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HISTORIAS Y VIVENCIASA DE UN CAMARERO EN CALELLA parte VIII


Como cada año en marzo y octubre tenemos que cambiar la hora en los relojes, en la Quadra eso era muy difícil, si se tenía que adelantar la hora, los clientes se quejaban y a regañadientes (jajajaja) Jose aceptaba no cambiar la hora, para no perjudicar a los clientes, si el caso era atrasar la hora, no podíamos defraudar a los clientes y se realizaba como mandan los organismos, conclusión de una forma u de otra una hora más no nos la quitaba nadie. El tiempo fue pasando y yo creciendo, la alegría de la juventud por trabajar de noche se estaba acabando, decidí buscar un trabajo de otra cosa. El conocer tanta gente me ayudo a encontrar algo nuevo, algo totalmente diferente, una fábrica de calcetines, si el cambio fue radical, del jolgorio y la música de la noche a escuchar solo el ruido de máquinas textiles, después de los años de la Quadra empecé el nuevo trabajo, al fin tenía fines de semana libre, aunque para decir verdad muchos fines de semana los pase trabajando me llamaban por enfermedad de algún camarero o por despedirse a la francesa otros. La fábrica se llamaba Duch-Codina, frente al restaurante los gallegos, turno rotativo cada semana, mañana, tarde y noche. El trabajo era más mecánico, pero también tengo algunas anécdotas. Cuando llevaba unos meses al colocar una correa en un embarrado (motor que hacía funcionar 50 máquinas), se enganchó el jersey y por mucha fuerza que yo hiciese la máquina seguía tirando, un par de minutos de lucha, faltaba muy poco para perder el brazo, un compañero de la otra sección al verme empezó a gritar. —parar el embarrado, que lo mata—— tuve suerte, lo pararon a tiempo y todo quedo en un gran susto y una herida en el antebrazo derecho. Un compañero tenía la mala costumbre de desayunar croissants calientes todas las mañanas, vigilaba la puerta y cuando venían a traerle el pan y las pastas al restaurante ,como se lo dejaban en una caja cerca de la ventana, salía y cogía el desayuno diario (actualmente no se podría hacer, no quedaría nada del género) al final la fábrica se traspasó y unos cuantos quedaríamos en la calle, quedaban dos semanas para el cierre de la empresa, cuando un amigo Francisco Mesa, me comenta que donde él está trabajando se marchara en quince días, si me interesaba podía hablar con el jefe. —Por supuesto, ¿dónde es?— —la cafetería del cine, Sala Mozart— a la semana siguiente tenía la entrevista, la casa la conocía porque muchas veces los camareros de la Quadra solíamos hacer el vermut y jugárnoslo a los chinos. La entrevista fue con el Sr. Arcadio (hijo) en su casa, hablemos de las condiciones y nos pusimos de acuerdo, contrato de un mes de prueba y si estábamos todos a gusto pasaba a fijo en la empresa. Yo he tenido la suerte de trabajar con buenos jefes (la mayoría) pero por encima de todos hay dos, Antonio y Arcadio (padre) Antonio saldrá un poco más adelante. Empece el uno de mayo, día del trabajador del 1981,esta cafetería es un tanto especial, tengo muchas vivencias(también algunas no contables). Mis primeros compañeros fueron Jose y Cristóbal, el primero al poco de entrar se marchó y el segundo fue una institución en el local, juntos estuvimos muchos años, hasta que se jubiló, las partidas de cartas y el dominó por las tardes eran memorables entre los asiduos. Al principio los clientes no tenían confianza conmigo, fue pasando el tiempo y todo cambio, por entonces pasaban por el local todo tipo de personas, desde el director de la caixa hasta Román, el trapero del pueblo, son tantas las anécdotas que seguramente no las podre contar cronológicamente por qué se me amontonan en los recuerdos. Unos clientes que teníamos eran un matrimonio muy mayor, cada día venían a tomar el café o desayunar algo, cuando se pusieron las máquinas tragaperras, se engancharon y todo se lo jugaban a las máquinas, yo muchas veces les decía que ya había salido un premio de los grandes para que no jugaran más, pero a ellos les daba igual continuaban jugando, cuando se acercaba su fin, continuaban jugando aunque prácticamente ya estaban ciegos, no podían ni distinguir las figuras de la máquina, pero seguían, más de una vez se agotaban las partidas de su juego y seguían dándole a los botones como si estuvieran jugando. Otra anécdota con las tragaperras. Un día entra una mujer y se dirige a mí. —hola, mire, quería comentarle una cosa— —dígame señora que desea— —ese hombre que está jugando a la máquina, es mi marido, no lo deje jugar más— —no puedo prohibirle jugar, si se comporta correctamente, no se lo puedo prohibir— —pero haga algo por favor— —lo único que puedo hacer es que cuando me pida cambio hacerlo esperar un poco más, mientras hago cualquier otra cosa— de esa manera lo hice durante toda una semana, al llegar el sábado volvió la mujer y se dirigió otra vez a mí. --tú, eres un mentiroso—me grito —yo? Porque — —me dijiste que no le dejarías jugar— —le dije que le haría esperar un poco más, pero no puedo negarle cambio— fue entonces cuando intento entrar en la barra gritándome. —te voy a sacar los ojos—mientras me amenazaba con las uñas —señora, yo la entiendo, pero es a su marido al que tiene que chillarle, no a mí— mientras sucedía esta discusión, el marido tan tranquilo jugando a las máquinas. Al final los dos se marcharon para su hogar, ella no volvió a hablar sobre el asunto conmigo. Al principio de los 80 que es cuando empece a trabajar en Can Salom, era el auténtico bar del pueblo, por las tardes desde las dos aproximadamente hasta que oscurecía, las partidas de cartas y domino eran el pan nuestro de cada día, muchas partidas, muchos jugadores han pasado, era curioso, todas las mesas eran ocupadas siempre por los mismos jugadores, poco a poco fui descubriendo el por qué. La mayoría estaban discutidos con otros y se negaban a jugar en la misma mesa. Alguna vez me pregunté si eran humanos. Un día de los primeros años, en la mesa que jugaban al Canario (juego de cartas, que yo no sé jugar)uno de los cuatro falleció de infarto (en su casa, no en el local ), el entierro era a las cuatro del día siguiente, justo a la hora de empezar la partida. A la hora en punto empezó la partida con un nuevo jugador en el lugar del fallecido, ninguno fue al entierro (la mayoría de veces sí que algunos iban a los entierros, ese día no). Los primeros años trabajando era una auténtica locura, el bar siempre lleno de humo (parecía Londres), y la cafetera no paraba, diariamente se gastaban un mínimo de tres kilos de café, (eso son muchos cafés, os lo aseguro)todavía no se habían abierto las nuevas cafeterías (Xicra, Canapé, Tetera etc. etc.) en Calella y si querías un buen café, solo había tres locales con buen café (a mi gusto personal) los reyes eran, Can Fandiño, Can Piferrer y Can Salom, las cafeteras de brazos te hacían coger fuerza sin ir al gimnasio. A lo largo de mi jornada el Señor Arcadio, siempre sentado en una mesa observando la clientela y por si hacía falta echarme una mano, siempre con un xupito de whisky y su puro Breva, repito lo anterior, los mejores jefes, él y Antonio de Can Xena. Por esta semana ya está bien la semana que viene las anécdotas más divertidas para los que conocen el lugar

HISTORIAS Y VIVENCIAS DE UN CAMARERO EN CALELLA parte VII


 Una de las cosas que tengo ente mis recuerdos, la cantidad de personas de diferente nacionalidad que conocí, muchas cartas y más felicitaciones de navidad, normalmente los extranjeros que nos visitaban eran muy dados a recordar a las personas que les atendían todos los días.

En la Quadra hice muchos conocidos, pero como dije anteriormente en otro capítulo, pocos amigos, la noche es una mentira constante.

Otro recuerdo que tengo del local, es lo buenas que estaban las butifarras. No, no me he equivocado, he dicha butifarra, durante un tiempo en la llar de foc, junto con el fuego, se podía uno tostar el pan y con una parrilla que teníamos, los clientes se podían hacer las tostadas con butifarra, creo que actualmente no hacen ni tostadas ni butifarra, supongo que fue una prueba piloto.

En la Quadra teníamos una mascota, un gato, le llamábamos Florencio en homenaje a un presentador que actuaba en La Guitarra, era muy frecuente ver al gato entre los clientes, mientras estos bailaban, más de una vez intentaron robarlo, pero el gato se ponía muy furioso cuando intentaban salir del local, recuerdo a un cliente francés que casi acaba con la bodega, cogió tal borrachera que tuvimos que llevarlo hasta el hotel, suerte que a la entrada mientras charlábamos con él, nos dijo que estaba en el hotel Neptuno, llevarlo entre dos era muy difícil, estaba casi en coma, no reaccionaba a nada, solución cogimos un carretón de transportar paquetes de una fábrica cercana. La estampa era muy cómica, la cantidad de kilos que pesaba y lo grande que era hacía difícil su traslado, dos empujábamos el carrito al mismo tiempo que le aguantábamos cada uno una mano, otros dos aguantaban cada uno un pie, al llegar a la puerta del hotel el sereno no se quería hacer responsable de él, ante nuestra amenaza que si no lo recogía se lo dejábamos en la puerta, accedió a que lo depositáramos en un sofá apartado de la recepción, hasta que se despertara,

dos días después volvió a la Quadra y nada más entrar por la puerta empezó a reírse a carcajadas cuando le dijimos como lo transportemos, los días que siguió con sus vacaciones no volvió a beber alcohol solo agua.

Cuando la sala estaba muy masificada, a veces se montaban pequeños altercados que fácilmente se podían controlar, a mí ya no me temblaban las piernas cuando tenía que actuar en alguno de ellos.

En la Quadra, es difícil salir sin pagar, básicamente porque se cobra al contado, cuando el cliente viene a buscar su consumición, pero queda para el recuerdo la obra de arte que cometió un individuo.

8,30 de la noche estamos empezando a montar todo lo necesario para la sesión, entra una persona con un mono de trabajo.

—buenas noches—

no era normal ver a gente vestida de trabajo en este local.

—buenas noches, que desea—

—¿está el jefe?— me dirijo al almacén donde Jose y Pedro están contando el stock. —Jose, una persona pregunta por el jefe—

Jose sale del almacén y se pone a charlar con él.

—Dígame que desea—

—Estamos trabajando en el agua (esos días se estaba canalizando el agua del Tordera hasta Calella, día, noche y fin de semana incluido) nos entraron a robar en la barraca donde guardamos nuestra ropa y las herramientas y nos robaron todo, las fiambreras con la cena incluida, no nos dejaron nada, si usted fuera tan amable y nos proporcionará seis bocadillos y algo para beber, mañana nosotros se lo pasaríamos a pagar—

unos segundos de duda y Pedro se puso manos a la obra a preparar los bocadillos. —veo que la decoración del local tiene mucho que ver con los establos—comento —si, todo lo que tenemos es artesano, lo compramos en masías que ya no lo usaban—

—nos está haciendo usted un favor tan grande, mis padres tienen una masía a la venta y está llena de cosas como las que tienen de adorno, si quieren quedamos mañana y me acompañan y pueden coger todo lo que les apetezca—

—bueno tendríamos que hablar del precio—tercio Jose

—nada, no quiero nada, yo se las regalo por el gran favor—

después de una charla de media hora, el trabajador salió por la puerta sin parar de agradecer el favor, quedando para el día siguiente con los jefes para ir a la masía a recoger lo que quisieran.

A la hora convenida, los jefes esperaban a la persona en el lugar indicado, pasada media hora y viendo que no aparecía se dirigieron a la obra de las aguas, preguntaron por el encargado, explicándole que buscaban a la persona que ayer fue al local pidiendo ayuda por el robo.

Aquí nadie nos ha robado nada, el turno de noche trabajo normalmente.

—creo que les tomaron el pelo—

Pedro y Jose se dirigieron la Quadra, sorprendidos por la habilidad del elemento para embaucarlos y liarlos, creo que nunca más volvió a pasar cosa semejante.

Los platos que normalmente se usaban los compraban en la Bisbal, de vez en cuando hacíamos una excursión Jose y algún camarero para ir a buscarlos con la consiguiente comilona que nos pegábamos.

Otra anécdota, una noche se para la música, se despide a través de los altavoces al público deseándoles buenas noches, todos los clientes poco a poco se fueron marchando, solo quedaban don hombres en la barra charlando, después de levantar todos los taburetes y cargar cámaras Jordi (hermano de Jose) se dirige a ellos muy educadamente.

—Señores, sintiéndolo mucho, tenemos que despedirles hasta mañana—

se incorporan de sus taburetes, uno alarga la mano con intención, parecía de despedirse de Jordi, él alarga la mano para educadamente despedirse.

El cliente le agarra fuerte de la mano y con la que tenía libre le da un fuerte golpe de puño en la cara de Jordi(las gafas saltaron por los aires)acto seguido se dirigen a la puerta gritando.

—un poco de respeto para los clientes que están charlando amigablemente—

a día de hoy todavía no entiendo la reacción de aquel individuo la semana que viene último capítulo de la Quadra y volver a empezar en otro lugar.

podria contar muchas mas historias,pero se haria muy largo,,

HISTORIAS Y VIVENCIAS DE UN CAMARERO EN CALELLA parte VI


 Durante mi estancia en la Quadra, vi muchas cosas, algunas no agradables, pero como dije en un capítulo anterior, es la noche.

Cuando regresaba a casa era bastante normal encontrarme a borrachos, por las aceras vomitando y chillando (parece que solo es en la actualidad, lo que pasa es que entonces el turista gastaba mucho más). En aquellos años empezaron a introducirse las máquinas tragaperras en los locales, sucedió una cosa curiosa, tantas máquinas con monedas de 5 y 25 pesetas de repente por todas partes, paso lo que tenía que pasar, no se encontraban monedas de ese tipo ni en los bancos y cajas de ahorro, el dueño de un establecimiento me ofrecía el diez por ciento de todo el cambio que le llevase, él me daba mil pesetas y yo le devolvía 900,sabía por donde moverme y tenía la gran suerte que las monedas del bote las guardaba en una gran lata. En el plan estudios continuaba flojo, un suceso nos dejó en shock a todo el colegio, un fin de semana un grupo de jóvenes, entro en las aulas, arropados por la oscuridad de la noche, quemaron libros, rompieron cristales y en la cocina tiraron huevos contra la pared para firmar como Dalí. Los autores fueron descubiertos y el consejo escolar los expulso por un mes (obviamente pertenecían al colegio) unos días después yo tuve un pequeño encontronazo con otro chico en el colegio, le esperé a la salida y tuvimos una pelea (en realidad solo fue un puñetazo en sus narices) aunque sucedió fuera del recinto escolar, el consejo escolar propuso mi expulsión por 15 días, ante mi alegación que fue fuera del recinto y cara a cara me condonaron el castigo (no era muy lógico que unos por destrozar un colegio los expulsaran un mes, aunque sus padres pagaran los desperfectos y yo por un puñetazo me quisieran expulsar por quince días). Los de mi curso fuimos los pioneros en manifestarnos y hacer una huelga. Era nuestro último curso escolar, desde el comienzo de la escuela, nuestro tutor fue el Sr., Babures y por no sé qué movimiento de profesores, nos adjudicaron a un maestro que venía de Salamanca, nosotros queríamos acabar con él primero y no nos lo permitieron. Este profesor lo vimos llorar, pensando que teníamos algo contra él, nada más lejos de nuestro pensamiento, como desagravio, al llegar navidades entre todos los alumnos le hicimos la panera más grande que se recuerda en un colegio, lo hicimos volver a llorar (era de lágrima fácil, por lo visto) Decidimos hacer una manifestación con la correspondiente sentada en la pista de futbol, toda la clase sentada en el suelo, nadie entro al colegio. El profesor llamado Jose Maria (muy conocido en Calella) subió lentamente hasta la pista, se colocó en el centro y se dirigió a nosotros. --saben que les podemos expulsar temporalmente a todos--- uno de los más atrevidos contesto. --no creo que expulsen a toda la clase por algo lógico como lo que estamos pidiendo-- --no una, podíamos expulsar a todas las clases por su comportamiento-- en un acto de democracia total se dirigió a su hijo (era uno de los alumnos) --luis baja para las clases ahora mismo-- Luis un poco por temor a su padre supongo, agachó la cabeza y desfilo con destino las aulas, sus amigos (los empollones)desfilaron detrás de él. Cuando ya éramos seis menos se dirigió de nuevo a nosotros para democráticamente advertirnos. --Si en cinco minutos no están en clase, subiré otra vez a esta pista y repartiré hostias a todos los que estén aquí-- la estampida de la película, el rey León, fue cosa de niños, aquello parecía una carrera para ver quien llegaba primero, se demostró que no necesitas antidisturbios para disolver una manifestación. Otro profesor que también me dejo huella, este fue al principio de mis estudios, el Sr. Montañola tenía maestría con la regla En el plano laboral continuaba en la Quadra, aprendiendo cosas, algunas buenas, otras no tanto. Otro recuerdo es que cuando se acababa el servicio los camareros junto con Jose, al principio en un mini y después en un Citroën CX palas, acabábamos viendo amanecer en el restaurante can Feliu de Santa Susana, que no cerraba en toda la noche, también en el Be, que tampoco cerraba en las 24 horas. Con 15 años yo era todavía muy ingenuo (creo que todavía lo soy)una madrugada en lugar de ir a cenar nos fuimos a Canet, celebraban el Canet Rock, cuando caminábamos entre las tiendas de campaña con gente amando libremente varias veces se me acercaba alguien para pedirme un cigarrillo, yo le ofrecía de mi paquete (yo fumaba Ducados) y me lo rechazaban al final todos me pedían un cigarro rubio (ingenuo de mí pensaba, jolín pobres y delicados) después ya fui ligando cabos y encontré el porqué rompían el cigarro y quemaban algo para mezclarlo con el tabaco. En mi vida he tenido amigos que desgraciadamente se engancharon a la droga, de ellos cuatro están bajo tierra, en aquellos tiempos no sabíamos las consecuencias, ahora están superinformados y desgraciadamente siguen cayendo. La semana continuaremos con más.

HISTORIAS Y VIVENCIAS DE UN CAMARERO EN CALELLA parte --V--


Durante mi estancia en La Quadra, aprendí mucho de la psicología del camarero, trabajar de noche es muy diferente a trabajar de día. La noche es mentira, todo lo que sucede suele quedar en el olvido, la mayoría de gente acostumbrada a vivir la noche saben lo que digo. Contaré algunas anécdotas en La Quadra. Había un jamón que pesaba más de 25 kilos, cuando llegue estaba allí y cuando marche seguía allí, el Sr. Pedro me comento que ese jamón no podía tener calidad, por lo grande que era, lo tenía como de exposición y reclamo, un día visitaré La Quadra y comprobaré si esta (supongo que no) perdón entra un cliente tengo que atenderlo. --buenas noches, que le pongo-- --una botella de champán-- --aquí solo tenemos cava, cuantas copas quiere-- --solo una-- --aquí la tiene, si no le importa le tengo que cobrar ahora son normas de la casa-- --yo no pago ahora-- como tenía síntomas de estar un poco bebido, procedo a retirar la botella y colocarla otra vez en la nevera. --venga tráela que si te la pago-- coloco otra vez la botella encima de la barra, solicitando el pago, el cliente hecha mano a la parte trasera del pantalón y con un gesto rápido, saca un cuchillo de considerables dimensiones. --coge la botella si eres capaz niñato-- a mí me temblaban las piernas, la cosa no pintaba bien, estaba un poco asustado(bueno, en realidad bastante asustado) el que no estaba asustado era un Alemán que observaba la escena a unos tres metros de distancia, cogió un taburete y sin que se percatara el armado, le propicio un golpe en la cabeza, cayendo de espaldas sobre las escaleras de piedra, el golpe sonó seco, el conocimiento lo perdió, lo transportamos hasta el hospital(suerte que estaba cerca)y las monjas se encargaron del herido, antes de salir del hospital ya escuchábamos los gritos del hombre que quería salir. Prosigamos con más historias. Tres y media de la madrugada, se para la música, se avisa por megafonía que despedimos la sesión hasta mañana. Un cliente sale de la pista y al pasar junto a una mesa deja un vaso vacío, una de las personas que estaban allí sentadas le avisa de malos modos que se lleve el vaso de su mesa, subió la tensión por segundos, unos empujones y poco más, una de las chicas de la mesa sale corriendo, todo estaba ya tranquilo y muy pocos clientes por abandonar el local. Jose me da la orden de cerrar la puerta ya, (le poníamos una cadena para que los graciosos no cerraran la puerta), quito la cadena y empujo la puerta para, cerrarla faltando unos centímetros para cerrarse, la punta de un rifle asoma y me impide cerrarla.(automáticamente me vino a la cabeza un atraco) me giré para introducirme en el local, mientras el que empuñaba la escopeta empujaba la puerta para entrar también. --José alguien está entrando con una escopeta--le grité --quienes son-- --no lo vi, salí corriendo hacia dentro-- acabar la frase y la puerta se empieza a abrir, lo primero que entra es un cetme, ( Fusil de asalto individual de repetición y de carga automática). Después dos hombres uniformados de verde, era la guardia civil, la chica que salió corriendo fue a avisarlos, entonces no había móviles. Muchas veces vinieron artistas más o menos conocidos que actuaban en la sala de fiestas cercana, La Guitarra. Uno de los que me dejaron un gran recuerdo fue la visita de Eugenio, humorista y lo que ahora llaman monologuista la frase que escribió en el libro de la casa no se me olvidara. --Me gustaría ser caballo para venir cada día a La Quadra--. Los ligones de temporada, os explicaré el modus operandi. Primer día que nos visita una fémina (inglesa, alemana, danesa, sueca, la nacionalidad era lo de menos) el buitre, como vulgarmente se le conocía a estos personajes, miraba las recién llegadas, una vez que le echaba el ojo a una, muy educadamente se acercaba y le pedía bailar, la dama normalmente aceptaba, después de un buen rato bailando se acercaban a la barra para pedir algo de beber, el camarero les servía, para a continuación presentarle la cuenta, siempre, siempre, pagaba él, quedaban para el día siguiente y lo mismo volviendo a pagar él, la galantería del hombre cegaba a la mujer que acababa en la cama con él, al segundo como mucho tercer día, al cuarto día él le decía que no podría venir al día siguiente. --¿por qué?--preguntaba ella --mi madre está enferma y todo el sueldo es para medicinas, no puedo poner gasolina, ni prácticamente comer, no podre venir, lo siento-- la mujer cuando escuchaba eso abría el monedero y cinco o diez mil pesetas le caían (el cambio de moneda era muy beneficioso para ellos) desde el día que abrió el monedero, durante los quince o veinte días que estaba aquí cada día le daba algo, creo que ganaba más como acompañante que en su oficio, el día de despedirse vuelta a empezar. Los mejores venían de Mataró eran auténticos profesionales, pero el más grande para mí (este no quería dinero, solo quería practicar sexo) fue uno que le llamábamos HARRY, no sé por qué se hacía llamar de esa manera, de profesión pintor, cada día que podía se ligaba a una diferente (todavía no estábamos al día en el asunto del SIDA, aunque si de enfermedades de trasmisión sexual)una vez que conseguía la presa ya pensaba en otra, su forma de cautivarlas era el baile, un auténtico Fred Aster, un bailarín profesional, unos años después me entere de que había fallecido, estoy seguro de que murió feliz, haciendo lo que más le gustaba, practicar sexo. Sí, murió mientras practicaba sexo con una de sus conquistas.
Un poco cómica la situación, no me puedo imaginar la cara de la fémina cuando le dio el infarto mientras gozaban. Quien conoce la Quadra, sabe que el cliente mismo tiene que llenarse el vino de los barriles, estos están justo delante de la barra, tuvimos un cliente que nos costó descubrirlo, pagaba un vaso de vino y cogía una buena cada noche, no había forma de descubrirlo, un día pusimos a una persona para vigilarlo toda la noche, era muy rápido con un golpe de muñeca llenaba justo el vaso, tan rápido que ni Jose que estaba delante poniendo la música lo podía descubrir, obviamente se le prohibió la entrada, aunque al final pidió perdón y juro que no lo haría más y pasado un tiempo se le permitió entrar otra vez, nunca más lo hizo (al menos eso creemos todos) No quiero aburriros la semana que viene más.

HISTORIAS Y VIVENCIAS DE UN CAMARERO EN CALELLA parte --IV--


Pues no. No acabaron aquí mis males con los compañeros de colegio. La bicicleta sufría extraños pinchazos cada semana un par de veces. Mi padre me enseño a repararlos y es lo que hacía, el pequeño timbre desapareció varias veces, al final decidí que no valía la pena seguir poniendo timbres, lo que sucedió una de las veces, me ponen los pelos de punta todavía. El que conoce la carretera que va hacia el colegio Salicru (actualmente no existe lo tiraron al suelo) la carretera es de montaña, la misma que te lleva hasta el butano, un gran desnivel y bastantes pequeños baches, yo bajaba siempre a una velocidad acorde a las características de la carretera, seguidamente tenía que atravesar toda Calella, hasta llegar a la primera calle de Pueblo Nuevo, lugar donde estaba mi casa, en la calle General Mola (actualmente 11 de septiembre)una vez en la puerta me echaba la bici al hombro y la subía tres pisos. Este ritual de cargar con la bici hasta el piso era la consecuencia de sufrir el robo de 10 bicicletas y un ciclomotor, creo que es un récord.(todas las bicicletas con su correspondiente candado) Ese día, al cargar la bici al hombro, las dos ruedas se quedaron en el suelo, alguien aflojo las palometas, si hubiera cogido un bache un poco fuerte, hubiera acabado en el hospital como mínimo. El siguiente verano empezaría un nuevo trabajo, mi madre habitualmente acudía a casa de la Sra., Isabel, podóloga y practicante de profesión y una gran mujer, su marido era el propietario de un famoso local nocturno La Quadra en la calle Rabal, después de mis dos años en Cafetería Pekín, tocaba aprender más del oficio en un nuevo sitio, al principio era un mundo, yo me limitaba a recoger el vidrio de las mesas fregarlo y colocarlo de nuevo en su lugar. Recuerdo el día que fui para hablar con el Sr. Pedro, se me quedo mirando y el comentario que realizó, me dio fuerzas para salir adelante. --creo que es muy joven, no lo aguantara-- --vamos a probarlo y si ve que no estoy a la altura me lo dice y me marcho a casa—respondí la prueba fue positiva, me quedaba todo el verano, supongo que estaban contentos con mi actitud porque al final de temporada me regalaron un reloj. Primer detalle que tenía un jefe conmigo, me sentía orgulloso de mí y de mi disposición para el trabajo. Dije antes que suponía que estaban contentos, pienso que lo puedo asegurar, no fue un año, fueron seis los que estuve con ellos, con muchas anécdotas, que os explicaré. Cuando empece trabajaba con Sr. Pedro, él y su hijo Jordi eran mis compañeros, después vendría Jose actual propietario (estaba haciendo la mili entonces él)tengo que decir que aprendí mucho en este local, Jose siempre decía que no éramos camareros, que éramos taberneros vendedores, yo catorce años, en fotos de entonces a duras penas salía mi cabeza por encima de la barra. Acababa la sesión a las 3 de la mañana, entonces, cerrábamos y al día siguiente volvíamos a las una del mediodía para la limpieza, más de una vez tenía que ir a buscar a algún camarero que se dormía y llegaba tarde para limpiar, una de las veces Jose, le dijo a un camarero, que si no aparecía a la limpieza, no tendría su parte del bote, el chico quería ser igual que todos en los beneficios, pero a la hora de currar nada. Me vienen muchos recuerdos a la mente, intentaré explicarlos todos (los que se pueden explicar). Cuando inicie mi andadura, unas de las primeras cosas que me vienen a la memoria, son los días de lluvia. “”Si los días de lluvia en verano “” esa calle tenía un problema, cuando llovía era un río, y encima las cloacas estaban al nivel justo de la calle, si llovía fuerte, los lavabos parecían fuentes, hasta llegar a inundar más de una vez el local, con clientes incluidos, realmente era algo espantoso cuando escuchabas los primeros truenos ya sabíamos lo que venía después. Cuando pasaba lo de la inundación, Jose lo primero que hacía era cortar la corriente, para evitar ningún problema, alguna vez los clientes se enfadaban porque querían seguir bailando sin importarle estar con agua sucia hasta los tobillos, se quitaban zapatos, calcetines y medias y querían seguir la fiesta, algo que muy cuerdamente Jose no permitía. Tan bien fui espectador del primer desnudo integral en una sala de baile. Era Julio, mediados, se celebraba el día de Francia, en el local muchos franceses, de vacaciones y celebrando a tope, ese día tan señalado para ellos, una pareja se dirigen al lavabo juntos, un par de minutos después, él sale vestido de chica y ella de chico, seguidamente una nueva pareja y otra y otra al final nadie se marchaba al lavabo y se despelotaban en la pista de baile. Jovencito inocente como yo al ver la gente desnuda, me doy la vuelta y me dirijo a Jose que no visualizaba la pista desde la barra, se dedicaba a poner la música, esto sucedía cuando Franco todavía vivía. --Jose, Jose, nos cierran el chiringuito como venga un poli— --que dices-- --están desnudos todos bailando— Jose se carcajeaba de mi comentario. --como van a estar desnudos, alguno se abra quitado la camiseta-- Jose se dirigió al interior donde estaba la pista, el corazón se le aceleró a 1000, estoy seguro al ver lo que yo ya había visto. --ce n'est pas possible ici, ce n'est pas possible ici (esto no se puede hacer aquí)—repetía una y otra vez Al final todo eran risas cuando lo recordábamos. La Quadra era más pequeña entonces al final de la barra estaba la puerta para ir a los lavabos a la derecha de estos una verja de madera con un pestillo que llevaba donde estaban las cajas vacías, una de las noches en plena sesión de trabajo, Jose me envió a llevar unas botellas vacías, como conocía todo nunca encendía la luz cuando entraba, abrí la verja y me encontré una pareja en plena faena, justo al lado de las cajas vacías, los reconocí, eran clientes habituales, me volví a la barra y nunca conté nada de lo visto, la pareja al salir ella estaba ruborizada y él un poco nervioso, no les dije nada, no me dijeron nada, las miradas explicaban bien lo sucedido. Los que conocen la Quadra se llevarían una sorpresa de sus principios con los actuales propietarios, anteriormente había pertenecido al Sr. Sebastián oliva. Hay caras que nunca se olvidan, la que nunca olvidaré es la de un matrimonio cliente semanal de la Quadra, cuando se marchaban ya al salir del local pasan junto al jefe Pedro, el hombre con la chaqueta en el brazo, levanta una de las manos y... ........................... se le cae una jarra de sangría que llevaba escondida, bajo la chaqueta. Hay ¿que es esto?, se me abra enganchado en la chaqueta al levantarme de la mesa, tardaron en volver mucho tiempo Los primeros años de trabajo allí, era totalmente diferente, las reuniones políticas eran semanales, los políticos locales, concretamente los de izquierdas, tenían su punto de reunión aquí. Otro de los recuerdos era en mitad de la noche, la música bailable dejaba de sonar y para sorpresa general, sonaba La Internacional seguida de els segadors, para continuar con el himno de Andalucía, país vasco, incluso sonaba el gallego, todo esto antes de que falleciera el caudillo, todos los asistentes encima de las mesas con puño en alto cantando, (alguno de ellos tuvieron cargos importantes en política nacional) era impresionante, acabados los himnos volvía la música bailable y aquí no ha pasado nada. El próximo capítulo continuo con más.

HISTORIAS Y VIVENCIAS DE UN CAMARERO EN CALELLA parte -III-


El segundo año, también fue bueno en cuanto a trabajo, realizaba los mismos trabajos que el anterior, no podía pedir más, ayudaba en la economía familiar y tenía mis pequeños ahorros, mi madre se encargaba de gestionarlos para que no los malgastara. Este verano, teníamos al abuelo con nosotros, el apartamento tenía dos habitaciones, nosotros éramos cinco más el abuelo, como dice el refrán éramos pocos y parió la abuela, mi familia de Madrid vino de vacaciones a casa, eran cinco más, imaginaros diez en un apartamento de dos habitaciones, éramos muchos, pero nos divertimos un montón, durante el día mi primo Pepe y yo dábamos vueltas por la playa, recogiendo los tapones de champán que encontrábamos, al llegar la noche cuando nos obligaban a meternos en nuestras camas, sacábamos las armas y empezábamos a bombardear a las chicas con los corchos, mientras más gritaban ellas más corchos les caían en la oscuridad de la noche, pasado un rato de guerra, normalmente era mi tío el que se levantaba y ponía orden (alguna vez incluso con un pequeño cinturón)el silencio solo duraba unos minutos, no tardaban en aparecer los corchos y los gritos de ellas, volvían a poner orden los mayores, era la misma situación varias veces durante el horario nocturno. Cuando podíamos íbamos a coger mejillones a la roca grosa y sus alrededores, alguna vez hasta un pequeño pulpo, recuerdo también los paseos por la playa con mi primo, éramos inseparables, al pasar cerca del bar Caribe, Francisco Pérez (una gran persona) nos paraba y a la pregunta dé. --donde van ustedes dos--sabia que no era nuestra direccion habitual logicamente nos devolvía a la casilla de inicio como en el juego de la oca. Tengo que decir, sin temor a equivocarme, que fue unos de los mejores veranos de mi vida, mi familia de Madrid regreso a su hogar, y yo empece el colegio,8º de EGB. En el colegio tengo que reconocer que iba muy justo, sacaría el curso, pero tendría que esforzarme. Las vivencias del colegio son agridulces, uno de los recuerdos que tengo es de las horas de patio. Salíamos todos en bandada hacia la pista de futbol, una vez en ella teníamos que hacer dos equipos, para hacerlos la primera norma era. --a la izquierda los del Barça- a la derecha los del Español-- --y yo con quien juego-- --tú puedes arbitrar, ja, ja, ja-- obviamente me quedaba sin jugar a no ser que faltara uno para completar equipo. No fue esto, lo más duro del colegio, lo más duro, venía a la salida, un grupo de ocho o diez me esperaban, me paraban para preguntar. --tú eres del Barça o del Madrid-- las primeras veces siempre contestaba lo mismo. --de los dos, me gustan los dos-- no era la respuesta esperada por ellos y volvían a insistir. --del Barça o del Madrid-- yo que no me gusta que me impongan nada, daba la respuesta menos esperada por ellos. --del Madrid, ¿qué pasa?-- lo que pasaba, os lo podéis imaginar una oleada de golpes sobre mi cuerpo, hasta el día siguiente a la misma hora, durante aproximadamente 20 o 25 días. Las madres no son tontas, la mía era poco culta, pero no era tonta, cuando cada día veía que yo había llorado, le extrañaba, pensó al principio(mi hijo se puede pelear como cualquier crío, pero cada día no) después del pensamiento paso a la acción, fue preguntando a todos los compañeros de clase que conocía, si me peleaba cada día en el colegio, al final uno fue valiente y le explico lo que pasaba cada día a la salida del colegio. Al día siguiente fue a hablar con el tutor de nuestra clase, el señor Babures (gran maestro por cierto) le explico lo que ella sabía y yo nunca le conté. Al empezar la clase dijo. --me llego una información que me entristeció, me informaron que cada día un grupo de alumnos de esta clase, espera al compañero Marín y por no se sabe que causa le propinan golpes y patadas, no quiero que esto vuelva a suceder ni una sola vez, el o los responsables serán expulsados automáticamente, lo habéis entendido-- lo entendieron perfectamente, ya no me esperaron a la salida del colegio nunca más. Otra cosa que no puedo dejar de contaros, sucedió en la carretera nacional, justo delante del colegio Lestonnac, un tráiler con cajas de cerveza, se le desplazó la carga y acabo toda esparcida por la carretera, justo a la hora que salíamos todos de los colegios, los encargados de vigilar la carga, nos ofrecían un paquete de seis cervezas por cada caja de cartón o plástico que le lleváramos, para ellos poder reciclar las enteras, os aseguro que la mitad de la carga que no se rompió acabo en casa de los alumnos de los colegios, eso hoy sería impensable. ¿Acabarán aquí todos los males de mi estancia en el colegio Salicru?. Eso lo contaré en el próximo capítulo.

EL HOMBRE DE LA CARRETERA


 Soy una persona relativamente joven, actualmente tengo más de 65 años, por lo tanto, estoy jubilado.

Lo que os quiero explicar sucedió hace muchos años, yo vivía en Calella y tenía una amiga, bueno realmente era mi novia aunque no oficial en Pineda , muchas veces el fin de semana me quedaba a dormir en su casa, con permiso de sus padres, siempre en habitaciones separadas, normalmente yo dormía en la habitación con su hermano. Era el mes de noviembre de un otoño gris y lluvioso, yo estaba bastante aturdido y porque no decirlo un poco triste en menos de un mes me tenía que incorporar al servicio militar, mi destino bastante lejos de casa en Murcia. Todo el tiempo que podía lo pasaba junto a mi novia, no quería retirarme de su lado, contaban muchas historias de parejas que hizo terminar su relación el dichoso servicio militar, yo esperaba que este no fuera mi caso. Cuando no estaba con mi novia, estaba con mi otra pasión, mi moto, una Honda BMX. Aquel día estaba preparándome para ir a casa de la novia, mi madre me preparo la ropa como casi siempre que salía de casa(las madres tienen esas cosas)me di una ducha para quitarme el olor a sudor del trabajo diario, me quede mirando fijamente mi reflejo en el espejo, cerré los ojos y me imagine como quedaría mi cabeza con el pelo cortado para la mili, me dio por reír, me vi horrible y con cara de cateto, eso es algo que yo no podía evitar. Me coloqué el pantalón de color gris vison, la camisa del mismo color, unas botas camperas, todo lo que estaba de moda en aquel tiempo, la verdad me veía guapo. Al salir de casa mi madre pregunto como siempre. --Regresaras hoy o te quedaras en fin de semana con la novia-- --si los padres están de acuerdo, me quedaré todo el fin de semana, dentro de pocas semanas no podremos vernos-- la dichosa mili no me la podía quitar de la cabeza, el sábado estuvimos dando vueltas por el pueblo los tres mi novia su hermano y yo, el hermano para mí era un colega un auténtico amigo, nunca jamás contó si nos vio darnos un beso o esas caricias furtivas que solíamos practicar. Al llegar la noche nos juntábamos en el patio de la casa, contábamos historias, nunca antes de la una de la madrugada nos marchábamos a dormir. El domingo paso rápido, cuando empezó a atardecer cogí la moto y después de una ligera charla con la novia nos despedimos, hasta la semana siguiente, enfile la calle hacia la carretera, justo cuando me tenía que incorporar un coche, paso bastante rápido, preferí esperar unos minutos antes de seguir mi camino hacia casa, mire hacia delante, no venía ningún coche, gire la cabeza hacia la derecha y tampoco venía ningún coche, algo me asusto a tres metros de mí un ser deforme como si en la cabeza llevara un casco apretado, me miraba fijamente, acelere todo lo que pude, tenía miedo. --que era aquello, gire la cabeza y desde el centro de la carretera empezó a seguirme a gran velocidad-- acelere más todavía para escapar del horrible monstruo que me perseguía, volví a girar y pude comprobar como de un salto intento subirse en la parte trasera de la moto, no podía correr más la moto derrapo y caí al suelo, la ropa quedo hecha girones, es lo que menos me importaba, solo quería escapar, bastantes metros más adelante y exhausto me pare para recobrar el aliento, a lo lejos aquel ser estaba parado en medio de la carretera mirando fijamente- me escondí entre unas cañas, pasados varios minutos pude observar como nadie estaba a la vista, me acerque temeroso a coger mi moto, le costó arrancar, al fin lo conseguí. Al llegar a casa mi madre se asustó a ver el aspecto que presentaba mi ropa. --no pasa nada mama resbalo la moto en una curva y caí, no paso nada solo la ropa-- --gracias a dios, quítate la ropa y tírala no tiene arreglo-- con la escusa de que la moto estaba estropeada, no frecuente la casa de la novia hasta que volví de la mili de permiso, no fui por la carretera fui por otro camino diferente, no paso nada, cuando me decidí volví a pasar por la zona, nada extraño vi, curiosamente muchos años después cuando paso con mi coche, puedo ver la extraña figura en el arcén de la carretera, me mira fijamente y nunca intenta aproximarse a mí, mirando el calendario siempre la puedo ver en el mes de noviembre, ya no me da miedo, un poco de respeto, y por supuesto nadie que viene conmigo en el coche puede verla.

HISTORIAS Y VIVENCIAS DE UN CAMARERO EN CALELLA PARTE -II-


¡La oferta era buena para mí, tendría que dedicar un tiempo a la colocación y limpieza, las propinas seguían cayendo, yo cuando iba con los amigos al salón de máquinas recreativas, me consideraba un afortunado, podía jugar a cualquier recreativo o futbolín, disponía de mis propinas y eran más que el sueldo, este obviamente se lo entregaba a mis padres integro, me sentía orgulloso de poder contribuir a la economía familiar! Los compañeros camareros eran grandes personas a pesar de la desconfianza del principio, uno de ellos se llamaba Vicente y era canario, un ligón empedernido cada día que le apetecía tenía compañía femenina, incluso alguna vez cogió la pequeña barca de remos y se adentró en el mar con compañía femenina en el bote. Otro de los camareros era Jesús, un maño auténtico, los de Zaragoza tienen fama de cabeza dura, lo confirmo era cabezón como él solo. En la cafetería teníamos una gramola, funcionaba con monedas de cinco pesetas, elegías el disco que querías y automáticamente te sonaba, al jefe le gustaba mucho, la canción "sex machine" de James Brown era como una tortura cada día la ponía por lo menos 15 veces, al final del verano me acabo gustando a mí también Una pequeña anécdota que me ocurrió con Vicente. Diez de la mañana, terraza llena de clientes, me pide ayuda. --niño coge esa bandeja con las pastas y sígueme hasta la mesa que tengo que servir— la bandeja pesaba poco, todo eran unos triángulos de cabello de ángel, yo enseguida me percate que unos de los triángulos llevaba enganchado un gran moscardón negro, intento avisar al camarero. --Vicente, Vicente espera un momento— Él continuaba el camino mientras me seguía hablando. --sígueme, sígueme, ya te digo donde los tienes que dejar— --Vicente para un momento, mira--repetí --tú coge la bandeja fuerte y sígueme, no te pares que tenemos muchos clientes que servir— --para un momento que te explico una cosa— --ya me lo explicaras cuando acabemos de trabajar--pensando que era una tontería más cuando lleguemos a la mesa, Vicente me pide que le pase los platos con las pastas. --Vicente espera un momento—lo intente por última vez --venga pásamelos todos-- le fui pasando uno a uno todos los platos, esperando que él se girara y viera el ocupante de la última pasta, no lo hizo y la cara del cliente fue un poema, cuando vio lo que le estaba sirviendo. La cara de Vicente fue de tierra trágame, obviamente lo retiremos y pedimos las correspondientes disculpas, aceptadas por el cliente. --no te diste cuenta o que –pregunto Vicente --si, pero tú no me escuchabas, todo el camino te lo intente explicar para dar marcha atrás y que no llegara a la mesa— --perdona niño, otra vez te escucharé aunque sea una tontería de las tuyas— al final de temporada explicándolo nos meábamos de risa. Un día, mientras el jefe estaba delante de la caja, se encargaba de cobrar y dar los cambios, se levantó un momento del taburete, abrió una botella de champán, no recuerdo la marca, pero era de calidad, a sus amistades no le ponía cualquier cosa. Lleno dos copas a medias, me alargo la mano para que las cogiera, con un gesto de cabeza me señalo la salida de la cocina, yo soy muy obediente y cogí las copas y salí por la puerta, una vez fuera, me bebí primero una y luego otra, (qué buen jefe tengo pensé). El grito que soltó cuando se percató que me las había bebido se escuchó muchos metros alrededor. --niño, tú eres tonto o qué?— no sabía por qué, me decía eso, yo al fin solo hice que obedecer sus órdenes. --usted me dijo que me saliera y me las bebiera—eso entendí yo --yo te di dos copas para los dos clientes que estaban acabando de comer en la mesa de la casa, desgraciado— después supe que los dos clientes a los cuales estaban destinadas esas copas eran La Camboria y Lauren Postigo, dos folclóricos habituales en el establecimiento, grandes amigos del jefe, solo puedo decir una cosa el champán estaba fresquito y muy bueno, la faena de colocar las botellas se me hizo muy llevadera esa tarde. Dos días después recibí una visita inesperada, un camarero del chiringuito Masip, se acercó mientras colocaba las botellas y me pregunto. --cobras por hacer esa faena— --si, claro, cada día me pagan— --cuanto— --100 pesetas— -si vienes a nuestro chiringuito a hacer lo mismo te damos 125 pesetas cada día— mi puesto estaba solicitado. --vale, pero no puedo ir hasta que acabe de aquí— --mientras estén colocadas antes de las 11 de la noche, perfecto— aquí empezó mi primera relación con el pluriempleo, como era un poco inquieto amplíe el negocio. Como explique anteriormente, todo era a base de botellas y vasos, los clientes venían al bar, compraban las consumiciones y se llevaban vaso, botella y un ticket de 5,10,o 15 pesetas, depende de lo que se llevaran, los extranjeros normalmente no los devolvían, aquí empezó mi nuevo trabajo, yo cargado con una caja rastreaba la zona de playa de nuestra influencia recogía, botellas, vasos, y tickets, que me eran abonados en el bar al entregar todo. Descubrí otra fuente de ingresos, las botellas grandes de refrescos, agua o cervezas, las llevaba a una tienda en los apartamentos codina, regentada por el Sr., Sanguino y su esposa Isabel, donde también me las abonaban, al final de mes yo tenía más dinero con mis trabajos extras que el que le daba a mis padres del sueldo. Otra cosa que me cautivaba durante mis veranos en el xiringuito Pekín, eran las casas de los pescadores, justo enfrente, no sé el porqué, aquellas casas me encantaban, (hoy día no queda casi ninguna)veía salir los pescadores y coger sus barcas que estaban en la arena para regresar después con el pescado recién cogido, era un espectáculo inimaginable, la calidad humana que tenían aquellos hombres, era inigualable (recuerdo sus caras, pero no recuerdo sus nombres). Fue un primer verano laboral muy bueno, aparte de mis gastos pude ahorrar para comprarme mi primera bicicleta, una BH de carreras, con seis piñones y tres platos. El precio fue de, 12500 pesetas y el lugar de compra Can Proyecto, un poco más arriba del hotel Vila. Me encantaba el color verde de la máquina, estaba orgulloso de mí, había trabajado muy duro, pero al fin conseguí mi pequeño sueño, mis amigos me envidiaban, tenía que volver al colegio, mi medio de transporte ya no serian, mis pies, sería mi bicicleta. El otoño e invierno paso rápido, la primavera la sangre nos alteraba y ya se acercaba el nuevo verano, pero eso lo contaré en el nuevo capítulo.

EL ABUELO


 Estamos contentos en la familia, mañana iremos a la casa nueva, una casa de tres plantas y sótano, mis padres la compraron hace tres meses y al fin llego el día.

La verdad es que en toda mi vida, nunca viví en otro lugar, solo las vacaciones en casa de mi tía Jacinta, esta noche siento pena de marcharme, es una sensación agridulce, por una parte, quiero empezar la nueva vida en el nuevo hogar, sé que tendré una gran habitación para mí, podre colocar una gran pantalla y conectarla a mi consola de videojuegos, pero otra parte de mí se siente triste, al dejar muchos recuerdos de la infancia, en esta casa también vivieron mis abuelos hasta que fallecieron. Recuerdo la noche que murió mi abuelo, toda la familia estaba junto a la cama donde estaba prostado, mi madre lloraba, igualmente mis tíos que llegaron del pueblo para darle el último adiós, todo fue triste, lo queríamos mucho, la última vez que hable con él a solas en la oscura habitación nunca lo olvidaré, estas fueron sus palabras. Carlitos (él siempre me llamaba por el diminutivo de mi nombre)siempre estaré junto a ti en esta casa, aunque no me veas, estaré cuidándote a ti y toda la familia, nunca os abandonaré, pórtate bien. Esas palabras fueron las últimas conmigo, hoy tengo una gran pena, me gustaría saber si verdaderamente está junto a nosotros, las lágrimas me caen en su memoria. Llevo acostado más de tres horas, son la una de la mañana, no puedo pegar ojo, intento relajarme para conciliar el sueño, nada de lo que intento lo consigue, continuo con los ojos como platos. Me viene a la cabeza un reportaje que vi en televisión sobre diferentes formar de relajarte cuando no puedes dormir, no podía perder nada, intentaría alguno de sus trucos. Me fui a la ducha en el silencio de la noche, mis padres estaban dormidos profundamente, deje correr el agua hasta que empezó a salir caliente, me introduje en el plato de ducha dejando correr la templada agua sobre mi cuerpo, la puerta cerrada hizo que el vapor de agua mojara las paredes y el espejo, era una sensación muy agradable. Salí de la ducha y me sequé delante del espejo, mi imagen salía borrosa, reflejada en él, una raya en la condensación me saco de mi relajación, podía ver claramente como alguien escribía en el espejo. “”si os marcháis de esta casa, mi alma no podrá descansar nunca más”” --quien eres—pregunte asustado --soy tu abuelo, Lucifer me dio a elegir, quedarme en esta casa para siempre o ir al infierno junto a él—respondió en el espejo --abuelo, puedes venir con nosotros a la nueva casa-- --no, el pacto fue hasta el fin, pero solo en esta casa-- --abuelo que puedo hacer yo, mis padres ya lo tienen todo preparado-- --tienes que conseguir que no abandonen esta casa-- --no podre impedirlo, ellos están deseando marcharse-- --si hay una solución-- --dímela, lo intentaré-- --tus padres tienen una estufa en su habitación verdad-- --no lo sé, casi nunca entro en su cuarto-- --si esta te lo aseguro-- --y que pasa con la estufa—pregunte aturdido --solo tienes que ir sin meter ruido, girar la espita de la bombona, cerrar la puerta y salir a la calle a pasear un par de horas-- --abuelo, eso puede ser peligroso-- --si quieres que continuemos juntos es lo único-- --que pasara con mis padres-- --no puedes pararte a pensar, quieres dejarme aquí solo, para toda la eternidad—ya no solo escribía en el espejo también en las brillantes azulejos de las paredes --de acuerdo abuelo, lo haré, porque te quiero mucho-- me dirigí a la habitación de mis padres, entre en completo silencio, gire la espita y antes de salir ya note el característico olor a gas. Tal como me lo indico, me marche de casa un par de horas, al acercarme de nuevo al hogar, pude ver como bomberos y policías estaban dentro, uno de ellos, se acercó a mí. --chico, no puedes estar aquí, hay una fuga de gas, es muy peligroso-- --yo vivo aquí, mis padres están dentro-- después de largos interrogatorios confesé lo de mi abuelo, el policía se quedó sorprendido de mi declaración, dirigiéndose a su compañero. --otro caso como el de la vecina viuda del bloque adyacente, también murió intoxicada por gas, esta vez si tenemos al culpable-- me acuerdo de esa vecina, fue la primera mujer con la cual tuve relaciones sexuales. Su esposo fue el que me pidió que lo hiciera y lo hice, aquella vez nadie sospecho de mí, esta vez no pude esconder mi acto, los doctores dijeron que tenía esquizofrenia, nadie creyó que me podía comunicar con los que nos cuidan

HISTORIAS Y VIVENCIAS DE UN CAMARERO EN CALELLA 1ª PARTE


 Aquí empiezo una serie de historias y vivencias de un camarero en Calella, empece a trabajar de esto hace muchos años, de lo primero que recuerdo fue en los 70 aproximadamente.

Lugar, un chiringuito de la playa, de los de antes los auténticos, todo de cristales y madera, muchas veces solo aglomerado, pero que resistían un verano tras otro, yo tendría unos doce años no más, mi padre el Sr. Hilario era el encargado de las hamacas y los parasoles del establecimiento, unas cien sillas y veinticinco parasoles, aunque al final del día, casi duplicaba los alquileres, eran muchos los extranjeros que venían por la mañana y no regresaban por la tarde, al dejar el ticket de las hamacas mi padre tenía de alguna manera el permiso para volver a alquilarla (se me olvido dar el nombre del chiringuito, el nombre PEKÍN, cerca de la riera de capaspre).

Cuando yo empezaba las “merecidas”vacaciones del colegio, mi madre me enviaba de buena mañana con mi padre a la playa, estaba moreno a tope, varios días enredando por la cafetería e intentando ayudar a mi padre fueron suficientes para que dueño del chiringuito se fijara en mí. --niño, tú pareces un poco espabilado, quieres trabajar aquí-- --no se tengo que preguntar a mis padres-- salí corriendo hacia donde estaba mi padre y con el corazón latiendo fuerte le explique a mi progenitor lo sucedido con el jefe, el Sr. Fernando. Un hombre de mucho peso, no solo por sus cargos, entre ellos jefe de la sección local de la cruz roja, también por lo que pesaba. Su encantadora esposa Sra. Paquita, su sobrina Nati, y el esposo de esta . --y tú qué dices, te ves preparado para trabajar, tendrás que venir todos los días y obedecer todo lo que te ordenen sin rechistar--me comento mi padre --si yo quiero trabajar para ayudar en la casa-- --bueno vamos a hablar con él jefe, te diré un secreto yo ya lo sabía me lo comento esta mañana, y le dije que te lo preguntara a ti, a ver que decías-- Como ellos ya habían hablado, yo solo tuve que escuchar, cuál era mi trabajo fregavasos, la parte que más me gusto es cuando dijo el Sr. Fernando. --ganaras 3000 pesetas y lo que hagas de propinas, estas cinco mesas del paseo te encargaras tú de mantenerlas limpias, igual que el jardín, si a la gente le gusta te dejarán buenas propinas-- a mí me pareció un mundo todo esto, tenía trabajo podría ayudar a la familia y lo más importante una responsabilidad mantener limpio y ordenado el jardín que daba al paseo. La verdad al principio fue decepcionante nadie se sentaba en aquellas mesas a pesar de que cada 15 o 20 minutos limpiaba las mesas, el polvo del camino del paseo al pasar algunos coches lo dejaban igual, las que si lo agradecieron las plantas, cada día recibían su ración de agua, nunca las vi tan alegres y coloridas creo que su nombre era Dondiego de noche, diferentes colores alegraban el pequeño jardín, mis mesas vacías y la terraza de la playa a tope, qué injusticia pensaba para mí, estaba tan bien regado el jardín que justo en el final del jardin, empezaron a crecer varias sandias, alguien tiro un trozo de sandia y las semillas agarraron, pasado un tiempo recogí las tres sandias la verdad es que la calidad no era para estar orgulloso, pero lo que cuenta es la intención y el esfuerzo que puse para que crecieran, me sentí feliz de sacarlas adelante. Algo cambio en mitad de verano, una ordenanza municipal impedía pasar coches a partir de cierta hora por el lateral del paseo, mis mesas ya eran más solicitadas, se me acumulaba el trabajo, la pica de fregar no la podía desatender y los clientes eran muy importantes.
La propina empezaban a caer, cada peseta que me daban, me infundía un poco más de fuerza para seguir adelante, el boom llego en agosto los clientes habituales de fin de semana, casi todos residentes en Barcelona les pareció un lugar muy bueno para comerse la paella del domingo, los camareros intentaron ser ellos los que sirvieran esas mesas, la respuesta del jefe fue tajante.
--el niño cuida y limpia el jardín y las mesas, además de estar siempre atento a ellas, cosa que vosotros no hacéis, él se encargara de servirlos-- --si es un niño, no ve jefe que la liara-- --es un niño, pero responsable y él lo hará bien estoy seguro-- Juntaba dos o tres mesas preparando todo lo necesario bajo el control del Sr. Fernando al final una mesa de refuerzo para dejar la paella en ella y que se pudieran servir ellos. Los camareros oficiales no paraban de observar y a pesar de mi corta edad y experiencia lo saqué adelante. Los camareros me llamaron al final de la jornada, como ellos eran los encargados de cobrar, me dieron la correspondiente propina orden del jefe y me ofrecieron otro trabajo. En aquellos tiempos toda la bebida era en botellas retornables al final del día se encontraban con 12 o 14 cubos de los de basura grandes llenos de botellas para colocar en sus cajas correspondientes y ellos muy cansados del trabajo, me ofrecieron 100 pesetas por colocárselas y limpiar la zona donde se colocaban, indudablemente yo acepté todo lo que fuera ganar algo de dinero me parecía interesante, de momento lo dejo aquí, el próximo capítulo más historias y vivencias reales de un camarero(bueno, aprendiz) en Calella, hay muchas historias espero que os guste un poco la regresión al buen turismo en este encantador pueblo os espero la semana que viene con más y espero que interesantes y divertidas historias de mi vida laboral y social.
Arxiu Josep Martí Gay FOTO

VACACIONES DE VERANO


 Como cada año mis padres preparaban el viaje familiar, siempre la misma historia.

--donde vamos de vacaciones-- --yo este año quiero algo diferente—replicaba mama esta vez seria diferente, seguro,
el trabajo de mi padre bajo mucho y mi madre que limpiaba casas, también perdió muchas de ellas, de todas maneras querían salir de vacaciones un par de semanas para desconectar de la rutina. Con mi ordenador se conectaban a internet, buscando el precio más barato, todo estaba muy caro a pesar de la crisis, la gente quiere salir de vacaciones, después de mucho mirar quedaron tres para elegir. 1º-apartamento cerca del mar, precio 1,500 € las dos semanas 2º-hotel de una estrella, solo desayuno 1800, € 3º-casa en pueblo de montaña, todo rural 150 € el precio de la casa estaba superbarato, les daba miedo a mis padres que fuera una casa en ruinas. Miraron las fotos en diversos portales y la casa se veía de pueblo, pero estaba toda amueblada, la deliberación fue rápida, al pueblo El pueblo se llamaba Salcochan, según contaban tenía 14 vecinos, aunque la mayoría ya no estaban, se marchaban a aldeas cercanas con más vecinos y servicios. El día de la partida estaba bastante nervioso, al fin unas vacaciones diferentes, no tendría muchos compañeros de juego (en realidad ninguno). Salimos de noche, a mi padre le gusta conducir sin los rayos de sol, yo me coloqué auriculares y me puse a escuchar música, fue por un corto espacio de tiempo, el sueño me hizo abandonar cualquier pensamiento y caer en los brazos de Morfeo. No sé el tiempo que dormí, un bache en el camino me despertó, me sorprendió que una ligera lluvia golpeaba en los cristales, estábamos en agosto y llovía, seguro que fuera del coche la temperatura era más agradable que cuando salimos, todavía no habíamos llegado al pueblo, el camino por el que circulábamos me dio a entender que no faltaba mucho, a ambos lados del coche solo se veían campos y muchos árboles. Me entretenía mirando la oscuridad, solo me distraía cuando algún árbol pasaba cerca del auto, junto a uno de ellos pude divisar con meridiana claridad una figura humana. Me extraño mucho el ropaje que llevaba puesto, pleno verano, y estaba con una chaqueta de pana, pantalones marrones también de pana, y una gorra. aunque lloviera un poco,
¿que hacía un hombre vestido de esa manera en agosto? --papa, mama, habéis visto el señor junto al árbol-- --tú estás soñando, quien va a estar en medio de la nada y lloviendo—contesto mi padre --será tu imaginación hijo, nosotros no vimos a nadie—replico mi madre me gire intentando volver a verlo, ya estábamos lejos del lugar y me fue imposible visionarlo nuevamente. El letrero de la carretera indicaba que ya estábamos en el pueblo, no se diferenciaba gran cosa de lo pasado, solo alguna casa medio en ruinas que no tenían moradores, al pasar junto a una de las casas volví a ver la figura del hombre. --mirar, mirar hay esta— grité señalando un punto concreto mi madre se pudo girar para mirar en la dirección que señalaba. --no veo a nadie hijo, tú ves visiones jajaja—se rio mi madre al fin llegamos a la casa, por fuera se veía bastante bien, pintada de blanco como la mayoría, por supuesto no vimos ningún habitante más, las llaves estaban en un pequeño buzón con contraseña, la cogió mi padre, y procedió a abrir la puerta. Chirrió como en las películas, se notaba que hacía mucho tiempo que nadie vivía en ella, a pesar de ello estaba limpia y ordenada, los móviles dejaron de funcionar hace bastante, la cobertura era nula
(serán 15 días muy largos)
otra cosa que me sorprendió tampoco había televisión, cualquier cosa de tecnología no servía para nada, en este pueblo. Durante el día dimos varias vueltas por los alrededores, ya paro de llover por suerte, aunque el cielo continuaba gris plomizo. Mama preparó algo para comer, para beber solo agua, casi 24 horas en el pueblo y ninguna señal de otros vecinos, se acercaba la noche y mi madre seguía con su rutina en la cocina, preparando algo para cenar, ver como cocinaba con leña me hizo mucha gracia. --salgo a la puerta a tomar el fresco mientras terminas mama-- salí a la calle, prácticamente no se veían estrellas en el cielo, las espesas nubes no te dejaban ver nada más, mire en la dirección que lleguemos con el coche, la figura del hombre estaba en medio de la calle, empezó a caminar lentamente en mi dirección. Me quedé totalmente, bloqueado y sin voz, no pude llamar a mis padres, no pude moverme, era como una estatua de sal, la figura se acercó a mí, pude ver su rostro, lo tenía totalmente desfigurado con varias cicatrices, le faltaban varios dedos de la mano derecha,
quise correr no pude,
quise chillar no pude. Cuando llego frente a mí me señalo con el dedo índice de la mano izquierda y con voz grave, dijo. --marcharos, largaros de aquí antes de media noche-- se giró y se alejó en la dirección que llego, pasaron varios minutos y al fin pude reaccionar, entre corriendo dentro de la casa llamando a mis padres. --papá, mama, tenemos que marcharnos ahora mismo-- --que dices hijo, no llevamos ni un día, no nos podemos marchar, perderíamos el dinero-- --tenemos que irnos antes de las 12—gemía yo mientras intentaba hablar claramente eran las 10,30 de la noche, mis padres hablaron largo sobre la posibilidad de marcharnos. --nos quedamos hijo, si es por no tener internet, me parece una broma de mal gusto-- les explique lo que paso, se asombraron, el tiempo continuaba avanzando las 11 de la noche en el reloj de pulsera de mi padre. Al ver mi estado de ansiedad y nerviosismo, decidieron que nos marcharíamos, teníamos que recoger nuestras cosas y abandonar el pueblo. Mi madre poco a poco recogía nuestra ropa para ponerla bien doblada en la maleta, yo preso de mi nerviosismo le grité. --mama date prisa son las 11,30 y tenemos que estar fuera de aquí antes de las 12. A las 11,50 arranco el coche direccion a nuestro hogar.
Cinco minutos después, al pasar junto al árbol donde vi por primera vez la figura, allí estaba otra vez, esta vez con una mueca que parecía una sonrisa en el desfigurado rostro, mientras con la mano que tenía todos sus dedos me decía adiós. No le dije nada a mis padres, yo también con mi mano me despedí de él, por unos segundos pude ver unas lágrimas salir de sus ojos, a las 12 en punto estábamos fuera del pueblo. Papa decidió al final parar en Zaragoza, pasemos la noche en un hotel, por la mañana las noticias locales daban la historia de una casa que se derrumbó a las 12 de la noche, solamente falleció el dueño de ella, acompañado de una foto del fallecido. Era él. Mis padres se abrazaron juntos conmigo, llorando, no sé el motivo, pero gracias a él salvemos la vida

EXTRAÑAS LEYES


 

Muchas veces solía cargar carburante en la gasolinera a la cual se estaba acercando con una idea fija en la cabeza, no veía solución a sus problemas y lo que se le ocurrió hace unos días cree que es la última posibilidad de que le escuchen.

Todo empezó hace tres años, a su madre le diagnosticaron una enfermedad muscular degenerativa, no tenía cura, poco a poco se iría apagando como una vela sin oxígeno, solo le esperaba la muerte.

Después de varias consultas a diferentes doctores, el diagnóstico siempre era el mismo, Distrofia Muscular De Duchenne, esta enfermedad se suele dar en niños de corta edad, pero su madre tenía ya 70 años, con suerte le daban dos años más de vida.

Cuando le confirmaron el diagnóstico, tomo la decisión, dejaría su piso temporalmente y se iría a vivir con su madre que vivía de alquiler, los doctores le aconsejaron que no la sacaran de su entorno, eso es lo que hizo, dejo su vivienda temporalmente cerrada, y se fue a vivir a un pequeño piso junto a su madre.

Los primeros meses fueron muy duros para él, ver como su madre perdía toda la vitalidad, le apenaba, una mujer que saco a su hijo con su esfuerzo, trabajando todo lo que podía, ella tenía que doblar esfuerzos, su marido falleció cuando su hijo era todavía un bebe.

 Él veía a su madre llegar a casa agotada del trabajo y ponerse a preparar la cena, muchas horas las paso con las vecinas mientras su madre trabajaba.

No llego a dos años falleció a los 19 meses, después de todo el papeleo que le pedía la burocracia, pudo dar un entierro digno a su madre.

Al salir del cementerio se dirigió al piso que le dio cobijo junto a su madre los últimos meses de su vida, llamo al timbre de la planta baja, lugar donde vivía el propietario del piso.

 --lo siento mucho Mario, su madre era una gran persona—

--gracias señor Jenaro, vengo a traerle las llaves de la vivienda, y saber si le queda algún pago pendiente de mi madre—

--no, su madre siempre pagaba al día, nunca se atrasó—

 --bueno, pues me marcho. Las ropas y demás enseres de mi madre se los puede dar a Caritas, alguien los necesitará, estoy seguro, los pocos recuerdos que yo quería ya los tengo, muchas gracias por todo—

 con estas palabras se despidió y enfilo el camino de la estación, para regresar a su domicilio tenía ganas de volver a su hogar.

 Tres horas en el tren, con un trasbordo incluido, al fin, en su ciudad, las calles les parecieron más sucias que de costumbre.

 Al fin llego al bloque donde estaba su piso, un coqueto apartamento de 70 metros, entro en el ascensor y apretó con fuerza el tercer piso, el elevador ascendió con su clásico ruido.

 Abrió la puerta y algo le aterrorizo, la cerradura de su casa había sido forzada y cambiada por otra similar, en ese momento la vecina del piso de frente al suyo, salió al rellano.

 --Mario, intentamos localizarte para avisarte, desconocíamos donde estabas, ocuparon tu casa, cuando avisemos a la policía ya era tarde, llevaban una semana viviendo dentro—

 Se dirigió a la puerta apretando fuertemente el timbre, que sonó estrepitosamente, un chico de unos veinticinco años con el pelo lleno de rastas, abrió la puerta.

--que quiere usted—

--quiero que os larguéis de mi piso ahora mismo—

 --¿tu piso? Perdona es nuestro piso, tenemos unos derechos adquiridos y no nos marcharemos—

 Mario se abalanzó sobre él, okupa que de un portazo cerro la puerta. Muchas visitas a la policía, que solo le corroboraba que no los podía echar por las bravas.

 Muchos meses intentando desalojar a los okupas, sin fruto, un amigo le dejo vivir con él durante el tiempo que necesitara, el dinero se le estaba acabando, no podía ni colaborar en la compra de comida, con los diez euros que le quedaban se acercaba a la gasolinera, una garrafa en la mano derecha, se colocó frente a la caja y pidió diez euros en el surtidor cuatro.

 La dependienta diligente se apresuró a ejecutar el pedido.

--ya lo tiene, ¿se quedó sin gasolina en el auto?—

--si, si eso es lo que me paso—

 con la garrafa ya llena, encamino sus pasos hacia el ayuntamiento, una vez frente a él, abrió el envase y se roció del carburante todo el cuerpo, la gente que en ese momento pasaban al notar el fuerte olor se separaban de él, los curiosos empezaron a pararse alrededor a pesar del peligro que suponía.

Mario sacó una hoja de papel y con voz firme empezó su lectura.

 

 “”Ya que las leyes y los jueces no nos amparan con esta protesta quiero pedirles que no permitan más estos atropellos, yo acabo de perder a mi madre, ahora me voy a reunir con ella, espero que su conciencia no les deje vivir en paz nunca””

Acabada la frase, saco un encendedor del bolsillo y sin que nadie pudiera evitarlo lo encendió, produciendo una llamarada de varios metros de alto, cuando alguien con un extintor intento apagar la antorcha humana, era tarde, Mario ya voló junto a su madre, los vecinos del piso de Mario entraron por la fuerza expulsando a los okupas, pero ya era tarde la reacción de la sociedad, los jueces y políticos tiene que llegar antes de que otros Marios sigan el camino.

EL ULTIMO DIA

 Juana llevaba treinta y siete años viviendo en aquel piso, treinta y siete años pagando el alquiler sin retrasarse ni un solo día. Había ha...