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ASESINO SUELTO


 


Hans es un hombre modelo, lo que se llama un triunfador, era subdirector de una importante multinacional, desde hace cuatro años tenía a Amanda como novia:una chica muy guapa y un físico muy agradecido, estaban realmente enamorados los dos, él estaba esperando un nuevo ascenso era una persona muy influyente en toda la organización de la empresa, tenía un futuro muy prometedor. Como todas las noches, al salir del trabajo, Hans, conducía su flamante Mercedes hasta la casa de su novia, lugar donde solían ver alguna película o serie y sobre todo hablar del futuro que les esperaba. Esa noche conducía distraídamente, mirando las luces de la carretera en dirección al barrio, donde le esperaba su amada, puso la radio para escuchar un poco de música mientras llegaba; sin embargo, lo que escucho fue la última parte de una noticia que explicaba que un peligroso preso se había escapado y estaba por esa zona la última vez que se le vio, lo único que no pudo escuchar era la descripción del fugado. Hans aceleró el coche, para llegar lo antes posible a casa de su novia, no le hacía gracia que estuviera sola con el fugado por las cercanías. Al llegar a la casa, se sintió más tranquilo, bajo del coche y se dirigió a la entrada, una vez dentro apago la luz de la sala donde se encontraba su novia, lo único que se podía ver era la claridad que entraba por la gran ventana, ese acto de dejar todo a oscuras sorprendió a su novia. —que haces porque apagas las luces cariño— —que te pasa estás resfriada, tu voz suena congestionada—pregunto Hans —es un poco de alergia, y tú por qué estás tan nervioso—pregunto ella —es que por la radio dijeron que un preso peligroso se escapó y está por esta zona, a oscuras no podrá ver si estamos en casa—- —a mí no me importa, ven y siéntate a mi lado, necesito que me abraces— —sí, Amanda, yo también necesito un abrazo tuyo— a oscuras y en silencio se acercó hasta donde estaba su amada, teniendo como aliado la oscuridad, aunque no podían verse ni los ojos, dieron rienda suelta a su pasión, fueron dos largas horas de besos y caricias continuadas, al acariciar la parte trasera de la cabeza de ella, él notaba humedad, —será agua pensó él— Pasada media hora larga, se estaban quedando dormidos en el sofá, un ruido en la habitación sobresalto a Hans. Era como si alguien estuviera en la habitación del final del pasillo. —Amanda, Amanda despierta, creo que hay alguien en la habitación— —si cariño tengo mucho miedo—contesto ella —Iré a ver que pasa, tu toma este cuchillo que tenías en la mesa— —no vallas puede ser peligroso— —no te preocupes, tú no sueltes el cuchillo y llama a la policía, por el teléfono que hay encima de la mesa— —no vallas es peligroso, quédate conmigo—suplico Amanda Hans estaba decidido a defender a su novia, pudo ver su silueta en la oscuridad, con un cuchillo en la mano, y el auricular del teléfono en la otra. Los ruidos cada vez eran menos intensos- Se acercó lentamente a la puerta y abrió poco apoco, para no producir ningún ruido, la luz de la ventana le dejaba ver todos los papeles y ropas que estaban esparcidas por el suelo, avanzó poco a poco y un ligero tropezón le hizo mirar hacia el suelo. Lo que vio fue lo más aterrador que nunca antes había visto. En el suelo estaba el cuerpo de su novia Amanda, con múltiples pinchazos de un cuchillo, lo más sorprendente el asesino había recortado su cara con un cuchillo, mientras estuvo moribunda y las fuerzas le acompañaron, producía ruidos para alertar a Hans. Justo en ese momento recordó que sus manos todavía estaban húmedas de acariciar a su amada, se las miro y vio que era sangre, sangre del rostro de su novia. Unos pasos detrás de él le saco de sus pensamientos. Se giró y pudo ver la cara de desequilibrada de esa mujer, que sostenía la cara de Amanda en una mano. La cara que utilizo para engañarlo en la oscuridad, en la otra el cuchillo que el mismo le dejo, si hubiera podido escuchar la noticia entera por la radio, se habría enterado de que el preso fugado, en realidad, era una mujer, no un hombre como él dio por supuesto. Por supuesto, la policía ya no vendría. Esa noche Hans fallo en todo, no tenía que haber apagado las luces, tampoco tenía que dejar el cuchillo en las manos de su amada. Solo pudo mirar con horror a la presa asesina, mientras ella lo miraba con ojos de satisfacción, con la cara ensangrentada de su víctima, dando muestras de su enajenación mental fuera de lo común. —Hans, pase unas horas maravillosas a tu lado, tus besos, tus caricias, todo era maravilloso, te avise que no vinieras a la habitación, que era peligroso, muy peligroso para ti— Dos cadáveres fueron encontrados en aquel domicilio, a día de hoy todavía no se sabe el paradero de la presa que se fugó de la cárcel—

CRISTALES ROTOS


 Jacinta es una mujer de mediana edad, unos 45 años, se casó en su juventud cuando tenía apenas 18 años, su primera hija nació con un síndrome extraño, la muerte le sucedió cuando apenas tenía ocho años, la madre entro en una profunda depresión, a pesar de ser esperado el desenlace, que solo fue superado con un nuevo embarazo.

Nueve meses después nacieron las gemelas, Ana y Rosa, dos hermosas niñas que le hicieron olvidad a la pequeña que perdió, nacieron con una salud de hierro, el miedo de los padres de que le sucediera lo mismo siempre estaba presente. Los padres sobreprotegian a las niñas, nunca las dejaban solas, siempre vigilándolas. —niñas no salgáis a la calle solas— —cuidado a la hora del patio como jugáis que no os ganan daño— Siempre avisándoles de cualquier peligro, el miedo los tenía aterrorizados, no querían perder a sus hijas. A la edad de siete años, sucedió lo inevitable, después de una discusión entre hermanos, una de ellas tiro un objeto hacia la ventana, como consecuencia rotura del cristal. Los padres se asustaron al escuchar el ruido, al entrar en la habitación quedaron horrorizados, el cristal se derrumbó sobre las dos hermanas, estaban desangradas por completo, fueron pocos minutos pero los suficientes para fallecer. El entierro fue multitudinario, todos los vecinos les apoyaron en el difícil trance de despedir a sus dos hijas, era demasiado doloroso, los fantasmas de su anterior hija volvían a sus cabezas. El dolor era tan grande que apenas lo único que hacían era respirar, después de una visita al psicólogo, este les animo a que se volvieran a quedar embarazados, les ayudaría a sobreponerse al dolor que les estaba matando- Siguiendo los consejos del psicólogo a los dos meses Jacinta volvió a quedar embarazada, pasaron los meses, llegado el día del parto, esperaban con impaciencia, no sabían de qué sexo eran la criatura. Fue algo inesperado, nacieron dos preciosas niñas, cada día que pasaba el parecido con las fallecidas era mayor. Tenían los mismos rasgos, hacían los mismos gestos, eran idénticas, lógicamente el miedo a perderlas otra vez era más grande, casi nunca las dejaban solas jugando, el recuerdo de las anteriores les producía desasosiego. Trece de noviembre, fue otro día para no olvidar, las gemelas estaban jugando solas, y......................... volvió a suceder. Un fuerte golpe en los cristales hacía presagiar otra desgracia, los padres acudieron corriendo hacia la habitación. Las dos niñas estaban cerca de una pared, alejadas de los cristales rotos. —Quedaros quietas, hay no os acerquéis—comento la madre —Estáis bien—pregunto el padre —sí, ya nos desangramos una vez, no nos volverá a suceder—respondieron las niñas Los padres se miraron y el corazón parecía que se les saldría del pecho. ¿Por qué dijeron ese comentario? ¿Existe la reencarnación?

LAS RUINAS


 A pesar de las protestas de la gente del pueblo, el ayuntamiento decidió construir un centro comercial sobre las ruinas romanas que fueron encontradas hace mucho tiempo.

Un tanatorio y un hospital estaban muy cerca. La construcción se acabó en unos cuantos meses, nadie sabía por qué se pararon las obras tres veces durante su ejecución. Todo el mundo se extrañó cuando la primera vez un obrero desapareció, a día de hoy nadie da una explicación de lo sucedido, está entre los desaparecidos para la policía. Una cosa muy extraña sucedía los días que alguien reposaba en el tanatorio cercano, por las noches se veían atravesar la carretera cercana a unos seres envueltos en sabanas, los pocos que vieron esas apariciones, dicen que se les escuchaba llorar, mientras desde las obras del centro comercial, se escuchaban grandes gritos, los que más los escuchaban eran los perros.
Su fino oído escuchaban todo, lo que les hacía aullar, unos aullidos lastimeros que infundían miedo a todo el que los escuchaba. La segunda vez que se detuvo la obra fue porque misteriosamente cada noche desaparecían herramientas, para aparecer en sitios extraños cerca de la construcción. Los vecinos poco a poco se fueron acostumbrando a todo eso, aunque muchos tuvieron que recurrir a la medicina para poder dormir. La empresa constructora en vista de los acontecimientos de las herramientas decidió poner vigilantes por la noche. El primero duro unas horas a las doce de la noche, salió corriendo y no volvió ni para liquidar lo poco que le tenían que pagar. Preguntado. ¿Por qué se marchó? —No me pregunten nada, pensarán que estoy loco— Nadie sabe a día de hoy porque se marchó. Bueno, yo si.
Por eso os estoy contando esta historia. El segundo vigilante, empezó a trabajar a las diez de la noche, se fue a cambiar de ropa, cuando salió del vestuario salió muy pálido., no dijo nada, se marchó y nunca volvió a trabajar. Las obras continuaron a un buen ritmo, a pesar de no poder encontrar un vigilante para las noches. La noche era cerrada, un coche circulaba por la vieja carretera, un poco antes del tanatorio hay una curva bastante cerrada, el vehículo circulaba a una velocidad bastante normal para la oscuridad que reinaba esa noche. Nadie vio nada.
Solo el ruido de un coche chocar contra un edificio que hay justo en la curva, la policía y los sanitarios llegaron rápidamente, ante la actitud del conductor que estaba muy asustado. Se le hicieron pruebas de alcohol y drogas, por una baja cantidad dio positivo de alcohol, con ese resultado llegaron a la conclusión que estaba viendo visiones cuando repetía. —no puede ser apareció de la nada, lo atropellé, donde está— —no hay nadie, usted tuvo el accidente en solitario— —le juro que una persona estaba delante del coche al tomar yo la curva— Le fue retirado el carnet de conducir, a día de hoy sigue comentando que una persona estaba delante del coche. Todos estos casos hubieran quedado en el olvido.
Algo cambio este fin de semana. El centro comercial ya estaba acabado, se hizo una inauguración con todos los representantes del ayuntamiento y otros de esferas políticas más altas. Recorrieron todos el centro comercial, todo nuevo, todo muy bonito, después de tomar cava y algunos canapés, todo quedo en silencio, los vigilantes de la noche esta vez ya estaban armados. La noche se presentaba tranquila, uno de ellos vigilaba a través de las pantallas las cámaras que tenían en todo el establecimiento, todo en orden, de repente una figura apareció por el parking subterráneo, se veía claramente a través de los monitores. El que estaba en los monitores aviso al compañero que hacía la ronda por todo el edificio. —una persona en la planta dos del parking— —¿va armada?—pregunto el compañero —no, no parece que lleve armas, pero ten cuidado— La poca luz del parking apenas dejaba ver a más de tres metros. —vas recto hacia él, parece que te esté esperando— El vigilante saco su arma reglamentaria, por si fuese necesario usarla. La visibilidad era casi nula, pero empezó a vislumbrar una silueta que parecía humana. —que hace usted aquí—grito el vigilante El silencio fue la única respuesta. —Póngase a la vista con las manos arriba— La accion fue colocarse detrás de una de las columnas. El vigilante con toda la cautela del mundo se acercó poco a poco, al llegar a la columna vio que nadie estaba allí. La figura ahora estaba en otra esquina del parking. Lentamente, se fue acercando, cuando estaba a menos de dos metros, volvió a desaparecer. Con la linterna en una mano y la pistola en otra, fue oscultando todo lo que la vista le permitía. En un rincón del sótano, una pequeña trampilla, estaba medio abierta.
El vigilante poco a poco se acercó, esta vez la figura no se marchó. En los monitores del compañero ya no se veía a nadie Señalando el orificio hablo. —aquí están mis antepasados, porque vinisteis los humanos a perturbar su descanso— La luz de la linterna, ilumino una gran cantidad de huesos estaban arrinconados El vigilante temblaba de miedo.
Mientras el compañero le preguntaba que porque no avanzaba si estaba solo. Nadie más trabajo por la noche en ese supermercado, las almas de los muertos paseaban por todo el establecimiento cuando nadie les veia, era frecuente encontrar estanterías caídas y cosas por el suelo, el supermercado cerro sus puertas al poco tiempo.
Cuando se conocieron los sucesos, la gente dejo de frecuentar el establecimiento. Las ruinas romanas, también escondían un cementerio, todas las almas que quedaron atrapadas son visitadas por los vecinos que van falleciendo, mientras están en la morgue del tanatorio. Los muertos quieren su lugar, nadie tiene suficiente poder para molestarlos, su venganza puede ser imparable PD. Todos los hechos y situaciones que se narran en este relato, son fruto de la imaginación del escritor, nada tiene que ver con ningún lugar en concreto, si hay alguna similitud con algún lugar es pura coincidencia

EL CONDUCTOR


 Toda la vida he sido conductor de autobuses. Desde que cumplí 24 años que me saque el último carnet, siempre en líneas regulares, a veces alguna salida organizada de fin de semana con grupos, nunca olvidarte el 18 de marzo de aquel fatídico año de 1985,mi ruta era de Medina de Aragón a Bechite, como seguramente sabéis esto está en Aragón.

Siempre circulaba por la A 222, esta es la carretera que tiene la recta más grande de España,16 kilómetros de recta, alguno de ellos en subida, aquel día la lluvia era bastante intensa, no era el mejor día para empezar la semana. Eran seis los pasajeros que me acompañaban ese día, dos mujeres, una de ellas embarazada, cuatro hombres, tres de ellos con mono de trabajo, el cuarto un hombre que no conocía, era la primera vez que hacía este trayecto, los demás todos conocidos. Apenas hacía cuatro minutos que salimos de Medina del campo, el pasajero desconocido empezó a toser, poco a poco fue subiendo de intensidad, cada vez era una tos más fea, no podía parar por las características de la carretera, los demás pasajeros le ofrecían caramelos y agua para que se le pasara la tos. Todo continuo igual durante unos minutos, un grito de la mujer embarazada llamo mi atención. —se está poniendo morado, no puede respirar—grito mientras empezaron los llantos Los demás pasajeros asentían. —se está muriendo— No me lo pensé y aceleré la velocidad, frente a nosotros venía otro autobús en dirección contraria a la nuestra, no podía reducir, sería peligroso, hice señales con las luces y el claxon para avisar, suerte que el otro chofer se dio cuenta de que algo grabe pasaba y se desvió hacia la tierra del lateral, pude ver la cara de asustado que tenía, si no se hubiera apartado el choque hubiera sido mortal. Los pasajeros intentaban reanimar al pasajero enfermo. —corra por dios que se nos muere— Esta fue la única vez que infringí todas las normas de circulación posible, estábamos ya a la entrada de Bechite, en la parada había tres pasajeros esperando para subir, se quedaron sorprendidos que no parara, no pensaba detenerme, mi destino, ahora mismo era otro, no podía parar hasta el hospital, estaba en las afueras, dos minutos de desesperación por la persona que estaba perdiendo la vida por momentos. El claxon no deje de utilizarlo en ningún momento, la velocidad era muy alta para estar dentro de una población, en cualquier momento podía atropellar a algún peatón, varias personas que vieron pasar el autobús se asombraban, ninguno intento cruzar la calzada. En el momento que pude parar frente a la salida de urgencias, dos camilleros se acercaron con una camilla corriendo, intuyendo que algo grabe pasaba. Pude mirar a la cara al pasajero mientras se lo llevaban, no vi ningún síntoma de vida, los doctores me confirmaron que había fallecido unos minutos antes de un infarto. Durante un tiempo me eché yo la culpa por no circular más rápido, después analicé todo, mi conciencia quedo tranquila, yo hice todo lo que estuvo en mi mano para que sobreviviera. Cuando psicológicamente estuve preparado para volver a trabajar, sucedieron cosas que no le explique a nadie. Cada viaje que hacía miraba por el espejo para comprobar que todo el mundo estaba sentado y allí estaba él, me giraba y no estaba, solo lo podía ver a través del espejo, fue pasando el tiempo y ya no lo veía por el espejo, se sentaba en el asiento junto a mí, nadie más lo veía solo yo, al principio sentí miedo, ¿era una visión o me estaba volviendo loco? Hoy es el día de mi jubilación, después de dejar al último pasajero, me quedo en silencio dentro del bus, cuando escucho una voz. —te voy a hechar de menos, ningún conductor como tú— ¿Me estaré volviendo loco? Pensé No, no estaba loco, junto al asiento del conductor estaba el sentado. —que haces aquí, tú estás muerto— —solo tú me puedes ver, me pidieron que me quedara en el autobús para proteger a los pasajeros— —yo no creo en los fantasmas, ¿eres tú uno?— —no, yo no soy un fantasma, soy tu cuidador en vida, estaré junto a ti mientras vivas— —alguien me está tomando el pelo— Salí del vehículo un poco enfadado, porque me pasaba a mí esto Salí del garaje donde se guardaban los autobuses, un poco triste y también preocupado, no vi el cable del suelo. Un cable de alta tensión caído por el viento. Lo pisé y sucedió lo que os podéis imaginar, fallecí electrocutado. —solo podía protegerlo dentro del autobús—comento mi cuidador celestial Nunca más volví a verlo, pero si un día tú estás tocando algún aparato eléctrico, puede ser que yo esté cerca para ayudarte. No te asustes

EL TREN DEL MAS ALLA


 Miguel era una persona muy normal, su vida transcurría sin ningún tipo de sobresaltos, bastante rutinaria siempre, vivía solo, de casa al trabajo no solía variar su camino, pocas veces salía con amigos, prefería estar solo en casa.

Siempre vestido de negro, su armario solo tenía ropa negra, adornaba su vestimenta con alguna gorra también negra. Cuando caminaba por la calle, se sentía como en otro planeta, las personas iban de un lado a otro sin rumbo en la gran ciudad, parecía un náufrago en medio del mar. Solía acudir en coche siempre, una avería le hizo acudir aquel día en metro, a pesar de varios trasbordos, eso era mejor que quedarse sin trabajo por no acudir a su puesto. Trabajaba en unos grandes almacenes, como contable tenía que controlar todos los gastos e ingresos diariamente, casi siempre era el último en salir. Antiguamente, el solar donde se ubicaba los almacenes fue un cementerio, muchas veces le parecía escuchar lamentos, cuando se quedaba solo. Aquel día se le complicó la cosa y tendría que salir más tarde, suerte que el metro esa noche funcionaria a todas horas. Consiguió acabar bastante tarde, el silencio era total en su puesto de trabajo, los ojos ya le lloraban de tantas horas mirando el ordenador.
Se levantó de su silla, y se dirigió hacia la salida, no sin antes conectar la alarma, la noche era muy oscura, las nubes tapaban la poca luna que se podía ver, le recordó a una película de terror, empezó a llover pausadamente, aquella agua que no se ve, pero te empapa. Su figura todo de negro en la noche, todavía le daba un aspecto más tenebroso, la entrada del metro estaba a poca distancia ya, las luces de la calle parpadeaban como si se quisieran apagar, bajo con cuidado los peldaños para no resbalarse con la humedad de la lluvia, nadie se veía a lo largo del pasillo que le llevaría hasta el andén.
Empezó a escuchar una triste melodía, ya distinguía dos figuras que tocaban dos instrumentos, eran dos figuras un poco fantasmagóricas, donde estaban prácticamente no había nada de luz, sintió un poco de miedo. ¿Que hacían tocando a esas horas? nadie viajaba en metro, él era el único viajero que se veía por el lugar.
Cuando se cruzó con los dos músicos, no quiso mirarles a la cara, no pudo resistirse y mirar de reojo a las figuras que emitían esa triste melodía, no pudo ver sus caras, la oscuridad no se lo permitió. Al fin ya diviso las vías, ya estaba en el arcén esperando su tren para marcharse a su casa, nadie se veía, las pocas luces que funcionaban parecía que perdían potencia, en cualquier momento se podían apagar. Faltaban un par de minutos para que llegara en convoy, al final del pasillo vislumbro la silueta de los dos músicos que se acercaban hacia él, no podía verles la cara, daba la sensación que no tuvieran, que solo tuvieran huesos, parecían esqueletos los saxos ya no eran tales, se habían convertido en guadañas. Estaban ya a pocos metros, la luz seguía haciendo de las suyas y no dejaba ver sus caras.
Al fin aparecían las luces del tren que llegaba a la estación. Nadie en ningún vagón, incluso las luces de dentro estaban casi apagadas, era una sensación de terror lo que sentía, el miedo se estaba apoderando de él, el sudor en sus manos y frente era muy importante a pesar de la temperatura que hacía. El metro se detuvo, cuando las figuras de los músicos estaban ya a menos de cinco metros, apresuradamente subió para intentar huir de aquellas personas que le producían tanto miedo. Las puertas se cerraron, miro con pavor, viendo como una figura estaba sentada en un banco, era él, los dos músicos se pararon junto a la réplica suya, con las guadañas hicieron acción de cortar la cabeza. Su grito no lo pudo escuchar nadie, porque nadie había en la estación, el tren se puso en marcha, en la pantalla de un panel pudo ver como pasaban imágenes de su vida. ¿Qué estaba pasando?
Él estaba en el tren, una imagen parecida a la suya estaba en un banco con la cabeza cortada, las dos figuras ya desaparecieron y su vida salía en un panel. Era el único pasajero de aquel tren nocturno, la velocidad fue subiendo, no volvió a parar en ninguna estación, nadie cogió ningún tren a esa hora, el tren entro deprisa en un túnel, la oscuridad no le dejo ver nada.
¿Hacia dónde iba el tren?
nunca lo supo desapareció en la oscuridad del túnel- ¿Quizás a otra dimensión? Los primeros viajeros de la mañana se quedaron horrorizados ante la visión de un hombre de negro decapitado en un asiento.

LA JUSTICIA DE DIOS


 Juan era una persona rica, increíblemente rica, heredo de una persona lejana, muchísimo dinero, tanto heredo, que pudo dejar de trabajar muy joven, no tendría más de 35 años, trabajaba en una fábrica junto a su hermano Pedro, el mismo día que vio el dinero ya a su nombre, hablo con su jefe y le pidio que lo despidiera para poder cobrar el paro.

—porque quiere dejar de trabajar con nosotros—pregunto el jefe —sufro alucinaciones, tendré que coger la baja—le mintió El jefe, ante la perspectiva que veía, decidió acceder y lo despidió, dándole el finiquito correspondiente. Su hermano Pedro le pregunto. —pero por qué dejas el trabajo—- —no tengo fuerzas para continuar—volvió a mentir a su propio hermano Llego a su casa y se puso a mirar los extractos del banco, tenía mucho dinero, debía tener cuidado que no se enterara nadie, porque le pedirían préstamos y no se lo devolverían. Era como el tío gilito, diariamente miraba los números de su cuenta. Fueron pasando los años, su fortuna fue creciendo, aunque no lo disfrutaba para que nadie se enterara de que era rico, su hermano Pedro, en cambio, estaba físicamente muy mal, todo el cuerpo dolorido de los esfuerzos en el trabajo, Juan no se llegó a casar la novia que tenía, la dejo cuando le llego el dinero, su hermano, en cambio, fundo una familia y tuvo dos hijos. Los hijos de Pedro, fueron creciendo, nunca tuvieron un regalo de su tío, siempre decía que no les podía regalar nada porque al no cobrar nada prácticamente vivía de la caridad. Un día Pedro reunió a su esposa y sus hijos. —como sabéis el tío Pedro, está pasando por estrecheces económicas, estoy pensando que el terreno que tenemos lo vamos a vender y lo que nos den dárselo a él, que pueda tirar un poco mejor que os parece—- —no estamos sobrados, pero está bien, hay que ayudar a tu hermano—contesto la esposa El fin de semana que Juan fue a comer a casa de Pedro. Como hacía muchas veces desde que dejo de trabajar fue el momento. —Juan, sabemos que económicamente estás mal, la familia ha decidido vender un terreno que teníamos y ese dinero será para ti, que puedas respirar un poco—- Acabada la frase, Pedro le entrego un sobre con unos cuantos miles de euros a su hermano. —gracias Pedro, lo necesito, os estoy muy agradecidos por el gesto— Cogió el sobre y se lo guardo en el bolsillo del pantalón, sentándose a la mesa para degustar la comida del día. A pesar del dinero que le dio su hermano, Juan continuo con su rol, de no gastar para que nadie supiera lo que tenía. Un jueves en la lotería primitiva se percató de que tenía los 6 aciertos, más de dos millones de euros, se encerró en su casa y no se lo explico a nadie, el tiempo fue pasando y acumulando más riqueza gastando lo mínimo. Pasaron varios años del gesto de Pedro con su hermano, tuvo que ir al médico por sus dolores, el diagnóstico fue cruel. —tienes una enfermedad degenerativa, avanzará muy rápidamente, disfruta lo que puedas con los tuyos que no te queda mucho— El doctor fue cruel, pero era la realidad. —no hay ninguna posibilidad de salir de esto doctor—— pregunto el hijo —solo una, el doctor henry de estados unidos es el único que puede hacer esa intervención quirúrgica que le daría unos años más de vida—- —-como podemos hablar con ese doctor—- —ya hablé yo con el y la operación junto a la estancia en estados unidos asciende a cuatro cientos mil euros—- —intentaremos conseguirlos—-sentencio el hijo El hijo de Pedro hablo con los bancos y ninguno le dio esperanzas de conseguir el dinero, estaba desesperado, el día anterior de volver a ver el doctor, hablo con su tío y le explico todo. —es una pena si le pasa algo a mi hermano, tan buena persona como es—- —sí, tío, no podemos vender la casa porque está hipotecada, NO QUIERO QUE MUERA MI PADRE—-grito el hijo roto de dolor. —no te preocupes. Dios le ayudará—- Salió por la puerta con ojos llorosos, esto le superaba. —Este seguro que sabe que tengo dinero, y quieren sacármelo—pensó Juan La visita al doctor fue rápida, no tenían esperanzas, pocos casos como el suyo y ninguno sé salvo. La semana siguiente nueva visita con el médico, nuevas analíticas y más pruebas, tres horas después el médico convoco a la familia en su despacho. —es un milagro, la enfermedad va remitiendo, si continúa de esta manera en un mes estará bien totalmente— La familia se reunió en la casa y llamaron al hermano de Pedro para darle la buena noticia. Por el camino Pedro lo tenía claro. —no piensen que les daré ni un euro, seguro que hoy me piden dinero— mientras caminaba para casa de su hermano y con los pensamientos puestos en lo que le pedirían, no se dio cuenta de que el semáforo estaba rojo para los peatones, el conductor del autobús no pudo frenar, la muerte fue instantánea, en el funeral los llantos de la familia fueron muchos, despidieron a Pedro con la tristeza lógica del momento, la sorpresa llego varios meses después cuando llamaron a la familia desde el notario. —su hermano no tenía testamento, usted es el único heredero, tendría que pasar para formalizar la aceptación de la herencia— El día señalado la familia acudió junto a Pedro para firmar. —supongo que el poco dinero que tendría será suficiente para pagar los gastos del funeral—- La sorpresa fue cuando el notario dio lectura de todos los documentos legales, a día de hoy nadie de la familia puede entender la actitud de Juan.

"LOBOS"


 Faltaban pocos días para su cumpleaños.

Como cada año solía viajar hasta el pueblo donde residían sus padres, le gustaba pasar ese día con ellos, sobre todo desde hace tres semanas,12 de enero de 2017, esta es la fecha en la que su padre desapareció, nunca nadie pudo declarar donde estaba ni que había pasado con él.

Ese día su padre salió de casa y nunca más volvió.
Él estaba seguro de que algo había sucedido, su padre nunca se marcharía y lo dejaría solo en la vida con su madre. Tres semanas buscándole y sin ni siquiera una posible pista. Él ya no vivía en el pequeño pueblo.
Se marchó a cientos de kilómetros de allá, su trabajo le obligaba, con todo el dolor de su corazón, decidió abandonar su pueblo de nacimiento. Tres días antes de su aniversario, siempre pedía una semana de fiesta para poder estar con sus padres esos días.
Este año sería diferente solo con su madre. Como siempre conducía distraídamente mientras escuchaba música de los 60 y 70, la mayoría de veces, era Elvis Presley el que amenizaba su viaje. En ese momento estaba sonando el tema “Unchained Melody” Esa música le transportaba a otro lugar, la noche era cerrada, solo la luna iluminaba la soledad de esa carretera de montaña que le llevaba a reunirse con su madre, la niebla de ese momento le hizo prestar más atención a la carretera por la poca visibilidad, su velocidad era lenta sabia que el hielo podía jugarle una mala pasada, bajo el volumen de la música, escucho el aullido de un lobo, animal que habitaba por esa zona, al mismo tiempo aflojo todavía más la velocidad, a pesar del frío reinante y la espesa niebla bajo el cristal para escuchar el animal como aullaba. Absorto en los sonidos del espeso bosque, no se dio cuenta de que en el centro del estrecho camino de montaña, un lobo miraba fijamente como se acercaba el automóvil al girar la cabeza y percatarse de la presencia del animal, freno bruscamente. Los dos se quedaron mirando fijamente, el lobo parecía tranquilo mientras con la mirada desafiaba al conductor. Hizo ráfagas de luces largas y cortas para intentar espantar al animal, no se movió ni un centímetro del camino. Tomo una decisión, bajo lentamente del coche sin quitarle ojo al animal, el cual seguía quieto, cuando estaba a menos de dos metros, el lobo de un salto desapareció de su vista, la niebla no le permitió ver donde se escondió, unos segundos intentando localizarlo y nada, ni rastro, giro sobre sus pies para volver al vehículo, le sorprendió ver una sombra en el interior del coche, cuando estaba a menos de dos metros pudo comprobar como dentro del coche había dos lobos:dejo la puerta abierta al salir, eso propicio que ellos pudieran entrar. Tenía un problema, que se agravó todavía más al girarse.
Tres animales de la misma especie estaban tras él. Tenía que pensar rápido, como podía actuar, los dos de dentro del coche le enseñaban los colmillos de manera desafiante, en cambio, los tres del exterior, daban vueltas a su alrededor mansamente, como pidiéndole jugar. Recordó que en el bolsillo llevaba unas galletas que siempre comía mientras conducía, intento acercarle una a los del interior, lo que provocó que se pusieran más agresivos sin prestar atención al alimento que les ofrecía el conductor. En cambio, los otros tres seguían con sus vueltas alrededor, uno de ellos cogió la pequeña bolsa de galletas y salió huyendo. Los otros se acercaban a él y se alejaban como pidiendo que les siguiera.
Porque esa diferencia en la aptitud de los animales, unos agresivos y los otros dóciles. Tuvo una idea, se acercaría poco a poco a los de fuera, para intentar llamar la atención de los de dentro y que salieran para después con una carrera, introducirse en el coche y poder marcharse, era arriesgado, pero era su única posibilidad para poder salir vivo de allá. Cuando se acercaba a los animales, ellos se separaban más de él, `provocando que cada vez se alejara más del vehículo, los del interior seguían sin moverse ni un centímetro. Que querían aquellos mamíferos, cuando se acercaba a ellos, ellos se alejaban manteniendo la distancia, en ningún momento mostraban agresividad, todo lo contrario, con sus miradas parecían estar contentos de tenerlo tan cerca, esa especie de juego se alargó un poco en el tiempo, el coche ya hacía bastante que no lo podía divisar, empezó a temer perderse y acabar devorado por los animales, de todas maneras su juego no le salió bien, los otros no le siguieron. Los animales parecían contentos con el juego, él ya se cansó y decidió retroceder, ese gesto no les gusto a los lobos que con una carrera rápida dieron la vuelta y enseñándole los dientes impedían que pudiera volver sobre sus pasos. La amenazante presencia le hizo continuar, esta vez con los animales detrás de él. Le sorprendió que uno de ellos corriera para adelantarse a él, se plantó mirándole fijamente, no podía avanzar ni retroceder, era el fin acabaría devorado por estos animales, no intentaron nada, todos lo miraban fijamente sin signos de querer atacarle, uno de ellos se fue entre unos matorrales, los otros dos continuaban cortando su avanzada de frente y por detrás, instintivamente se dirigió hacia donde desapareció el tercer animal, aparto unos matorrales, y su sorpresa fue mayúscula, un pozo y parecía que en el fondo del pozo había alguien, —hay alguien hay abajo—grito Unos susurros le indicaron que efectivamente alguien estaba en el fondo, se giró y le inquieto ver que ahora eran los cinco animales los que le rodeaban, los del interior del coche se unieron, aunque ahora no tenían ninguna agresividad patente. En ese momento la luna se dejó ver entre las nubes, gracias a su luz pudo distinguir en el interior a un hombre muy débil que no podía casi hablar. ¿Que era lo que tenía en las manos esa persona? Estaba comiéndose las galletas que uno de los animales le robo, Corrió hacia el coche para buscar una linterna, los animales corrían junto a él, sin ningún tipo de amenazas, cogió la linterna y unas cuerdas que siempre llevaba en el maletero por si necesitaba remolcar algún coche por fallo mecánico. El corazón se le aceleró cuando comprobó que era su padre el del fondo del pozo, ato un extremo de la cuerda a un árbol para poder sacarlo de ese lugar. Con mucho esfuerzo lo consiguió, una vez recuperado el padre le explico que cayó al pozo y los lobos cada día le traían algo de comer, a veces animales cazados por ellos mismos, que se los comía crudos, la gran humedad de la noche y unos plásticos le posibilitaban conseguir algo de líquido, que racionaba, para poder subsistir el máximo tiempo posible, cuando trajeron las galletas, estaba seguro de que alguien le encontraría porque ellos no le abandonarían y si un humano estaba cerca lo llevarían hasta el cómo finalmente fue

TE ESTOY ESCUCHANDO


 Toda la familia estaba, esperando el fatal desenlace, solo una persona no estaba preparada para dejar este mundo, él. Precisamente el que se tenía que marchar, no estaba preparado para hacerlo.

La familia fue llegando poco a poco a la casa del futuro difunto, hacía dos semanas que no abría los ojos, no hablaba y por supuesto no se movía. Continuamente había mínimo dos personas junto a él, en el fondo no querían que partiera, pero vista la situación seguramente era lo mejor para todos, la medicación por vena lo tenía sedado. A pesar de la medicación y su estado, un sentido, si le funcionaba, el oído. Estaba escuchando todo lo que se hablaba a su alrededor, su esposa junto a la hermana hablaban. —Le pido a dios que se lo lleve ya, que dejemos de sufrir todos.— —mi hermano era fuerte y seguro que no quiere abandonarnos— —el médico me dijo que si salía de esta quedaría como un vegetal— Este comentario hizo que los monitores del enfermo se dispararan. —parece que el momento llego—comento la hermana al ver los monitores —mejor, yo no puedo vivir más tiempo de esta manera— ¿Mejor? pensó el enfermo, siendo plenamente consciente de lo que escuchaba.
El que lucho siempre por darle lo mejor a la familia, que cuando ella estuvo al borde de la muerte por un cáncer, movió cielo y tierra para que se curara. Al final se curó de eso hace más de diez años, el que pidió préstamos para que se salvara y lo consiguió, que tuvo que pagar esos préstamos con su sudor trabajando en dos fábricas cada día, incluyendo los fines de semana.
Ahora lo mejor era que se marchara ya.
Justo cuando escucho la última frase de boca de su esposa, la luz al final del túnel se iluminó, de ella salía una figura grande con barbas muy pobladas, era una imagen perfecta de lo que le enseñaron que era san pedro. —preparado—pregunto la aparición —no, no estoy preparado, tengo algo que hacer todavía en este mundo, déjame un tiempo más, solo unas horas— —que quieres solucionar en unas horas si no lo pudiste hacer en vida plena— —quiero que sus palabras se vuelvan en contra de ellos— —no te puedo ayudar a que consigas nada, pero te concederé dos horas y un poco de fuerza para que soluciones tus amarres con la humanidad— Acabando de hablar, la luz se apagó y él pudo estar plenamente consciente de lo que sucedía a su alrededor. La esposa y la hermana continuaban junto a su cuerpo, todavía latente. —voy a comer algo, que este parece que no nos quiere dejar descansar, siempre dando trabajo—comento la hermana —ves tranquila, ya me quedo yo con él, por lo menos esta vez no me pedirá nada— La hermana salió de la habitación dejando al matrimonio a solas. —porque no te mueres de una vez y me dejas vivir tranquila ya, le repetía una y otra vez mientras daba vueltas alrededor de la cama. Cada vez que escuchaba esa frase, los monitores se aceleraban. Dando la sensación de que estaba entrando en tensión. Algo improbable, según los médicos, en esos momentos era un vegetal. Pero era un vegetal con oídos y sentimientos, en este momento cargado de furia contra su compañera de años. Ella seguía repitiendo la frase, algo estaba pasando en aquella habitación, la ventana se abrió por un golpe de aire, empezó llover fuertemente en el exterior, los truenos sonaban fuertemente y los rayos iluminaban los alrededores de la casa de campo. Justo en el momento que la hermana abrió la puerta para volver a entrar, un fogonazo entro por la ventana.
El rayo causó la muerte de la esposa del enfermo. —cariño porque miras de esa manera que a pasado—le pregunto a su marido —Querías que me muriera y te dejara vivir feliz y tranquila, ahora vivirás tranquila, pero no donde tú soñabas— No pudo ni acabar de hablar, la luz al final del túnel se encendió, justo en el momento que los monitores de su cuerpo se pararon. —Vámonos, ya estoy en paz— Las dos figuras atravesaron el arco de luz, mientras en la habitación intentaban comprender que paso.

¿QUIEN ES EL ASESINO?


 

El empresario Joan Garcia habia sido asesinado,el metodo:degollamiento todo sucedió en su segunda residencia situada en La Molina,la garganta la tenia practicamente seccionada.

El señor Joan Garcia,una persona de avanzada edad,era una de las personas mas ricas de Cataluña.

El impector de los Mossos sargento Trapero era el encargado de la investigacion.

El forense lo puso al dia de todos los detalles.

--señor Trapero,el señor Joan Garcia habia sido asesinado entre las 18,00 y las 20,00 horas,fue asesinado con un cuchillo jamonero,el cual fue encontrado junto al cadaver--

--gracias doctor,intentare descubrir quien fue el culpable--

lo primero que hizo el imspector fue llamar a declarar a todos los sospechosos en la comisaria,algo le decia en su interior que podria resolverlo en pocos dias o quizas horas.

Enpezo por releer todas las notas que tomo en el lugar del crimen y donde estaban todos los posibles sospechosos

JOSE GARCIA:sobrino del difunto,no tiene medios economicos para vivir decentemente.licenciado por la universidad de Barcelona en historia,la carrera la tiene recien acabada,seria el unico heredero del señor Joan Garcia.

ELISABETH SMITH:esta señora es la abogada del difunto,trabajaba para el desde hace mas de 30 años,durante un tiempo estuvo liada sexualmente con el señor Joan Garcia.desde hace tres semanas esta deprimida por el fallecimiento de su mejor amiga la señorita Carla Pujol

ROBERT MASCU:encargado de gestionar todos los bienes que poseia el difunto,con el cual se llevaba muy bien,amigos desde el primer dia.

ROSA MARIN:secretaria,tambien asistente personal del difunto,novia de Jose Garcia,sobrino del difunto

CARLOS: jardinero,desde que empezo a trabajar de jardinero solo a trabajado a las ordenes del muerto,unica persona que tiene llaves de toda la casa.

Una vez examinado los posibles culpables tenia que comprobar sus coartadas.

El sobrino Jose Garcia declaro que el dia del asesinato estuvo buscando trabajo,solo paro para comer al mediodia.

La abogada Elisabeth,estuvo todo el dia gestionando papeles fuera de la casa del difunto.ella fue la que encontro el cadaver a las 20,00 horas.

Robert Mascu,explico que entre las 18,00 y las 20,00 horas estaba merendando con su prima la señorita Carla pujol.

Rosa la secretaria declaro que el dia del asesinato salio de viaje en el tren de las 18,00 horas.

Carlos el jardinero,explica que la tarde de la muerte estuvo toda la tarde en unos almacenes del pueblo vecino para comprar todos los abonos y las herramientas que necesitaba para el jardin.

Una vez declarado todos el imspector Trapero lo tuvo claro.

--es mejor que llame usted a su abogado,no saldra de la comisaria,usted es el asesino del señor Joan Garcia.

A mis amigos los lectores le preguunto.

¿ quien es el asesino?

¿ como lo dedugiste?

La respuesta la semana que viene

HISTORIAS Y VIVENCIAS DE UN CAMARERO EN CALELLA ---XVI--


 Hoy me toca explicar las cosas que tenemos que escuchar en un bar o restaurante.

Seguro que alguno de vosotros hicisteis alguna pregunta de estas o parecidas. Primera cuestión. Entra un cliente y pregunta. —¿tienen lavabo?— No, no tenemos lavabo, los camareros y clientes de este local hacemos nuestras necesidades en cualquier esquina— otro cliente. —¿una pregunta, tienen lavabo?— Respuesta—si— —donde está— —lo siento usted me dijo una pregunta— otro día, con las persianas casi abajo del todo, llega el cliente y con voz alta pregunta. —-¿Estáis cerrando?— —no, no, es que nos gusta que los clientes jueguen al Limbo— Limbo:Es un juego tradicional para bailar, competir y divertirse. Los niños deberán de pasar por debajo de un palo. Este cada vez se irá fijando más abajo y el que no pueda hacerlo o caiga será eliminado. Otro día con todas las sillas sobre las mesas para limpiar. —¿Cerráis ahora?— —por supuesto que no, esta es la nueva decoración del local— como siempre después de comer o tomar algo. Hay que pedir la cuenta. «¡Perdona!» Porque todos sabemos, ya que los camareros se llaman Perdona de nombre de pila. Todos. Perdona Pérez, Perdona Gutiérrez… Una vez se le llama la atención se le pide la cuenta: «¡Jefe, la dolorosa!» Es una manera curiosa de pedirla. Pero es mucho mejor hacer gestos con las manos a lo lejos. Mientras arqueas las cejas y le haces tshh tshh, haces como que escribes en tu propia mano. Algún camarero despistado viene y te trae un bol. Una pregunta que nos hacemos los camareros es que, si en el local hay diez mesas vacías y solo una de ellas está sucia, porque siempre se suele sentar la gente en la mesa sucia. A continuación un escrito sobre los camareros. Camareros Que Nos Alegran La Vida en Los Benditos Bares Los benditos bares son lugares donde hacer amigos y conocer a gente de todo tipo. Pero los bares no serían nada sin esas personas que se dejan la piel haciéndolos funcionar: los camareros. Porque los benditos bares serían menos benditos sin sus camareros. Llegan a primera hora, ponen las mesas y las sillas, encienden la cafetera, cargan las neveras, organizan las tapas… La dedicación de estos profesionales es innegable e imprescindible. Existen tantos tipos de camareros como bares: el camarero profesional y preciso de restaurante, el amigo de toda la vida del bar de abajo, el chistoso del bar típico de pueblo, el ligón que te acaba invitando a algo para sacarte el teléfono o el camarero-confidente-psicólogo del bar de copas. El camarero de restaurante es rápido, preciso y mantiene la compostura (y el equilibrio) en todo momento. Son camareros y camareras profesionales, exigentes en su trabajo y por supuesto elegantes y hasta, en ocasiones, invisibles. Un buen camarero de restaurante se nota por su ausencia. O lo que es lo mismo, cuando están haciendo su trabajo ni se les nota, porque siempre tendrás sobre la mesa lo que necesitas. En el bar más cercano nos encontramos con el camarero que bien podría ser uno más de la pandilla. Este camarero es aquel que parece conocernos de toda la vida, nos pregunta sobre nuestra vida y echa en falta a aquellos amigos que no han podido venir al bar esa tarde. Con él podemos hablar de cualquier tema: fútbol, televisión, rolletes, amoríos, estudios… Da igual cuánto tiempo haga que vamos a ese bar, él siempre te reconoce e incluso te llama por tu nombre. Y ¿a quién no le gusta que este trato tan personal? Cuando vamos de vacaciones al pueblo nos encontramos con uno de los tipos de camareros más divertidos: el chistoso de frase certera para cada momento. Por lo general, aunque no siempre, son personas mayores con mucha experiencia en la vida y, por tanto, con una perspectiva muy amplia de la vida. Estos camareros siempre saben qué decir de tal manera que te arrancan una sonrisa incluso en momentos difíciles. Qué sería de nosotros sin ellos. Por supuesto tenemos que hablar del camarero ligón, ese que te sube el ego entre cacahuete y cacahuete. Este camarero realiza la obra social de levantarnos la autoestima cuando nos hace falta. Y si encima termina invitándonos a algo, pues mejor. Por último vamos a hablar de ese camarero que tanto nos ayuda, el camarero, psicólogo y confidente. Este camarero suele estar detrás de una barra y entre vaso y vaso, se dedica a y escuchar. Nunca habla, nunca opina, pero tiene un sexto sentido para identificar quien necesita que le tiren de la lengua. A estos grandes del sector les debemos mucho, por eso queremos rendirles un gran homenaje. Todos y cada uno nos acompañan en diferentes momentos de nuestra vida y pueden suponer un apoyo en los malos momentos.

HISTORIAS Y VIVENCIAS DE UN CAMARERO EN CALELLA paerte--XIV


 Bueno, amigos continuamos en la cafetería Sala Mozart.

Durante mis años en este bar, continúe haciendo pluriempleo siempre que podía, esta vez me enrolé en la plantilla de Can Xena. Anteriormente, dije que Antonio, el dueño de este local, ha sido otro de los mejores jefes que he tenido, el trato humano que tenía con todos los camareros era impresionante, mis colores deportivos en futbol siempre fue el blanco (imaginaros el primer merengue que trabajo en el local de peña Barcelonista) nunca tuve ningún problema y si alguna vez alguien quería guerra, Antonio se encargaba de que nadie me faltara al respeto. Cada día almorzábamos los camareros por turnos, Antonio siempre preguntaba de qué quería el bocata, yo no tenía manías, me gustaba todo. —de que lo quieres hoy?— —tu mismo Antonio me gusta todo— —¿quieres un poco de este jamón podrido?— —si hombre a nadie le amarga un dulce— cada semana dos o tres veces el bocadillo era de jamón ibérico.
Cuando acabábamos por la noche, muchas veces nos sentábamos y charlábamos de futbol todos los camareros. Un jefe ejemplar, si todos fueran como él, los trabajadores en general trabajarían más motivados. Sigamos con las historias de la cafetería Sala Mozart. Durante mis años en el local muchas veces nos entraron a robar, una de las espectaculares fue la vez que se llevaron una máquina tragaperras entera, un par de días después la encontraron dentro de una furgoneta, con todo, se supone que algo les espanto y dejaron la máquina dentro de la furgoneta, que también era robada. Otro robo este muy curioso, un día se llevaron una mesa y dos sillas de la terraza, para el día siguiente devolverlas, como curiosidad os contaré que la Sala Mozart creo que es el único café que no cierra ninguno de los 365 días del año, durante muchos años para pintar el café, se hacía de noche con el bar cerrado. En los años que he trabajado nacieron mis dos hijos, lo más divertido es que mi hija casi nace en el bar, después de varios meses de reposo porque se adelantaba el parto, mi mujer una vez el médico le informa que ya puede hacer vida normal de embarazada, decide ir a la peluquería (todos sabemos lo que una mujer tarda en la peluquería)una vez acabada su estancia en la peluquería se acerca a la cafetería porque se encontraba mal, a mí me faltaba media hora para acabar el turno, los jefes estaban fuera y el compañero no tenía teléfono, se sentó en uno de los bancos y las contracciones cada vez aparecían en intervalos más cortos, finalmente llego el compañero y pudimos llegar al hospital, una vez allá la niña decidió que ahora no quería nacer, que quería seguir dentro de su mamá (12 horas después nació). También, la cafetería es pionera en enlaces homosexuales, tenemos el honor de ser el lugar donde se celebró el primer enlace gay del Maresme, (se casaron en el juzgado y lo celebraron en el primer piso de la cafetería) sus nombres Jose y Manel, poco tiempo después Jose estuvo trabajando con nosotros. He tenido el placer de trabajar con varios compañeros Gais y Lesbianas y nunca he tenido ningún tipo de problemas con ellos, al contrario, creo que son de las personas más dispuestas a ayudar si se les necesita. Los camareros muchas veces somos el paño de lágrimas de los clientes, esto sucedió una noche de tantas pasadas en el café. Después de estar mucho rato charlando con el cliente, este me pregunta. —a qué hora acabas— al ser un cliente habitual no me importo contestar. —en media hora más o menos— —te importa si te espero y te acompaño— durante la conversación le note muy apagado y bebiendo más de lo normal en él. —no, no me importa— llevábamos ya un tiempo caminando lentamente cuando me lo suelta. —llegue a casa hoy temprano y me encontré a Maria (Maria era su esposa)en la cama con otra mujer— se me quedo la cara de sorpresa total. —que me estás diciendo— —que me engaña con otra mujer— —estás seguro—la verdad no sabía que decir —lo vi con mis propios ojos, además de escucharla— —que escuchaste— —lo que me dijo gritando. —Ya no te quiero coges tus cosas y lárgate de esta casa— — que vas a hacer— esperar a que amanezca y despedirme de este mundo. Sus palabras me dejaron asustado, decidí acompañarlo durante parte de la noche, muchas palabras para intentar quitarle la idea de su cabeza, aproximadamente a las cuatro de la mañana, lo vio claro. —acompáñame a casa, por si no me deja entrar, si quiere marcharse que se marche ella, la casa es mía— efectivamente llego a la casa y con una tranquilidad asombrosa, se lo dijo. —esta casa es mía, cuando nos casemos yo ya la tenía, y como no tenemos hijos, si te quieres ir, puedes hacerlo, te vas con ella o con quien quieras, pero yo no abandono mi casa— una semana después la mujer se fue a vivir con su nueva compañera sentimental. Continuo con historias con jóvenes novatos, uno de ellos un poco insolente, lo cuento seguidamente. Muy animada la mañana de aquel día, el equipo lo formábamos yo y el joven de 16 años, Pedro. Bastante tenía yo con el trabajo habitual que encima, tenía que enseñar al niño, en un momento de tranquilidad, me dirijo al chaval y le explico lo que tiene que hacer en ese momento. —Coges la bayeta, recoges todo lo de esa mesa, la limpias y pones cenicero limpio (entonces todavía se podía fumar en los bares), la contestación es de las que más me sorprendieron en muchos años. —porque no lo haces tú que cobras más— si las miradas matasen el chico hubiera caído fulminado al instante. Por hoy lo dejamos aquí, la semana que viene continuamos, con más personales y anécdotas de mi estancia en la cafetería Sala Mozart.

HISTORIAS Y VIVENCIAS DE UN CAMARERO EN CALELLA parte --XIII--


 Aquí estamos una semana más para continuar con las historias y vivencias de un camarero en Calella. Continuamos en Sala Mozart. Hoy toca, sucesos......

Sí, contaré sucesos que pase en la cafetería, alguno divertido, otros no tanto. Una noche, aproximadamente las once, llega al bar un cliente, (llamémosle Jesús) Jesús se acerca a la barra y pide una cerveza. Yo viendo que estaba cargado, me negué. —buenas noches, una cerveza— —no hay cerveza, vamos a cerrar— —Hilario, ponme una cerveza que me la bebo de un trago y me voy— —no Jesús, no te pongo nada porque ya vas cargado— —ponme una cerveza, me cago en dios— —no Jesús, ya te he dicho que no— después de un pequeño lapsus de tiempo, se acerca al final de la barra, agarrándose a una estantería grande de chiclés que teníamos. —me pones una cerveza o te tiro todo esto por los suelos— yo me dirijo por el interior de la barra hasta estar junto a él, poniendo mis manos en jarras. —tíralo si tienes huevos— él se queda pensativo ante mi amenazante presencia. —¿cuánto valen todos los chicles?—pregunta —tres mil pesetas —le contesto seriamente mete la mano en su bolsillo y comprueba que solo tenía 600 pesetas. —hoy no tengo, pero el día que tenga tres mil pesetas vengo y te lo tiro todo por el suelo— acabada esta frase se dio la vuelta y salió del local tranquilamente, regreso muchas veces más, pero no se acordaba de lo sucedido. Otras de las anécdotas con Jesús, fue otro día que otra vez pasado de alcohol quería beber, como siempre que sucede esto, yo le negué la consumición, levanto un poco la voz, le dije que se callara y se marchara. —no me callo y no me voy de aquí a ninguna parte— —venga Jesús, no la líes por favor— —qué no me muevo— Mira si no te vas llamaré a la policía— —llama a quien quieras que no me voy— llame a la policía que en pocos minutos se personó en el local. Cuando los vio entrar, él salió por la otra puerta, le explico a la policía mientras Jesús mirando junto al coche patrulla, salieron para hablar con él y él entró por la otra puerta, parecía una película de Benny Hills, durante unos cinco minutos dando vueltas detrás de él, hasta que a uno de los policías se le ocurrió quedarse dentro de la cafetería mientras el otro lo perseguía, cuando entro al final lo pudieron parar, una pequeña regañina y para casa, hasta los policías se reían del espectáculo que habían dado. Continuemos. Otra noche (casi siempre suceden estas cosas por la noche)una persona conocida en Calella, por desgracia ya fallecida, estaba en su casa viendo tranquilamente un partido del Barça, cuando sus padres le enviaron a buscar a su hermana que estaba en la cafetería tomando un café con un amigo, a él no le apetecía ir y dejar de ver el partido, ante la insistencia de sus padres accedió a ir con el consiguiente cabreo, estaba tan enfadado que cuando llego le grito a su hermana que se tenía que marchar para casa ya.
Él salió de la cafetería y viendo que no salía, cogió una taza grande y colocándose justo enfrente del bar la lanzo contra los cristales con tanta fuerza que atravesó dos cristales, lo divertido es que los cristales se rompieron como en los dibujos animados, dejando una forma redonda y sin caer ni un solo cristal al suelo. Durante bastantes años la ventana de la cafetería era de cristal normal, se podía romper muy fácilmente (actualmente son brindados y no se pueden romper) durante mi estancia en el colegio tuve un compañero que se llamaba Raúl(nombre no real) (desgraciadamente también fallecido), este compi del cole, tiro por malos caminos y varias veces estuvo en la cárcel, cuando llevaba pocos años en la Sala Mozart, él tenía la fea costumbre de con un cubo de basura de los grandes por la noche, destrozar el cristal, entrar coger el tabaco(entonces no teníamos máquina)alguna botella de whisky y el bote del camarero, casi siempre lo detenían por al gran ruido que producía al romper el cristal, un día lo encontré por la calle. —Raúl, oye tío cuando entres a robar a la cafetería, no me jodas el bote— —no sabía que estabas trabajando allí, tranquilo que lo tendré en cuenta— las siguientes veces que entro el bote no lo toco, prefirió coger un taco de jamón. Prosigamos, esta vez no será nada agradable por el final. Una tarde, mientras jugaban a cartas, uno de ellos se empezó a encontrar mal. Pidió un cacaolat templado. A pesar de no encontrarse del todo bien, continuo jugando. Los compañeros vieron como se le caía la cabeza hacia el pecho, al mismo tiempo que las cartas caían también al suelo.(la persona era muy conocida en Calella) respiraba con mucha dificultad y no respondía a ninguna señal. Rápidamente, se llamó una ambulancia que llego en pocos minutos, los sanitarios lo pusieron en el suelo para poder maniobrar fácilmente, pedimos a los clientes que abandonaran el local ante la gravedad de la situación. La entrada del cine prosiguió con normalidad, porque el pasillo está separado de la cafetería.
Lo asombroso es hasta donde llega el morbo de las personas, los sanitarios pusieron un biombo para que desde la calle no se pudiera ver el cuerpo de esa persona, los que conocían la casa, que prácticamente es todo el mundo, avanzaban por el pasillo de entrada al cine y desde la ventana poder ver a la persona fallecida, desde que dieron por fallecido a esa persona hasta que vino el juez a ordenar el levantamiento del cadáver pasaron unas cuantas horas, que no paro de pasar gente para curiosear. Continuemos con el último suceso por hoy. Cerca de la ventana tenemos cuatro mesas, un hombre respira con dificultad y se sienta en una de ellas la que estaba más apartada. —me puedes dar un agua natural— tenía la cara muy pálida. —se encuentra bien—pregunte —no mucho, a ver si tomando agua me animo— le acerque la botella de agua y no pudo ni cogerla, se desmayó. Rápidamente, llamé una ambulancia, que no fue precisamente rápida, no por ellos, tardaron más porque la calle iglesias se cortaba con una barrera cerrada con un candado, por entonces, tuvieron que esperar a la policía para poder entrar con la ambulancia.(los sanitarios con el médico cogieron la camilla y el desfibrilador con todos los bártulos a la espalda para llegar lo antes posible). Efectivamente, el médico confirmo que era una angina de pecho con toda seguridad, empezaron su actuación para salvar la vida de esa persona. Mientras eso sucedía en una parte de la cafetería, a cinco metros escasos, se sientan una familia, con niños incluidos, no paso ni un minuto desde su entrada, viendo que yo no me acercaba a su mesa. —oye, nadie atiende aquí— increíble, una persona se debatía entre la vida y la muerte y ellos querían tomar algo viendo el espectáculo. —lo siento, pero mientras estén los sanitarios con esa persona, no serviré nada a nadie— —pues si no nos atiendes nos tendremos que marchar— por primera vez creo que deje de ser diplomático con un cliente. —la puerta es muy grande y pueden salir todos a la vez, buenos días— y me fui hacia los sanitarios por si necesitaban algo. Evidentemente, se marcharon, un tiempo después vino la persona que le sucedió a darme las gracias por llamar a la ambulancia tan rápido. Posiblemente, gracias a eso, salvo la vida, le explicaron en el hospital. Aquí quiero dejar una reflexión, todos los camareros(otros sectores también)aparte de pasar el examen de manipulador de alimentos, tendríamos que pasar un pequeño curso de primeros auxilios, solo con que una vida se salvara, habría válido la pena, es increíble lo impotente que te sientes ante una situación de estas y no saber como reaccionar, la semana que viene más y más divertidas

EL ULTIMO DIA

 Juana llevaba treinta y siete años viviendo en aquel piso, treinta y siete años pagando el alquiler sin retrasarse ni un solo día. Había ha...