía la hora de despegue a las 19,35 del aeropuerto de Barcelona, le esperaban casi quince horas de vuelo, con solo una pequeña escala en Madrid. A pesar de la cantidad de horas no se le hacía largo el viaje, solía cambiar sus horarios para dormir durante la semana anterior a la partida, era un hombre previsor. El aeropuerto internacional de México es inmenso, siempre le parecía que aquello era una gran ciudad, recogió su equipaje de las cintas de su terminal, no tardo ni dos minutos en enfilar la salida para coger un taxi, le daba más seguridad que los transportes públicos. A la puerta del hotel Le Méridiem, le esperaba siempre el botones para acompañarlo a su alojamiento, el chico siempre le saludaba con una gran sonrisa que dejaban a la vista sus blancos dientes. --bienvenido señor Juan, le estábamos esperando-- --gracias Santiago, me alegro de volver a verte, siempre tan alegre y sonriente-- En el hotel todos le saludaban, se sentía como en casa, la comida siempre, la elegía él personalmente si le tenían que preparar algo difente algún día nunca ponían problemas al contrario dispuesto a todo para servirle. Cada día salía temprano del hotel, se dirigía al centro City Banatex, lugar donde cada día hasta la primera representación vendía las entradas del espectáculo. Intentaba siempre estar alerta a cualquier extraño movimiento cerca de él, la inseguridad estaba a la orden del día en este encantador país (ya sabemos la necesidad crea pequeños monstruos). Llevaba ya varios días con la venta a buen ritmo, tenía la sensación que las entradas las acabarían antes del estreno, a pesar de no ser baratas, el espectáculo merecía la pena y los mexicanos lo valoraban. La recaudación de ese día era superior a tres meses de trabajo de una persona normal, tenía en sus manos una cajita con más de, 45000 pesos mexicanos, lo que equivale a más de 2000 € mucho dinero para llevarlo a la vista, dentro de la cajita no se adivinaba su contenido, junto al dinero una navaja que le regalaron hace unos años, en el lateral se podía leer su nombre. JUAN GONZÁLEZ. Siempre la usaba para abrir cartas y sobres de la correspondencia que le llegaban, le tenía mucho cariño, era un recuerdo de los que no tienen precio. Al salir del centro, como cada día miro a los alrededores por si veía algo sospechoso, nada le llamo la atención, con paso firme se dirigió al taxi que estaba justo enfrente cruzando la avenida. Al llegar al semáforo, le inquieto las dos personas que se pusieron junto a él en ambos lados, el primero se dirigió con sonora voz. --Güero, no seas pendejo y dale a mi compañero la cajita ahora mismo-- --la cajita no tiene nada, solo recuerdos familiares—mintió Juan --dásela ahora mismo o te dejo seco—dijo el más alto de los dos enseñándole una pistola.no le quedo más remedio que entregarle la cajita y también la cartera, donde estaba toda su documentación, junto con el pasaporte y el móvil. Únicamente le dejaron el reloj, porque no lo vieron seguramente, era un buen reloj, valorado en varios cientos de euros. Los siguientes días, fue un trasiego de estamento oficial en estamento oficial para solucionar el asunto de la documentación, la policía no le hacía mucho caso, los robos estaban a la orden del día desgraciadamente, lo más triste es que todos lo ignoraban, una de las cosas que más le dolió, es que en el hotel donde tan bien lo trataban siempre le avisaron que si no podía presentar una Visa para hacer frente a los pagos, tendría que abandonar el hotel, que tristeza más grande sentía, estaba solo muy lejos de su país y nadie estaba dispuesto a ayudarle. Al día siguiente cumplía el ultimátum del hotel o pagaba o se tendría que marchar, se pasó todo el día pateando la ciudad, sin un triste peso para comprar nada absolutamente nada, sus pasos le llevaron al Zócalo. Una plaza impresionante donde se puede encontrar, el palacio del ayuntamiento, del gobierno local, y la Catedral Metropolitana, con sus treinta y cinco campanas, algo majestuoso para los visitantes. Hoy ni siquiera se para a mirar nada, únicamente caminaba sin rumbo fijo, desorientado y sin saber donde ir. Se le acercó un hombre hablándole en voz baja. --Güero, quieres droga, tenemos de todo-- aquella palabra lo saco de su letargo, Güero, la misma palabra que escucho de los que le robaron, levanto la cabeza y pudo ver la cara de uno de sus asaltantes. --Devolverme mi documentación—Juan se encaró con uno de ellos -- chinga de tu madre, pendejo Granizo, que te crees tú, ahora me darás también el reloj-- --no os pienso dar nada más—acabar esta frase y se puso a chillar Juan --socorro, ayuda, que alguien me ayude me están atracando-- no pudo acabar la frase, fue atravesado por varias cuchilladas en varias partes de su cuerpo, la policía, detuvo a los intimidadores y agresores de Juan, lo único que desconocían era de donde salió la navaja que le propicio las heridas mortales, era una navaja no muy grande y con un nombre escrito. JUAN GONZÁLEZ. Fue asesinado por su propia navaja, paradojas de la vida.

HORROR EN EL ANDAMIO 3ª PARTE


 La redacción de la carta era muy clara. “”señora Maria Fernanda, no pudo decirle quien soy, mi miedo es muy grande, me enviarían para mi país si el patrón descubre, que soy yo el que le escribió esta carta, su esposo Walter falleció en el trabajo, yo formaba parte de la cuadrilla que estábamos trabajando, no se crea lo que el patrón está haciendo correr de boca en boca, su marido no entro a robar nada, su marido era una persona muy trabajadora y amaba mucho a su hija, a usted también, siempre nos hablaba de ustedes en el descanso para almorzar, la empresa está situada en el pueblo de Tordera cerca del lugar donde ocurrió el fallecimiento póngalo en manos de la policía, el patrón y su hijo tienen que pagar por lo que hicieron, no descanse hasta que Walter pueda descansar el sueño eterno, me gustaría ayudarla más, pero tengo mucho miedo y también quiero que se haga justicia, D.E., P, amigo Walter.”” Maria Fernanda, con la carta en la mano, no podía parar de llorar mientras abrazaba a su hija, que era el vivo retrato de su padre, acariciandole el pelo negro azabache. Con la carta en la mano se dirigió a la comisaria de policía más cercana, uno de los vecinos que la vio caminando por el arcén de la carretera, paro para recogerla y llevarla a su destino en Blanes. En la puerta de la comisaria un Mosso le pregunto si tenía algún problema, viendo los rastros de llanto en su rostro. --si quiero denunciar que han matado a mi marido-- --tranquilícese entre conmigo en un despacho que hablaremos tranquilamente-- el mosso escucho toda la descripción de lo sucedido, cuando acabo le pidió que esperara un momento que llamaría al sargento de guardia. --sargento, tenemos un hilo para cerrar un caso con detenciones-- --de que se trata—pregunto el sargento --una vez acabado el relato, ambos se dirigieron a la sala donde estaba la esposa de Walter, que nerviosa les enseñaba la nota que le llego. --no se preocupe, señora, ¿cómo me dijo que se llamaba?-- --Maria Fernanda—respondió entre sollozos --aunque tengamos que hacer venir al comisario mayor, su caso se resolverá, no lo dude-- una vez acabada su declaración una de las chicas policías la llevo hasta su casa, no sin antes advertirle. --no diga nada a nadie de la carta, es muy importante que nadie lo sepa-- --no se preocupe, nadie sabrá nada de la carta, pero por favor encuentre a la persona que dejo morir a mi marido-- AL día siguiente un coche patrulla se acercó a la calle donde estaba la sede de la empresa COARC. S. A propiedad del Francisco arquelles y Rodrigo arquelles padre e hijo. Sonó un estruendoso timbre, ringggg, por el interfono se escuchó una voz muy seca. --¿quién es?-- --policía Mossos queremos hablar con los propietarios-- una vez abierta la puerta los nervios eran patentes en padre e hijo, la policía hizo la entrada en el despacho. --buenos días, son ustedes Francisco y Rodrigo arquelles –pregunto el cabo --sí que desean –contesto el hijo --vallamos al grano, tienen ustedes un problema muy gordo, una persona está dispuesta a testificar que el fallecido Walter estaba contratado en su empresa cuando sucedió el accidente mortal--- padre e hijo se miraron con evidente nerviosismo, desconocían que solo era un intento de la policía para qué se declaran culpables. --si, pero mi padre no lo sabía, fui yo el que saque el cuerpo de la obra para no tener problemas – intento salvar al padre del problema --tendrán que acompañarme los dos a comisaria para hacer la declaración y avisen a su abogado si lo tienen-- la jugada le salió bien a la policía, se desmoronaron a la primera, varias horas después ante las preguntas del inspector relato lo sucedido, aunque lo que no estaba claro era la parte de culpa del padre. Varios meses después llego la hora del juicio, unos momentos antes de entrar a la sala, el abogado de Francisco y Rodrigo pidió hablar con la demandante y su abogado. --aquí tiene un cheque, diga la cantidad que quiere que pongan mis defendidos y que se acabe todo aquí-- --un momento que hable con mi cliente—solicito el abogado de Maria Fernanda --le ofrecen el dinero que usted pida para olvidarnos del juicio-- --yo quiero que paguen su fechoría-- --la entiendo, pero posiblemente, solo le caerán un par de años como mucho-- --que me aconseja usted abogado-- saque lo máximo que pueda, su marido no volverá a la vida de ninguna de las maneras, usted, en cambio, podrá darle una vida decente a su hija-- --de acuerdo pídales un millón de euros-- --mi cliente pide para que se termine este asunto un millón de euros-- --esta loca esa mujer un millón de euros—contesto el hijo --bueno si no les parece bien, el juez dictara sentencia-- Francisco y Rodrigo hicieron un aparte para hablar. --hijo, es casi toda nuestra fortuna que hacemos-- --pagar papa, es eso o a la prisión iremos los dos y posiblemente el juez todavía nos pondrá una sanción económica más fuerte, hay que aceptar--- --de acuerdo, le daremos lo que pide-- acabados los tramites en el juzgado salieron padre e hijo con su abogado por una puerta y Maria Fernanda y el suyo por otra, ella llevaba el cheque en la mano, mientras pedía perdón mirando al cielo, por no conseguir justicia, aunque sabía que Walter la perdonaría, tendrían una vida tranquila ella y su hija. A pesar de no entrar en la cárcel, Rodrigo el hijo no podía descansar ni de día ni de noche, la conciencia no le dejaba, sentía mucha pena por lo que hizo, pasados unos años del acuerdo en el juicio, una mañana salió a caminar por el bosque con una cuerda en la mano, fue la última vez que le vieron con vida, al día siguiente una persona que paseaba a su perro por el bosque lo encontró colgado de una rama del frondoso árbol. En él más alla si existe algo, seguro que se encontraría con Walter, y le pediría perdón por su acto cobarde. Francisco, el padre, enterró en solitario y con mucha pena a su hijo, intento seguir con la empresa, pero los tiempos no eran buenos, la empresa producía perdidas y toda la familia le dio la espalda desde el triste suceso, toda la vida trabajando para encauzar el futuro familiar y ahora estaba solo, más solo que las ratas, nadie se acercaba a él para darle unas palabras de ánimo, nadie absolutamente nadie, tomo la decisión en un momento de tristeza por todo lo sucedido. El Currusco, era un drogadicto de la zona y para pagarse su droga se dedicaba a pequeños trapicheos. --aquí tiene las jeringuillas y el caballo que me pidió señor Francisco-- gracias, aquí tienes los 500 euros que te prometí y estos 200 para ti, cuídate y aléjate de problemas y sobre todo no hagas daño a nadie. El Currusco no entendía nada, pero estaba contento por el dinero que se acababa de ganar. Francisco por la mañana temprano enfilo el mismo bosque en el cual fue encontrado su hijo, una vez bajo el mismo árbol que su hijo se colgó, él se sentó en el suelo, extrajo una jeringuilla llenándola a tope de todo lo que le cabía, sabía que con esa cantidad no saldría con vida, mucha cantidad y bastante pura, acabaría su vida con sobredosis de heroína. La mujer que paseaba por el bosque encontró el cuerpo con la jeringuilla en su brazo, la ayuda sanitaria fue rápida, consiguieron salvarlo, pero su cerebro quedo tocado, no pudo reunirse con su hijo y Walter, solo repetía una frase en la locura que le quedo como recuerdo de su primera y única vez con las drogas. --Cuidado con el andamio, los fantasmas lo protegen.--

HORROR EN EL ANDAMIO 2ª PARTE

En el momento que los trabajadores empezaron a remover los hierros del andamio en busca de la persona que estaba en el, en el momento del derrumbe.

Aparecieron el jefe y su hijo, visiblemente muy nerviosos, el suceso hacía poco más de un minuto que sucedió

--no toquéis los hierros—grito el hijo del jefe

--pero patrón Walter tiene que estar entre ellos—

--¿Walter? ¿Qué Walter?---

--venir todos aquí rápidamente--chillo el hijo

--salir a la puerta del edificio, cuando llegue la policía y las ambulancias, le decís que no paso nada, cayó el andamio cuando nadie trabajaba,

 ¿entendéis?--grito el hijo del jefe

--mi padre y yo nos quedaremos aquí, vigilando que todo esté bien—

 --pero patrón, nosotros vimos como Walter subía al andamio—

--si alguno de vosotros vuelve a nombrar a Walter, nos encargaremos de que no encontréis trabajo en España nunca más y que os lleven a vuestro país por no tener papeles en regla, queda claro—

 los trabajadores se marcharon a la parte delantera del edificio esperando las autoridades y los sanitarios.

 --Tenemos que buscar rápidamente a ese desgraciado antes de que la policía llegue—hablo en voz baja el hijo, al padre

solo introducirse junto al montón de hierros, en la parte del fondo, se vislumbraba una mano humana.

--allá esta mira se ve una mano, vamos rápido—apremio el hijo

 rápidamente sacaron el cuerpo de Walter, de entre el amasijo de chatarra, extrañamente no sangraba por ninguna parte, todo fueron golpes sin sangrado --vamos lo dejaremos junto al edificio más cercano, no tiene ninguna identificación de la empresa—

 --hijo, parece que respira débilmente todavía, tendríamos que dejar que lo recojan las ambulancias—

 --papá seria nuestra ruina, créeme nadie pedirá explicaciones tú déjame a mí-- padre e hijo arrastraron el cuerpo, con vida todavía hacia un edificio cercano, justo en el momento que regresaron la policía hacía acto de presencia en el lugar.

--¿hay algún herido, trabajaba alguien cuando sucedió?—

--no, estaban todos en la parte de delante, suponemos que la lluvia reblandeció la tierra y causo la caída del andamio—respondió el hijo rápidamente

--echaremos un vistazo para comprobarlo—respondió el mando policial

estando la policía chequeando la zona sonó el walki, por el altavoz se pudo escuchar claramente.

--código diez cero, varón encontrado en la calle, fallecido, cerca de vuestro punto, acercaros para controlar la situación—

--diez cuatro, vamos hacia el lugar—

--que nadie se acerque, volveremos más tarde para inspeccionar, paren los trabajos por hoy—ordeno secamente el primer policía a los dos familiares.

 Una vez marcharon los guardias, padre e hijo continuaron con su estrategia.

 --nada de esto a nadie, no conocemos a ese hombre y nunca trabajo para nosotros, entro a robar en la obra y sucedió el derrumbe, yo hablare con los demás, tranquilo papá, todo ira bien—

la policía estaba ya junto al cuerpo encontrado en las cercanías de la obra que visitaron, el hombre murió de golpes a simple vista, aunque ningún rastro de sangre, ninguna documentación.

 El cuerpo de Walter, lo llevaron al anatómico forense en la ciudad de la justicia de Hospitalet de Llobregat, la esposa de Walter, intento ponerse en contacto con los jefes, no sabía donde tenían la empresa ni quienes eran, llevaba Walter varios días sin aparecer por casa, tampoco sabia quienes trabajaban con él, solo recordaba a uno jovencito que alguna vez los saludaba por la calle,

Walter siempre le decía que era un compañero de trabajo, pero no sabía donde vivía, estaba muy preocupada, no era normal.

La policía científica certificó que la muerte se produjo por múltiples golpes, como si hubiera caído rodando por una montaña rocosa, la policía interrogo a los trabajadores, ninguno sabía quien era, a pesar de la sospecha de que provenía del mismo lugar que ellos Figueras.

Cuando interrogaron al padre y el hijo. Fueron directos al grano.

--¿trabajaba para ustedes esa persona?—

 --no, no le conocíamos de nada—respondieron los dos

--no estaba en el andamio cuando ocurrió?—

 --no, ya le dijimos que no trabajaba con nosotros, si hubiera subido al andamio seria para robar herramientas—

 La policía no pudo sacar nada en claro. Estaban seguros de que estaba en la obra, pero no podían demostrarlo.

 Un día a Maria Fernanda, la esposa de Walter, le llego una carta anónima. Una carta que le decía. Tu marido.............................................. ¿Qué le explicaban en la carta?, lo sabremos la semana próxima. Continuará

 

HORROR EN EL ANDAMIO 1ª parte


  Seis de la mañana en Figueras, un pueblo de la provincia de Girona, cercano unos cuarenta kilómetros de Francia, la tramontana está presente, igual que prácticamente todos los días del año.

Cuatro personas esperan la furgoneta que los llevara a trabajar a una localidad del Maresme. Todos ellos provienen de algún lugar de Sudamérica, llegaron a España a buscarse la vida y ganar dinero (“plata” como le llaman ellos) encontraron trabajo en la construcción y eso les hacía sentirse personas válidas, hoy será el primer día de trabajo en la costa. El frío les hacía abrocharse bien la chaqueta y calarse un gorro de lana, suerte que en su destino no estaría tan baja la temperatura. Las luces de la furgoneta aparecieron de repente al girar la esquina más cercana, parándose junto a ellos. El jefe, un hombre regordete con las mejillas sonrosadas, se bajó del auto para abrirles la puerta y que pudieran entrar, hoy les acompañaba el jefe, pero ya les dejo claro. --hoy os acompaño para enseñaros el sitio y asesoraros de todos los trabajos que realizaréis, nada que no esté en el planin de trabajo lo realizaréis sin mi consentimiento, todos los extras los tendré que cobrar aparte-- --¿y nosotros cobraremos más por esos extras?--pregunto Walter el mayor de ellos. Walter tenía 52 años, llego procedente de Ecuador con su mujer y una hija, trabajo en su país también en la construcción, era el más experimentado de todos ellos (en realidad era el único que tenía experiencia). --Walter, tú siempre incordiando, si continúas con esas cosas, posiblemente no te llame más para ningún trabajo—fue la seca respuesta del jefe, el furgón con los ocupantes paso cerca del museo Dalí, punto emblemático en esta localidad, Walter a pesar de llevar varios años en esta ciudad todavía no había visitado el tan nombrado y famoso museo. --jefe, ¿cuándo nos dará de alta en la seguridad social?---pregunto Walter --demasiado hago que os pago religiosamente cada semana, la vida está muy mal y no puedo permitir según que cosas-- --trabajamos en peligro cada día, los andamios son altos y continuamente tenemos que cargar muchos kilos, podemos tener un accidente en cualquier momento-- --Walter haz el favor de callar o asustaras a los muchachos--- el resto del camino lo hicieron en silencio, los más jóvenes aprovecharon el desplazamiento para hecha una cabezada. Walter y el resto de pasajeros de la furgoneta, bajaron con cara somnolienta y sus mochilas de trabajo junto con las fiambreras para comer en un alto al medio día en la faena. La obra ya estaba empezada hacía algún tiempo, la empresa que realizaba la construcción desapareció y lo dejo a medias todo. El jefe llamó a Walter y le explico todas las tareas que tenían que ejecutar. --Walter tú como encargado, tienes que revisar que todo acabe perfecto, no quiero problemas de ningún tipo, cada día cuando regreses a Figueras nos das el parte del día a mí o mi hijo que está en la oficina de la empresa-- --de acuerdo patrón, pero necesitamos más medios de protección no tenemos ni cascos-- --esas cosas son para inexpertos y miedosos tú eres un profesional-- --si patrón, pero nunca esta demás, consíganos algo por favor-- --ok, Walter no te preocupes la semana que viene las tendréis, pero quiero que la faena avance a buen ritmo-- al medio día pararon para comer. Los muchachos más jóvenes veían mucho trabajo por efectuar y poco tiempo para acabarlo. --no os preocupéis, lo conseguiremos—Walter era optimista la tarde, paso rápido y cuando el sol ya estaba escondiéndose por el oeste, recogieron las herramientas para regresar a Figueras con la furgoneta. --bueno, muchachos mañana ya sabéis, vendréis ya solos y quiero puntualidad y seriedad en el trabajo—de acuerdo patrón, respondieron los más jóvenes. Walter presentía que la obra sería más complicada de lo normal. La carretera estaba cerca, los camiones tendrían problemas para descargar y la presión sería mucha. Durante quince días, cada amanecer la misma rutina, recoger a los compañeros y desplazarse al lugar de la obra, a él le hizo gracia que un hospital estuviera cerca, en caso de accidente tendrían ayuda médica rápida, solamente estaban a unos 300 metros. La tercera semana de labor, empezó mal, una gran tormenta acompañada de la clásica tramuntana hacía presagiar que el día sería muy largo. Al llegar al sitio de la obra, por suerte ya no llovía, el tiempo era de un gris plomizo y ambiente muy gélido, si no empeoraba el día les tocaba trabajar en la fachada trasera del edificio. Hicieron una pausa para la comida, momento que Walter aprovechó para explicarles los últimos detalles que tenían que realizar al acabar el almuerzo. --hoy tiene que quedar acabado el andamio para que podamos trabajar en toda la fachada, no quiero despistes. Todos atentos ya sabéis que el patrón tiene malas pulgas y esta tarde vendrá junto a su hijo para supervisar la obra-- todos asintieron, acabaron de comer antes de lo habitual para poder terminar todo lo que quedaba. Walter se lo agradeció. –. Gracias, amigos sabía que podía contar con vosotros-- a pesar del frío día, ya estaba casi todo preparado para empezar a acabar la dichosa fachada. El jefe llegaba justo en el momento que Walter se enfilaba a lo más alto del andamio, cerro la puerta del coche justo en el momento que se escuchó un gran estruendo, sonó como un derrumbe de un edificio de hierros. Todos corrieron hacia la parte trasera del edificio, lugar de donde provenía el ensordecedor ruido. Lo que vieron fue terrible, un montón de hierros de lo que hacía un momento parecía un fuerte andamio, los rostros de todos ellos estaban pálidos. Que había pasado, y lo más importante para los compañeros, ¿dónde estaba Walter? CONTUNUARA

EL RELOJ



Como cada día, Ricardo se personaba en su trabajo a la hora que le emplazaba el encargado, no era un trabajo continuado, solamente le reclamaban cuando sucedía una desgracia, esta vez fue una tragedia en un edificio de su ciudad, su trabajo consistía en limpiar edificios, pisos o locales donde hubo una desgracia, fuego, asesinato, derrumbe o cosas similares, tenía que limpiar la zona cero de la tragedia, a pesar de que llevaba más de cinco años en este trabajo, todavía no se acostumbraba, muchas veces solía encontrar objetos, que si tenían algún valor a su entender se los podían quedar, siempre que informaran a sus superiores para que quedara constancia del hallazgo y nadie les pudiera acusar de apropiarse de algo indebidamente.

Ricardo empezó la limpieza en el segundo piso, puerta 3ª,un matrimonio fue encontrado muerto a causa de las llamas que rodearon todo el edificio, todo estaba negro, el fuego se cebó con este hogar, no podía dejar de pensar en los moradores de este oscuro lugar, seguro que sufrieron mucho hasta morir. Mientras realizaba las tareas de recoger todo lo que quedaba en el sitio, le llamo la atención, una pequeña mesita de noche que estaba intacta como si la acabaran de colocar momentos antes de entrar él, una mesita de oscuro roble macizo, con mucho cuidado y mimo abrió el primer cajón, encontró unas cuantas monedas, seguramente serian coleccionistas, eran antiguas, seguro que tendrían valor para algún numismático, mimosamente las recogió, introduciéndolas en una bolsa para avisar del hallazgo. Ya estaba satisfecho con lo encontrado continuo con su trabajo, llevaba más de media hora empleado a fondo y se percató que todavía tenía un cajón que no registro en la mesita, se acercó para fiscalizar su contenido, le costó un poco abrir, al final cedió el cajón y dejo a la vista un maravilloso reloj de pulsera de hombre con cadena dorada, parecía de oro.

Se puso muy nervioso si fuera de oro valdría una fortuna, lo coloco en la correspondiente bolsa y acabo su tarea. Una vez acabada su jornada, se dirigió a la oficina de la empresa para dar parte de lo encontrado, la chica que se encargaba del registro abrió los ojos como platos cuando vio el reloj. --hoy tuviste mucha suerte, el reloj parece bueno-- --no creo era de un matrimonio mayor, no creo que pudieran gastar mucho en un reloj-- --llévalo a valorar a un especialista por si acaso-- Ricardo, se marchó del trabajo con el reloj en el bolsillo, dirigiéndose a una joyería para que le dieran un valor aproximado del cronómetro. El joyero lo miro detenidamente, hurgando incluso en su interior, no está mal, puede tener un valor de aproximadamente 50.000 €, es oro y platino, todo funciona correctamente, la única pega es que le tienes que dar cuerda. --quieres que lo ponga en marcha—pregunto el relojero --no, gracias, ya lo pondré yo en casa-- Cuando llego a su casa se lo enseño a su esposa, ella no entendía de relojes, pero le pareció muy bonito. --podemos venderlo—sugirió Ricardo --no cariño, nunca tuviste un reloj de calidad, es tuyo, te lo mereces-- No lo se ponía cada día, era muy pretencioso para lucirlo a diario, la semana siguiente tenían una boda a la cual les invitaron, era el momento para lucir el reloj. Salieron de su casa elegantemente vestidos hacia la iglesia, todo el mundo estaban vestidos con estilo, algo normal en estas celebraciones. Después de la ceremonia, una vez acabado el banquete, todos los invitados empezaron a desfilar hacia sus hogares. Ricardo miró su brillante reloj, la una menos cuarto de la noche ya. --que te parece si nos despedimos de todos y nos marchamos-- --si cariño yo también estoy cansada ya-- se despidieron de todos marchándose caminando hacia su hogar. En el camino unos desaprensivos los acorralaron con un afilado puñal. --darnos todo lo que tengáis ahora mismo-- la esposa de Ricardo les dio el anillo de casados y los pendientes, él hizo lo mismo con los gemelos y él pisa corbatas, también les dio la cartera. --no tenemos nada más-- --eres muy listo, aunque te escondas el reloj bajo la manga de la camisa, ya lo vimos antes, sácatelo y ponlo en la bolsa-- cuando los ladrones se marcharon corriendo, su mujer se puso a llorar histéricamente mientras él intentaba consolarla. Pusieron la correspondiente denuncia y empezaron a olvidar el maldito incidente. Dos meses después, otra vez en un trabajo rutinario, en una vivienda calcinada en un barrio pobre de la ciudad. A Ricardo le toco otra vez la limpieza. Como otra vez tiempo atrás, vio una mesita de roble oscuro prácticamente intacta, cuidadosamente la abrió, el mismo reloj que le robaron tiempo atrás estaba en su interior. Lo cogió con sumo cuidado, introduciéndolo en la correspondiente bolsa, para seguir los trámites legales. Su mujer al verlo se quedó en shock, dos veces el mismo reloj era cosa paranormal, no podía ser. Ricardo lo miro una y mil veces, sí, era el mismo, decidieron venderlo para no sufrir por lo que pudiera suceder. Una clásica tienda de compra y venta de oro fue la elegida. --le puedo ofrecer 1,500 €-- --ese reloj vale mucho más—replico Ricardo --posiblemente si, pero no funciona-- --si funciona solo tiene que darle cuerda-- el comprador giro la pequeña rosca unas cuantas vueltas, comprobando que efectivamente funcionaba. --vale les daré 5.000 €-- -vale 50.000 por lo menos-- --venga seré generoso les daré 10.000 última oferta-- --de acuerdo. Quiero perder de vista el dichoso reloj-- salió el matrimonio de la tienda un poco indignados, pero satisfechos, el reloj ya no les pertenecía. Al día siguiente los noticieros de las televisiones abrían con una triste noticia. Un fuego en una tienda de comprar y vender oro, causa la muerte de su propietario mientras dormía en su interior. Ricardo miró a su mujer, que asintió con la cabeza. --sí, es la tienda donde vendiste el reloj-- --tenemos que averiguar de quien es el reloj-- fueron a visitar un vidente, les escucho muy atentamente y les explico su conclusión. --el primer reloj de la historia fue diseñado para Carolina Murat, una de las hermanas pequeñas de Napoleón, que el día que le dejo de funcionar, lanzo una maldición, que todo el que posea este reloj, si deja de funcionar, acabe en la hoguera como sucedió con Juana De Arco 380 años antes según los historiadores-- desde entonces todo el que tiene en su posesión el reloj, (que cambia de diseño cada década) si lo deja pararse morirá entre dolorosas quemaduras. P.D. Si tu reloj necesita cuerda, no te olvides, puede ser el tuyo, el de la maldición


 

ESPERANZA PERDIDA, ESPERANZA RECUPERADA


 --Buenos días, el señor Enrique Fernández--.

--si soy yo que desea?-- --Le llamo de la empresa Natipol, nos envió un curriculum hace tiempo y estamos interesados en hacerle una entrevista laboral si todavía no tiene trabajo-- --si, si por supuesto, dígame cuando tengo que presentarme-- --si le parece bien el miércoles 28 a las nueve y media de la mañana-- --no se preocupe, estaré puntual, por quien tengo que preguntar – --es verdad no le dije mi nombre, Andrés Ramírez, gerente y propietario de la empresa-- --Gracias señor Andrés, nos vemos el miércoles muchas gracias-- Enrique colgó el teléfono y se puso a llorar, al fin una entrevista de trabajo. Hace doce años la empresa en la que trabajaba cerro sus puertas de una extraña manera, un día llegaron a su lugar de trabajo y la puerta estaba cerrada, todos los trabajadores se agolparon en la entrada y ninguno sabía nada, pasado un tiempo y poner denuncia en magistratura, no consiguieron nada, el empresario se fugó a Brasil con todo el dinero de la empresa, los trabajadores después de mucho pelear consiguieron cobrar el subsidio de desempleo, la mayoría llevaban muchos años trabajando en el mismo lugar y no pudieron cobrar nada de indemnización.
La mayoría tenían familia, esposa e hijos, no era este el caso de Enrique, solo tenía su esposa que se llamaba Violeta.
Aunque no trabajaba por motivos de salud, tenía fibromialgia crónica, era incapaz de trabajar, acababa agotada ante cualquier mínimo esfuerzo. Mucha gente pensaba que era cuento, físicamente era una mujer preciosa y figura de modelo, los hombres se giraban para mirarla cuando se cruzaban con ella. Violeta muchas veces intento trabajar en diferentes sectores, limpiando casas, hostelería, no podía aspirar a mucho más, ya que no tenía estudios, siempre le sucedía lo mismo, era incapaz de aguantar una jornada completa, algunas de las veces incluso se desmayó del dolor que sentía. Cuando Violeta entro por la puerta de su hogar, encontró a Enrique sentado en el sofá, con síntomas de haber llorado y una extraña sonrisa en sus labios. --Que te sucede cariño, te noto raro-- --Me llamaron de la empresa Natipol que quieren hacerme una entrevista – --es una buena noticia, a ver si tienes suerte-- --esta entrevista significa mucho para mí, la última entrevista fue hace cinco años, te acuerdas-- --si Enrique me acuerdo, esta vez será diferente-- --espero que sea una entrevista seria si ningún tipo de interés oculto-- --seguro que sí, podrás aportar tus conocimientos a esta empresa, ellos si valoraran lo que puedes aportar-- Esta conversación tranquilizo mucho al marido, la historia de la que hablan sucedió hace cinco años, una empresa del sector del metal, llamo a Enrique para ver en primera mano si era un aspirante válido al puesto que necesitaban. Como siempre Enrique llego puntual a la cita, su mujer se quedó en el aparcamiento esperando que saliera su esposo. Un hombre muy elegante, con traje impecable, corbata a juego y gafas de sol, al pasar junto a Violeta se la quedo mirando fijamente, con todo el descaro del mundo se le acercó para preguntarle. --que desea señorita-- --nada estoy esperando a mi marido, que está haciendo una entrevista de trabajo-- --no sé si su marido, entrara en la empresa, pero tiene mucha suerte al tener una mujer tan linda-- ella no dijo nada se metió dentro del coche y cerro la puerta de un fuerte portazo. --eres muy arisca preciosa-- ella desde dentro giro la cara y no se dignó a responder al engreído personaje, mientras esto sucedía en el exterior dentro estaba Enrique esperando a la persona que lo tenía que entrevistar. --no tardará mucho en llegar el jefe –repitió la secretaria ante los gestos de nerviosismo de él --gracias señorita, es que necesito mucho este trabajo-- --señorita Aparicio haga entrar al candidato por favor—sonó por el teléfono --señor Enrique ya puede pasar-- --buenos días— --buenos días, siéntese por favor-- --estudiemos detenidamente su curriculum y pudiera ser que la vacante fuera para usted-- --estoy dispuesto a realizar una prueba si fuera necesario-- --creo que usted es muy válido y tenemos otro puesto en la empresa, que le supondría cobrar tres veces más que en el que solicita-- --desconozco si estoy preparado para ese otro puesto—respondió Enrique --tenemos conocimiento que usted y su esposa suelen visitar caritas para recibir alimentos es verdad?--- --sí, estamos atravesando una mala racha, mi mujer no puede trabajar, y a mí no me llaman de ninguna empresa – --con nosotros tendrás mucho futuro, puedes llegar a cobrar 3.500 € limpios más incentivos-- --si cumplo con la necesidad del puesto, por mi encantado de empezar a trabajar ya mismo-- --si cumples todos los requisitos, solo falta uno, para que firmes el contrato que ya lo tengo preparado-- --que es lo que me falta –pregunto Enrique --¿su esposa es la que está dentro del coche negro?-- --sí, es que tenemos una visita médica-- --lo único que falta para poder firmar el contrato hoy mismo, es que yo personalmente tenga una cena con ella, para saber sus necesidades-- Enrique apretó los puños, tenía ganas de pegarle un puñetazo a esa víbora, intento mantener la calma. --si su mujer accede a una reunión privada conmigo, ¿sabe lo que significa privada? Entrarás a trabajar con nosotros como subdirector comercial mañana mismo y el sueldo ya te le comente antes-- --eres un hijo de perra-- terminada esta frase, se levantó y se dirigió a la salida. --ella se lo pasara bien y tú ganaras mucho dinero, jajajá-- al escuchar esta última frase Enrique se giró acercándose violentamente a su interlocutor, el cual no tuvo tiempo de escapar. Los cristales saltaron por los aires hechos pedazos al atravesar con su cuerpo el gran ventanal del despacho, la caída fue desde el segundo piso, no falleció, aunque estuvo cinco meses en el hospital. Ante la denuncia de Enrique, el argumento del director de la empresa es que ante la no capacitación para el puesto, al no conseguir el trabajo se volvió loco y lo ataco. El miércoles cinco años después puede volver a encontrar lo que busca, un simple quehacer para alimentarse él y su enferma mujer.

PAPEL DE GIRASOL


 Era el mes de marzo de 2020,muchas personas tenían que realizar una misión especial, era una misión muy importante para todos, aunque nadie se atrevía a preguntar

¿por qué?

No tenía sentido, pero toda la familia se reunió en el salón para acordar donde irían cada uno de ellos, entre todos tenían que ejecutar lo encomendado, era muy valioso para toda la familia. --Maria tú eres conocida en el barrio, nadie te pondrá pegas, te encargarás de las zonas más cercanas—ella efectuó una mueca de aprobación --vosotros Juan y Ricardo, os encargaréis de buscar en la parte sur de la ciudad, como hay muchos estudiantes nadie reparara en vosotros—los dos hermanos chocaron las manos en señal de conformidad. --papá. Tu zona será cerca de tu lugar de reunión con tus amigos—era el encargo para el abuelo. --y yo con el coche intentaré salir de la ciudad, y en el siguiente pueblo, con el traje y la corbata, nadie me pondrá reparos, pasaré por un viajante de negocios-- Ya tenían cada uno su zona para ejecutar su misión, cada uno de ellos se puso cincuenta euros en el bolsillo y con la excitación del momento fueron saliendo uno a uno con intervalos de cinco minutos, para evitar que la policía los pudiera detener y multar, el último fue el padre que bajo hasta el parking para coger el coche familiar para salir a cumplir su cometido, posiblemente la unidad familiar dependía de cada uno de ellos. Otra vez dos años después tenían que efectuar otra misión, si aquella vez fue arriesgada, esta vez no lo era tanto para la integridad de todos,el resultado de la mision volvía a recaer sobre cada uno de ellos, si en la anterior ocasión fue un éxito, esta vez no podía ser menos. --Volvemos a necesitar la unidad familiar, tenemos que ser una piña, poner los cinco sentidos y proceder a ejecutar nuestro cometido-- en esta ocasión no tendrían tantos problemas para realizar la misión, pero igual que la anterior, sería difícil de llevar a cabo, tenían que ser rápidos, madrugar, contando que nadie sospechara de ellos, si se daban cuenta se les podrían adelantar, sería el fin de la mision familiar. --juan y Ricardo, iréis a la zona del centro, pero entrar por separado, será la forma de que consigamos más material-- --de acuerdo papa, ya sabemos como actuar, no fallaremos-- --recordar cuando se levante la persiana, tenéis que ser los primeros en introduciros, si lo hacéis de esta manera tenemos casi asegurado el éxito de la misión-- --y sobre todo, si veis a una señora mayor que le cuesta caminar, no os sintáis mal, vosotros continuar adelante, es una estrategia para conseguir el botín otra familia-- --tu Maria no hace falta que te diga como actuar, te desenvuelves bien entre grandes grupos de personas, tu experiencia en las rebajas es una ventaja-- --abuelo usted esta vez ira con una muleta, se hará el cojo un poco más de lo normal, tiene que dar pena a las personas que estén cerca de usted, nadie tiene que sospechar que tenemos el plan preparado, no dude en usar la muleta si algún joven quiere impedir el éxito de su misión-- --yo como la otra vez con el coche iré hasta los pueblos más cercanos, seguro que podre conseguir el material buscado, pasaré por encima de quien lo quiera impedir-- Familia demostremos al mundo que estamos unidos y venceremos otra vez, igual que en el 2020. Todos volvieron con la misión cumplida, se encontraron en el salón y como dos años antes podían ver su triunfo. Dos años antes lograron reunir 650 rollos de papel higiénico(a día de hoy todavía tienen stock). Y hoy estaban orgullosos de tener doscientos litros de aceite de girasol(algo curioso es que nunca utilizan este aceite para consumir en su hogar) Se sentían los más ricos de planeta, ellos tenían en aquel momento papel de wc y ahora tenían aceite de girasol. Se acercaba una huelga de transporte, esta vez sí que sería una misión especial. Compraron un nuevo congelador de urgencia,ahora si que la lucha seria feroz pues tendrían que luchar contra todo el mundo, costara lo que costara,no importaban los daños colaterales PD: esta historia obviamente es una parodia de lo que está sucediendo en la actualidad en muchos lugares, aunque no exactamente como yo lo conté, si de forma parecida, la humanidad es muy fácilmente manipulable.

FALLO EN EL SISTEMA


  Carlos vivía en la calle Zarzamora 45 piso tercero, era muy apreciado por todos los vecinos, tenía 75 años era muy activo, cada día salía a caminar unos seis kilómetros, él siempre decía que.

“Quien mueve las piernas, mueve el corazón” cuanta razón tenía, él se sentía joven todo gracias a la actividad que tenía diariamente. Aquel día se levantó y no se encontraba muy fino, sentía pequeños mareos, él no le dio ninguna importancia, lo achaco al pobre desayuno que hizo, como cada día salió a caminar, al salir del portal se encontró con su vecina del segundo, Jacinta. --buenos días, Carlos-- --buenos días, Jacinta-- --le noto un poco pálido, se encuentra bien--- --si vecina un poco mareado, seguro que es porque dormí mal esta noche—contesto cordialmente Carlos se despidió de su vecina y continuo su recorrido mañanero, seis kilómetros le esperaban, apenas había caminado un kilómetro y se tuvo que sentar a descansar, le faltaba el aliento, se notaba muy sudoroso, tomo la decisión, algo no funcionaba bien en su cuerpo lo mejor era acercarse a las urgencias del hospital que le hicieran un reconocimiento. Fue caminando hasta el centro hospitalario, eran casi dos kilómetros, dos kilómetros de angustia, sudor frío y mareos, cada tres o cuatro minutos se tenía que parar a descansar, le faltaba el aliento. A lo lejos ya visualizaba el emblema del hospital, a él le pareció una maratón lo que tenía que caminar todavía, una pequeña subida le llevaría a la entrada de urgencias. En la recepción se encontró con dos chicas que le preguntaron los datos y que le pasaba, él contestó con voz baja, porque no tenía fuerzas para más. --me falta el aliento, mareos, sudor frío, el corazón me late muy rápido-- --no se preocupe, siéntese que le llamaran enseguida, para valorarle-- unos cinco minutos después por megafonía escucho su nombre. --Carlos García, pase a sala de evaluación puerta tres--- con gran esfuerzo se levantó y se dirigió a la puerta nombrada. Abrió despacio y se introdujo en la sala, un médico o enfermero le atendió desde detrás de la mesa. --buenos días, dígame que le pasa-- por segunda vez volvió a repetir lo que le sucedía. -- me falta el aliento, mareos, sudor frío, el corazón me late muy rápido-. Repitió con las mismas palabras que cinco minutos antes. --vino en coche usted-- Carlos no entendía a que venía la pregunta. --no, vine caminando desde casa-- --¿vive muy lejos?-- --unos dos kilométreos y medio aproximadamente-- –¿qué edad tiene?-- --75--contesto con desgana Carlos --a cierta edad no se puede caminar tanto, que no somos niños ya, espérese fuera que ya le llamaran-- Salió un poco enfadado de esa primera valoración, nada sobre como se encontraba, ni siquiera le auscultaron para escuchar el corazón que le latía fuertemente, tan fuerte que empezaba a sentir dolor en el pecho, se dirigió a una de las incómodas sillas de la sala de espera, ocupo una de ellas y espero que sonara su nombre. --Pedro Hernández—sonó por megafonía la persona que escucho su nombre se dirigió hacia la entrada para ser reconocido, uno tras otro sonaban nombres. Ninguno era el suyo, pasaba el tiempo y pesar de estar sentado y sin moverse los síntomas seguían siendo los mismos, ya llevaba tres horas y su nombre no sonaba las fuerzas empezaban a fallarle, se levantó y se dirigió al mostrador de recepción. --no me encuentro nada bien, necesito que me atiendan-- --usted y todos los que están en esta sala—respondió groseramente la recepcionista --llevo más de tres horas sentado y los síntomas que tenía siguen siendo los mismos, incluso el corazón me late más deprisa-- --siéntese cuando le toque ya entrara—fue la insolente respuesta mientras se alejaba del mostrador, pudo escuchar los comentarios de las dos personas que estaban detrás. --estos abuelos, no tienen nada que hacer y siempre tienen prisa-- la frase le indigno, pero no tenía fuerzas para discutir, en otra situación hubiera contestado, se sentó en uno de los rincones de la sala, continuando la espera, los nombres seguían sonando por megafonía, pero el suyo seguía sin sonar. Miro el reloj, ya hacía cinco horas que entro y todavía ningún médico le atendía empezaba a desesperarse, se volvió a levantar y se aproximó al mostrador nuevamente. --por favor me encuentro muy mal, necesito un médico-- --siéntese y no se ponga nervioso, pronto le llamarán--- --nos ha tocado el impaciente del día –volvió a comentar la chica de ventanilla a su compañera. A pesar de escucharlo claramente Carlos no tenía fuerzas para discutir, se apartó un poco más y se sentó en la última fila de sillas de la sala. Media hora después el sopor le invadió y cerro los ojos para intentar relajarse, aquello era inhumano. --Carlos Garcia-- no abrió los ojos, no escucho nada. --Carlos Garcia—volvió a sonar por megafonía Una de las chicas se percató que estaba en un rincón y se acercó para avisarle que le tocaba su compañera, le comento en voz baja. --muy malo se encontraba, pero de la siesta no lo despierta nadie ja, ja, ja-- --Señor Carlos su turno, señor Carlos-- al ver que no contestaba lo zarandeo ligeramente, al mirar su rostro se dio cuenta de que aquella persona no tenía vida, estaba muerto. Rápidamente, llamarón un médico, por mucho que lo intento, no volvía a la consciencia. Carlos dejó su vida en una sala de urgencias, víctima de una embolia pulmonar, el sistema fallo, nadie detecto la gravedad de la situación a pesar de los avisos del propio Carlos, estamos mecanizando situaciones que requieren la alerta de todos, vale más perder un segundo escuchando a las personas, antes que nadie le suceda lo que le sucedió a Carlos porque nadie escucho sus silenciosos gritos de auxilio.

EL ULTIMO DIA

 Juana llevaba treinta y siete años viviendo en aquel piso, treinta y siete años pagando el alquiler sin retrasarse ni un solo día. Había ha...