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NUEVO ENTRENADOR


 Las luces del campo ya estaban encendidas, los muchachos llegaban poco a poco, la alegría y felicidad se reflejaba en sus caras, los gritos para saludarse se escuchaban a lo lejos.

—-hola, juan— —hola Jesús— —hola Andrés— uno a uno se saludaban todos, el correspondiente choque de manos entre ellos, reflejaba el buen rollo que existía en este equipo, un equipo de barriada, todos se conocían y una madre traía a varios y otra madre o padre se los llevaba hasta su casa. De esta manera dos días a la semana de entrenos y otro día de partido, todo eran sonrisas, hoy era diferente el entrenador de los dos últimos años se despedía, y les presentarían al nuevo. Antonio el entrenador que se marchaba, les dio una charla para despedirse de ellos y se le saltaron las lágrimas cuando los 20 chavales lo empezaron a aplaudir mientras le daban un regalo comprado entre todos los padres y madres. El nuevo entrenador se presentó a los muchachos. —buenas tardes, soy Manuel y seré su entrenador— —espero que todos tengan la suficiente disciplina para acatar todas mis órdenes— —aparte de entrenador soy fisioterapeuta y los que tengan más desgaste en los partidos pasaran por mi casa y les daré masajes relajantes, será como un premio al esfuerzo que hagan sobre el campo, nada más empecemos el entreno— los chicos se esforzaban al máximo, querían impresionar al entrenador y que los pusiera de titulares, sudaban muchísimo y se refrescaban con la botella de agua que les daba el entrenador. Cuando acabo el entreno, el mister los reunió en el centro del campo. —número 8 como te llamas— pregunto —Miguel, mister—contesto el chico —número 22 y tú como te llamas— —Antonio entrenador—dijo el chico tímidamente mañana como premio a vuestro esfuerzo pasaros por mi consulta que os haré un masaje para que los músculos estén relajados que habéis hecho un gran esfuerzo. Los dos chicos salieron del entreno y les explicaron a sus padres el premio que les dio el entrenador y que mañana tenían que ir a su consulta después del colegio para un masaje. Los chicos se sintieron importantes y a todo el mundo lo explicaban, al día siguiente al salir del colegio los dos se dirigieron hacia la dirección de su entrenador. —¿Antonio estás nervioso?—pregunto Miguel —mucho —contesto Antonio llegaron a la consulta, llamaron tímidamente a la puerta. —adelante—se escuchó desde el interior —buenas tardes, chicos, que tal estáis— —bien—contestaron los dos al unísono pasar uno primero y luego el otro. —quien quiere empezar—pregunto el entrenador —yo—contesto miguel —vamos a empezar, tu Antonio espérate en la sala leyendo o haciendo deberes si tienes— —Miguel quítate la ropa y túmbate en la camilla—ordeno el mister Miguel era muy vergonzoso y accedió a regañadientes su pudor le impedía mostrarse natural, empezó el masaje untándose aceite en las manos, frotándole poco a poco todos los músculos del cuerpo, donde más incidía era en las ingles, estuvo más de media hora en manos del entrenador. —adelante Antonio te toca a ti— no era tan tímido como Miguel y no le costó nada desnudarse delante del masajista. —túmbate boca abajo— las manos del experto masajista, relajaron mucho al chico, casi se quedaba dormido, las manos se explayaron con las ingles también, hasta alguna vez frotaba levemente el pene del muchacho. —ya estamos por hoy podéis marcharos— —gracias mister— contestaron los dos al día siguiente en el entreno explicaron a todos lo bien que estaban después del masaje, al final del entreno, otra vez todos al centro del campo. —mañana pasarán por la camilla de masaje Antonio y juan— otra vez le tocaba a Antonio, otra vez volvió a suceder lo mismo, mucho rato de masaje y varias veces rozo el pene del muchacho. De esta manera cada semana Antonio pasaba por la camilla de masajes, y los roces en sus partes íntimas cada vez eran mayores, un día el mister le regalo 100 € a cambio de que no se dijera a nadie, —ponlo en tu hucha que te voy a regalar también—y le dio una hucha de lata cada semana le daba algún dinero para la hucha, a cambio de su silencio, dinero para él, pero que no se lo dijera a nadie. Pasados varios meses de la primera vez, un día estando en la camilla, el entrenador sin ningún tipo de reparo le acaricio las partes íntimas, el chico se levantó y le dijo. —voy a contarle a mi padre lo que acabas de hacer— —si le cuentas esto a alguien yo dire que me has robado dinero—respondió el monitor —y como explicaras todo el dinero que tienes en la hucha—dijo con una sonrisa en la boca el chico salió de aquel lugar, casi llorando, pero no podía explicarle a nadie lo sucedido, lo acusarían de ladrón. Esto duro un tiempo, el chico empezó a faltar a entrenos y a partidos, excusándose en centrarse en los estudios, las llamadas del entrenador eran diarias al chico y a su padre. —el equipo lo necesita es el mejor— después de cada partido o entreno siempre salía su nombre para pasar por los masajes, ya no podía más era un llanto diario, no quería ir, pero no se podía negar. Un día escribió aquella nota, explicándole a sus padres porque iba a hacer lo que tenía pensado. Dejo la nota encima de su mesita y salió con rumbo al final. El padre llegó ese día pronto y fue a saludar a su hijo, encontró la nota y la leyó, ya sabia donde estaría un lugar que le encantaba y siempre quería ir, unas rocas al final del puerto con un gran precipicio. El padre llegó antes que él, cuando llego Antonio se encontró a su padre esperando, lo vio y lo abrazo fuertemente y lloro desconsoladamente. No llores hijo esto se solucionará hoy, vamos al centro de masajes. Antonio entró como si nada, mirando fijamente al masajista, —necesito un masaje— la sonrisa del masajista ilumino toda la sala. —desnúdate y túmbate —ordeno el chico obedeció y cuando el masajista empezó con las caricias íntimas, de una patada la puerta cayó al suelo, tres policías y el padre entraron y detuvieron al pedófilo, disfrazado de entrenador. Antonio lloró largamente en brazos de su padre, que solo le repetía. —nunca calles nada, estoy para que no te pase nada malo en la vida— el entrenador fue castigado con 15 años de prisión, Antonio acabo siendo profesional de futbol, y su padre le acompaño a todos los partidos y entrenos.

LA REGRESION


 Margarita es una adolescente alegre y divertida, siempre estaba de buen humor, muy buena amiga de todos sus amistades, pero tenía un problema, que en según que momentos le hacía la vida imposible.

Empecemos esta historia cuando Margarita tenía 3 años, solía ir a la playa con su hermana más mayor y el resto de amigos del casal de verano, al ser la más pequeña no sabía nadar y cuando todos nadaban ella se quedaba en la arena jugando con sus palitas y cubos, haciendo sus castillos de arena. Aquel día durante las prácticas de natación su hermana se quedó con ella jugando, como siempre Margarita se portaba muy bien y las monitoras estaban tranquilas con ella, porque nunca se movía de donde la dejaban aunque pasaran tres horas, era muy obediente, aquel día sería diferente, su hermana no tan responsable como ella, le propuso nadar un poquito. —-Margarita, vamos a bañarnos juntas vale— le comento su hermana Sonia —no Sonia, los monitores no nos dejan— —vamos tata no pasa nada, nos lo pasaremos bien— —no que yo no sé nadar—contesto Margarita —no te preocupes que yo si, y te salvaré si pasa algo—le dijo Sonia Aunque no estaba muy convencida, cogió de la mano a su hermana y se fue acercando a la orilla. La mar estaba tranquila y parecía una balsa, entraron poco a poco en el agua, Sonia cogió de la mano a Margarita y empezó a adentrarse en la mar, poco a poco las niñas fueron dejando atrás la orilla, y Margarita con la ayuda de su hermana iba avanzando hacia el profundo mar, cuando estaban a unos diez metros de la orilla, Sonia dejo suelta la mano de la hermana, alejándose unos metros de ella. —vamos tata ya puedes nadar tu sola—dijo Sonia girándose Los ojos se le salían de las órbitas cuando no vio a su hermana, se estaba hundiendo en el azul del mar. Los monitores se lanzaron corriendo en la busca de ella, pero no la veían, se había hundido muy rápido. Margarita al ver alejarse a su hermana se quedó bloqueada y no pudo ni gritar el agua empezó a entrar en sus pulmones muy rápido y se hundía, no tardo más de unos segundos en perder el conocimiento y dejar de intentar salir a la superficie, se hundía como un plomo, sin remedio veía la muerte en su mente. Los monitores lograron ver el cuerpo de la pequeña en el fondo del mar y sacarlo a la superficie, para practicarle la respiración boca a boca y masaje cardiaco, a los pocos segundos la niña hecho una gran bocanada de agua y empezó a toser y respirar con ansiedad, fueron unos segundos los que estuvo muerta, vio la luz al final del túnel, pero antes de traspasarla volvió a la realidad con la ayuda de los monitores, Las dos hermanas lloraron durante largo tiempo, con el tiempo se fue pasando el susto para todo el mundo, menos para Margarita. Cuando se acercaba a un lugar con abundante agua le sucedía. Se quedaba bloqueada, le daban taquicardias se caía al suelo mareada, incluso se hacía pis encima, sus padres se empezaron a preocupar y la llevaron a varios médicos, todos lo achacaban al trauma por el que paso ese día, pero nadie pudo confirmar lo que pasaba realmente, un día alguien le dio la solución, —porque no lleváis a la chica a hacer una regresión?— los padres se quedaron un poco sorprendidos ¿qué era eso, y como se hacía? Cuando lo tuvieron claro, acompañaron a Margarita a hacer una regresión hipnótica, sabrían mejor cuál es la causa de su fobia al agua en grandes cantidades. Llegaron a la consulta y hablaron con el doctor González especialista en regresiones al pasado en busca de una causa a un trauma o fobia. —lo que haremos en esta regresión es que la mente de Margarita vuelva al pasado y sabremos en qué momento cogió esa fobia— —es peligroso doctor —preguntaron los padres —no aunque verán que no lo pasara muy bien no tengan miedo todo tiene su explicación y aclararemos de donde le viene el miedo. Margarita estaba asustada, pero las palabras del doctor la tranquilizaron, estaba preparada. Margarita cerro los ojos y el doctor empezó con la hinopsis regresiva, la chica cambiaba de estado de emoción, continuamente retorciéndose en la camilla de doctor. Cuando pasaron unos minutos empezó a contorsionarse como una serpiente en el diván y a las preguntas del doctor contestaba vagamente. —donde estás—pregunto el doctor —en la playa jugando con unos cubos de arena—contesto ella —que está pasando— —mi hermana me coge de la mano y me lleva hacia el agua— —y ahora que está pasando— —me hundo en el agua, me estoy ahogando no puedo respirar— —tienes miedo— —si por lo que sucedió anteriormente— que paso anteriormente, nadie conocía nada anterior, la regresión continuo. Ella seguía dando un repaso a todo lo pasado de golpe cambio la regresión, empezó a tener convulsiones más fuertes y sudando muchísimo. —que está pasando pregunto el doctor— estoy jugando en un lugar donde hay caballos, alguien se acerca a mí por detrás y tengo mucho miedo, es un hombre con barba y viene hacia mí, no sé lo que quiere no le conozco, me coge del pelo y me tira al suelo— ahhhhhhhhhhh lanzo un grito Margarita. —que más pasa— estoy en el suelo me está golpeando, me da muchas patadas, y puñetazos, no sé por qué yo no he hecho nada— —me mete la cabeza en un abrevadero de animales— noooooooooooooo grita Margarita agarrándose el cuello —me ahogo, me ahogo que alguien me ayude— ella misma se agarraba el cuello para intentar respirar— se retorcía, se desesperaba en el diván del doctor, el doctor intentaba sacarla de la hinopsis, pero ella no regresaba al mundo real, ella estaba ahogándose en un abrevadero de animales en 1870 en el pueblo de Guadix en Granada, las manos de un bandolero la sumergía en el agua y no podía respirar, se ahogaba, se ahogaba, dejo de respirar en ese momento igual que aquel día de 1870 solo que esta vez sus padres eran testigos de su muerte y en aquel año de 1800 nadie lo vio solo un pastor que paso por allí encontró el cuerpo de una joven ahogada en el lugar donde bebían las bestias. Los diarios solo contaron como una paciente del doctor González que practicaba una regresión murió estrangulada por sus propias manos ante la vista de sus propios padres.

EL ASCENSOR


 El edificio era impresionante, la majestuosidad era visible, pocas edificaciones como aquella, era un hotel centenario, más de 100 años de pie, los actuales propietarios lo compraron hace unos 25 años, estaban pensando en venderlo para hacer apartamentos, hoy se firmaba el contrato y al día siguiente empezarían el derrumbe del emblemático edificio.

Vayamos al principio de esta historia, corría el año 1930 el hotel se inauguró con toda la pomposidad necesaria en sus tiempos, todos los asistentes eran gente de la alta burguesía y los mandamases de la ciudad, el delegado del gobierno, el alcalde y todos los concejales disfrutaban del día. Lo que más llamaba la atención era el ascensor, donde cabían hasta cinco personas, todos lo querían probar, habían escuchado cosas maravillosas del primer ascensor que funciono en España, en la calle Alcalá número 5,y aunque ya había algunos más, este era el más adelantado tecnológicamente en su época. Todos fueron subiendo y bajando hasta el piso más alto, hablando maravillas de lo bien que funcionaba, los penúltimos en subir fueron, dos periodistas de la época, acompañados de sus mujeres, cuatro personas que quisieron disfrutar el invento, el día de la inauguración. Entraron dentro del habitáculo apretando el número del piso, cerraron las puertas que todavía no eran automáticas, el ascensor empezó a subir lentamente, alguien subió caminando al mismo tiempo por las escaleras, al llegar arriba encontró el ascensor vacío y aprovechó para bajar, los de abajo que esperaban a las dos parejas se sorprendieron que no fueran ellos. —donde están nuestros amigos los periodistas?—preguntaron —no había nadie el ascensor estaba parado arriba y yo lo cogí para bajar— buscaron a las cuatro personas por todo el hotel y no aparecieron, la policía detuvo a la persona que bajo en el ascensor, acusado de hacer desaparecer a las dos parejas, a pesar de las torturas que sufrió nunca confeso ser culpable de nada, lo condenaron a 30 años de prisión. Cinco años después con el hotel a pleno rendimiento, una pareja intento subir hasta el segundo piso, se quedaron atascados entre el primero y el segundo, empezaron a chillar para que los sacaran de ese lugar, tres minutos después cuando estaban intentando ayudarles para que bajaran, todo quedo en silencio, cuando consiguieron abrir, dentro no había nadie, el gerente del hotel puso una denuncia por marcharse sin abonar la cuenta, nunca se encontraron a esas personas. Veinticinco años más tarde, una convención de empresarios textiles, cada día tenían reuniones en uno de los salones, Juan un gran empresario salió de su habitación para bajar a la reunión subió al ascensor y apretó el botón de bajar. Los encargados de las reuniones esperaban que apareciera, pues era el orador de ese día, media hora después lo fueron a buscar a su habitación y no había nadie, nunca más se supo de él, todos sospecharon que algún empresario de la competencia lo hizo desaparecer. Mediados de los 70,una pareja de recién casados en luna de miel, se hospedaban en el hotel; cada día después de comer subían en el ascensor hasta la cuarta planta para dar rienda suelta a sus deseos en su habitación, el último día que les vieron subían los dos en el ascensor muy acaramelados, pero nunca llegaron a la habitación. Mirando el diario del hotel, se podía observar que cada año, dos o tres habitaciones se marchaban sin pagar, nunca se pudo localizar a ninguno de esos estafadores, incluso varias veces vino la policía porque sus familiares pusieron denuncias por desaparición, y nunca encontraron a nadie. Muchas historias del viejo hotel, pero mañana sería derruido, la tristeza invadía a los dueños. Al día siguiente las máquinas empezaron a llegar y la esbelta figura del hotel desaparecería para siempre, a los últimos trabajadores se le caían lágrimas, perdían el trabajo y algo más, era como su segunda casa, a veces pasaban más horas aquí que en sus casas. Con permiso de los propietarios cada uno fue cogiendo un recuerdo del hotel, quedaban segundos para que desapareciera de sus vidas. La primera máquina empezó por el ala norte, esa parte ya estaba cerrada hace mucho pues no tenían clientes para llenar todo el hotel. Otra empezó por la parte sur, justo donde estaba la entrada con el vestíbulo y en el centro el elevador, todo el hotel fue cayendo poco a poco, cuando las máquinas tocaron el ascensor se escuchó un desgarrador grito que puso la piel de gallina a todo el mundo, todos pararon el trabajo se miraron unos a otros. Que había sido eso—pensaron después de hablar llegaron a la conclusión que alguna cadena de una de las máquinas se enganchó en alguna parte y produjo ese ruido. Las máquinas volvieron a la carga, al tocar nuevamente la máquina la estructura del ascensor, el grito esta vez fue más fuerte, al mismo tiempo que un trozo de hierro del ascensor salía disparado y atravesaba la cabeza del conductor de la máquina. Todo quedo en silencio y se acercaron al maquinista, estaba muerto, nadie sabía que estaba pasando, el jefe de obra ordeno que retiraran el cuerpo del obrero y otro ocupara su lugar, todos tenían miedo, nadie dio un paso al frente para hacerse cargo de la máquina. —que os pasa cobardes coger los mandos y acabemos con esto de una vez—grito el jefe de obra nadie se movió. —dire un nombre y si no obedece será automáticamente despedido— —Ángel—nadie se movió —Francisco—igual que antes nadie se movió uno a uno fue diciendo los nombre y nadie se movió —todos despedidos ahora mismo— el capataz se puso a los mandos de la máquina y embistió con fuerza la estructura del ascensor. Esta vez el grito hizo que todos se tapasen los oídos, la estructura cedió y cayó sobre la máquina conducida por el jefe de obras, cuando retiraron la estructura y la máquina se horrorizaron, debajo del ascensor había una cámara secreta, donde estaban los cuerpos de todos los que habían desaparecido en el ascensor, era el tributo que se cobraba por poner el hueco del ascensor justamente encima de una tumba del antiguo cementerio que hubo en esos terrenos. Allí estaban todos los desaparecidos, el ascensor tenía vida propia, y se cobraba su impuesto por no respetar a los muertos.

SALIDA DOMINICAL


 



Como cada fin de semana, Jordi salía en bicicleta de montaña junto a su hijo Marc, les gustaba mucho hacer rutas y siempre salían juntos. Jordi tenía 48 años estaba casado con Maria y su hijo Marc tenía doce, en el momento que sucedió esta historia. Salían temprano todos los domingos si hacía buen tiempo, siempre delante Jordi para enseñarle la buena ruta a Marc, y el chico siempre vigilando a su padre para no quedarse atrás.

Eran una pareja modélica el chico obedecía todas las instrucciones. —Marc cuando acabemos esta subida pararemos a almorzar en una llanura que hay en lo alto de la montaña—le comento el padre al hijo —vale papa, yo ya tengo mucha hambre— diez minutos después estaban padre e hijo bajo la sombra de un frondoso árbol, degustando los bocadillos que le había preparado Maria. —hoy llegaremos a la cima de aquella montaña—le dijo el padre al hijo —parece muy lejana papa— —si hoy llegaremos un poco más tarde a casa, pero ya se lo comente a mama para que no se preocupara— el hijo asintió con la cabeza, acabado el almuerzo hicieron un pequeño pipi junto al árbol para a continuación coger las bicicletas y reemprender la marcha. Marc empezaba a estar muy cansado, pero no se quejaba, intentaba seguir el ritmo de su padre, Jordi de vez en cuando se giraba y comprobaba que le seguía su hijo. Cuando ya estaban en la cima se pararon y Marc jadeaba fuertemente, le había costado mucho llegar, pero la felicitación de su padre le hizo olvidar todo el cansancio. —descansaremos diez minutos y empezaremos a bajar—aviso el padre —Marc hay que tener mucho cuidado en las zonas que hay arena puede ser muy peligroso si llegas muy deprisa, el freno úsalo lo justo—le aconsejo el padre el cielo empezó a ponerse muy oscuro y se levantó un poco de viento, todo parecía indicar que vendría tormenta, intentaron hacer el descenso lo más rápido posible, pero el viento no les dejaba avanzar con la celeridad que ellos querían. El estruendo que produjo el primer trueno asusto a Marc, nunca había escuchado un trueno tan fuerte la tormenta cada vez se acercaba más, y ellos no habían descendido ni una quinta parte de lo que les quedaba, las primeras gotas de agua empezaron a caer, la visión del rayo deslumbro a los dos, la tormenta se estaba acercando a marchas forzadas. El siguiente trueno sonó como un terremoto, tembló todo, Jordi no recordaba una tormenta con la fuerza de la que se estaba acercando, estaba muy preocupado por su hijo, era peligroso estar en la montaña con esa tormenta. En una de las curvas Marc derrapo con la rueda de delante de su bicicleta y cayó de bruces hacia el suelo, el golpe fue duro, pero lo más doloroso es que su padre no se había dado cuenta de su caída y seguía bajando por el camino. Marc empezó a gritar. —papá, papá, papá—pero Jordi no escuchaba nada y la lluvia le empezó a dificultar la visión. Jordi paro un momento en su bajada, para indicarle a Marc que pensaba hacer para refugiarse en algún lugar, se giró y sintió pavor al comprobar que su hijo no le seguía.

Giro la bicicleta para volver por lo ya andado en busca de su hijo, al llegar a lo alto de un repecho vio como Marc estaba en el suelo llorando y su bicicleta entre los matorrales. Marc miro hacia donde bajo su padre hacía un rato, y distinguió su silueta, volvía por él, intento secarse los ojos de las lágrimas, pero era imposible por la cantidad de agua que caía, su padre se acercaba poco a poco, estaba todavía a una distancia de unos cincuenta metros. El rayo cayó justamente en el árbol junto al que pasaba Jordi en ese momento, fue tan fuerte que la onda del rayo lo dejo completamente inmóvil, no podía moverse, no podía oír nada, el rayo estuvo a punto de matarlo, pero todavía estaba vivo. Marc se levantó del suelo y corrió hacia su padre, que yacía en el suelo prácticamente inconsciente. ¿Qué podía hacer él? Pensó en todo lo que le habían enseñado en el colegio sobre rayos y truenos. Empezó a arrastrar a su padre de la zona donde estaba, estar tan cerca del árbol era un peligro y más ardiendo como estaba. Miro a su padre cuando ya estaba fuera de la zona del árbol, y se horrorizó, el rayo habia quemado parte del cuerpo de su padre, Marc se puso a llorar no sabía que hacer. Fue para coger las bicicletas y llevarlas donde estaban ellos, en ese momento le vino a la memoria que en caso de estar en medio de una tormenta en la montaña, alejarse de todo lo metálico, dejo las bicicletas lo más alejadas de ellos, también saco todas las cosas metálicas de los bolsillos, y las junto a las bicis. Llevaba varias horas ya la lluvia empezó a amainar y el sol se estaba escondiendo tras las montañas, calculo el tiempo que llevaba y por la oscuridad supuso que tendría que ser media noche, seguro que los estaban buscando, su madre avisaría y los vendrían a buscar. El ruido entre la maleza le asusto, su padre prácticamente seguía inconsciente, no le podía ayudar en nada, se estuvo inmóvil hasta comprobar que eran esos ruidos. Un jabalí enorme se acercaba donde estaban ellos, y le seguían algunos más, Marc estaba temblando de miedo aquel animal enorme los podía matar si embestía contra ellos. Los animales estuvieron más de tres horas escarbando muy cerca de donde estaban ellos, y el mayor no le quitaba la vista de ellos, cuando se marcharon Marc pudo relajarse y caer rendido de sueño. —chaval, chaval—estas palabras despertaron a Marc abrio los ojos y se asustó, un hombre con una escopeta estaba frente a él. —no te asustes somos cazadores— —que paso que hacéis aquí—pregunto el cazador Marc les explico todo lo que les paso, los cazadores llamaron al 112 para pedir ayuda, unos minutos después un helicóptero aterrizaba en un lugar cercano y evacuaba al padre y el hijo. Marc salió del hospital dos días después y el padre estuvo tres meses para recuperarse del impacto del rayo, las secuelas una parte del cuerpo quemada y perdida del 80 por ciento de capacidad auditiva, pero estaba contento, porque estaban vivos los dos.

VIL TRAICION


 


Se conocieron muy jóvenes, Inés tenía 18 años y Carlos 20. Fue un flechazo a primera vista, la primera vez fue en la discoteca de moda en el lugar de veraneo, cerca de Málaga. Cuando acabo el verano cada uno tenía que volver a su lugar de residencia, ella vivía en Madrid y él bastante cerca en Toledo, se podrían ver siempre que quisieran. Los padres de Inés eran unos grandes empresarios, tenían dos restaurantes bastante grandes con muchos empleados, todos los trabajadores apreciaban mucho al matrimonio porque los cuidaban mucho. Y ellos eran fieles con ellos, cuando nació Inés los trabajadores tuvieron todos una paga extra por la alegría que tenían los padres. También tenían una boutique de ropa, y un gran supermercado, todo les funcionaba de maravilla, ganaban mucho dinero, pero al mismo tiempo daban trabajo a mucha gente, y eso también les hacía felices. No quisieron tener más hijos, con Inés eran tan felices que se conformaban, no querían más, la niña fue a los mejores colegios y también a la universidad que eligió pues era muy buena estudiante. Cuando empezó a salir con Carlos, no lo veían muy claro, el chico era muy atento con ella y siempre muy educado, en cuanto a trabajar decía que trabajaba con internet, con compañías americanas, se ganaba bien la vida, siempre invitaba a buenos restaurantes de los mejores de la zona unos regalos para Inés que los dejaban con la boca abierta, el padre de Inés le propuso entrar en su empresa, como socio capitalista o sea le cedería la mitad de sus negocios a cambio de una cantidad pactada entre ellos, él se lo agradeció, pero les comento que tenía grandes ideas para abrir mercado en América y con el tiempo crear franquicias. Al padre de Inés esa avaricia no le gustaba, pero como su hija estaba bien y contenta y sobre todo feliz, hacia la vista gorda. Cuando se casaron fue una boda como la de un rey, no falto nada de todo lo mejor y en el mejor sitio, el gran casino de Madrid con más de 350 invitados, fue un gran banquete, todo supervisado por el gran Paco Roncero gerente del lugar. Cuando nació el primer hijo como siempre fue una gran fiesta y con la niña más todavía ya tenían la pareja y los abuelos eran los más felices del mundo. Durante el matrimonio y el noviazgo Carlos solía hacer muchos viajes, siempre decía que era para visitar a futuros inversores, casi siempre a América, New York, Brasil, Colombia, se conocía toda la zona como la palma de su mano, el matrimonio nadaba en la abundancia Inés no necesitaba trabajar se dedicaba a cuidar a sus hijos, el padre de ella seguía muy preocupado por la actividad comercial del yerno, muchos años en la familia y todavía desconocía cuál era su trabajo. En las últimas vacaciones que realizo la pareja por la rivera maya fueron dos semanas inolvidables, los niños siempre se quedaban con los padres de ella, nunca los llevaban a sus largos viajes. En el hotel de Cancún, sucedió algo que dejo preocupada a Inés, cuando estaban en una hamaca cerca del agua una lancha salió del agua a toda velocidad y fue a chocar contra sus hamacas que tuvieron el tiempo justo para abandonarlas, la explicación del patrón de la lancha fue extraña. —perdón, señores, pero cuando no se hacen las cosas bien suceden accidentes— que había querido decir con esas palabras, no paraba de pensar Inés. Cuando se dirigían al aeropuerto el conductor de la lancha, estaba a la salida del resort, con la mirada fija en ellos y sonriendo, la cara de Carlos denotaba preocupación. Llegaron a Madrid Inés les contó a sus padres lo sucedido, solo consiguió preocupar más a su padre. Durante varios días Inés observo como cerca de su casa siempre había algún coche con un par de ocupantes dentro, no decían nada, solo estaban allí. Ahora después de dos meses de su regreso de Cancún, las imágenes de la televisión le clavo un puñal en el pecho. No podía ser verdad lo que estaba viendo, era imposible, pero las imágenes no mentían y la voz del presentador no dejaba lugar a dudas. —esta mañana a las 10,30 en las cercanías del aeropuerto Adolfo Suárez Barajas, a sido detenido el sicario y narcotraficante Carlos Meléndez, acusado de numerosos asesinatos en el cono sur de América, entre ellos varios políticos y famosos empresarios, a sido detenido junto con un cargamento de 100 kilos de droga que llegaban en ese momento desde Colombia ha ingresado directamente en prisión— el mundo se le cayó encima estaban deteniendo a su marido un asesino a sueldo y narcotraficante y nadie sospecho nada durante esos años. Inés entró en una fuerte depresión, en continua visita a psicólogos, y ese día que hacía justamente tres meses de la detención y encarcelamiento se acercó a la terraza de su ático se asomó por la barandilla y estaba dispuesta a acabar con todo, se disponía a levantar la pierna, cuando una manita le cogió del pie y le dijo. —mama tengo hambre, quiero comer— Inés se agachó y abrazo fuertemente a su hijo, que sin saberlo le salvo la vida no podía dejar de llorar, y desde ese día cambio para siempre su pensamiento no podía echar de menos a la persona que tanto daño le hizo, nunca más perdió ni un minuto de su vida en un solo pensamiento hacia él.

LA MOCHILA SOBRE LAS ESPALDAS.


 Cada día se veía pasar por todo el pueblo, hoy estaba junto al colegio en su primer día de apertura, las madres y madres lo miraban con recelo y mucho temor.

Ese hombre podía hacer daño a sus hijos, su aspecto sucio y desaliñado, solo inspiraba temor, a veces se acercaba a alguien para pedirle un cigarrillo, lo cual hacía que esa persona acelerara el paso para no tener que hablar con él. Ernesto llegó a este pueblo de casualidad, se quedó temporalmente en él, como podía ser otro pueblo cualquiera, no tenía destino, no tenía futuro, no tenía presente solo tenía pasado un pasado que no podía olvidar. Ernesto solía dormir en cualquier portal, no tenía predilección, todo lo deba igual, las personas del pueblo solían llamar a la policía, no lo querían en su portal ni cerca de su casa, la policía venía y lo desalojaba, ante la rabia de Ernesto. Cada día lo mismo comía de lo que recogía en la basura, y lo que alguien le daba por pena, él no hablaba casi nada, solo a veces gruñía, como si fuera un perro enrabietado. Varias veces la policía lo recogió y lo encerró temporalmente en un psiquiátrico, pasados unos días, nunca más de una semana, lo dejaban marchar, porque según los doctores no significaba un peligro para la sociedad, él sin pagar cogía el tren o cualquier otro método de transporte, a veces incluso caminando los 35 kilómetros que le separaban y se dirigía otra vez al lugar de donde lo sacaron, ponía su mochila como almohada y se disponía a dormir no le importaba que fuera pleno día. Mucha gente lo miraba con desprecio y con cara de asco repetían. —es increíble que no se lo lleven y lo encierren—repetían la mayoría Ernesto no molestaba a nadie más haya de sus gruñidos cuando lo miraban con desprecio, era la forma de protestar contra la sociedad que de alguna manera lo discriminaban. No le importaba hacer sus necesidades en cualquier lugar, aunque fuera en plena calle, era la forma de protestar contra la sociedad que le recriminaban lo que hacía sin pudor, y al mismo tiempo le niegan la entrada a ningún establecimiento público para poder ir al lavabo. El solo tenía un recuerdo en su cabeza lo demás no le importaba. Nadie le pregunto nunca por qué se vio obligado a vivir de esa manera, a nadie le importaba, solo les importaba la imagen que daba a un pueblo turístico, lo importante era lo económico lo humano a nadie le dio por pararse a pensar que pasa por su cabeza para vivir de esa manera. Un día unas personas se lo quedaron mirando y le recriminaron su comportamiento. —porque comes desde el suelo, y escupes todo lleno de mugre, eres un foco de infecciones para este pueblo—le decían gritando. Las autoridades miraron por activa y por pasiva la forma de que ese hombre abandonara el pueblo, pero legalmente no podían más de los clásicos días que lo dejaban cerrado en el psiquiátrico cercano. Cuentan las personas que no se quería ir a una residencia para vagabundos, que solo quería estar en la calle y comer y dormir en ella, no quería convivir con nadie, él solo quería vivir buscando algo que nunca encontraría. Porque Ernesto tenía un pasado, un pasado que se remonta a 58 años atrás que es cuando nació. Fue un niño feliz con su familia los mejores colegios, los viajes a los mejores lugares con la familia, incluso estuvo de vacaciones un verano en el lugar que ahora usaba como dormitorio, ese pequeño pueblo turístico, a él en aquel tiempo le pareció un pueblo encantador bonito y con gente muy amable. De adolescente estudio en varios institutos y siempre con buenas notas, incluso se matriculó en una universidad para estudiar ingeniería industrial, todo le marchaba viento en popa. Cuando tenía 28 años conoció a una encantadora chica, Marieta la conoció en una de sus escapadas de fin de semana con los amigos, se intercambiaron los teléfonos y fueron quedando ellos dos, sin los demás amigos. A los 30 decidieron casarse, fue una boda majestuosa como la de unos príncipes, los padres de los novios estaban felices, eran una pareja perfecta. Pasados cuatro años ya tenían dos hijos, dos chicos a los cuales pusieron de nombre Ernesto como él y Juan, dos chicos preciosos. Todo empezó cuando celebrando los 10 años del mayor, después de un día feliz con toda la familia saliendo del restaurante, los padres de él cogieron el coche para volver a su residencia, a tres kilómetros del restaurante sucedió. Un tráiler a más velocidad de la permitida arraso el coche de los padres de Ernesto, destrozando el coche y falleciendo instantáneamente, cuando Ernesto fue avisado se quedó conmocionado y desgraciadamente tuvo que reconocer los cadáveres de sus progenitores. El entierro fue dos días después Marieta estaba continuamente apoyándole no lo dejaba solo en ningún momento, el cementerio estaba en una colina bastante alta y con unas vistas impresionantes. La carretera tenía muchas curvas y el coche fúnebre marchaba a poca velocidad, seguido del coche de Ernesto, no fue nadie más, por expreso deseo de la familia. Una vez acabado el sepelio, la familia se quedaron a solas frente al panteón familiar, los dos hijos y el matrimonio, los encargados de la funeraria y los trabajadores del cementerio los dejaron solos respetando su dolor. Veinte minutos después abandonaban el lugar, todo sucedió muy deprisa, al cruzar la carretera para coger el coche, Ernesto marchaba delante y ya estaba llegando al coche, le hizo girar la cabeza un grito desgarrador de su esposa mientras intentaba coger a sus dos hijos para salir de la carretera, no pudo escapar un coche que descendía a mucha velocidad los arrollo dejando la carretera plagada con los cuerpos de sus familiares más queridos, los dos hijos y su esposa. El coche se dio a la fuga. Paso mucho rato llorando junto a los cuerpos, al final lo consiguieron separar de ellos y los sanitarios le dieron un calmante, un poco más calmado se dirigió a su casa cogió una mochila un saco de dormir y abandono para siempre la vida que tenía. Ahora es una persona que duerme en la calle come en la calle y hace sus necesidades en la calle, la sociedad no conoce la historia que tiene detrás, solo le interesa la imagen. P.D.: Seguramente alguna vez en tu pueblo viste una persona como Ernesto, no los mires con odio, ni rabia, ni desprecio si puedes ayudarle en algo ayúdale, sino pasa de largo, no lo juzgues no sabes la mochila que pueden llevar en sus espaldas.

VACACIONES CON EL MAL


  Celebraban sus 25 años de casados y lo celebraban a lo grande, harían un crucero con unos de los barcos más grandes del mundo.

El Symphony, un barco donde podían viajar más de 6000 pasajeros, sería algo inolvidable seguro.

Después de un pequeño viaje en avión ya llegaban al puerto de Barcelona, lugar desde donde partiría el crucero, solo llegar al puerto para embarcar, les impresiono la majestuosidad del barco, esperaron como todos los pasajeros para embarcar, Marisa ya temblaba de emoción y a Fernando el corazón le latía de excitación, al fin podían realizar su sueño y lo harían celebrando 25 años de casados, mucho tiempo ahorrando para realizarlo, pero hoy era el día. A Marisa le recordó al barco de vacaciones en el mar, por la forma de recibirlos, las azafatas y azafatos, cuando llego su turno, el azafato saludo con un apretón de manos a Fernando y al saludarla a ella le hizo una pequeña caricia en la mano y mirándola a los ojos le dijo. —bienvenida al Symphony el barco que cambiara sus vidas, siempre tendrán un antes y un después, no olvidaran este viaje fácilmente— ella no le dio importancia a las palabras de bienvenida suponía que para todos era igual. Una persona del equipo del barco les acompaño a su camarote, el número 2349 en la planta más alta del barco. Un camarote muy lujoso con vistas al mar que surcaban en todo momento, dejaron el equipaje, y cuando salieron del puerto se aventuraron a investigar por todo el barco. Marisa con 51 años tenía un espectacular cuerpo y muchos hombres se giraban cuando se cruzaban con ella y Fernando se daba cuenta y se sentía un afortunado de que fuera su esposa. Visitaron muchas partes del crucero, pero a la hora de la cena, regresaron a su camarote cansado de caminar por el buque, a ella le encanto la zona de compras era más grande que los centros comerciales que solía visitar cuando estaba en su ciudad. Se dieron una ducha rápida y se vistieron para la cena, ella estaba superelegante con un vestido corto blanco, que dejaba a la vista las torneadas piernas que tenía, y el escote a simple vista llamaba la atención de cualquiera, hombre o mujer. La cena fue espectacular en el restaurante que eligieron, después se dirigieron a la sala de fiestas donde actuaba una orquesta, cuando se cansaron de bailar, (bueno se cansó Fernando por ella seguiría toda la noche, le encantaba bailar) se sentaron en una mesa y pidieron dos cócteles, en ese momento sonaba música de baladas, se le acercó una persona y dirigiéndose a ella. —me encantaría que me permitiera bailar un par de melodías con usted, con permiso de su esposo— ella levantó la vista y la sonrisa que tenía en los labios aquella persona, le puso nerviosa, era el que les dio la bienvenida a subir al barco. —siento no poder complacerle, me duelen los pies—mintió ella —otra vez será, gracias y perdone por el atrevimiento— —porque no fuiste a bailar si te encanta y yo estoy cansado—le pregunto Fernando —quería seguir a tu lado, estoy tan a gusto—contesto ella cuando acabaron los cócteles ya entrada la madrugada, se dirigieron a su camarote, pero entre la bebida y la poca luz que tenían algunas zonas del barco, estaban desorientados. —les puedo ayudar en algo—una fuerte voz sonó a sus espaldas —sí, sí, buscamos el camarote 2349—respondió el esposo Marisa se giró y comprobó que era el mismo que le pidió para bailar, eso le puso nerviosa, la mirada de aquel hombre la dejaba atolondrada. —les acompaño, síganme— la pareja siguió a aquel hombre, que siempre aparecía. —aquí esta su habitación la 2349—que pasen buena noche—dijo el desconocido mirando fijamente a los ojos de ella, manteniendo una sonrisa en la boca —gracias, buenas noches—contestaron los dos al unísono Fernando se tumbó en la cama y miro como se desnudaba su mujer, le excitaba mirarla. Una vez desnuda se acercó a la cama y beso apasionadamente a su esposo, para a continuación hacer el amor apasionadamente como les gustaba a los dos. Sonó el despertador eran las 7,30 la hora que Marisa se levantaba para hacer ejercicio, se colocó unas mallas y jersey ajustados para hacer deporte salió para buscar el gimnasio. No le costó encontrarlo y estaba desierto, a los viajeros no les gustaba madrugar para hacer deporte(ella no perdía su rutina nunca, solo por enfermedad) se subió a una de las bicicletas estáticas, y empezó su entrenamiento, cuando llevaba más de media hora, sudorosa como estaba levanto la vista hacia el espejo del final de la sala, y vio reflejada la imagen de aquel hombre, él siempre él, y nadie más en el gimnasio. Se acercó hacia donde estaba, y se subió a la bicicleta que estaba justamente detrás de ella. Intento mantener la calma, pero aquellos ojos que se clavaban en su espalda, le ponían especialmente inquieta, se bajó de la bici y se dirigió a unas de las saunas, con la esperanza de que desapareciera el intruso. Llevaba diez minutos en la sauna, y percibió como un rostro se acercaba al cristal y observaba el interior, aquella cara con aquella mirada le produjo pánico, pero si salía se encontraría con él cara a cara y no quería. La calor en la sauna ya era inaguantable, tendría que salir, se acercó a la puerta y no pudo abrirla, la temperatura, seguía subiendo y aquella cara seguía en el cristal. Marisa se puso a gritar, era inútil nadie en el gimnasio y un letrero en las puertas “cerrado por mantenimiento urgente” no paraba de llorar y golpear los cristales, la temperatura llegaba a 100º y no aguantaría mucho más, después de veinte minutos en la sauna con aquella calor, el colapso fue lo que hizo callar a Marisa. La puerta se abrió y entro el hombre se paró junto al cuerpo de ella y hablo. —Te lo mereces, tú tenías que ser mía y me despreciaste cuando yo era un jovencito tímido y triste, este es tu castigo por casarte con una persona que no soy yo, llevo mucho tiempo siguiéndote y nunca te diste cuenta yo sabía que este crucero cambiaria nuestras vidas la tuya y la mía y ahora nos reuniremos en el más allá— cuando acabo de pronunciar estas palabras, sonó un disparo, un disparo que le hizo estallar la cabeza cayendo junto al cuerpo de Marisa.

EL ULTIMO VIAJE


 


Pedro y Rafael son un matrimonio como muchos, a pesar de la difencia de edad, se quieren y son felices aunque mucha gente no lo acaba de entender eso de que dos hombres se casen. En la zona donde se casaron fueron la primera pareja gay que lo realizo, fue una gran boda con muchos invitados, aunque no estuvo toda la familia de ninguno de los dos. Ellos y muchos amigos, pero nada le estropearía la ceremonia, fue un día inolvidable. Llevaban ya varios años casados, y siempre le decía pedro a Rafael que tenían que hacer un crucero juntos, un día Pedro tenía visita con el doctor de cabecera por unos dolores estomacales, el doctor le mando varias pruebas para conocer el origen del dolor, él no quiso decirle nada a su marido. Cuando fue a recoger los resultados fue como un mazazo en la cabeza, cáncer de estómago, con metástasis en el hígado. Tres meses de vida. Pedro se quedó muy deprimido, pero no quería decirle nada a su marido Rafael, pero su semblante le delataba y se lo pregunto directamente. —Pedro que te dijo el doctor—pregunto Rafael —mala noticias, sufro de fibromialgia—mintió Pedro —no te preocupes eso si lo controlan los médicos tendrás una vida casi normal algún día un poco cansado, pero estaremos bien— esta fue la respuesta de Rafael, antes de darle un fuerte abrazo y un beso en los labios a su marido. —he pensado que podíamos hacer el crucero por Egipto, que teníamos tanta ilusión que te parece rafa— —pero tú con la fibromialgia como lo llevaras, hay que caminar mucho— —no te preocupes, si me canso cogemos un taxi — —lo que tú digas cariño a mí me parece perfecto— al día siguiente pedro y Rafael estaban en la agencia de viajes para contratar el viaje, pedro lo quería para ya, y a Rafael no le importaba esperar unos meses que sería más barato, al final se impuso la voz de Pedro, saldrían la semana siguiente, en dirección Egipto. Toda la semana con carreras para arreglar todos los papeles, pasaportes y vacunas, se dedicaron las 24 horas del día a solucionar todos los tramites. El día indicado cogían el avión rumbo a El Cairo. A la llegada la temperatura era de 35 grados. Se alejaron en un hotel por esa noche, para el día siguiente empezar la ruta. El día prometía mucho, tenían una visita a las pirámides de Guiza, una de las siete maravillas del mundo, donde ver la esfinge de Guiza, mitad cabeza de faraón, mitad cuerpo de león. Cuando acabo el día Pedro estaba muy cansado y con dolor abdominal, cenaron poco y se fueron a dormir, al ver el cansancio de su marido Rafael le pregunto. —crees que fue buena idea venir tan lejos con tu fibromialgia— —por supuesto que si, igual otro año no podemos —contesto Pedro los días fueron pasando y visitando todo Egipto, crucero por el Nilo, visita a Luxor, Hurghada y los últimos días en El Cairo. Cuando volvían en avión el aspecto de Pedro era preocupante y Rafael le comento, —creo que no fue buena idea venir – seguro que si, con el tiempo me darás la razón. Solo pisar en el aeropuerto de Barcelona, Rafael lo tenía claro. Esta misma tarde iremos al médico para que te hagan una analítica y valoren tu estado de salud, estás muy demacrado y no me gusta nada. Cuando llegaron a casa se dieron una ducha y cogieron el coche para ir al médico, conducía Rafael se dirigía al hospital de la comarca y Pedro le indico que fueran al Clínico en Barcelona. —porque al Clínico—pregunto Rafael —allí está el especialista que me lleva— cuando estaban en la puerta del doctor que le tenía que atender el letrero ponía. —Doctor Guerrero, Oncólogo— que significaba esto, Rafael no entendía nada, pero pronto lo entendería. Dentro de la consulta, el doctor se dirigió a los dos, después de mirar el resultado de los análisis que le acababan de realizar. La última vez que estuvo aquí, le comente que le quedaban tres meses, tengo que decir que estaba equivocado, viendo los resultados usted se tiene que quedar ingresado. Por precaución dijo dirigiéndose a Pedro, me gustaría hablar con su marido un momento si me lo permite. —a su marido no le quedan más de 72 horas, el cáncer se está repartiendo por todo el cuerpo imparable— Rafael se puso a llorar desconsoladamente. —porque no me lo dijo antes—gritaba —este usted tranquilo, lo que menos necesita su marido es nervios—comento el doctor cuando pudo controlar su estado de ánimo, entro en la habitación donde estaba Pedro. —porque no me lo dijiste, nos hubiéramos quedado en casa y tú estarías más relajado— —era la ilusión que teníamos y quería que se hiciera posible a pesar de mi enfermedad— —y de que me sirve el viaje si al final te perderé?— —los días que hemos pasado juntos no los olvidaras nunca, y cuando yo me marche, tú podrás recordarlos y mirar todas las fotos que hicimos, será como un regalo que te hago yo para el resto de tu vida— los dos se abrazaron estuvieron un largo tiempo sin separarse. Dos días después Pedro entro en coma, todo el tiempo que estuvo ingresado Rafael no le soltó de la mano, solo repetía. —no te vayas, por favor, resiste, estoy contigo— siempre con lágrimas en los ojos, a la media noche del tercer día, Pedro abrió los ojos y dirigiéndose a Rafael le dijo. —Gracias, Te quiero— al decir la última palabra dejo de respirar y su corazón dejo de latir.

REGALO PELIGROSO


 


El día 10 de septiembre, Enric cumple 50 años, y Sara su mujer le hizo el regalo que le hacía ilusión desde hace muchos años, la ilusión le viene de cuando en unas vacaciones en Gijón visitaron la colina del cuervo, uno de los lugares por no decir el mejor para practicar parapente, La semana que estuvieron no se perdieron ningún día el espectáculo de la gente volando en parapente, algo increíble ver como las personas podían volar, con ayuda del viento, Enric sé prometió a sí mismo que perdería el miedo y se lanzaría a volar, pero para eso faltaban unos años todavía, preguntaron lo que tenian que hacer y el monitor les indico las condiciones para poder volar en solitario, él volar en solitario sin monitor. Tenía que realizar un pequeño cursillo de unas horas para aprenderse todo sobre seguridad en parapente, y como actuar en caso de emergencia. Se pasó todo el año pensando en poder volar, sin decírselo a su esposa era su ilusión y quería mantenerla sin que nadie le quisiera hacer cambiar de idea. Se acercaban las vacaciones y como cada año la pareja empezaban con las ideas de donde ir, el norte les gustaba mucho, pero el año anterior estuvieron en Gijón, buscaban otra cosa, y al final decidieron Santander. Al fin llego el día de la marcha, y como cada año celebrarían el cumpleaños de él en ruta, la autocaravana la tenian ya cargada, una pequeña vuelta por toda la casa para comprobar que todo estaba bien cerrado, gas apagado, y puertas y ventanas completamente cerradas, en la pequeña pantalla marco Enric 4321 y se activó la alarma salió de casa y cerero la puerta con la doble llave. Se montaron en la autocaravana se dieron un beso y emprendieron la ruta, los primeros días los hicieron en ruta, parando donde les apetecía, al tercer día llegaron a Santander, buscaron el parking de nombre “parque de las llamas” aparcaron junto a diez más que estaban en este lugar. Podían estar dos días como máximo, pero eso no era problema a los dos días continuarían la ruta coincidiendo con el cumpleaños de Enric. Pasaron los dos días visitando toda la zona con las bicicletas que llevaban en la parte trasera, al tercer día después de desayunar, emprendieron la marcha sin rumbo fijo, antes de enfilar por la autopista Sara le pidió que parara, le dio un sonoro beso y le deseo feliz cumpleaños, y este es mi regalo, empezó a marcar en el navegador unas coordenadas, para llegar a un destino, Enric no sabía donde iría, pero mientras estuviera junto a ella iría al fin del mundo. Conducía según las instrucciones del navegador y pasada casi una hora ya empezó a saber cuál era su destino, el destino de esa autopista era Gijón, y a Enric se le aceleró el corazón pensando ya donde iban, cuando llegaron Sara le dio un papel en un sobre, era su regalo decía. —me encantan esas sonrisas que sin necesidad de poseer alas te hacen volar— ya sabia lo que quería decir y más cuando acabo de leer. —-curso para principiantes de parapente y un vuelo de bautizo aéreo— ese día, era el día, podría volar, asistió a la clase de iniciación para a continuación, familiarizarse con el parapente, llegado el momento ya estaba preparado. En lo alto de la montaña ya le estaban colocando el parapente y dando las últimas explicaciones para el vuelo, duraría unos veinte minutos no más, le explicaron las medidas de seguridad en caso de emergencia, algo que Enric no escucho absorto como estaba en visualizar su sueño. El día era perfecto para el vuelo, el aire justo para poder disfrutar, empieza la carrera y cuando se acerca el final de la ladera, se da cuenta de que los pies no los tiene en el suelo ya, Está volando. El vuelo era impresionante podía ver el inmenso mar por unas parte y los acantilados por la otra, todo estaba perfecto. Pasados tres minutos fue cuando empezó a sentir miedo, el aire era más fuerte y si eso sucedía tenía que intentar descender a sitio seguro, pero como el tiempo era tan bueno no tuvo la precaución de controlar distancias, tiro de la anilla derecha para girar hacia la derecha, eso le ayudaría a salir de alta mar y dirigirse a tierra a ver si encontraba un sitio para intentar aterrizar. Los monitores en tierra estaban preocupados sabían los problemas que tendría para controlarlo, pero no comentaban nada para no asustar a Sara. Enric estaba muy asustado, y tiro de las dos anillas para intentar frenar el parapente, efectivamente la velocidad descendió, pero se le plegó una parte de la tela, en tierra todo era preocupación y Sara no podía mantener la calma y se puso a llorar, por su culpa estaba en peligro, los monitores intentaron tranquilizarla, pero no tenía buenos augurios la situación, al fin pudo controlar la plegada y hacerse con el parapente, se acercaba a tierra y tiro de la anilla derecha para dirigirse a un buen lugar para aterrizar, pero no respondía, no giraba a ninguna parte, y marchaba directo a los acantilados, un choque frontal con los acantilados sería mortal. Estaba a menos de 40 metros y no podía hacer nada, solo rezar se estrellaría contra las rocas. Sara no podía parar de llorar se sentía culpable y los monitores llamaron una ambulancia en previsión del fatal desenlace. Menos de 20 metros y él también se puso a rezar. Justo en el momento que sería el punto de no retorno, una fuerte ráfaga de aire hizo ascender el parapente prácticamente recto, solo se desvió un poco al llegar a la cima, y sucedió lo inevitable choco contra las rocas, quedando colgado solo por las telas en la parte más alta de la montaña, bajo sus pies solo rocas y agua, arriba solo cielo, la ambulancia llego y también un helicóptero de emergencia, con mucha pericia consiguieron enganchar a Enric, que estaba pálido por el susto y sacarlo del precipicio para llevarlo junto a la ambulancia, donde le esperaba Sara, llorando desconsoladamente, afortunadamente no sufrió ningún daño físico más que los golpes, pero desde ese día Enric tiene muy claro que para volar los pájaros su sitio está en tierra firme.

PERSECUCION DESENFRENADA


 Juan llevaba más de cinco años sin trabajar.

Salió como cada día de su casa para ir a caminar al parque de su ciudad, al llegar ya se giró y vio dos hombres que le seguían hace rato, acelero el paso para comprobar que le seguían a él, ellos también aceleraron el paso, el parque era grande y podría perderlos si se centraba en ello, pero ellos no querían dejarlo, tenían que alcanzarlo y acabar con él. Se desvió por una bifurcación del camino para intentar perderlos, pero ellos siguieron sus pasos, al cruzarse con una pareja, les pidió ayuda. —por favor llamar a la policía vienen esos dos persiguiéndome y me quieren matar— la chica se apartó asustada y se refugió tras su novio que se puso frente a frente con Juan. —déjanos en paz y sigue tu camino—le dijo el chico Jacinta la mujer de Juan, entro en su habitación y se quedó mirando el interior del cajón de la mesita las lágrimas le salieron automáticamente de sus ojos, ya sabia lo que pasaría. La pareja se alejó de Juan y continuo su camino buscando un rincón donde acariciarse mutuamente. Juan empezó a correr montaña arriba para escapar de sus perseguidores, pero ellos no se detenían ante nada ni nadie, tenían que alcanzarlo, pero él no estaba dispuesto a dejarse atrapar. Acelero el paso y se introdujo entre los árboles para esconderse de sus perseguidores. Jacinta marcó un número de teléfono y espero que le contestaran. —hola, buenos días, dígame— —soy Jacinta la mujer de Juan Garcia— —dígame que le pasa— —Juan lo ha vuelto a hacer— —igual que las otras veces?—pregunto la voz al otro lado del teléfono. —si— —cuantos días lleva esta vez— —he contado diez días— —gracias paso aviso— Jacinta colgó y se puso a llorar otra vez.su marido la estaba matando en vida, Juan era una muy buena persona dispuesta a ayudar a cualquiera y trabajador mientras le dejaron, pero ahora, ahora era otra cosa. Juan escondido entre la maleza, procuro que sus perseguidores no lo vieran, pero ya no eran dos, ahora podía ver a cuatro, y lo estaban buscando muy cerca de donde estaba, lo podían descubrir en cualquier momento, tenía que ser rápido. De un salto salió de entre la maleza y por el camino se puso a correr, como nunca antes lo había hecho, tenía que perderlos de vista, en su carrera Juan vio de nuevo a la pareja en un rincón del parque y se fue hacia ellos, el chico automáticamente cogió un palo y se preparó para recibir a Juan. —ayudarme por favor, llamar a la policía— —déjanos en paz y largarte, no queremos problemas—le grito el chico Juan se acercó un poco más a ellos y recibió un fuerte golpe en las costillas con el palo que tenía el chico en las manos, Se retorció del efecto del golpe. Y mirando al chico se alejó de ellos. Estaba muy lejos ya de la ciudad, y solamente estaba él y sus perseguidores, pudo comprobar que uno de ellos llevaba un animal cogido con una correa, pero no podía ser parecía un oso, y ya no eran cuatro, solo podía ver a tres le faltaba el cuarto, eso le preocupo mucho y decidió cambiar su ruta de huida se introdujo en el bosque y giro sobre sus pasos 180º para correr en sentido descendiente, hacia la ciudad. Jacinta abrió la puerta y se puso a hablar con la persona que estaba al otro lado. ¿—donde puede estar—pregunto —no lo sé —dijo Jacinta —donde suele ir cada día— —al parque —contesto llorando la mujer —gracias estaremos atentos— La ciudad estaba cada vez más cerca y Juan pensaba que esa era su salvación, llegar a la ciudad, pero............ lo conseguiría? Los perseguidores estaban cada vez más cerca, y el que llevaba el animal en la mano, ya lo tenía a menos de cinco metros, a Juan se le salía el corazón de correr de esa manera tan rápida, pero era lo único que podía hacer. Vio a dos personas que subían hacia el parque y pensó en pedirles ayuda, pero después de lo que paso con la pareja, no estaba seguro de que fuera buena idea. Pero al contrario de la pareja, las dos personas no se apartaron al contario fueron hacia él, él se paró junto a ellos y les pidió ayuda. —llamar a la policía esos cuatro quieren matarme y traen un oso para asegurarse de conseguirlo— —tranquilo Juan te vamos a ayudar—le contesto uno de ellos Pero como conocía su nombre y porque los perseguidores se pararon y estaban mirándolo fijamente uno de los dos que querían ayudarle, se acercó pausadamente a él, pero Juan no estaba seguro de que fueran a ayudarle intento huir. Las dos personas se le abalanzaron sobre él tirándole al suelo y sacando algo de una cajita que tenían, era una inyección, Juan pensó que querían matarlo también estas dos personas, pero esta vez era con una inyección, lucho todo lo que pudo y vio como se acercaban más personas para ayudar a acabar con su vida, noto el pinchazo en la espalda y se le empezó a nublar la vista y caer en un profundo sueño. Cuando despertó estaba en una cama del hospital y junto a él estaba su esposa Jacinta. Jacinta le explico lo sucedido. Llevaba más de diez días sin tomar la medicación que le recetaron para su enfermedad los psiquiatras. Y nadie le perseguía todo era fruto de su mente. Su enfermedad es Demencia, una enfermedad que controlada por los médicos y tomando los fármacos adecuados a cada persona, no produce ningún tipo de síntoma en las personas. Sin fármacos: síntomas tales como agresión, delirios (creer cosas que no son verdad o no son lógicas) o alucinaciones (ver cosas u oír voces que no existen) son normales P.D.:Las personas con enfermedades mentales, son personas completamente normales con la medicación adecuada, no los trates nunca como unos apestados, ayúdales no los margines

MUERTES SIN SENTIDO


 Alberto llevaba desde hace 30 años en policía científica y todavía no entendía lo que estaba pasando en ese pueblo.

Un pueblo con un índice de mortalidad inferior a 50 personas al año, llevaban dos, superándolo con diferencia el pasado año 78 y al anterior 85. Algo estaba pasando, muchas muertes en extrañas circunstancias, sin violencia, sin robo sin aparentemente suceder nada extraño, las autopsias no revelaban nada todas ponían lo mismo. Parada cardiorrespiratoria sin causa que la justifique. Su experiencia le decía que no era normal y se pasaba las noches estudiando caso por caso y no tenían nada que ver unos con otros, eran casas con los adornos típicos de la región, fotos familiares y los cuadros habituales en cada casa, todo era muy normal, las plantas bien cuidadas y regadas, igual que toda la casa limpia y ordenada. Jueves 5 de agosto: Todo bien, pero algo se le estaba escapando, estaba pensando, cuando le sonó el teléfono. —Sargento Miraflores?— —si diga—contesto él —acabamos de recibir un 3415 en la calle arganda número veinticinco vaya para allí— —recibida gracia—
Sabia lo que se encontraría un 3415 era persona encontrada muerta en su domicilio, una más de las muchas que sucedían últimamente. Siempre eran personas que vivían solas o en pareja. Varias veces fueron dos los fallecidos a la vez, pero ¿Qué es lo que pasaba?. Entro en la casa y encontró lo que esperaba una mujer de unos 50 años fallecida en el sofá. Sus gestos no delataban dolor ni sufrimiento buscaron huellas o algo que les indicara el porqué de la muerte, pero como siempre nada, el juez pasadas tres horas permitió el levantamiento del cadáver, para trasladarlo al hospital donde se le practicaría la autopsia, aunque sabia que como en los demás casos no tendrían nada para esclarecer el fallecimiento. Estos casos le estaban desgastando mucho, estudiaba todos los dosieres de muertes parecidas en los dos últimos años y siempre lo mismo nada en común, o mejor dicho todo era común en los casos, gente solos o en pareja, nada anormal en las casas, y nada de robos ni violencia. En la última reunión cuando llego su turno de exponer sus pesquisas, lo dijo claro. —estamos ante un caso de asesino en serie— todos los asistentes a la reunión se miraron y sus miradas lo decían todo incluso en voz baja comentaban. —este Alberto está muy perdido, quien es el asesino y porque mata y lo más importante como los mata— Cuando le preguntaban, él no sabía que contestar, pero estaba seguro de lo que decía. Domingo 15 de agosto. Alberto se disponía a salir de casa para marcharse una semana a una serie de reuniones policiales. Dio un beso a su mujer y le prometió que la llamaría todos los días, arranco el coche y enfilo la carretera con destino Madrid. Cinco minutos después de su marcha, alguien llamo a la puerta. —señora Luisa Garcia— —si soy yo que quería—pregunto ella —floristería Gómez traigo una planta para usted— Luisa recogió la planta, la miro fijamente y pensó, este marido mío es un encanto, cinco minutos fuera y ya me manda una planta, lo quiero como a mi vida. Ella ni se fijó que no tenía ninguna tarjeta ni nada que indicase de quien era, como le indico el chico que le entrego la planta la tenía que regar un poquito y luego dejarla en un lugar soleado del interior. Se dirigió a la cocina para regar la planta con mucho mimo y cuidado le dejo caer un pequeño chorro de agua y después la puso cerca de la ventana para que no le faltara el sol. Cuando la dejo al sol ella se tumbó en el sofá pues tenía un poco de sueño. Lunes 16 de agosto: Alberto llamaba insistentemente a su mujer, y ella no contestaba, ya se empezaba a preocupar, tomo la decisión de llamar a un vecino que tenía llave para que echara un vistazo en la casa pues era muy extraño que su mujer no le contestara durante todo el día. El vecino se acercó a la casa llamo al timbre, espero paciente un par de minutos y como no le contesto nadie, saco las llaves de su bolsillo y abrió la puerta. —Luisa, Luisa—llamo en voz alta. Nadie le contesto abrió la puerta del comedor y vio a Luisa en el sofá sin respiración, estaba muerta salió rápido de la casa y llamo a la policía y ambulancia, a continuación llamo a Alberto. —Alberto algo horrible paso en tu casa, Luisa esta muerta en el sofá— —Que— grito Alberto si esta muerta igual que tanta gente últimamente en este pueblo. Alberto cogió el coche y saltándose todas las normas de tráfico se dirigió donde residía con su mujer. Cuando llego el cuerpo ya estaba en el anatómico forense y no la pudo ver, el policía que llevaba el caso ante su ausencia le enseño unas fotos de su esposa en el sofá, Alberto solo pudo llorar. Fue a su casa y al ser policía le dejaron entrar, para una inspección ocular, todo estaba igual que cuando se marchó, nada fuera de sitio, solo una cosa le llamo la atención y que empezó a recordar vio en otros casos esa pequeña planta que estaba en el comedor, no estaba cuando él se marchó, pero ¿cuándo llego a casa? Envió la planta a analizar. Resultado, hiedra venenosa rociada con un elemento líquido que hace reacción con el agua, la poca cantidad que tenemos no nos da la certeza que sea la causante del fallecimiento. Después de volver a analizar, comprobaron que tenía un trozo de plástico biodegradable que al contacto con el agua liberaba una pequeña nube de gas supertoxico que producía la muerte casi instantánea. Albero consiguió las grabaciones de una cámara de un banco cercano, para ver quien era el que llevaba la planta a su casa, pudo ver al repartidor con un jersey rojo y el letrero de la floristería en la espalada. Esa floristería no existía y en todas las casas de gente fallecida estaba la planta, estaba claro que la causante era la planta pero, ¿por qué? Mirando las imágenes pudo reconocer a la persona, era un vecino del pueblo que tenía un local de copas y se lo hicieron cerrar por problemas con drogas, cuando fue a la cárcel juro vengarse de todo el pueblo y lo estaba realizando uno a uno, el veneno que ponía en la bolsa que enterraba en la planta era un veneno que conoció en un viaje a Brasil, visitando una parte de la selva Amazonas, la policía llego a su casa y tenía tres plantas más preparadas, cuando los policías se acercaron a él para detenerlo tiro un vaso de agua sobre las tres plantas, produciendo la reacción de fatal desenlace, murieron en el acto el asesino en serie, Alberto y los dos policías que le acompañaban en ese momento.

"MUTAWA"


  El niño vino al mundo un 26 de agosto, era esperado por toda la familia, todos estaban contentos en el hospital le llevaron regalos de todo tipo para él y su madre,

los padres lo cuidaron con muchísimo cariño y amor, era un hijo muy deseado, cada día pasaba alguien para visitarlos y ver a la criatura. Tenía un pequeño defecto de nacimiento, el brazo izquierdo no lo podía separar del cuerpo. Los médicos no sabían que explicación dar pruebas y más pruebas y no encontraban la causa del mal un día los padres tuvieron que salir y lo dejaron a cargo de un canguro contratado para la ocasión, era una chica de 25 años y experta cuidadora de niños de 0 a 16 años, tenía un carácter espectacular para ganárselos, en este caso parecía un trabajo sencillo, solo tenía que vigilar a Hugo(es como se llamaba el niño) los últimos consejos a la chica, que no comiera chocolate y se lavara los dientes antes de ir a dormir y como muy tarde a las 10,30 a la cama. Estuvieron jugando un rato hasta la hora de la cena, momento en el que la chica le preparo una tortilla francesa con un poco de ensalada, aunque la ensalada no le gustaba mucho, como a la mayoría de chicos de su edad, en ese momento le faltaban cinco meses para los 9 años, la chica ayudo a Hugo a ponerse el pijama, el problema del brazo le impedía hacer las cosas con normalidad. Los vecinos del piso cuarto solo escucharon un grito “Mutawa” y escucharon un fuerte golpe en la calle, se asomaron y pudieron ver a la chica estrellada contra el suelo de la calle. Un vecino llamó a los padres que se personaron rápidamente en su hogar que ya estaba tomado por la policía, buscaron huellas por toda la casa y no hallaron nada, el niño solo dijo que vio una enorme haz de luz entrando por la ventana y durante unos segundos no pudo ver nada más. Pasaron unos meses muy acongojados por el suceso, pero como todo al final se fue olvidando y volvió todo a la normalidad. Cierto día los padres tenían una reunión en el colegio y no querían dejar al niño solo, ya que era por la noche, le pidieron al abuelo materno que si se podía quedar con él esa noche y al regresar lo llevarían a su casa de regreso, el abuelo encantado accedió, le gustaba mucho jugar con su nieto, estuvieron jugando con una consola bastante rato y después de cenar ayudo a su nieto a ponerse la ropa de dormir. Los vecinos nuevamente escucharon el grito “Mutawa” alertados por el grito llamaron a la policía que llego y llamaron al timbre, el niño abrió con la cara descompuesta, la policía entro y vio el cuerpo del abuelo colgando de una de las lámparas del comedor, ahorcado la policía repitió el proceso de unos meses antes y no encontraron nada, la explicación del niño fue igual que la anterior un enorme haz de luz entro por la ventana y durante un rato no pudo ni ver ni oír nada, cuando al fin pudo vio a su abuelo colgado. Los padres estaban muy asustados y decidieron cambiar de piso, se marcharon a otro pueblo, querían estar lejos de ese pasado. Los meses transcurrieron tranquilamente en su nuevo hogar, no sucedió nada fuera de lo normal, un día salió para el colegio y caminando por la acera, nadie más se veía por los alrededores, cruzando un paso de peatones, un coche se detuvo para que pudiera pasar el chico, cuando estaba justo en el centro del paso de peatones, los parroquianos de un bar cercano escucharon un fuerte grito.”Mutawa”. Cuando salieron solo podían ver un coche totalmente calcinado y con un muerto en su interior, el conductor. Apagaron el fuego los bomberos y la policía interrogó al chico, lo mismo de siempre un enorme haz de luz se acercó al coche y luego nada, fuego y muerte en el coche. Los padres estaban aterrorizados, tenían miedo por su hijo, pero a el ninguna de las tres veces que sucedieron los hechos le paso nada, ¿por qué? Esta era la pregunta que no tenía respuesta. Faltaban varios días para que Hugo cumpliera los trece años, los padres le estaban preparando una pequeña sorpresa con algunos de los amigos que tenía, alquilaron un pequeño local e invitaron a los diez mejores amigos de Hugo, sería una fiesta sorpresa, todos tenían que estar a las cinco de la tarde en el local, donde los padres le tenían todo preparado, bocadillos bebidas sin alcohol y pastel de cumpleaños. Con la escusa de ir a ver una película al cine los tres juntos, salieron caminando hacia el cine y al pasar junto al local, el padre le dijo que se acercara a mirar una cosa a través de los cristales. Al acercarse se abrió la puerta y los diez amigos salieron gritando. “Sorpresa” y cantando el cumpleaños feliz. Los padres se marcharon para que los chicos y chicas pudieran hablar de sus cosas, quedaron que pasarían tres horas después a recoger todo y marchar para casa. Llevaban algo más de una hora cuando sucedió, los habitantes más cercanos al local escucharon “Mutawa” “Mutawa” “Mutawa” hasta diez veces y después todo silencio, cuando se acercaron vieron un cuadro de horror que les hizo vomitar, diez chicos y chicas totalmente destrozados sus cuerpos y solo un superviviente, Hugo. Esta vez la cosa sería diferente en el local tenían cámaras para grabar y la policía las quiso visualizar, Hugo dijo lo de siempre un haz de luz y luego solo silencio y muerte. El sargento encargado de visualizar las imágenes quedo horrorizado y no pudo decir ni palabra, su ayudante, salió corriendo y se dirigió a la iglesia. —padre, padre existe el diablo?—pregunto el policía —si hijo existe porque me lo preguntas— acabo de verlo venga conmigo y lo podrá ver. Viendo la imagen en un momento de la grabación se veía como Hugo estiraba su brazo inútil y de dentro de su cuerpo salía un ser deforme que mataba en segundos todo lo que tenía vida a su alrededor, era la reencarnación del diablo, los padres de Hugo fueron llamados para que vieran las imágenes, el padre grito —nooooooooooooo— y salió corriendo donde estaba Hugo y sin que nadie lo pudiera evitar acabo con la vida de su hijo. Luego explico a la policía que cuando estuvo en el norte de Nigeria, una bruja le echo una maldición por no ayudarla, y en lenguaje Hausa, le predijo que de sus semillas saldría el diablo al grito de “Mutawa” que significa muerte en su idioma y moriría todo el que estuviera junto a él en ese momento. La madre no pudo enterrar a su hijo ni acompañar a los padres de sus amigos, nunca más pudo hablar ni articular palabra y en el centro donde está encerrada se le escucha reír y decir en voz baja “Mutawa” y aunque cuando lo pronuncia no pasa nada, al llegar la noche alguien fallece en el centro.

EL ULTIMO DIA

 Juana llevaba treinta y siete años viviendo en aquel piso, treinta y siete años pagando el alquiler sin retrasarse ni un solo día. Había ha...