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LA MOCHILA SOBRE LAS ESPALDAS.


 Cada día se veía pasar por todo el pueblo, hoy estaba junto al colegio en su primer día de apertura, las madres y madres lo miraban con recelo y mucho temor.

Ese hombre podía hacer daño a sus hijos, su aspecto sucio y desaliñado, solo inspiraba temor, a veces se acercaba a alguien para pedirle un cigarrillo, lo cual hacía que esa persona acelerara el paso para no tener que hablar con él. Ernesto llegó a este pueblo de casualidad, se quedó temporalmente en él, como podía ser otro pueblo cualquiera, no tenía destino, no tenía futuro, no tenía presente solo tenía pasado un pasado que no podía olvidar. Ernesto solía dormir en cualquier portal, no tenía predilección, todo lo deba igual, las personas del pueblo solían llamar a la policía, no lo querían en su portal ni cerca de su casa, la policía venía y lo desalojaba, ante la rabia de Ernesto. Cada día lo mismo comía de lo que recogía en la basura, y lo que alguien le daba por pena, él no hablaba casi nada, solo a veces gruñía, como si fuera un perro enrabietado. Varias veces la policía lo recogió y lo encerró temporalmente en un psiquiátrico, pasados unos días, nunca más de una semana, lo dejaban marchar, porque según los doctores no significaba un peligro para la sociedad, él sin pagar cogía el tren o cualquier otro método de transporte, a veces incluso caminando los 35 kilómetros que le separaban y se dirigía otra vez al lugar de donde lo sacaron, ponía su mochila como almohada y se disponía a dormir no le importaba que fuera pleno día. Mucha gente lo miraba con desprecio y con cara de asco repetían. —es increíble que no se lo lleven y lo encierren—repetían la mayoría Ernesto no molestaba a nadie más haya de sus gruñidos cuando lo miraban con desprecio, era la forma de protestar contra la sociedad que de alguna manera lo discriminaban. No le importaba hacer sus necesidades en cualquier lugar, aunque fuera en plena calle, era la forma de protestar contra la sociedad que le recriminaban lo que hacía sin pudor, y al mismo tiempo le niegan la entrada a ningún establecimiento público para poder ir al lavabo. El solo tenía un recuerdo en su cabeza lo demás no le importaba. Nadie le pregunto nunca por qué se vio obligado a vivir de esa manera, a nadie le importaba, solo les importaba la imagen que daba a un pueblo turístico, lo importante era lo económico lo humano a nadie le dio por pararse a pensar que pasa por su cabeza para vivir de esa manera. Un día unas personas se lo quedaron mirando y le recriminaron su comportamiento. —porque comes desde el suelo, y escupes todo lleno de mugre, eres un foco de infecciones para este pueblo—le decían gritando. Las autoridades miraron por activa y por pasiva la forma de que ese hombre abandonara el pueblo, pero legalmente no podían más de los clásicos días que lo dejaban cerrado en el psiquiátrico cercano. Cuentan las personas que no se quería ir a una residencia para vagabundos, que solo quería estar en la calle y comer y dormir en ella, no quería convivir con nadie, él solo quería vivir buscando algo que nunca encontraría. Porque Ernesto tenía un pasado, un pasado que se remonta a 58 años atrás que es cuando nació. Fue un niño feliz con su familia los mejores colegios, los viajes a los mejores lugares con la familia, incluso estuvo de vacaciones un verano en el lugar que ahora usaba como dormitorio, ese pequeño pueblo turístico, a él en aquel tiempo le pareció un pueblo encantador bonito y con gente muy amable. De adolescente estudio en varios institutos y siempre con buenas notas, incluso se matriculó en una universidad para estudiar ingeniería industrial, todo le marchaba viento en popa. Cuando tenía 28 años conoció a una encantadora chica, Marieta la conoció en una de sus escapadas de fin de semana con los amigos, se intercambiaron los teléfonos y fueron quedando ellos dos, sin los demás amigos. A los 30 decidieron casarse, fue una boda majestuosa como la de unos príncipes, los padres de los novios estaban felices, eran una pareja perfecta. Pasados cuatro años ya tenían dos hijos, dos chicos a los cuales pusieron de nombre Ernesto como él y Juan, dos chicos preciosos. Todo empezó cuando celebrando los 10 años del mayor, después de un día feliz con toda la familia saliendo del restaurante, los padres de él cogieron el coche para volver a su residencia, a tres kilómetros del restaurante sucedió. Un tráiler a más velocidad de la permitida arraso el coche de los padres de Ernesto, destrozando el coche y falleciendo instantáneamente, cuando Ernesto fue avisado se quedó conmocionado y desgraciadamente tuvo que reconocer los cadáveres de sus progenitores. El entierro fue dos días después Marieta estaba continuamente apoyándole no lo dejaba solo en ningún momento, el cementerio estaba en una colina bastante alta y con unas vistas impresionantes. La carretera tenía muchas curvas y el coche fúnebre marchaba a poca velocidad, seguido del coche de Ernesto, no fue nadie más, por expreso deseo de la familia. Una vez acabado el sepelio, la familia se quedaron a solas frente al panteón familiar, los dos hijos y el matrimonio, los encargados de la funeraria y los trabajadores del cementerio los dejaron solos respetando su dolor. Veinte minutos después abandonaban el lugar, todo sucedió muy deprisa, al cruzar la carretera para coger el coche, Ernesto marchaba delante y ya estaba llegando al coche, le hizo girar la cabeza un grito desgarrador de su esposa mientras intentaba coger a sus dos hijos para salir de la carretera, no pudo escapar un coche que descendía a mucha velocidad los arrollo dejando la carretera plagada con los cuerpos de sus familiares más queridos, los dos hijos y su esposa. El coche se dio a la fuga. Paso mucho rato llorando junto a los cuerpos, al final lo consiguieron separar de ellos y los sanitarios le dieron un calmante, un poco más calmado se dirigió a su casa cogió una mochila un saco de dormir y abandono para siempre la vida que tenía. Ahora es una persona que duerme en la calle come en la calle y hace sus necesidades en la calle, la sociedad no conoce la historia que tiene detrás, solo le interesa la imagen. P.D.: Seguramente alguna vez en tu pueblo viste una persona como Ernesto, no los mires con odio, ni rabia, ni desprecio si puedes ayudarle en algo ayúdale, sino pasa de largo, no lo juzgues no sabes la mochila que pueden llevar en sus espaldas.

VACACIONES CON EL MAL


  Celebraban sus 25 años de casados y lo celebraban a lo grande, harían un crucero con unos de los barcos más grandes del mundo.

El Symphony, un barco donde podían viajar más de 6000 pasajeros, sería algo inolvidable seguro.

Después de un pequeño viaje en avión ya llegaban al puerto de Barcelona, lugar desde donde partiría el crucero, solo llegar al puerto para embarcar, les impresiono la majestuosidad del barco, esperaron como todos los pasajeros para embarcar, Marisa ya temblaba de emoción y a Fernando el corazón le latía de excitación, al fin podían realizar su sueño y lo harían celebrando 25 años de casados, mucho tiempo ahorrando para realizarlo, pero hoy era el día. A Marisa le recordó al barco de vacaciones en el mar, por la forma de recibirlos, las azafatas y azafatos, cuando llego su turno, el azafato saludo con un apretón de manos a Fernando y al saludarla a ella le hizo una pequeña caricia en la mano y mirándola a los ojos le dijo. —bienvenida al Symphony el barco que cambiara sus vidas, siempre tendrán un antes y un después, no olvidaran este viaje fácilmente— ella no le dio importancia a las palabras de bienvenida suponía que para todos era igual. Una persona del equipo del barco les acompaño a su camarote, el número 2349 en la planta más alta del barco. Un camarote muy lujoso con vistas al mar que surcaban en todo momento, dejaron el equipaje, y cuando salieron del puerto se aventuraron a investigar por todo el barco. Marisa con 51 años tenía un espectacular cuerpo y muchos hombres se giraban cuando se cruzaban con ella y Fernando se daba cuenta y se sentía un afortunado de que fuera su esposa. Visitaron muchas partes del crucero, pero a la hora de la cena, regresaron a su camarote cansado de caminar por el buque, a ella le encanto la zona de compras era más grande que los centros comerciales que solía visitar cuando estaba en su ciudad. Se dieron una ducha rápida y se vistieron para la cena, ella estaba superelegante con un vestido corto blanco, que dejaba a la vista las torneadas piernas que tenía, y el escote a simple vista llamaba la atención de cualquiera, hombre o mujer. La cena fue espectacular en el restaurante que eligieron, después se dirigieron a la sala de fiestas donde actuaba una orquesta, cuando se cansaron de bailar, (bueno se cansó Fernando por ella seguiría toda la noche, le encantaba bailar) se sentaron en una mesa y pidieron dos cócteles, en ese momento sonaba música de baladas, se le acercó una persona y dirigiéndose a ella. —me encantaría que me permitiera bailar un par de melodías con usted, con permiso de su esposo— ella levantó la vista y la sonrisa que tenía en los labios aquella persona, le puso nerviosa, era el que les dio la bienvenida a subir al barco. —siento no poder complacerle, me duelen los pies—mintió ella —otra vez será, gracias y perdone por el atrevimiento— —porque no fuiste a bailar si te encanta y yo estoy cansado—le pregunto Fernando —quería seguir a tu lado, estoy tan a gusto—contesto ella cuando acabaron los cócteles ya entrada la madrugada, se dirigieron a su camarote, pero entre la bebida y la poca luz que tenían algunas zonas del barco, estaban desorientados. —les puedo ayudar en algo—una fuerte voz sonó a sus espaldas —sí, sí, buscamos el camarote 2349—respondió el esposo Marisa se giró y comprobó que era el mismo que le pidió para bailar, eso le puso nerviosa, la mirada de aquel hombre la dejaba atolondrada. —les acompaño, síganme— la pareja siguió a aquel hombre, que siempre aparecía. —aquí esta su habitación la 2349—que pasen buena noche—dijo el desconocido mirando fijamente a los ojos de ella, manteniendo una sonrisa en la boca —gracias, buenas noches—contestaron los dos al unísono Fernando se tumbó en la cama y miro como se desnudaba su mujer, le excitaba mirarla. Una vez desnuda se acercó a la cama y beso apasionadamente a su esposo, para a continuación hacer el amor apasionadamente como les gustaba a los dos. Sonó el despertador eran las 7,30 la hora que Marisa se levantaba para hacer ejercicio, se colocó unas mallas y jersey ajustados para hacer deporte salió para buscar el gimnasio. No le costó encontrarlo y estaba desierto, a los viajeros no les gustaba madrugar para hacer deporte(ella no perdía su rutina nunca, solo por enfermedad) se subió a una de las bicicletas estáticas, y empezó su entrenamiento, cuando llevaba más de media hora, sudorosa como estaba levanto la vista hacia el espejo del final de la sala, y vio reflejada la imagen de aquel hombre, él siempre él, y nadie más en el gimnasio. Se acercó hacia donde estaba, y se subió a la bicicleta que estaba justamente detrás de ella. Intento mantener la calma, pero aquellos ojos que se clavaban en su espalda, le ponían especialmente inquieta, se bajó de la bici y se dirigió a unas de las saunas, con la esperanza de que desapareciera el intruso. Llevaba diez minutos en la sauna, y percibió como un rostro se acercaba al cristal y observaba el interior, aquella cara con aquella mirada le produjo pánico, pero si salía se encontraría con él cara a cara y no quería. La calor en la sauna ya era inaguantable, tendría que salir, se acercó a la puerta y no pudo abrirla, la temperatura, seguía subiendo y aquella cara seguía en el cristal. Marisa se puso a gritar, era inútil nadie en el gimnasio y un letrero en las puertas “cerrado por mantenimiento urgente” no paraba de llorar y golpear los cristales, la temperatura llegaba a 100º y no aguantaría mucho más, después de veinte minutos en la sauna con aquella calor, el colapso fue lo que hizo callar a Marisa. La puerta se abrió y entro el hombre se paró junto al cuerpo de ella y hablo. —Te lo mereces, tú tenías que ser mía y me despreciaste cuando yo era un jovencito tímido y triste, este es tu castigo por casarte con una persona que no soy yo, llevo mucho tiempo siguiéndote y nunca te diste cuenta yo sabía que este crucero cambiaria nuestras vidas la tuya y la mía y ahora nos reuniremos en el más allá— cuando acabo de pronunciar estas palabras, sonó un disparo, un disparo que le hizo estallar la cabeza cayendo junto al cuerpo de Marisa.

EL ULTIMO VIAJE


 


Pedro y Rafael son un matrimonio como muchos, a pesar de la difencia de edad, se quieren y son felices aunque mucha gente no lo acaba de entender eso de que dos hombres se casen. En la zona donde se casaron fueron la primera pareja gay que lo realizo, fue una gran boda con muchos invitados, aunque no estuvo toda la familia de ninguno de los dos. Ellos y muchos amigos, pero nada le estropearía la ceremonia, fue un día inolvidable. Llevaban ya varios años casados, y siempre le decía pedro a Rafael que tenían que hacer un crucero juntos, un día Pedro tenía visita con el doctor de cabecera por unos dolores estomacales, el doctor le mando varias pruebas para conocer el origen del dolor, él no quiso decirle nada a su marido. Cuando fue a recoger los resultados fue como un mazazo en la cabeza, cáncer de estómago, con metástasis en el hígado. Tres meses de vida. Pedro se quedó muy deprimido, pero no quería decirle nada a su marido Rafael, pero su semblante le delataba y se lo pregunto directamente. —Pedro que te dijo el doctor—pregunto Rafael —mala noticias, sufro de fibromialgia—mintió Pedro —no te preocupes eso si lo controlan los médicos tendrás una vida casi normal algún día un poco cansado, pero estaremos bien— esta fue la respuesta de Rafael, antes de darle un fuerte abrazo y un beso en los labios a su marido. —he pensado que podíamos hacer el crucero por Egipto, que teníamos tanta ilusión que te parece rafa— —pero tú con la fibromialgia como lo llevaras, hay que caminar mucho— —no te preocupes, si me canso cogemos un taxi — —lo que tú digas cariño a mí me parece perfecto— al día siguiente pedro y Rafael estaban en la agencia de viajes para contratar el viaje, pedro lo quería para ya, y a Rafael no le importaba esperar unos meses que sería más barato, al final se impuso la voz de Pedro, saldrían la semana siguiente, en dirección Egipto. Toda la semana con carreras para arreglar todos los papeles, pasaportes y vacunas, se dedicaron las 24 horas del día a solucionar todos los tramites. El día indicado cogían el avión rumbo a El Cairo. A la llegada la temperatura era de 35 grados. Se alejaron en un hotel por esa noche, para el día siguiente empezar la ruta. El día prometía mucho, tenían una visita a las pirámides de Guiza, una de las siete maravillas del mundo, donde ver la esfinge de Guiza, mitad cabeza de faraón, mitad cuerpo de león. Cuando acabo el día Pedro estaba muy cansado y con dolor abdominal, cenaron poco y se fueron a dormir, al ver el cansancio de su marido Rafael le pregunto. —crees que fue buena idea venir tan lejos con tu fibromialgia— —por supuesto que si, igual otro año no podemos —contesto Pedro los días fueron pasando y visitando todo Egipto, crucero por el Nilo, visita a Luxor, Hurghada y los últimos días en El Cairo. Cuando volvían en avión el aspecto de Pedro era preocupante y Rafael le comento, —creo que no fue buena idea venir – seguro que si, con el tiempo me darás la razón. Solo pisar en el aeropuerto de Barcelona, Rafael lo tenía claro. Esta misma tarde iremos al médico para que te hagan una analítica y valoren tu estado de salud, estás muy demacrado y no me gusta nada. Cuando llegaron a casa se dieron una ducha y cogieron el coche para ir al médico, conducía Rafael se dirigía al hospital de la comarca y Pedro le indico que fueran al Clínico en Barcelona. —porque al Clínico—pregunto Rafael —allí está el especialista que me lleva— cuando estaban en la puerta del doctor que le tenía que atender el letrero ponía. —Doctor Guerrero, Oncólogo— que significaba esto, Rafael no entendía nada, pero pronto lo entendería. Dentro de la consulta, el doctor se dirigió a los dos, después de mirar el resultado de los análisis que le acababan de realizar. La última vez que estuvo aquí, le comente que le quedaban tres meses, tengo que decir que estaba equivocado, viendo los resultados usted se tiene que quedar ingresado. Por precaución dijo dirigiéndose a Pedro, me gustaría hablar con su marido un momento si me lo permite. —a su marido no le quedan más de 72 horas, el cáncer se está repartiendo por todo el cuerpo imparable— Rafael se puso a llorar desconsoladamente. —porque no me lo dijo antes—gritaba —este usted tranquilo, lo que menos necesita su marido es nervios—comento el doctor cuando pudo controlar su estado de ánimo, entro en la habitación donde estaba Pedro. —porque no me lo dijiste, nos hubiéramos quedado en casa y tú estarías más relajado— —era la ilusión que teníamos y quería que se hiciera posible a pesar de mi enfermedad— —y de que me sirve el viaje si al final te perderé?— —los días que hemos pasado juntos no los olvidaras nunca, y cuando yo me marche, tú podrás recordarlos y mirar todas las fotos que hicimos, será como un regalo que te hago yo para el resto de tu vida— los dos se abrazaron estuvieron un largo tiempo sin separarse. Dos días después Pedro entro en coma, todo el tiempo que estuvo ingresado Rafael no le soltó de la mano, solo repetía. —no te vayas, por favor, resiste, estoy contigo— siempre con lágrimas en los ojos, a la media noche del tercer día, Pedro abrió los ojos y dirigiéndose a Rafael le dijo. —Gracias, Te quiero— al decir la última palabra dejo de respirar y su corazón dejo de latir.

REGALO PELIGROSO


 


El día 10 de septiembre, Enric cumple 50 años, y Sara su mujer le hizo el regalo que le hacía ilusión desde hace muchos años, la ilusión le viene de cuando en unas vacaciones en Gijón visitaron la colina del cuervo, uno de los lugares por no decir el mejor para practicar parapente, La semana que estuvieron no se perdieron ningún día el espectáculo de la gente volando en parapente, algo increíble ver como las personas podían volar, con ayuda del viento, Enric sé prometió a sí mismo que perdería el miedo y se lanzaría a volar, pero para eso faltaban unos años todavía, preguntaron lo que tenian que hacer y el monitor les indico las condiciones para poder volar en solitario, él volar en solitario sin monitor. Tenía que realizar un pequeño cursillo de unas horas para aprenderse todo sobre seguridad en parapente, y como actuar en caso de emergencia. Se pasó todo el año pensando en poder volar, sin decírselo a su esposa era su ilusión y quería mantenerla sin que nadie le quisiera hacer cambiar de idea. Se acercaban las vacaciones y como cada año la pareja empezaban con las ideas de donde ir, el norte les gustaba mucho, pero el año anterior estuvieron en Gijón, buscaban otra cosa, y al final decidieron Santander. Al fin llego el día de la marcha, y como cada año celebrarían el cumpleaños de él en ruta, la autocaravana la tenian ya cargada, una pequeña vuelta por toda la casa para comprobar que todo estaba bien cerrado, gas apagado, y puertas y ventanas completamente cerradas, en la pequeña pantalla marco Enric 4321 y se activó la alarma salió de casa y cerero la puerta con la doble llave. Se montaron en la autocaravana se dieron un beso y emprendieron la ruta, los primeros días los hicieron en ruta, parando donde les apetecía, al tercer día llegaron a Santander, buscaron el parking de nombre “parque de las llamas” aparcaron junto a diez más que estaban en este lugar. Podían estar dos días como máximo, pero eso no era problema a los dos días continuarían la ruta coincidiendo con el cumpleaños de Enric. Pasaron los dos días visitando toda la zona con las bicicletas que llevaban en la parte trasera, al tercer día después de desayunar, emprendieron la marcha sin rumbo fijo, antes de enfilar por la autopista Sara le pidió que parara, le dio un sonoro beso y le deseo feliz cumpleaños, y este es mi regalo, empezó a marcar en el navegador unas coordenadas, para llegar a un destino, Enric no sabía donde iría, pero mientras estuviera junto a ella iría al fin del mundo. Conducía según las instrucciones del navegador y pasada casi una hora ya empezó a saber cuál era su destino, el destino de esa autopista era Gijón, y a Enric se le aceleró el corazón pensando ya donde iban, cuando llegaron Sara le dio un papel en un sobre, era su regalo decía. —me encantan esas sonrisas que sin necesidad de poseer alas te hacen volar— ya sabia lo que quería decir y más cuando acabo de leer. —-curso para principiantes de parapente y un vuelo de bautizo aéreo— ese día, era el día, podría volar, asistió a la clase de iniciación para a continuación, familiarizarse con el parapente, llegado el momento ya estaba preparado. En lo alto de la montaña ya le estaban colocando el parapente y dando las últimas explicaciones para el vuelo, duraría unos veinte minutos no más, le explicaron las medidas de seguridad en caso de emergencia, algo que Enric no escucho absorto como estaba en visualizar su sueño. El día era perfecto para el vuelo, el aire justo para poder disfrutar, empieza la carrera y cuando se acerca el final de la ladera, se da cuenta de que los pies no los tiene en el suelo ya, Está volando. El vuelo era impresionante podía ver el inmenso mar por unas parte y los acantilados por la otra, todo estaba perfecto. Pasados tres minutos fue cuando empezó a sentir miedo, el aire era más fuerte y si eso sucedía tenía que intentar descender a sitio seguro, pero como el tiempo era tan bueno no tuvo la precaución de controlar distancias, tiro de la anilla derecha para girar hacia la derecha, eso le ayudaría a salir de alta mar y dirigirse a tierra a ver si encontraba un sitio para intentar aterrizar. Los monitores en tierra estaban preocupados sabían los problemas que tendría para controlarlo, pero no comentaban nada para no asustar a Sara. Enric estaba muy asustado, y tiro de las dos anillas para intentar frenar el parapente, efectivamente la velocidad descendió, pero se le plegó una parte de la tela, en tierra todo era preocupación y Sara no podía mantener la calma y se puso a llorar, por su culpa estaba en peligro, los monitores intentaron tranquilizarla, pero no tenía buenos augurios la situación, al fin pudo controlar la plegada y hacerse con el parapente, se acercaba a tierra y tiro de la anilla derecha para dirigirse a un buen lugar para aterrizar, pero no respondía, no giraba a ninguna parte, y marchaba directo a los acantilados, un choque frontal con los acantilados sería mortal. Estaba a menos de 40 metros y no podía hacer nada, solo rezar se estrellaría contra las rocas. Sara no podía parar de llorar se sentía culpable y los monitores llamaron una ambulancia en previsión del fatal desenlace. Menos de 20 metros y él también se puso a rezar. Justo en el momento que sería el punto de no retorno, una fuerte ráfaga de aire hizo ascender el parapente prácticamente recto, solo se desvió un poco al llegar a la cima, y sucedió lo inevitable choco contra las rocas, quedando colgado solo por las telas en la parte más alta de la montaña, bajo sus pies solo rocas y agua, arriba solo cielo, la ambulancia llego y también un helicóptero de emergencia, con mucha pericia consiguieron enganchar a Enric, que estaba pálido por el susto y sacarlo del precipicio para llevarlo junto a la ambulancia, donde le esperaba Sara, llorando desconsoladamente, afortunadamente no sufrió ningún daño físico más que los golpes, pero desde ese día Enric tiene muy claro que para volar los pájaros su sitio está en tierra firme.

PERSECUCION DESENFRENADA


 Juan llevaba más de cinco años sin trabajar.

Salió como cada día de su casa para ir a caminar al parque de su ciudad, al llegar ya se giró y vio dos hombres que le seguían hace rato, acelero el paso para comprobar que le seguían a él, ellos también aceleraron el paso, el parque era grande y podría perderlos si se centraba en ello, pero ellos no querían dejarlo, tenían que alcanzarlo y acabar con él. Se desvió por una bifurcación del camino para intentar perderlos, pero ellos siguieron sus pasos, al cruzarse con una pareja, les pidió ayuda. —por favor llamar a la policía vienen esos dos persiguiéndome y me quieren matar— la chica se apartó asustada y se refugió tras su novio que se puso frente a frente con Juan. —déjanos en paz y sigue tu camino—le dijo el chico Jacinta la mujer de Juan, entro en su habitación y se quedó mirando el interior del cajón de la mesita las lágrimas le salieron automáticamente de sus ojos, ya sabia lo que pasaría. La pareja se alejó de Juan y continuo su camino buscando un rincón donde acariciarse mutuamente. Juan empezó a correr montaña arriba para escapar de sus perseguidores, pero ellos no se detenían ante nada ni nadie, tenían que alcanzarlo, pero él no estaba dispuesto a dejarse atrapar. Acelero el paso y se introdujo entre los árboles para esconderse de sus perseguidores. Jacinta marcó un número de teléfono y espero que le contestaran. —hola, buenos días, dígame— —soy Jacinta la mujer de Juan Garcia— —dígame que le pasa— —Juan lo ha vuelto a hacer— —igual que las otras veces?—pregunto la voz al otro lado del teléfono. —si— —cuantos días lleva esta vez— —he contado diez días— —gracias paso aviso— Jacinta colgó y se puso a llorar otra vez.su marido la estaba matando en vida, Juan era una muy buena persona dispuesta a ayudar a cualquiera y trabajador mientras le dejaron, pero ahora, ahora era otra cosa. Juan escondido entre la maleza, procuro que sus perseguidores no lo vieran, pero ya no eran dos, ahora podía ver a cuatro, y lo estaban buscando muy cerca de donde estaba, lo podían descubrir en cualquier momento, tenía que ser rápido. De un salto salió de entre la maleza y por el camino se puso a correr, como nunca antes lo había hecho, tenía que perderlos de vista, en su carrera Juan vio de nuevo a la pareja en un rincón del parque y se fue hacia ellos, el chico automáticamente cogió un palo y se preparó para recibir a Juan. —ayudarme por favor, llamar a la policía— —déjanos en paz y largarte, no queremos problemas—le grito el chico Juan se acercó un poco más a ellos y recibió un fuerte golpe en las costillas con el palo que tenía el chico en las manos, Se retorció del efecto del golpe. Y mirando al chico se alejó de ellos. Estaba muy lejos ya de la ciudad, y solamente estaba él y sus perseguidores, pudo comprobar que uno de ellos llevaba un animal cogido con una correa, pero no podía ser parecía un oso, y ya no eran cuatro, solo podía ver a tres le faltaba el cuarto, eso le preocupo mucho y decidió cambiar su ruta de huida se introdujo en el bosque y giro sobre sus pasos 180º para correr en sentido descendiente, hacia la ciudad. Jacinta abrió la puerta y se puso a hablar con la persona que estaba al otro lado. ¿—donde puede estar—pregunto —no lo sé —dijo Jacinta —donde suele ir cada día— —al parque —contesto llorando la mujer —gracias estaremos atentos— La ciudad estaba cada vez más cerca y Juan pensaba que esa era su salvación, llegar a la ciudad, pero............ lo conseguiría? Los perseguidores estaban cada vez más cerca, y el que llevaba el animal en la mano, ya lo tenía a menos de cinco metros, a Juan se le salía el corazón de correr de esa manera tan rápida, pero era lo único que podía hacer. Vio a dos personas que subían hacia el parque y pensó en pedirles ayuda, pero después de lo que paso con la pareja, no estaba seguro de que fuera buena idea. Pero al contrario de la pareja, las dos personas no se apartaron al contario fueron hacia él, él se paró junto a ellos y les pidió ayuda. —llamar a la policía esos cuatro quieren matarme y traen un oso para asegurarse de conseguirlo— —tranquilo Juan te vamos a ayudar—le contesto uno de ellos Pero como conocía su nombre y porque los perseguidores se pararon y estaban mirándolo fijamente uno de los dos que querían ayudarle, se acercó pausadamente a él, pero Juan no estaba seguro de que fueran a ayudarle intento huir. Las dos personas se le abalanzaron sobre él tirándole al suelo y sacando algo de una cajita que tenían, era una inyección, Juan pensó que querían matarlo también estas dos personas, pero esta vez era con una inyección, lucho todo lo que pudo y vio como se acercaban más personas para ayudar a acabar con su vida, noto el pinchazo en la espalda y se le empezó a nublar la vista y caer en un profundo sueño. Cuando despertó estaba en una cama del hospital y junto a él estaba su esposa Jacinta. Jacinta le explico lo sucedido. Llevaba más de diez días sin tomar la medicación que le recetaron para su enfermedad los psiquiatras. Y nadie le perseguía todo era fruto de su mente. Su enfermedad es Demencia, una enfermedad que controlada por los médicos y tomando los fármacos adecuados a cada persona, no produce ningún tipo de síntoma en las personas. Sin fármacos: síntomas tales como agresión, delirios (creer cosas que no son verdad o no son lógicas) o alucinaciones (ver cosas u oír voces que no existen) son normales P.D.:Las personas con enfermedades mentales, son personas completamente normales con la medicación adecuada, no los trates nunca como unos apestados, ayúdales no los margines

MUERTES SIN SENTIDO


 Alberto llevaba desde hace 30 años en policía científica y todavía no entendía lo que estaba pasando en ese pueblo.

Un pueblo con un índice de mortalidad inferior a 50 personas al año, llevaban dos, superándolo con diferencia el pasado año 78 y al anterior 85. Algo estaba pasando, muchas muertes en extrañas circunstancias, sin violencia, sin robo sin aparentemente suceder nada extraño, las autopsias no revelaban nada todas ponían lo mismo. Parada cardiorrespiratoria sin causa que la justifique. Su experiencia le decía que no era normal y se pasaba las noches estudiando caso por caso y no tenían nada que ver unos con otros, eran casas con los adornos típicos de la región, fotos familiares y los cuadros habituales en cada casa, todo era muy normal, las plantas bien cuidadas y regadas, igual que toda la casa limpia y ordenada. Jueves 5 de agosto: Todo bien, pero algo se le estaba escapando, estaba pensando, cuando le sonó el teléfono. —Sargento Miraflores?— —si diga—contesto él —acabamos de recibir un 3415 en la calle arganda número veinticinco vaya para allí— —recibida gracia—
Sabia lo que se encontraría un 3415 era persona encontrada muerta en su domicilio, una más de las muchas que sucedían últimamente. Siempre eran personas que vivían solas o en pareja. Varias veces fueron dos los fallecidos a la vez, pero ¿Qué es lo que pasaba?. Entro en la casa y encontró lo que esperaba una mujer de unos 50 años fallecida en el sofá. Sus gestos no delataban dolor ni sufrimiento buscaron huellas o algo que les indicara el porqué de la muerte, pero como siempre nada, el juez pasadas tres horas permitió el levantamiento del cadáver, para trasladarlo al hospital donde se le practicaría la autopsia, aunque sabia que como en los demás casos no tendrían nada para esclarecer el fallecimiento. Estos casos le estaban desgastando mucho, estudiaba todos los dosieres de muertes parecidas en los dos últimos años y siempre lo mismo nada en común, o mejor dicho todo era común en los casos, gente solos o en pareja, nada anormal en las casas, y nada de robos ni violencia. En la última reunión cuando llego su turno de exponer sus pesquisas, lo dijo claro. —estamos ante un caso de asesino en serie— todos los asistentes a la reunión se miraron y sus miradas lo decían todo incluso en voz baja comentaban. —este Alberto está muy perdido, quien es el asesino y porque mata y lo más importante como los mata— Cuando le preguntaban, él no sabía que contestar, pero estaba seguro de lo que decía. Domingo 15 de agosto. Alberto se disponía a salir de casa para marcharse una semana a una serie de reuniones policiales. Dio un beso a su mujer y le prometió que la llamaría todos los días, arranco el coche y enfilo la carretera con destino Madrid. Cinco minutos después de su marcha, alguien llamo a la puerta. —señora Luisa Garcia— —si soy yo que quería—pregunto ella —floristería Gómez traigo una planta para usted— Luisa recogió la planta, la miro fijamente y pensó, este marido mío es un encanto, cinco minutos fuera y ya me manda una planta, lo quiero como a mi vida. Ella ni se fijó que no tenía ninguna tarjeta ni nada que indicase de quien era, como le indico el chico que le entrego la planta la tenía que regar un poquito y luego dejarla en un lugar soleado del interior. Se dirigió a la cocina para regar la planta con mucho mimo y cuidado le dejo caer un pequeño chorro de agua y después la puso cerca de la ventana para que no le faltara el sol. Cuando la dejo al sol ella se tumbó en el sofá pues tenía un poco de sueño. Lunes 16 de agosto: Alberto llamaba insistentemente a su mujer, y ella no contestaba, ya se empezaba a preocupar, tomo la decisión de llamar a un vecino que tenía llave para que echara un vistazo en la casa pues era muy extraño que su mujer no le contestara durante todo el día. El vecino se acercó a la casa llamo al timbre, espero paciente un par de minutos y como no le contesto nadie, saco las llaves de su bolsillo y abrió la puerta. —Luisa, Luisa—llamo en voz alta. Nadie le contesto abrió la puerta del comedor y vio a Luisa en el sofá sin respiración, estaba muerta salió rápido de la casa y llamo a la policía y ambulancia, a continuación llamo a Alberto. —Alberto algo horrible paso en tu casa, Luisa esta muerta en el sofá— —Que— grito Alberto si esta muerta igual que tanta gente últimamente en este pueblo. Alberto cogió el coche y saltándose todas las normas de tráfico se dirigió donde residía con su mujer. Cuando llego el cuerpo ya estaba en el anatómico forense y no la pudo ver, el policía que llevaba el caso ante su ausencia le enseño unas fotos de su esposa en el sofá, Alberto solo pudo llorar. Fue a su casa y al ser policía le dejaron entrar, para una inspección ocular, todo estaba igual que cuando se marchó, nada fuera de sitio, solo una cosa le llamo la atención y que empezó a recordar vio en otros casos esa pequeña planta que estaba en el comedor, no estaba cuando él se marchó, pero ¿cuándo llego a casa? Envió la planta a analizar. Resultado, hiedra venenosa rociada con un elemento líquido que hace reacción con el agua, la poca cantidad que tenemos no nos da la certeza que sea la causante del fallecimiento. Después de volver a analizar, comprobaron que tenía un trozo de plástico biodegradable que al contacto con el agua liberaba una pequeña nube de gas supertoxico que producía la muerte casi instantánea. Albero consiguió las grabaciones de una cámara de un banco cercano, para ver quien era el que llevaba la planta a su casa, pudo ver al repartidor con un jersey rojo y el letrero de la floristería en la espalada. Esa floristería no existía y en todas las casas de gente fallecida estaba la planta, estaba claro que la causante era la planta pero, ¿por qué? Mirando las imágenes pudo reconocer a la persona, era un vecino del pueblo que tenía un local de copas y se lo hicieron cerrar por problemas con drogas, cuando fue a la cárcel juro vengarse de todo el pueblo y lo estaba realizando uno a uno, el veneno que ponía en la bolsa que enterraba en la planta era un veneno que conoció en un viaje a Brasil, visitando una parte de la selva Amazonas, la policía llego a su casa y tenía tres plantas más preparadas, cuando los policías se acercaron a él para detenerlo tiro un vaso de agua sobre las tres plantas, produciendo la reacción de fatal desenlace, murieron en el acto el asesino en serie, Alberto y los dos policías que le acompañaban en ese momento.

"MUTAWA"


  El niño vino al mundo un 26 de agosto, era esperado por toda la familia, todos estaban contentos en el hospital le llevaron regalos de todo tipo para él y su madre,

los padres lo cuidaron con muchísimo cariño y amor, era un hijo muy deseado, cada día pasaba alguien para visitarlos y ver a la criatura. Tenía un pequeño defecto de nacimiento, el brazo izquierdo no lo podía separar del cuerpo. Los médicos no sabían que explicación dar pruebas y más pruebas y no encontraban la causa del mal un día los padres tuvieron que salir y lo dejaron a cargo de un canguro contratado para la ocasión, era una chica de 25 años y experta cuidadora de niños de 0 a 16 años, tenía un carácter espectacular para ganárselos, en este caso parecía un trabajo sencillo, solo tenía que vigilar a Hugo(es como se llamaba el niño) los últimos consejos a la chica, que no comiera chocolate y se lavara los dientes antes de ir a dormir y como muy tarde a las 10,30 a la cama. Estuvieron jugando un rato hasta la hora de la cena, momento en el que la chica le preparo una tortilla francesa con un poco de ensalada, aunque la ensalada no le gustaba mucho, como a la mayoría de chicos de su edad, en ese momento le faltaban cinco meses para los 9 años, la chica ayudo a Hugo a ponerse el pijama, el problema del brazo le impedía hacer las cosas con normalidad. Los vecinos del piso cuarto solo escucharon un grito “Mutawa” y escucharon un fuerte golpe en la calle, se asomaron y pudieron ver a la chica estrellada contra el suelo de la calle. Un vecino llamó a los padres que se personaron rápidamente en su hogar que ya estaba tomado por la policía, buscaron huellas por toda la casa y no hallaron nada, el niño solo dijo que vio una enorme haz de luz entrando por la ventana y durante unos segundos no pudo ver nada más. Pasaron unos meses muy acongojados por el suceso, pero como todo al final se fue olvidando y volvió todo a la normalidad. Cierto día los padres tenían una reunión en el colegio y no querían dejar al niño solo, ya que era por la noche, le pidieron al abuelo materno que si se podía quedar con él esa noche y al regresar lo llevarían a su casa de regreso, el abuelo encantado accedió, le gustaba mucho jugar con su nieto, estuvieron jugando con una consola bastante rato y después de cenar ayudo a su nieto a ponerse la ropa de dormir. Los vecinos nuevamente escucharon el grito “Mutawa” alertados por el grito llamaron a la policía que llego y llamaron al timbre, el niño abrió con la cara descompuesta, la policía entro y vio el cuerpo del abuelo colgando de una de las lámparas del comedor, ahorcado la policía repitió el proceso de unos meses antes y no encontraron nada, la explicación del niño fue igual que la anterior un enorme haz de luz entro por la ventana y durante un rato no pudo ni ver ni oír nada, cuando al fin pudo vio a su abuelo colgado. Los padres estaban muy asustados y decidieron cambiar de piso, se marcharon a otro pueblo, querían estar lejos de ese pasado. Los meses transcurrieron tranquilamente en su nuevo hogar, no sucedió nada fuera de lo normal, un día salió para el colegio y caminando por la acera, nadie más se veía por los alrededores, cruzando un paso de peatones, un coche se detuvo para que pudiera pasar el chico, cuando estaba justo en el centro del paso de peatones, los parroquianos de un bar cercano escucharon un fuerte grito.”Mutawa”. Cuando salieron solo podían ver un coche totalmente calcinado y con un muerto en su interior, el conductor. Apagaron el fuego los bomberos y la policía interrogó al chico, lo mismo de siempre un enorme haz de luz se acercó al coche y luego nada, fuego y muerte en el coche. Los padres estaban aterrorizados, tenían miedo por su hijo, pero a el ninguna de las tres veces que sucedieron los hechos le paso nada, ¿por qué? Esta era la pregunta que no tenía respuesta. Faltaban varios días para que Hugo cumpliera los trece años, los padres le estaban preparando una pequeña sorpresa con algunos de los amigos que tenía, alquilaron un pequeño local e invitaron a los diez mejores amigos de Hugo, sería una fiesta sorpresa, todos tenían que estar a las cinco de la tarde en el local, donde los padres le tenían todo preparado, bocadillos bebidas sin alcohol y pastel de cumpleaños. Con la escusa de ir a ver una película al cine los tres juntos, salieron caminando hacia el cine y al pasar junto al local, el padre le dijo que se acercara a mirar una cosa a través de los cristales. Al acercarse se abrió la puerta y los diez amigos salieron gritando. “Sorpresa” y cantando el cumpleaños feliz. Los padres se marcharon para que los chicos y chicas pudieran hablar de sus cosas, quedaron que pasarían tres horas después a recoger todo y marchar para casa. Llevaban algo más de una hora cuando sucedió, los habitantes más cercanos al local escucharon “Mutawa” “Mutawa” “Mutawa” hasta diez veces y después todo silencio, cuando se acercaron vieron un cuadro de horror que les hizo vomitar, diez chicos y chicas totalmente destrozados sus cuerpos y solo un superviviente, Hugo. Esta vez la cosa sería diferente en el local tenían cámaras para grabar y la policía las quiso visualizar, Hugo dijo lo de siempre un haz de luz y luego solo silencio y muerte. El sargento encargado de visualizar las imágenes quedo horrorizado y no pudo decir ni palabra, su ayudante, salió corriendo y se dirigió a la iglesia. —padre, padre existe el diablo?—pregunto el policía —si hijo existe porque me lo preguntas— acabo de verlo venga conmigo y lo podrá ver. Viendo la imagen en un momento de la grabación se veía como Hugo estiraba su brazo inútil y de dentro de su cuerpo salía un ser deforme que mataba en segundos todo lo que tenía vida a su alrededor, era la reencarnación del diablo, los padres de Hugo fueron llamados para que vieran las imágenes, el padre grito —nooooooooooooo— y salió corriendo donde estaba Hugo y sin que nadie lo pudiera evitar acabo con la vida de su hijo. Luego explico a la policía que cuando estuvo en el norte de Nigeria, una bruja le echo una maldición por no ayudarla, y en lenguaje Hausa, le predijo que de sus semillas saldría el diablo al grito de “Mutawa” que significa muerte en su idioma y moriría todo el que estuviera junto a él en ese momento. La madre no pudo enterrar a su hijo ni acompañar a los padres de sus amigos, nunca más pudo hablar ni articular palabra y en el centro donde está encerrada se le escucha reír y decir en voz baja “Mutawa” y aunque cuando lo pronuncia no pasa nada, al llegar la noche alguien fallece en el centro.

VIAJE MISTERIOSO ( 2ª PARTE)


 


Señorita esa no es la salida, le está esperando su coche en la salida principal. Que coche pensó Mercedes, ella no tenía ningún coche pedido, antes de salir el vigilante le pidió que subiera hasta la torre de la iglesia, alguien le quería saludar arriba. Subió las diferentes alturas de la torre, y visito las distintas salas que se encontró en la ascensión, desde arriba se podía divisar todo el barrio de Mala strana, pero no había nadie estaba sola. Sonó su teléfono, otra vez la voz distorsionada. —póngase en la parte izquierda junto a la bandera y miré hacia abajo— Mercedes se acercó a la bandera y miro hacia abajo, y allí estaba el misterioso personaje, saludándola con un leve movimiento de manos y tirándola un beso, pero la cara no pudo verla la tenía tapada con una máscara y desde 65 metros sería difícil reconocer. Bajo rápidamente desde la torre y salió a la calle, no había ni rastro del misterioso personaje, solo el coche que le estaba esperando. Subió al automóvil y el chofer en un correcto castellano le dijo. —buenas tardes, señora Mercedes— —quien le pidió que me esperará—pregunto ella —no lo sé señorita, solo recibo órdenes—contesto el empleado Mercedes permaneció en silencio mirando por la ventana del auto, disfrutando las vistas de esta encantadora ciudad. Cinco minutos después el coche se detuvo y el conductor le dijo a Mercedes. Le esperan junto al reloj astronómico, en una hora le esperaré en este lugar nuevamente. Dicho esto arranco el coche y se marchó. Mercedes caminaba con la vista perdida en todas las personas que pasaban junto a ella, y nadie le era conocido. Llego junto al reloj mirando su belleza justo en el momento que daban las seis, y vio salir a los doce apóstoles en la parte alta del reloj, pero nadie más junto a ella. El teléfono volvió a sonar y nerviosamente se lo acercó a la oreja. —dígame—pronuncio Mercedes —espero que el amor que siento por ti quede atrapado en el embrujo del reloj más bonito del mundo y colgó—otra vez la voz distorsionada pasada la hora se dirigió al lugar que le esperaría el coche nuevamente. El chofer le espero con una sonrisa que dejaba ver sus dientes blancos, —hola señorita continuamos la ruta?— —donde vamos ahora— pregunto ella —al puente de Carlos—contesto amablemente el chofer. Llegado al lugar se repitió lo anterior. —en una hora regresaré le esperaré en este lugar y no olvide visitar todas las estatuas son 30 y cuando pase por la de San Juan nepumoceno, ponga la mano izquierda en la base y pida un deseo, le será concedido—— Mercedes recorrió todo el puente mirando las estatuas y llego a la de San Juan, recordó lo del deseo y lo realizo puso la mano izquierda y pidió un deseo fuertemente, que el misterioso personaje sé dé a conocer ya. El teléfono volvió a sonar, Mercedes ya no sabía si cogerlo o no, al final se decidió y descolgó. —Buenas tardes, encantadora Mercedes—imposible conocer a la voz distorsionada —buenas tardes—contesto ella amablemente —sabe una cosa Mercedes, su deseo se ha hecho realidad, acabo de pasar junto a usted incluso la rocé con mis manos, pero no me vio Mercedes se giró en todas direcciones intentando ver quien era, algo imposible entre tanta gente estaba rabiosa, este personaje le estaba desquiciando por momentos y tomo la decisión que no le contestaría más al teléfono, si quería hablar con ella que se dejase ver. El coche la estaba esperando en el lugar, con la sonrisa del conductor —Continuamos señorita? —-sigamos—respondió Mercedes el resto del viaje fue visitar el castillo de Praga, la catedral de san vito y para acabar el cementerio judío y aunque el teléfono sonó, no lo cogió hasta el cementerio. Te portaste malamente y mereces un castigo por no contestar el teléfono, y que mejor sitio para castigarte que un cementerio, era noche cerrada ya y en el cementerio judío muy poca luz. El miedo en el cuerpo le impedía respirar con tranquilidad, no había nadie solo lápidas y ella, de entre las tumbas salió una sombra que se acercaba a ella silenciosamente. Al fin pudo escuchar la voz sin distorsionar, se quedó sorprendida y desconcertada. Esa voz le era familiar, era una voz muy conocida para ella. Cuando estaban frente a frente Mercedes pregunto— —Que significa esto— —estoy enamorada de ti desde que éramos jovencitas y tú nunca me hiciste caso, jugábamos en la playa y descuidadamente te acariciaba, y tú no me hacías caso, siempre con chicos para arriba y para abajo, no te diste cuenta de que yo no iba con ningún hombre, yo solo te quería a ti y estuve ahorrando toda mi vida para tenerte junto a mí y tú no quieres coger el teléfono ahora ya no hay marcha atrás vas a morir por despreciarme cuando yo te quería para mí— Mercedes miro a su amiga, la que le animo que fuera al viaje, y vio en sus ojos la mirada de la muerte, sintió un pinchazo en el corazón y cayo mortalmente herida junto a las lápidas del cementerio judío de Praga. La amiga de Mercedes contó a la policía todo lo que sabía del viaje, la policía investigo y no pudo encontrar la persona que realizó las reservas del viaje, y pago todos los gastos, solo ella sabía que el viaje fue un viaje de ida solamente, por desamor.

VIAJE MISTERIOSO ( 1ª PARTE)


 


Mercedes es una mujer actual, le gustan las relaciones un tanto sorpresas, por eso estaba en varias redes de buscar pareja o lo que surja. En Tinder vio varios perfiles que le gustaron, pero no se decidió. Hasta que aquel día le llego una carta sorpresa, no ponía remitente solo se podía leer en un papel que tenía en el interior. —desde que vi tu perfil no he parado hasta encontrar tu dirección y quiero una cita, te propongo que vallamos a Praga, la ciudad de las mil cúpulas de oro, si aceptas aquí tienes todo lo que necesitas— Abrió el sobre y pudo ver dos billetes de avión para Praga y una reserva en el hotel Hilton, en una lujosa suite alojamiento de cinco estrellas, que más podía pedir. Sintió miedo y si era un psicópata que quería matarla. ¿Cómo supo todos sus datos? De donde los saco?, tenía que reflexionar mucho, pero tenía poco tiempo solo faltaba una semana para el día del viaje. Durante la semana no pudo descansar bien, no podía conciliar el sueño. Miraba los billetes de avión ida y vuelta y la reserva de hotel y le entraba un poco de pánico. ¿Pánico a qué? Y cada día tenía un ramo de rosas de una floristería diferente, quedaban dos días y no lo tenía decidido todavía. Había tenido multitud de encuentros con hombres y nunca sintió miedo, al contrario siempre deseo y excitación. Y ahora porque tenía esa sensación. Marco un número de teléfono 637543---- quería hablar con su mejor amiga quedaron en una cafetería cercana al trabajo. ¿Qué hago? ¿Pregunto Mercedes —tienes que ir, si quisiera hacerte algo te lo podía hacer en tu casa, ya que conoce todos tus datos y si te quisiera matar porque enviarte rosas cada día?— tienes razón!! ¿El viernes me marcharé a esta aventura!!, si pasa algo cuéntale a la policía todo de acuerdo? Viernes siete de la mañana el vuelo a Praga se estaba preparando, en la terminal del aeropuerto muchos pasajeros ya esperaban para embarcar, Mercedes miraba a todos los pasajeros a ver si alguno le coincidía con sus ideas de la persona que esperaba, una pareja de enamorados en viaje de luna de miel, un par de familias y algunos hombres y mujeres, pero ninguno le llamo la atención. Pasajeros con destino a Praga embarquen por la puerta tres. Nerviosa saco el billete del bolso y se acercó al mostrador para embarcar, en ese momento le vino un flash ¿y si los pasajes eran falsos y todo era una broma? Al fin le toco a ella, y con manos temblorosas le dio el billete a la azafata, la chica cogió el pasaje de avión y lo escaneo, levanto la vista y con una sonrisa le dijo. Que tenga buen viaje y disfrute de la república checa. Pudo respirar profundamente todo era real. El tiempo que tardo en llegar fueron unas dos horas y media y al fin aterrizo en el aeropuerto internacional de Praga. Desde la terminal al hotel no tardo el taxista ni media hora y le cobro unas 600 coronas en euros serian unos 25. El hotel era impresionante todo de cristales y seis restaurantes en el interior los ascensores eran panorámicos todo parecía un sueño. El recepcionista se dirigió a ella en un correcto castellano, buenos días, señora Mercedes le estábamos esperando, la suite la tiene preparada el botones le acompañará. Necesitaba que alguien le pinchara para comprobar que no era un sueño. Entro en la habitación y se quedó con la boca abierta, era casi tan grande como su pisito, dos cuartos de baño una sala anexa a la habitación y una cama supergrande más de dos metros era un sueño. ¿Pero quién pagaba todo esto y por qué? Miro en la mesita y tenía una botella de champán francés y una nota. —bienvenida a Praga la ciudad de las mil iglesias espero que podamos disfrutarla juntos— llamo al botones y le pregunto quien dejo la nota. —No lo se lo hicieron telefónicamente y todo está pagado.— —gracias—contesto Mercedes al botones se acercó a la ventana y podía ver desde ella el famoso río Moldava y se intuía el puente de Carlos. En ese momento sonó el teléfono de la habitación. —si— respondió Mercedes al otro lado una voz distorsionada le contesto —buenos días, espero que en el viaje no tuviera ningún contratiempo, tenía muchas ganas de verla y cuando la vi en recepción el corazón se me disparo, es usted preciosa, tengo ganas de estar juntos en esa cama tan grande que tienes en la habitación, le recomiendo que suba a la azotea, hay un bar panorámico desde donde podrás ver toda Praga— acto seguido colgó subió hasta la azotea y efectivamente las vistas eran impresionantes, pero más que las vistas ella miraba a todos los que estaban para intentar conocer a esa persona tan especial, pero era imposible reconocer a alguien que no sabias como era físicamente. Bajo otra vez a su habitación y se dio una ducha refrescante, mientras se enjabonaba se sintió excitada y con deseos de encontrar al enamorado misterioso. Esta tarde a las cuatro te espero en la iglesia de San Nicolás no faltes. Esto es lo que ponía una nota que le dio el botones. ¿Por qué no se daba a conocer y podían pasar esos días juntos? Llego a la iglesia a la hora en punto y entro, dentro no había nadie solo ella un vigilante y todo el arte de los murales y esculturas, se dirigió al vigilante y le pregunto. —ya cierran que no veo a nadie? —no— contesto el vigilante, una persona pago lo necesario para que usted fuera la única visitante durante esta hora. —quien?— —yo no lo sé solo recibo órdenes— sonó el móvil en ese momento y otra vez la voz distorsionada le hablaba. —eres tan bonita como todas las obras de arte que hay rodeándote— —donde estás—pregunto Mercedes —pronto nos veremos—y se cortó la comunicación ella continuó visitando la iglesia y escucho unos pasos en la parte del altar mayor, se dirigió hacia el lugar para descubrir quien estaba con ella, cuando llego solo pudo ver como una puerta lateral se cerraba, la abrió y solo era la puerta de una salida lateral, pero no vio a nadie. En ese momento una mano se apoyó en el hombro y antes de girarse escucho.......

continuara....................................

HEROE POR AMOR


 Todo cambio para él un fatídico día de julio en el año 2000,él conducía su coche un Ford fiesta gris, regalo de su padre por sus 18 cumpleaños, aunque no lo pudo conducir hasta casi un año después que fue cuando se sacó el carnet.

Ese día un conductor borracho choco frontalmente contra su coche quedando prácticamente inservible y su vida colgando de un hilo. Después de varias operaciones le confirmaron que quedaría paralítico y no podría caminar nunca más, las demás funciones de su cuerpo estarían exactamente igual que cualquier persona. Tres años después del accidente se casó con su novia de toda la vida, ella era hija de un gran comerciante de la zona y no tenía ningún tipo de limitación económica por su puesto de gerente directora de ventas. La boda fue como en un cuento de hadas, todo perfecto a pesar de la silla de ruedas, en dos años tuvieron dos hijos, ambos varones, el grande se llamaba como el Jordi, y el pequeño Saúl. Eran una pareja completamente normal, él se sacó el título de ingeniero informático y desde casa realizaba su trabajo.
Entre los dos ganaban suficiente dinero para llevar una vida holgada y permitirse cualquier capricho que se le antojara, pero eso también lo sabían mucha más gente. Un día mientras trabajaba desde casa en los ordenadores de una multinacional realizando tareas de mantenimiento para que ningún hacker pudiera manipular el sistema de seguridad. La llamada desde el móvil de su mujer le extraño, ya que ella no solía llamar nunca si no era un caso muy importante. —buenos días el señor Jordi Masnou—pregunto una voz no conocida —si soy yo y usted porque me llama desde el teléfono de mi esposa— —eso no importa.
Lo que importa es que la tenemos y si la quiere volver a ver con vida tendrá que pagar 500000 euros antes del fin de semana, sus hijos están en el maletero de su coche en la salida de la autopista —colgando seguidamente nervioso cogió su móvil y busco en los contactos “cari”.es como la tenía en su teléfono, marco y nadie le contesto, parece que la llamada era verídica, si no ella ya hubiera contestado. Pensó en llamar a la policía, pero eso sería peligroso para la integridad de su mujer, bajo al parking de la casa con su silla de ruedas, ya que toda la casa estaba adaptada, monto en su coche un coche igualmente adaptado para conducir solo con sus manos y se dirigió a la salida de la autopista, efectivamente allí estaba el coche de su mujer, con un mando a distancia abrió el maletero y los dos niños salieron llenos de lágrimas y totalmente asustados, los llevo a casa de sus padres y con la escusa de una reunión de negocios se los dejo, no sin antes explicarles a los niños que no debían decir nada y pronto estarían los cuatro juntos otra vez, rápidamente se marchó a su hogar accediendo desde el parking a su despacho. Conecto su ordenador y mediante unos programas que tenía instalados en el móvil de su mujer podía saber donde estaba en ese momento, aparte del GPS integrado en el móvil que podían desconectarlo, igualmente podía saberlo, miro en el ordenador y efectivamente no estaba en la oficina ni ningún sitio normal, estaba a más de 100 kilómetros de la casa en un pequeño pueblo. No se lo pensó y abrió su armario de armas, las tenía porque era tirador olímpico de minusválidos y en todas las competiciones ganaba oro, aparte él tenía un revolver del 38 para protección. Volvió a coger su coche y se desplazó hacia el lugar que le marcaba el rastreo del móvil de su mujer, cuando ya estaba a menos de 20 metros se quedó aparcado viendo la entrada de la vivienda donde estaba retenida ella. Pasadas dos horas de estar allí, sonó otra vez el teléfono, volvían a llamar desde el teléfono de la esposa. —que ha decidido sobre el dinero?—-preguntaron —necesito tiempo para reunirlo, no lo tenemos— respondió Jordi —no diga tonterías todo el mundo sabe que ustedes ganan mucho dinero—— —si, pero hicimos una inversión hace poco, y no disponemos de esa cantidad— —pídaselo a alguien, personas tan pudientes como ustedes no creo que tengan problemas para reunir esa cantidad—— —por favor suelten a mi mujer y yo les prometo que en menos de quince días tendrán el dinero—rogó él. —no hay trato tienes 24 horas—y colgó dos minutos después de colgar un coche salió del garaje de la casa, era una furgoneta de color negro y la parte de atrás cerrada. Él se agachó para no ser visto y al pasar justo a su lado, levanto la cabeza y pudo ver las dos personas que iban en la furgoneta, eran un hombre y una mujer y le horrorizo, pues eran dos de los mejores amigos de ellos, siempre salían de vacaciones juntos y cada 15 días salían de cena o fin de semana. Puso el vehículo en marcha y los siguió a una distancia prudencial, se acercaron a una casa en medio del campo, apago las luces de su coche para no ser visto, al llegar el hombre abrió la parte de atrás de la furgoneta y gritando decía. —no llores, no te salvará llorar vas a morir tú y él, nunca confiasteis en nosotros para los ascensos en la empresa, con lo que ganamos no podemos pagar la hipoteca y nos quitara la casa el banco— ella salía llorando y arrastrada por los pelos, eso le dio la fuerza necesaria definitivamente actuar. Arranco el coche y fue a gran velocidad hacia el hombre que arrastraba a su mujer, no podía fallar o también correría peligro ella. Faltaban menos de diez metros puso las luces largas para deslumbrar al malhechor, se puso las manos frente a los ojos para evitar las luces del coche que se dirigían hacia él, y en ese momento la mujer se tiró hacia los matorrales del camino, el choque fue muy fuerte y el delincuente salió disparado, cayo al suelo y ya no se pudo incorporar, el corazón dejo de latir. Jordi bajo del automóvil con su silla de ruedas, no podía estar muy ágil, pero la pistola le ayudaría, donde estaba la acompañante del secuestrador era su único pensamiento. —ten cuidado va armada— le grito su mujer desde el lado del camino —no te muevas tú —contesto Jordi cuando estaba a pocos metros de la vivienda, no pudo hacer nada, unas manos le empujaban hacia el desfiladero junto a la casa y lo dejaron caer. La suerte fue que se quedó agarrado a una rama que colgaba, aguanto unos minutos y empezó a subir muy lentamente a pulso, cuando ya estaba arriba pudo ver como la mujer apuntaba a su esposa y le gritaba. —vas a morir y ahora con más motivos por matar a mi pareja— mientras decía esto levanto el arma y le apunto. Jordi siguió arrastrándose poco a poco para no hacer ningún tipo de ruido, su pistola en el empujón cayo al suelo y estaba dos metros detrás de la secuestradora. La mujer seguía amenazándola con la pistola y profiriendo insultos, no se percataba de que Jordi estaba a menos de un metro de su arma. Justo en el momento que pudo coger la pistola, la delincuente se giró y empezó a disparar hacia él, por suerte no tenía mucha puntería y él pudo realizar un solo disparo que le entro por el centro de los ojos, cayendo fulminada al instante. Tardaran mucho tiempo en olvidar lo sucedido y les costara volver a confiar en nadie, pero les quedo claro ese día que las limitaciones a veces están en nosotros mismos.

CUESTION DE PESO


 Buenos días:

Me llamo Gerardo y decidí escribir esta carta a Hilario, para que hiciera un relato sobre mi caso.
Me pidió que lo hiciera en una carta y él lo pondría, lo mío no es escribir, pero él me lo arreglara seguro empecemos. Nací en una parte de España, donde la cultura de una dieta rica en todo lo necesario era prácticamente imposible de seguir por la cuestión económica; a duras penas el trabajo de mi padre podía mantener la casa donde vivíamos cinco hermanos, mis padres y mi abuela, mi abuelo ya fallecido. Desde pequeño no era de practicar mucho deporte, bueno realmente no practicaba nada de deporte, lo que supuso que a los tres años pesaba 22 kilos y media 70 centímetros, todo esto lo sé por lo que me contó mi madre y por la cartilla de vacunación. Mis primeros recuerdos ya eran con seis o siete años ya pesaba 32 kilos y media un metro y dos centímetros, siempre por delante de los chicos de mi edad en peso y por debajo en altura. Siempre destacaba por algo que no es bueno para la salud mi peso y mi altura, aunque por mi metabolismo no podía hacer nada para corregirlo La primera vez que me sentí mal tenía unos ocho años y fue un profesor, el profesor de educación física el que me dejo en ridículo delante de todos. —A ver Gerardo vas a correr contra un compañero y te dará veinte metros de ventaja a ver si puedes ganar— me coloco a más de veinte metros delante del compañero, el chico más rápido del colegio corriendo, el resultado os lo podéis imaginar paso junto a mí como una bala, mientras el resto le animaban el profesor se acercó a mí y me dijo en voz alta delante de todos. —Gerardo tú solo ganarías una carrera si fuera en bajada y rodando, seguro que ganabas por mucho— —jajajajajajajajaja—se rieron todos los compañeros, mientras yo con la cabeza agachada me secaba unas lágrimas que me caían por la mejilla. Desde la zona de entreno hasta el colegio todo fueron risas sobre mí, en casa no dije nada bastante tenían con mantenernos, como para que se preocuparan por una tontería del colegio. Durante un tiempo era el bufón de la clase. —Gerardo ¿Cuándo salgamos hacemos una carrera rodando? Vale— cundo decían esto todos reían, todos menos yo. Acabemos el curso y nos fuimos de vacaciones, vacaciones es un decir. Mis vacaciones eran en el pueblo y ayudando en casa, si quería un baño era en el río y solo, porque nadie quería venir conmigo, y si me encontraba alguno de mis compañeros se burlaban de mí gritando. —no te tires de golpe que harás olas y se inundara todo— acompañado todo de las risas correspondientes—jajajajajajaaj— Este verano vino una chica nueva al pueblo, la sobrina de una vecina, pelirroja y pecosa, era muy guapa o por lo menos a mí me lo pareció, venía cada día a casa porque su tía no quería dejarla sola, mientras visitaba a las amigas de la calle donde nació. —Como te llamas—le pregunte todo temeroso —Andrea—contesto tímidamente cuando estaba en mi casa se comportaba de una manera y cuando estábamos en la calle con los demás de otra un día me pidió… —si mañana me traes cinco euros te daré un beso delante de todos— No pare de pensar toda la tarde y parte de la noche en como conseguir cinco euros, recordé donde mi madre guardaba el dinero para las emergencias y cuando todos dormían.... me levante en silencio y cogí los cinco euros. Me costó dormirme el corazón me latía fuertemente parecía un caballo desbocado y llego la hora de encontrarnos con los demás. —Mira Andrea tengo los cinco euros ¿me darás un beso?— pregunté torpemente —si, pero con una condición cuando estén todos y tú con los ojos tapados, ¿aceptas?—-por supuesto conteste cuando ya estaban todos ella toma la palabra. —chicos le prometí a Gerardo que le daría un beso si me traía cinco euros y él ya cumplió, falto yo— cogieron un pañuelo para taparme los ojos, no sin antes ella coger los euros, yo todo nervioso al fin podría darle un beso, mi primer beso. Note como se acercaba a mí, el corazón latía más deprisa si podía ser, se acercaron unos labios a los míos, fueron segundos, pero a mí me pareció estar en el paraíso, hasta que me quitaron el pañuelo y pude ver como frente a mí tenían un pequeño perro, que me chupo los morros, mientras todos se marchaban corriendo y riendo. De esta manera fueron pasando los años, y todos los que se acercaban a mi era para reírse. Llego un momento que prefería estar solo, no quería compañía, un día fui a la ciudad y vi una manifestación de mujeres contra los piropos, en medio de la manifestación vi gritando como una posesa a Andrea, cuando pude estar cerca de ella la salude con una sonrisa y un hola, ella me miro despectivamente y me dijo aparta gordo, yo me aparte y me aleje de la manifestación. Cuando estaba fuera de la vista de Andrea me puse a llorar desconsoladamente. Como una mujer que me humillaba de esa manera podía decir que un piropo era “una invasión de la intimidad de la mujer "y ella podía insultarme de esa manera. Sinceramente más de una vez me paso por la cabeza quitarme la vida, hasta que apareció Soledad. Bonito nombre para una mujer que me saco de mi soledad, consiguió una sonrisa y me dio su amor, cuando hecho la vista atrás solo siento pena por los que me ofendían, porque los enfermos son ellos yo solo fui una víctima silenciosa de la maldad de la sociedad que me rodeaba, actualmente después de una operación de tiroides he adelgazado 60 kilos y soy una persona “normal” siempre que me cruzo con una persona obesa, le miro a los ojos y si le veo la tristeza en su mirada me acerco a hablar darle ánimos e intentar sacarle una sonrisa, también necesitan ser felices.

AVARICIA DE ELITE


 


Pedro durante su juventud y hasta los 40 años fue un deportista de élite, gano muchos premios en su especialidad lo que conlleva que también gano bastante dinero. Con 25 años se casó con una chica que quería ser modelo, una chica rubia, alta y de físico espectacular, a los tres años de casados tuvieron una niña, que al poco de nacer fue diagnosticada con Ataxia en su nivel más alto. La niña nunca caminaría sola ni tan siquiera podría coordinar movimientos le esperaba una silla de ruedas para siempre. Pedro desde el día del nacimiento ya no volvió a ser el deportista de élite que había sido, y su pareja Sonia cada día era más fría con él y distante con la niña. Un día hablo con él. —Yo no me case para ser la cuidadora de una niña vegetal, yo me case para asistir a fiestas y eventos y ser millonaria y tú ya no aportas nada de eso a nuestro matrimonio eres un deportista acabado, ya nadie te llama para entrevistas ni para revistas, y yo no puedo perder la juventud que me queda junto a ti, un perdedor, yo solo juego a caballo ganador por lo tanto lo mejor es que me marche de esta casa y me busque nuevos horizontes— esta fue la última vez que la vio en persona, se quedó él solo, con su hija. A veces la veía en televisión o revistas pregonando a los cuatro vientos que estaba libre para el amor, pero nunca menciono a su hija, mucha gente ni sabía que existía. Desde el día que ella se marchó Pedro cada día cogía a su hija y con una cesta en la bicicleta salía a hacer ruta, también se la cargaba con una mochila a las espaldas y subían por las montañas del pueblo. Todo el mundo lo reconocía por la calle por su nombre, no por ser un deportista valoraban al padre, el atleta ya se olvidó hace mucho tiempo. La madre no la conocían en el pueblo pues cuando llegaron, solo llegaron los dos, no sabía la gente si estaba casado, viudo o separado. Un día pedro cogió la silla de la espalda con su hija, para hacer ejercicio por la montaña llevaba algún bocadillo y la comida preparada para la niña, pasarían el día en la montaña los dos. Cuando llego la hora de comer pararon para descansar, comieron y se tumbaron los dos a la sombra un ratito. Volvieron a emprender camino y seguir subiendo. En una de las subidas Pedro noto que le faltaba el aire y casi no podía continuar, forzó hasta llegar a un recodo del camino bajo unos frondosos árboles y paro. Descargo la silla de la niña y se tumbó junto a ella, la niña miraba con desgana, su pequeña cabeza no podía entender que algo fuera mal. Pedro notó una presión fuerte en el pecho, le costaba respirar, pero tenía que intentar reponerse y bajar al pueblo, estaban muy lejos para que nadie les viera. Media hora después Pedro dejo de respirar su corazón se parió, las pocas fuerzas que le quedaban antes de dejar de vivir las dedico a intentar que la niña estuviera a resguardo del sol y pudiera estar protegida. Pasadas unas horas la niña estaba intranquila, no podía hablar ni gritar, pero las lágrimas y el llanto sí que las tenía, se acercaba la noche y nadie había pasado por el lugar, al día siguiente un buscador de plantas medicinales se encontró el macabro panorama. Un hombre fallecido y una niña inerte total que casi no podía respirar tampoco. Tuvo que dejar los cuerpos tal como estaban y bajar a pedir ayuda, desde este lugar los móviles no tenían cobertura. Cuando al fin encontró a otro lugareño le pidió que avisara a policía, médicos que él subía otra vez al lugar y encendería una hoguera para que los localizaran. Diez minutos después llegaban la policía y los médicos. Por él, no se podía hacer nada ya, y la niña desgraciadamente no le daban esperanza de vida, fue trasladada urgente al hospital más cercano y metida en la uvi. Los pronósticos de los doctores se cumplieron 48 horas después, la niña perdió la vida también alguien pudo avisar a Sonia para que se acercara al pueblo. Ella se acercó de mala gana, pero la cabeza empezó a trabajar. Él tenía alguna propiedad y seguro que también tendría algo de dinero ahorrado. Fantástico los enterraría y luego se haría cargo de la herencia quedo en el pueblo dos meses el tiempo mínimo legal para poder abrirlo. Durante este tiempo ella fue apoyada por todos los habitantes del pueblo, todos la acompañaban en su dolor (todo fingido) Y al fin llego el día de abrir el testamento. El notario empezó a leer los artículos de la constitución etc. etc. sobre la legalidad del suceso. —-Y dejo como heredera universal única a mi hija, el notario nombrara a una persona de confianza que gestione en su nombre todos los bienes— eso no le sorprendió a ella, directamente no esperaba nada, pero al fallecer la niña ella era su madre y la podría heredar. —y cuando fallezca la niña todos los bienes que queden serán liquidados y el total del dinero que en ese momento quede será entregado a una asociación benéfica para ayudar a los niños del mundo— esta última parte del testamento la dejo pálida, no se esperaba que lo tuviera todo tan ligado para que ella no tocara ni un céntimo. Al día siguiente se marchó del pueblo y nunca más volvió ni para poner una simple flor en la tumba de su hija o de su marido. Pasados cinco años del fallecimiento de ambos, una piedra se desprendió de una ladera de la montaña por donde circulaba con su coche Sofía, produciéndole la muerte en una larga agonía hasta que alguien paso por el lugar.

EL ULTIMO DIA

 Juana llevaba treinta y siete años viviendo en aquel piso, treinta y siete años pagando el alquiler sin retrasarse ni un solo día. Había ha...