visitas
LA MOCHILA SOBRE LAS ESPALDAS.
Cada día se veía pasar por todo el pueblo, hoy estaba junto al colegio en su primer día de apertura, las madres y madres lo miraban con recelo y mucho temor.Ese hombre podía hacer daño a sus hijos, su aspecto sucio y desaliñado, solo inspiraba temor, a veces se acercaba a alguien para pedirle un cigarrillo, lo cual hacía que esa persona acelerara el paso para no tener que hablar con él. Ernesto llegó a este pueblo de casualidad, se quedó temporalmente en él, como podía ser otro pueblo cualquiera, no tenía destino, no tenía futuro, no tenía presente solo tenía pasado un pasado que no podía olvidar. Ernesto solía dormir en cualquier portal, no tenía predilección, todo lo deba igual, las personas del pueblo solían llamar a la policía, no lo querían en su portal ni cerca de su casa, la policía venía y lo desalojaba, ante la rabia de Ernesto. Cada día lo mismo comía de lo que recogía en la basura, y lo que alguien le daba por pena, él no hablaba casi nada, solo a veces gruñía, como si fuera un perro enrabietado. Varias veces la policía lo recogió y lo encerró temporalmente en un psiquiátrico, pasados unos días, nunca más de una semana, lo dejaban marchar, porque según los doctores no significaba un peligro para la sociedad, él sin pagar cogía el tren o cualquier otro método de transporte, a veces incluso caminando los 35 kilómetros que le separaban y se dirigía otra vez al lugar de donde lo sacaron, ponía su mochila como almohada y se disponía a dormir no le importaba que fuera pleno día. Mucha gente lo miraba con desprecio y con cara de asco repetían. —es increíble que no se lo lleven y lo encierren—repetían la mayoría Ernesto no molestaba a nadie más haya de sus gruñidos cuando lo miraban con desprecio, era la forma de protestar contra la sociedad que de alguna manera lo discriminaban. No le importaba hacer sus necesidades en cualquier lugar, aunque fuera en plena calle, era la forma de protestar contra la sociedad que le recriminaban lo que hacía sin pudor, y al mismo tiempo le niegan la entrada a ningún establecimiento público para poder ir al lavabo. El solo tenía un recuerdo en su cabeza lo demás no le importaba. Nadie le pregunto nunca por qué se vio obligado a vivir de esa manera, a nadie le importaba, solo les importaba la imagen que daba a un pueblo turístico, lo importante era lo económico lo humano a nadie le dio por pararse a pensar que pasa por su cabeza para vivir de esa manera. Un día unas personas se lo quedaron mirando y le recriminaron su comportamiento. —porque comes desde el suelo, y escupes todo lleno de mugre, eres un foco de infecciones para este pueblo—le decían gritando. Las autoridades miraron por activa y por pasiva la forma de que ese hombre abandonara el pueblo, pero legalmente no podían más de los clásicos días que lo dejaban cerrado en el psiquiátrico cercano. Cuentan las personas que no se quería ir a una residencia para vagabundos, que solo quería estar en la calle y comer y dormir en ella, no quería convivir con nadie, él solo quería vivir buscando algo que nunca encontraría. Porque Ernesto tenía un pasado, un pasado que se remonta a 58 años atrás que es cuando nació. Fue un niño feliz con su familia los mejores colegios, los viajes a los mejores lugares con la familia, incluso estuvo de vacaciones un verano en el lugar que ahora usaba como dormitorio, ese pequeño pueblo turístico, a él en aquel tiempo le pareció un pueblo encantador bonito y con gente muy amable. De adolescente estudio en varios institutos y siempre con buenas notas, incluso se matriculó en una universidad para estudiar ingeniería industrial, todo le marchaba viento en popa. Cuando tenía 28 años conoció a una encantadora chica, Marieta la conoció en una de sus escapadas de fin de semana con los amigos, se intercambiaron los teléfonos y fueron quedando ellos dos, sin los demás amigos. A los 30 decidieron casarse, fue una boda majestuosa como la de unos príncipes, los padres de los novios estaban felices, eran una pareja perfecta. Pasados cuatro años ya tenían dos hijos, dos chicos a los cuales pusieron de nombre Ernesto como él y Juan, dos chicos preciosos. Todo empezó cuando celebrando los 10 años del mayor, después de un día feliz con toda la familia saliendo del restaurante, los padres de él cogieron el coche para volver a su residencia, a tres kilómetros del restaurante sucedió. Un tráiler a más velocidad de la permitida arraso el coche de los padres de Ernesto, destrozando el coche y falleciendo instantáneamente, cuando Ernesto fue avisado se quedó conmocionado y desgraciadamente tuvo que reconocer los cadáveres de sus progenitores. El entierro fue dos días después Marieta estaba continuamente apoyándole no lo dejaba solo en ningún momento, el cementerio estaba en una colina bastante alta y con unas vistas impresionantes. La carretera tenía muchas curvas y el coche fúnebre marchaba a poca velocidad, seguido del coche de Ernesto, no fue nadie más, por expreso deseo de la familia. Una vez acabado el sepelio, la familia se quedaron a solas frente al panteón familiar, los dos hijos y el matrimonio, los encargados de la funeraria y los trabajadores del cementerio los dejaron solos respetando su dolor. Veinte minutos después abandonaban el lugar, todo sucedió muy deprisa, al cruzar la carretera para coger el coche, Ernesto marchaba delante y ya estaba llegando al coche, le hizo girar la cabeza un grito desgarrador de su esposa mientras intentaba coger a sus dos hijos para salir de la carretera, no pudo escapar un coche que descendía a mucha velocidad los arrollo dejando la carretera plagada con los cuerpos de sus familiares más queridos, los dos hijos y su esposa. El coche se dio a la fuga. Paso mucho rato llorando junto a los cuerpos, al final lo consiguieron separar de ellos y los sanitarios le dieron un calmante, un poco más calmado se dirigió a su casa cogió una mochila un saco de dormir y abandono para siempre la vida que tenía. Ahora es una persona que duerme en la calle come en la calle y hace sus necesidades en la calle, la sociedad no conoce la historia que tiene detrás, solo le interesa la imagen. P.D.: Seguramente alguna vez en tu pueblo viste una persona como Ernesto, no los mires con odio, ni rabia, ni desprecio si puedes ayudarle en algo ayúdale, sino pasa de largo, no lo juzgues no sabes la mochila que pueden llevar en sus espaldas.
VACACIONES CON EL MAL
Celebraban sus 25 años de casados y lo celebraban a lo grande, harían un crucero con unos de los barcos más grandes del mundo.
El Symphony, un barco donde podían viajar más de 6000 pasajeros, sería algo inolvidable seguro.
Después de un pequeño viaje en avión ya llegaban al puerto de Barcelona, lugar desde donde partiría el crucero, solo llegar al puerto para embarcar, les impresiono la majestuosidad del barco, esperaron como todos los pasajeros para embarcar, Marisa ya temblaba de emoción y a Fernando el corazón le latía de excitación, al fin podían realizar su sueño y lo harían celebrando 25 años de casados, mucho tiempo ahorrando para realizarlo, pero hoy era el día. A Marisa le recordó al barco de vacaciones en el mar, por la forma de recibirlos, las azafatas y azafatos, cuando llego su turno, el azafato saludo con un apretón de manos a Fernando y al saludarla a ella le hizo una pequeña caricia en la mano y mirándola a los ojos le dijo. —bienvenida al Symphony el barco que cambiara sus vidas, siempre tendrán un antes y un después, no olvidaran este viaje fácilmente— ella no le dio importancia a las palabras de bienvenida suponía que para todos era igual. Una persona del equipo del barco les acompaño a su camarote, el número 2349 en la planta más alta del barco. Un camarote muy lujoso con vistas al mar que surcaban en todo momento, dejaron el equipaje, y cuando salieron del puerto se aventuraron a investigar por todo el barco. Marisa con 51 años tenía un espectacular cuerpo y muchos hombres se giraban cuando se cruzaban con ella y Fernando se daba cuenta y se sentía un afortunado de que fuera su esposa. Visitaron muchas partes del crucero, pero a la hora de la cena, regresaron a su camarote cansado de caminar por el buque, a ella le encanto la zona de compras era más grande que los centros comerciales que solía visitar cuando estaba en su ciudad. Se dieron una ducha rápida y se vistieron para la cena, ella estaba superelegante con un vestido corto blanco, que dejaba a la vista las torneadas piernas que tenía, y el escote a simple vista llamaba la atención de cualquiera, hombre o mujer. La cena fue espectacular en el restaurante que eligieron, después se dirigieron a la sala de fiestas donde actuaba una orquesta, cuando se cansaron de bailar, (bueno se cansó Fernando por ella seguiría toda la noche, le encantaba bailar) se sentaron en una mesa y pidieron dos cócteles, en ese momento sonaba música de baladas, se le acercó una persona y dirigiéndose a ella. —me encantaría que me permitiera bailar un par de melodías con usted, con permiso de su esposo— ella levantó la vista y la sonrisa que tenía en los labios aquella persona, le puso nerviosa, era el que les dio la bienvenida a subir al barco. —siento no poder complacerle, me duelen los pies—mintió ella —otra vez será, gracias y perdone por el atrevimiento— —porque no fuiste a bailar si te encanta y yo estoy cansado—le pregunto Fernando —quería seguir a tu lado, estoy tan a gusto—contesto ella cuando acabaron los cócteles ya entrada la madrugada, se dirigieron a su camarote, pero entre la bebida y la poca luz que tenían algunas zonas del barco, estaban desorientados. —les puedo ayudar en algo—una fuerte voz sonó a sus espaldas —sí, sí, buscamos el camarote 2349—respondió el esposo Marisa se giró y comprobó que era el mismo que le pidió para bailar, eso le puso nerviosa, la mirada de aquel hombre la dejaba atolondrada. —les acompaño, síganme— la pareja siguió a aquel hombre, que siempre aparecía. —aquí esta su habitación la 2349—que pasen buena noche—dijo el desconocido mirando fijamente a los ojos de ella, manteniendo una sonrisa en la boca —gracias, buenas noches—contestaron los dos al unísono Fernando se tumbó en la cama y miro como se desnudaba su mujer, le excitaba mirarla. Una vez desnuda se acercó a la cama y beso apasionadamente a su esposo, para a continuación hacer el amor apasionadamente como les gustaba a los dos. Sonó el despertador eran las 7,30 la hora que Marisa se levantaba para hacer ejercicio, se colocó unas mallas y jersey ajustados para hacer deporte salió para buscar el gimnasio. No le costó encontrarlo y estaba desierto, a los viajeros no les gustaba madrugar para hacer deporte(ella no perdía su rutina nunca, solo por enfermedad) se subió a una de las bicicletas estáticas, y empezó su entrenamiento, cuando llevaba más de media hora, sudorosa como estaba levanto la vista hacia el espejo del final de la sala, y vio reflejada la imagen de aquel hombre, él siempre él, y nadie más en el gimnasio. Se acercó hacia donde estaba, y se subió a la bicicleta que estaba justamente detrás de ella. Intento mantener la calma, pero aquellos ojos que se clavaban en su espalda, le ponían especialmente inquieta, se bajó de la bici y se dirigió a unas de las saunas, con la esperanza de que desapareciera el intruso. Llevaba diez minutos en la sauna, y percibió como un rostro se acercaba al cristal y observaba el interior, aquella cara con aquella mirada le produjo pánico, pero si salía se encontraría con él cara a cara y no quería. La calor en la sauna ya era inaguantable, tendría que salir, se acercó a la puerta y no pudo abrirla, la temperatura, seguía subiendo y aquella cara seguía en el cristal. Marisa se puso a gritar, era inútil nadie en el gimnasio y un letrero en las puertas “cerrado por mantenimiento urgente” no paraba de llorar y golpear los cristales, la temperatura llegaba a 100º y no aguantaría mucho más, después de veinte minutos en la sauna con aquella calor, el colapso fue lo que hizo callar a Marisa. La puerta se abrió y entro el hombre se paró junto al cuerpo de ella y hablo. —Te lo mereces, tú tenías que ser mía y me despreciaste cuando yo era un jovencito tímido y triste, este es tu castigo por casarte con una persona que no soy yo, llevo mucho tiempo siguiéndote y nunca te diste cuenta yo sabía que este crucero cambiaria nuestras vidas la tuya y la mía y ahora nos reuniremos en el más allá— cuando acabo de pronunciar estas palabras, sonó un disparo, un disparo que le hizo estallar la cabeza cayendo junto al cuerpo de Marisa.EL ULTIMO VIAJE
REGALO PELIGROSO
PERSECUCION DESENFRENADA
Juan llevaba más de cinco años sin trabajar.Salió como cada día de su casa para ir a caminar al parque de su ciudad, al llegar ya se giró y vio dos hombres que le seguían hace rato, acelero el paso para comprobar que le seguían a él, ellos también aceleraron el paso, el parque era grande y podría perderlos si se centraba en ello, pero ellos no querían dejarlo, tenían que alcanzarlo y acabar con él. Se desvió por una bifurcación del camino para intentar perderlos, pero ellos siguieron sus pasos, al cruzarse con una pareja, les pidió ayuda. —por favor llamar a la policía vienen esos dos persiguiéndome y me quieren matar— la chica se apartó asustada y se refugió tras su novio que se puso frente a frente con Juan. —déjanos en paz y sigue tu camino—le dijo el chico Jacinta la mujer de Juan, entro en su habitación y se quedó mirando el interior del cajón de la mesita las lágrimas le salieron automáticamente de sus ojos, ya sabia lo que pasaría. La pareja se alejó de Juan y continuo su camino buscando un rincón donde acariciarse mutuamente. Juan empezó a correr montaña arriba para escapar de sus perseguidores, pero ellos no se detenían ante nada ni nadie, tenían que alcanzarlo, pero él no estaba dispuesto a dejarse atrapar. Acelero el paso y se introdujo entre los árboles para esconderse de sus perseguidores. Jacinta marcó un número de teléfono y espero que le contestaran. —hola, buenos días, dígame— —soy Jacinta la mujer de Juan Garcia— —dígame que le pasa— —Juan lo ha vuelto a hacer— —igual que las otras veces?—pregunto la voz al otro lado del teléfono. —si— —cuantos días lleva esta vez— —he contado diez días— —gracias paso aviso— Jacinta colgó y se puso a llorar otra vez.su marido la estaba matando en vida, Juan era una muy buena persona dispuesta a ayudar a cualquiera y trabajador mientras le dejaron, pero ahora, ahora era otra cosa. Juan escondido entre la maleza, procuro que sus perseguidores no lo vieran, pero ya no eran dos, ahora podía ver a cuatro, y lo estaban buscando muy cerca de donde estaba, lo podían descubrir en cualquier momento, tenía que ser rápido. De un salto salió de entre la maleza y por el camino se puso a correr, como nunca antes lo había hecho, tenía que perderlos de vista, en su carrera Juan vio de nuevo a la pareja en un rincón del parque y se fue hacia ellos, el chico automáticamente cogió un palo y se preparó para recibir a Juan. —ayudarme por favor, llamar a la policía— —déjanos en paz y largarte, no queremos problemas—le grito el chico Juan se acercó un poco más a ellos y recibió un fuerte golpe en las costillas con el palo que tenía el chico en las manos, Se retorció del efecto del golpe. Y mirando al chico se alejó de ellos. Estaba muy lejos ya de la ciudad, y solamente estaba él y sus perseguidores, pudo comprobar que uno de ellos llevaba un animal cogido con una correa, pero no podía ser parecía un oso, y ya no eran cuatro, solo podía ver a tres le faltaba el cuarto, eso le preocupo mucho y decidió cambiar su ruta de huida se introdujo en el bosque y giro sobre sus pasos 180º para correr en sentido descendiente, hacia la ciudad. Jacinta abrió la puerta y se puso a hablar con la persona que estaba al otro lado. ¿—donde puede estar—pregunto —no lo sé —dijo Jacinta —donde suele ir cada día— —al parque —contesto llorando la mujer —gracias estaremos atentos— La ciudad estaba cada vez más cerca y Juan pensaba que esa era su salvación, llegar a la ciudad, pero............ lo conseguiría? Los perseguidores estaban cada vez más cerca, y el que llevaba el animal en la mano, ya lo tenía a menos de cinco metros, a Juan se le salía el corazón de correr de esa manera tan rápida, pero era lo único que podía hacer. Vio a dos personas que subían hacia el parque y pensó en pedirles ayuda, pero después de lo que paso con la pareja, no estaba seguro de que fuera buena idea. Pero al contrario de la pareja, las dos personas no se apartaron al contario fueron hacia él, él se paró junto a ellos y les pidió ayuda. —llamar a la policía esos cuatro quieren matarme y traen un oso para asegurarse de conseguirlo— —tranquilo Juan te vamos a ayudar—le contesto uno de ellos Pero como conocía su nombre y porque los perseguidores se pararon y estaban mirándolo fijamente uno de los dos que querían ayudarle, se acercó pausadamente a él, pero Juan no estaba seguro de que fueran a ayudarle intento huir. Las dos personas se le abalanzaron sobre él tirándole al suelo y sacando algo de una cajita que tenían, era una inyección, Juan pensó que querían matarlo también estas dos personas, pero esta vez era con una inyección, lucho todo lo que pudo y vio como se acercaban más personas para ayudar a acabar con su vida, noto el pinchazo en la espalda y se le empezó a nublar la vista y caer en un profundo sueño. Cuando despertó estaba en una cama del hospital y junto a él estaba su esposa Jacinta. Jacinta le explico lo sucedido. Llevaba más de diez días sin tomar la medicación que le recetaron para su enfermedad los psiquiatras. Y nadie le perseguía todo era fruto de su mente. Su enfermedad es Demencia, una enfermedad que controlada por los médicos y tomando los fármacos adecuados a cada persona, no produce ningún tipo de síntoma en las personas. Sin fármacos: síntomas tales como agresión, delirios (creer cosas que no son verdad o no son lógicas) o alucinaciones (ver cosas u oír voces que no existen) son normales P.D.:Las personas con enfermedades mentales, son personas completamente normales con la medicación adecuada, no los trates nunca como unos apestados, ayúdales no los margines
MUERTES SIN SENTIDO
Alberto llevaba desde hace 30 años en policía científica y todavía no entendía lo que estaba pasando en ese pueblo.Un pueblo con un índice de mortalidad inferior a 50 personas al año, llevaban dos, superándolo con diferencia el pasado año 78 y al anterior 85. Algo estaba pasando, muchas muertes en extrañas circunstancias, sin violencia, sin robo sin aparentemente suceder nada extraño, las autopsias no revelaban nada todas ponían lo mismo. Parada cardiorrespiratoria sin causa que la justifique. Su experiencia le decía que no era normal y se pasaba las noches estudiando caso por caso y no tenían nada que ver unos con otros, eran casas con los adornos típicos de la región, fotos familiares y los cuadros habituales en cada casa, todo era muy normal, las plantas bien cuidadas y regadas, igual que toda la casa limpia y ordenada. Jueves 5 de agosto: Todo bien, pero algo se le estaba escapando, estaba pensando, cuando le sonó el teléfono. —Sargento Miraflores?— —si diga—contesto él —acabamos de recibir un 3415 en la calle arganda número veinticinco vaya para allí— —recibida gracia—
Sabia lo que se encontraría un 3415 era persona encontrada muerta en su domicilio, una más de las muchas que sucedían últimamente.
Siempre eran personas que vivían solas o en pareja. Varias veces fueron dos los fallecidos a la vez, pero ¿Qué es lo que pasaba?.
Entro en la casa y encontró lo que esperaba una mujer de unos 50 años fallecida en el sofá. Sus gestos no delataban dolor ni sufrimiento buscaron huellas o algo que les indicara el porqué de la muerte, pero como siempre nada, el juez pasadas tres horas permitió el levantamiento del cadáver, para trasladarlo al hospital donde se le practicaría la autopsia, aunque sabia que como en los demás casos no tendrían nada para esclarecer el fallecimiento.
Estos casos le estaban desgastando mucho, estudiaba todos los dosieres de muertes parecidas en los dos últimos años y siempre lo mismo nada en común, o mejor dicho todo era común en los casos, gente solos o en pareja, nada anormal en las casas, y nada de robos ni violencia.
En la última reunión cuando llego su turno de exponer sus pesquisas, lo dijo claro.
—estamos ante un caso de asesino en serie—
todos los asistentes a la reunión se miraron y sus miradas lo decían todo incluso en voz baja comentaban.
—este Alberto está muy perdido, quien es el asesino y porque mata y lo más importante como los mata—
Cuando le preguntaban, él no sabía que contestar, pero estaba seguro de lo que decía.
Domingo 15 de agosto.
Alberto se disponía a salir de casa para marcharse una semana a una serie de reuniones policiales. Dio un beso a su mujer y le prometió que la llamaría todos los días, arranco el coche y enfilo la carretera con destino Madrid.
Cinco minutos después de su marcha, alguien llamo a la puerta.
—señora Luisa Garcia—
—si soy yo que quería—pregunto ella
—floristería Gómez traigo una planta para usted—
Luisa recogió la planta, la miro fijamente y pensó, este marido mío es un encanto, cinco minutos fuera y ya me manda una planta, lo quiero como a mi vida.
Ella ni se fijó que no tenía ninguna tarjeta ni nada que indicase de quien era, como le indico el chico que le entrego la planta la tenía que regar un poquito y luego dejarla en un lugar soleado del interior.
Se dirigió a la cocina para regar la planta con mucho mimo y cuidado le dejo caer un pequeño chorro de agua y después la puso cerca de la ventana para que no le faltara el sol.
Cuando la dejo al sol ella se tumbó en el sofá pues tenía un poco de sueño.
Lunes 16 de agosto:
Alberto llamaba insistentemente a su mujer, y ella no contestaba, ya se empezaba a preocupar, tomo la decisión de llamar a un vecino que tenía llave para que echara un vistazo en la casa pues era muy extraño que su mujer no le contestara durante todo el día.
El vecino se acercó a la casa llamo al timbre, espero paciente un par de minutos y como no le contesto nadie, saco las llaves de su bolsillo y abrió la puerta.
—Luisa, Luisa—llamo en voz alta.
Nadie le contesto abrió la puerta del comedor y vio a Luisa en el sofá sin respiración, estaba muerta salió rápido de la casa y llamo a la policía y ambulancia, a continuación llamo a Alberto.
—Alberto algo horrible paso en tu casa, Luisa esta muerta en el sofá—
—Que— grito Alberto
si esta muerta igual que tanta gente últimamente en este pueblo.
Alberto cogió el coche y saltándose todas las normas de tráfico se dirigió donde residía con su mujer.
Cuando llego el cuerpo ya estaba en el anatómico forense y no la pudo ver, el policía que llevaba el caso ante su ausencia le enseño unas fotos de su esposa en el sofá, Alberto solo pudo llorar.
Fue a su casa y al ser policía le dejaron entrar, para una inspección ocular, todo estaba igual que cuando se marchó, nada fuera de sitio, solo una cosa le llamo la atención y que empezó a recordar vio en otros casos esa pequeña planta que estaba en el comedor, no estaba cuando él se marchó, pero ¿cuándo llego a casa?
Envió la planta a analizar.
Resultado, hiedra venenosa rociada con un elemento líquido que hace reacción con el agua, la poca cantidad que tenemos no nos da la certeza que sea la causante del fallecimiento.
Después de volver a analizar, comprobaron que tenía un trozo de plástico biodegradable que al contacto con el agua liberaba una pequeña nube de gas supertoxico que producía la muerte casi instantánea.
Albero consiguió las grabaciones de una cámara de un banco cercano, para ver quien era el que llevaba la planta a su casa, pudo ver al repartidor con un jersey rojo y el letrero de la floristería en la espalada.
Esa floristería no existía y en todas las casas de gente fallecida estaba la planta, estaba claro que la causante era la planta pero, ¿por qué?
Mirando las imágenes pudo reconocer a la persona, era un vecino del pueblo que tenía un local de copas y se lo hicieron cerrar por problemas con drogas, cuando fue a la cárcel juro vengarse de todo el pueblo y lo estaba realizando uno a uno, el veneno que ponía en la bolsa que enterraba en la planta era un veneno que conoció en un viaje a Brasil, visitando una parte de la selva Amazonas,
la policía llego a su casa y tenía tres plantas más preparadas, cuando los policías se acercaron a él para detenerlo tiro un vaso de agua sobre las tres plantas, produciendo la reacción de fatal desenlace, murieron en el acto el asesino en serie, Alberto y los dos policías que le acompañaban en ese momento.
"MUTAWA"
El niño vino al mundo un 26 de agosto, era esperado por toda la familia, todos estaban contentos en el hospital le llevaron regalos de todo tipo para él y su madre,los padres lo cuidaron con muchísimo cariño y amor, era un hijo muy deseado, cada día pasaba alguien para visitarlos y ver a la criatura. Tenía un pequeño defecto de nacimiento, el brazo izquierdo no lo podía separar del cuerpo. Los médicos no sabían que explicación dar pruebas y más pruebas y no encontraban la causa del mal un día los padres tuvieron que salir y lo dejaron a cargo de un canguro contratado para la ocasión, era una chica de 25 años y experta cuidadora de niños de 0 a 16 años, tenía un carácter espectacular para ganárselos, en este caso parecía un trabajo sencillo, solo tenía que vigilar a Hugo(es como se llamaba el niño) los últimos consejos a la chica, que no comiera chocolate y se lavara los dientes antes de ir a dormir y como muy tarde a las 10,30 a la cama. Estuvieron jugando un rato hasta la hora de la cena, momento en el que la chica le preparo una tortilla francesa con un poco de ensalada, aunque la ensalada no le gustaba mucho, como a la mayoría de chicos de su edad, en ese momento le faltaban cinco meses para los 9 años, la chica ayudo a Hugo a ponerse el pijama, el problema del brazo le impedía hacer las cosas con normalidad. Los vecinos del piso cuarto solo escucharon un grito “Mutawa” y escucharon un fuerte golpe en la calle, se asomaron y pudieron ver a la chica estrellada contra el suelo de la calle. Un vecino llamó a los padres que se personaron rápidamente en su hogar que ya estaba tomado por la policía, buscaron huellas por toda la casa y no hallaron nada, el niño solo dijo que vio una enorme haz de luz entrando por la ventana y durante unos segundos no pudo ver nada más. Pasaron unos meses muy acongojados por el suceso, pero como todo al final se fue olvidando y volvió todo a la normalidad. Cierto día los padres tenían una reunión en el colegio y no querían dejar al niño solo, ya que era por la noche, le pidieron al abuelo materno que si se podía quedar con él esa noche y al regresar lo llevarían a su casa de regreso, el abuelo encantado accedió, le gustaba mucho jugar con su nieto, estuvieron jugando con una consola bastante rato y después de cenar ayudo a su nieto a ponerse la ropa de dormir. Los vecinos nuevamente escucharon el grito “Mutawa” alertados por el grito llamaron a la policía que llego y llamaron al timbre, el niño abrió con la cara descompuesta, la policía entro y vio el cuerpo del abuelo colgando de una de las lámparas del comedor, ahorcado la policía repitió el proceso de unos meses antes y no encontraron nada, la explicación del niño fue igual que la anterior un enorme haz de luz entro por la ventana y durante un rato no pudo ni ver ni oír nada, cuando al fin pudo vio a su abuelo colgado. Los padres estaban muy asustados y decidieron cambiar de piso, se marcharon a otro pueblo, querían estar lejos de ese pasado. Los meses transcurrieron tranquilamente en su nuevo hogar, no sucedió nada fuera de lo normal, un día salió para el colegio y caminando por la acera, nadie más se veía por los alrededores, cruzando un paso de peatones, un coche se detuvo para que pudiera pasar el chico, cuando estaba justo en el centro del paso de peatones, los parroquianos de un bar cercano escucharon un fuerte grito.”Mutawa”. Cuando salieron solo podían ver un coche totalmente calcinado y con un muerto en su interior, el conductor. Apagaron el fuego los bomberos y la policía interrogó al chico, lo mismo de siempre un enorme haz de luz se acercó al coche y luego nada, fuego y muerte en el coche. Los padres estaban aterrorizados, tenían miedo por su hijo, pero a el ninguna de las tres veces que sucedieron los hechos le paso nada, ¿por qué? Esta era la pregunta que no tenía respuesta. Faltaban varios días para que Hugo cumpliera los trece años, los padres le estaban preparando una pequeña sorpresa con algunos de los amigos que tenía, alquilaron un pequeño local e invitaron a los diez mejores amigos de Hugo, sería una fiesta sorpresa, todos tenían que estar a las cinco de la tarde en el local, donde los padres le tenían todo preparado, bocadillos bebidas sin alcohol y pastel de cumpleaños. Con la escusa de ir a ver una película al cine los tres juntos, salieron caminando hacia el cine y al pasar junto al local, el padre le dijo que se acercara a mirar una cosa a través de los cristales. Al acercarse se abrió la puerta y los diez amigos salieron gritando. “Sorpresa” y cantando el cumpleaños feliz. Los padres se marcharon para que los chicos y chicas pudieran hablar de sus cosas, quedaron que pasarían tres horas después a recoger todo y marchar para casa. Llevaban algo más de una hora cuando sucedió, los habitantes más cercanos al local escucharon “Mutawa” “Mutawa” “Mutawa” hasta diez veces y después todo silencio, cuando se acercaron vieron un cuadro de horror que les hizo vomitar, diez chicos y chicas totalmente destrozados sus cuerpos y solo un superviviente, Hugo. Esta vez la cosa sería diferente en el local tenían cámaras para grabar y la policía las quiso visualizar, Hugo dijo lo de siempre un haz de luz y luego solo silencio y muerte. El sargento encargado de visualizar las imágenes quedo horrorizado y no pudo decir ni palabra, su ayudante, salió corriendo y se dirigió a la iglesia. —padre, padre existe el diablo?—pregunto el policía —si hijo existe porque me lo preguntas— acabo de verlo venga conmigo y lo podrá ver. Viendo la imagen en un momento de la grabación se veía como Hugo estiraba su brazo inútil y de dentro de su cuerpo salía un ser deforme que mataba en segundos todo lo que tenía vida a su alrededor, era la reencarnación del diablo, los padres de Hugo fueron llamados para que vieran las imágenes, el padre grito —nooooooooooooo— y salió corriendo donde estaba Hugo y sin que nadie lo pudiera evitar acabo con la vida de su hijo. Luego explico a la policía que cuando estuvo en el norte de Nigeria, una bruja le echo una maldición por no ayudarla, y en lenguaje Hausa, le predijo que de sus semillas saldría el diablo al grito de “Mutawa” que significa muerte en su idioma y moriría todo el que estuviera junto a él en ese momento. La madre no pudo enterrar a su hijo ni acompañar a los padres de sus amigos, nunca más pudo hablar ni articular palabra y en el centro donde está encerrada se le escucha reír y decir en voz baja “Mutawa” y aunque cuando lo pronuncia no pasa nada, al llegar la noche alguien fallece en el centro.
VIAJE MISTERIOSO ( 2ª PARTE)
VIAJE MISTERIOSO ( 1ª PARTE)
continuara....................................
HEROE POR AMOR
Todo cambio para él un fatídico día de julio en el año 2000,él conducía su coche un Ford fiesta gris, regalo de su padre por sus 18 cumpleaños, aunque no lo pudo conducir hasta casi un año después que fue cuando se sacó el carnet.Ese día un conductor borracho choco frontalmente contra su coche quedando prácticamente inservible y su vida colgando de un hilo. Después de varias operaciones le confirmaron que quedaría paralítico y no podría caminar nunca más, las demás funciones de su cuerpo estarían exactamente igual que cualquier persona. Tres años después del accidente se casó con su novia de toda la vida, ella era hija de un gran comerciante de la zona y no tenía ningún tipo de limitación económica por su puesto de gerente directora de ventas. La boda fue como en un cuento de hadas, todo perfecto a pesar de la silla de ruedas, en dos años tuvieron dos hijos, ambos varones, el grande se llamaba como el Jordi, y el pequeño Saúl. Eran una pareja completamente normal, él se sacó el título de ingeniero informático y desde casa realizaba su trabajo.
Entre los dos ganaban suficiente dinero para llevar una vida holgada y permitirse cualquier capricho que se le antojara, pero eso también lo sabían mucha más gente.
Un día mientras trabajaba desde casa en los ordenadores de una multinacional realizando tareas de mantenimiento para que ningún hacker pudiera manipular el sistema de seguridad.
La llamada desde el móvil de su mujer le extraño, ya que ella no solía llamar nunca si no era un caso muy importante.
—buenos días el señor Jordi Masnou—pregunto una voz no conocida
—si soy yo y usted porque me llama desde el teléfono de mi esposa—
—eso no importa.
Lo que importa es que la tenemos y si la quiere volver a ver con vida tendrá que pagar 500000 euros antes del fin de semana, sus hijos están en el maletero de su coche en la salida de la autopista —colgando seguidamente
nervioso cogió su móvil y busco en los contactos “cari”.es como la tenía en su teléfono, marco y nadie le contesto, parece que la llamada era verídica, si no ella ya hubiera contestado.
Pensó en llamar a la policía, pero eso sería peligroso para la integridad de su mujer, bajo al parking de la casa con su silla de ruedas, ya que toda la casa estaba adaptada, monto en su coche un coche igualmente adaptado para conducir solo con sus manos y se dirigió a la salida de la autopista, efectivamente allí estaba el coche de su mujer, con un mando a distancia abrió el maletero y los dos niños salieron llenos de lágrimas y totalmente asustados, los llevo a casa de sus padres y con la escusa de una reunión de negocios se los dejo, no sin antes explicarles a los niños que no debían decir nada y pronto estarían los cuatro juntos otra vez, rápidamente se marchó a su hogar accediendo desde el parking a su despacho.
Conecto su ordenador y mediante unos programas que tenía instalados en el móvil de su mujer podía saber donde estaba en ese momento, aparte del GPS integrado en el móvil que podían desconectarlo, igualmente podía saberlo, miro en el ordenador y efectivamente no estaba en la oficina ni ningún sitio normal, estaba a más de 100 kilómetros de la casa en un pequeño pueblo.
No se lo pensó y abrió su armario de armas, las tenía porque era tirador olímpico de minusválidos y en todas las competiciones ganaba oro, aparte él tenía un revolver del 38 para protección.
Volvió a coger su coche y se desplazó hacia el lugar que le marcaba el rastreo del móvil de su mujer, cuando ya estaba a menos de 20 metros se quedó aparcado viendo la entrada de la vivienda donde estaba retenida ella.
Pasadas dos horas de estar allí, sonó otra vez el teléfono, volvían a llamar desde el teléfono de la esposa.
—que ha decidido sobre el dinero?—-preguntaron
—necesito tiempo para reunirlo, no lo tenemos— respondió Jordi
—no diga tonterías todo el mundo sabe que ustedes ganan mucho dinero——
—si, pero hicimos una inversión hace poco, y no disponemos de esa cantidad—
—pídaselo a alguien, personas tan pudientes como ustedes no creo que tengan problemas para reunir esa cantidad——
—por favor suelten a mi mujer y yo les prometo que en menos de quince días tendrán el dinero—rogó él.
—no hay trato tienes 24 horas—y colgó
dos minutos después de colgar un coche salió del garaje de la casa, era una furgoneta de color negro y la parte de atrás cerrada. Él se agachó para no ser visto y al pasar justo a su lado, levanto la cabeza y pudo ver las dos personas que iban en la furgoneta, eran un hombre y una mujer y le horrorizo, pues eran dos de los mejores amigos de ellos, siempre salían de vacaciones juntos y cada 15 días salían de cena o fin de semana.
Puso el vehículo en marcha y los siguió a una distancia prudencial, se acercaron a una casa en medio del campo, apago las luces de su coche para no ser visto, al llegar el hombre abrió la parte de atrás de la furgoneta y gritando decía.
—no llores, no te salvará llorar vas a morir tú y él, nunca confiasteis en nosotros para los ascensos en la empresa, con lo que ganamos no podemos pagar la hipoteca y nos quitara la casa el banco—
ella salía llorando y arrastrada por los pelos, eso le dio la fuerza necesaria definitivamente actuar.
Arranco el coche y fue a gran velocidad hacia el hombre que arrastraba a su mujer, no podía fallar o también correría peligro ella.
Faltaban menos de diez metros puso las luces largas para deslumbrar al malhechor, se puso las manos frente a los ojos para evitar las luces del coche que se dirigían hacia él, y en ese momento la mujer se tiró hacia los matorrales del camino, el choque fue muy fuerte y el delincuente salió disparado, cayo al suelo y ya no se pudo incorporar, el corazón dejo de latir.
Jordi bajo del automóvil con su silla de ruedas, no podía estar muy ágil, pero la pistola le ayudaría, donde estaba la acompañante del secuestrador era su único pensamiento.
—ten cuidado va armada— le grito su mujer desde el lado del camino
—no te muevas tú —contesto Jordi
cuando estaba a pocos metros de la vivienda, no pudo hacer nada, unas manos le empujaban hacia el desfiladero junto a la casa y lo dejaron caer.
La suerte fue que se quedó agarrado a una rama que colgaba, aguanto unos minutos y empezó a subir muy lentamente a pulso, cuando ya estaba arriba pudo ver como la mujer apuntaba a su esposa y le gritaba.
—vas a morir y ahora con más motivos por matar a mi pareja—
mientras decía esto levanto el arma y le apunto.
Jordi siguió arrastrándose poco a poco para no hacer ningún tipo de ruido, su pistola en el empujón cayo al suelo y estaba dos metros detrás de la secuestradora.
La mujer seguía amenazándola con la pistola y profiriendo insultos, no se percataba de que Jordi estaba a menos de un metro de su arma.
Justo en el momento que pudo coger la pistola, la delincuente se giró y empezó a disparar hacia él, por suerte no tenía mucha puntería y él pudo realizar un solo disparo que le entro por el centro de los ojos, cayendo fulminada al instante.
Tardaran mucho tiempo en olvidar lo sucedido y les costara volver a confiar en nadie, pero les quedo claro ese día que las limitaciones a veces están en nosotros mismos.
CUESTION DE PESO
Buenos días:Me llamo Gerardo y decidí escribir esta carta a Hilario, para que hiciera un relato sobre mi caso.
Me pidió que lo hiciera en una carta y él lo pondría, lo mío no es escribir, pero él me lo arreglara seguro empecemos.
Nací en una parte de España, donde la cultura de una dieta rica en todo lo necesario era prácticamente imposible de seguir por la cuestión económica; a duras penas el trabajo de mi padre podía mantener la casa donde vivíamos cinco hermanos, mis padres y mi abuela, mi abuelo ya fallecido.
Desde pequeño no era de practicar mucho deporte, bueno realmente no practicaba nada de deporte, lo que supuso que a los tres años pesaba 22 kilos y media 70 centímetros, todo esto lo sé por lo que me contó mi madre y por la cartilla de vacunación.
Mis primeros recuerdos ya eran con seis o siete años ya pesaba 32 kilos y media un metro y dos centímetros, siempre por delante de los chicos de mi edad en peso y por debajo en altura.
Siempre destacaba por algo que no es bueno para la salud mi peso y mi altura, aunque por mi metabolismo no podía hacer nada para corregirlo
La primera vez que me sentí mal tenía unos ocho años y fue un profesor, el profesor de educación física el que me dejo en ridículo delante de todos.
—A ver Gerardo vas a correr contra un compañero y te dará veinte metros de ventaja a ver si puedes ganar—
me coloco a más de veinte metros delante del compañero, el chico más rápido del colegio corriendo, el resultado os lo podéis imaginar paso junto a mí como una bala, mientras el resto le animaban el profesor se acercó a mí y me dijo en voz alta delante de todos.
—Gerardo tú solo ganarías una carrera si fuera en bajada y rodando, seguro que ganabas por mucho—
—jajajajajajajajaja—se rieron todos los compañeros, mientras yo con la cabeza agachada me secaba unas lágrimas que me caían por la mejilla.
Desde la zona de entreno hasta el colegio todo fueron risas sobre mí, en casa no dije nada bastante tenían con mantenernos, como para que se preocuparan por una tontería del colegio.
Durante un tiempo era el bufón de la clase.
—Gerardo ¿Cuándo salgamos hacemos una carrera rodando? Vale—
cundo decían esto todos reían, todos menos yo.
Acabemos el curso y nos fuimos de vacaciones, vacaciones es un decir.
Mis vacaciones eran en el pueblo y ayudando en casa, si quería un baño era en el río y solo, porque nadie quería venir conmigo, y si me encontraba alguno de mis compañeros se burlaban de mí gritando.
—no te tires de golpe que harás olas y se inundara todo—
acompañado todo de las risas correspondientes—jajajajajajaaj—
Este verano vino una chica nueva al pueblo, la sobrina de una vecina, pelirroja y pecosa, era muy guapa o por lo menos a mí me lo pareció, venía cada día a casa porque su tía no quería dejarla sola, mientras visitaba a las amigas de la calle donde nació.
—Como te llamas—le pregunte todo temeroso
—Andrea—contesto tímidamente
cuando estaba en mi casa se comportaba de una manera y cuando estábamos en la calle con los demás de otra un día me pidió…
—si mañana me traes cinco euros te daré un beso delante de todos—
No pare de pensar toda la tarde y parte de la noche en como conseguir cinco euros, recordé donde mi madre guardaba el dinero para las emergencias y cuando todos dormían.... me levante en silencio y cogí los cinco euros.
Me costó dormirme el corazón me latía fuertemente parecía un caballo desbocado y llego la hora de encontrarnos con los demás.
—Mira Andrea tengo los cinco euros ¿me darás un beso?— pregunté torpemente
—si, pero con una condición cuando estén todos y tú con los ojos tapados, ¿aceptas?—-por supuesto conteste
cuando ya estaban todos ella toma la palabra.
—chicos le prometí a Gerardo que le daría un beso si me traía cinco euros y él ya cumplió, falto yo—
cogieron un pañuelo para taparme los ojos, no sin antes ella coger los euros, yo todo nervioso al fin podría darle un beso, mi primer beso.
Note como se acercaba a mí, el corazón latía más deprisa si podía ser, se acercaron unos labios a los míos, fueron segundos, pero a mí me pareció estar en el paraíso, hasta que me quitaron el pañuelo y pude ver como frente a mí tenían un pequeño perro, que me chupo los morros, mientras todos se marchaban corriendo y riendo.
De esta manera fueron pasando los años, y todos los que se acercaban a mi era para reírse.
Llego un momento que prefería estar solo, no quería compañía, un día fui a la ciudad y vi una manifestación de mujeres contra los piropos, en medio de la manifestación vi gritando como una posesa a Andrea, cuando pude estar cerca de ella la salude con una sonrisa y un hola, ella me miro despectivamente y me dijo aparta gordo, yo me aparte y me aleje de la manifestación.
Cuando estaba fuera de la vista de Andrea me puse a llorar desconsoladamente.
Como una mujer que me humillaba de esa manera podía decir que un piropo era “una invasión de la intimidad de la mujer "y ella podía insultarme de esa manera.
Sinceramente más de una vez me paso por la cabeza quitarme la vida, hasta que apareció Soledad. Bonito nombre para una mujer que me saco de mi soledad, consiguió una sonrisa y me dio su amor, cuando hecho la vista atrás solo siento pena por los que me ofendían, porque los enfermos son ellos yo solo fui una víctima silenciosa de la maldad de la sociedad que me rodeaba, actualmente después de una operación de tiroides he adelgazado 60 kilos y soy una persona “normal”
siempre que me cruzo con una persona obesa, le miro a los ojos y si le veo la tristeza en su mirada me acerco a hablar darle ánimos e intentar sacarle una sonrisa, también necesitan ser felices.
AVARICIA DE ELITE
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
EL ULTIMO DIA
Juana llevaba treinta y siete años viviendo en aquel piso, treinta y siete años pagando el alquiler sin retrasarse ni un solo día. Había ha...
-
La mayoría de las personas cree que los hospitales son lugares de ciencia, donde todo funciona siguiendo rutinas y métodos estrictos. Pero ...
-
El edificio de apartamentos tenía más de 50 años de antigüedad. Su construcción era vieja, y los pasillos, grises y oscuros. En algún tiemp...
-
Hoy contaré una parte de la historia de Ana, una persona que le robaron su niñez, una persona que tranquilamente podría ser mala persona por...











