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EL VENDEDOR DE ZAPATOS


  Juan Carlos no se sentía como los demás, él siempre se había sentido diferente a los chicos de su edad, desde pequeño sintió atracción por las personas de su mismo género, estaba seguro de que era homosexual.

Nunca se atrevió a decírselo a nadie, el miedo a ser rechazado era muy grande, en el colegio siempre estaba apartado de casi todos, no tenía ningún amigo, a los demás no les importaba. Continuamente era menospreciado y a la mínima aprovechaban para reírse de él. Ese día lunes 15 de mayo sucedió lo que siempre estuvo esperando, mientras caminaba solo tranquilamente por la calle, un escaparate de una zapatería le llamo la atención, esos zapatos negros que estaba mirando le enamoraron, tenía que comprárselos. Decidido atravesó la entrada principal, dirigiéndose al dependiente que en ese momento estaba de espaldas. —por favor me podría enseñar unos zapatos del escaparate— El vendedor se giró mirando a Juan Carlos. Sus grandes ojos marrones lo miraron fijamente. —Dígame cuáles son y se los traigo—- Juan Carlos prácticamente se quedó sin habla. —los negros del escaparate— —tenemos más de 30 pares negros en el escaparate, (sonrió el dependiente) tendrá que darme alguna información más— Acompaño al vendedor para señalárselos. —esos, de la segunda fila— —qué número quiere— —40— —Siéntese que enseguida se los traigo— Obedeció al vendedor, sentándose en un mullido sillón. Mientras se probaba los zapatos, mantuvo una agradable conversación con Pedro (este es el nombre del vendedor). Cuando salió de la zapatería, Juan Carlos estaba convencido de que se había enamorado, no podía olvidar su sonrisa y amabilidad, hacía mucho tiempo que nadie le trataba tan bien. Desde ese día solía visitar la zapatería, aunque no comprara nada, solo por charlar con Pedro. Varias semanas después empezaron a salir juntos, al fin una persona que lo aceptaba y escuchaba. Muchas personas no entendían este tipo de relación. A pesar de todo, Juan Carlos y Pedro se mantuvieron firmes y unidos. Se casaron en una ceremonia íntima, rodeados de amigos y familiares cercanos que si creyeron en ellos. Vivían juntos y felices, eran la envidia de muchos. Juan Carlos estaba agradecido de encontrar a una persona que lo quería. Desgraciadamente, lo bueno no dura mucho. Un día, mientras ordenaba la casa, Juan Carlos, encontró una extraña caja en el armario de Pedro, no estaba cerrada con llave, se armó de valor y la abrió, en el interior había diferentes armas y municiones, Juan Carlos se sintió aturdido y no sabía qué hacer. Finalmente, decidió afrontar el problema cara a cara. —Pedro, que hacen esas armas en tu armario— —hace bastante tiempo que me dedico a traficar con armas— —por qué?—grito juan Carlos —la zapatería me da un sueldo muy pequeño, como tú sabes me gusta la buena vida— Juan Carlos se puso a llorar, encerrándose en una habitación a solas, quería estar solo esa noche para reflexionar. A pesar de que amaba a Pedro, no quería estar involucrado en ese tipo de negocios. Temprano coloco toda su ropa en una gran maleta y se dispuso a abandonar la casa que le hizo feliz durante un tiempo. Aunque estaba seguro de que tardaría en olvidar a su amor, sabía que estaba haciendo lo correcto. Pasados dos meses después de abandonar el hogar, decidió escribir un wasap a Pedro. —los remordimientos no me dejan vivir, saber a qué te dedicas y que por personas como tú hay muchos muertos, mañana acudiré a la policía y te denunciaré, lo siento, te quiero— Dos días después fue encontrado muerto a tiros en su apartamento. Todos se preguntaban quien podía haber realizado tan macabro crimen, la policía interrogo a Pedro, a pesar de las sospechas no pudieron inculparlo de nada, quedando en libertad. Para todo el mundo era un joven, amable, cariñoso y talentoso que merecía mucho más en la vida. Su muerte dejó un vacío en las vidas de mucha gente, la comunidad. LGBTQ+ organizaron manifestaciones para descubrir su asesino. Aunque la muerte de Juan Carlos fue trágica, su historia inspirara a muchos a luchar por la igualdad y la justicia para todas las personas, sin importar su orientación sexual o identidad de género.

--GOL--


 A Garrido desde pequeño, cuando jugaba al futbol le llamaban “”El tigre de San Luis”era un crío de los más pequeños, destacaba por encima de los mayores, tenía una habilidad innata, manejaba el balón como nadie, no se lo podían quitar, fue creciendo y lo ficho el club que se dio cuenta de sus habilidades antes que otros. El C.F. San luis, el más importante de la ciudad.

Fue creciendo y cada partido era el más valioso del equipo, siempre se proclamaban campeones con muchas jornadas para acabar la liga. Un día, siendo ya un jugador muy relevante en su país, se le acercó una persona y le hizo la oferta más increíble que nunca antes le habían realizado. Un jefe de una mafia local, le ofreció mucho dinero para que el siguiente partido lo perdieran. —Garrido, tengo una propuesta para usted— —Dígame señor Fernández— —esto que le voy a decir quedara para siempre entre nosotros, ¿de acuerdo?— —por supuesto señor Fernández, los periodistas me dan pánico, ya lo sabe— —25 millones de euros si pierden el próximo partido— —no puedo hacer eso, señor Fernández— —Piénsatelo Garrido, ya sabes que suceden muchos accidentes cada día— El mafioso se alejó del jugador que quedo cabizbajo pensando. Las últimas inversiones que hizo le llevaron a la ruina, algo que desconocían todos, ese dinero le ayudaría a recuperarse de las perdidas económicas que estaba teniendo. Lo que más le estaba impulsando a aceptar el dinero era también la gran presión que tenía de los periodistas y aficionados. Finalmente, acepto el soborno, se dispuso a efectuar el partido más mediocre que nunca antes jugara. Perdía pelotas constantemente y no chuto a puerta ni una sola vez, todo parecía funcionar, mientras jugaba se dio cuenta de que el árbitro también estaba favoreciendo al equipo rival, estaba haciendo todo lo posible porque perdieran, era algo muy extraño. A un compañero le hicieron un claro penalti. Que el árbitro no pito. —¿qué está pasando?—se preguntaba Garrido Después del partido, decidió investigar más a fondo lo sucedido. Descubrió que el árbitro también había sido sobornado por el mafioso, para influir en el resultado del partido, igualmente descubrió que el jefe de los árbitros estaba involucrado en el sistema de sobornos que se estaban haciendo sistemáticamente. Unas semanas después, la policía efectúo una redada en el despacho del presidente del club, donde descubrieron documentación de que el dinero de los sobornos procedía de la venta de drogas y prostitución que se llevaba a cabo en la ciudad del club. El escándalo salió a la luz en todos los medios de comunicación del mundo, durante el juicio varios testigos declararon sobre lo sucedido, lo que más bombo tubo fueron varias prostitutas que declararon que el presidente del club y el jefe de los árbitros eran clientes habituales de sus servicios. Garrido se sintió aliviado al saber que se había descubierto la verdad y de que no era el único involucrado en el escándalo, una cosa, si le atormentaba, era que su amor por el deporte hubiera sido manchado por el crimen y la corrupción, en ese momento tomo la decisión de retirarse del futbol profesional y dedicar su vida a luchar contra la corrupción en el deporte y a luchar por la limpieza en las competiciones deportivas. Sin embargo, las amenazas contra él y su familia continuaron, recibiendo frecuentes mensajes intimidatorios por parte de la mafia local para que dejara de remover ciertos asuntos. Busco ayuda en las autoridades competentes y asociaciones contra la corrupción. Enseguida se dio cuenta de que estaban muy influenciados por los mafiosos, decidió apartarse de todos y buscar ayuda solo entre su familia y amigos más cercanos, juntos formaron un equipo para luchar contra la basura en el deporte, contrataron seguridad privada, tomando todas las medidas posibles de protección. Con el tiempo Garrido y su grupo de personas de confianza lograron exponer al resto de la sociedad el problema de la corrupción en el deporte de elite, gracias a su perseverancia se consiguió grandes cambios en el ámbito deportivo, las competiciones se volvieron más justas y trasparentes.

22--AGOSTO-- 2060


  Parecía que fue ayer cuando despegaron.su misión explorar las diferentes galaxias que estaban a su alcance. Las baterías y combustibles ya avanzaron mucho desde que los hombres en la tierra, decidieron ir a la luna.

La nave espacial avanza por el inmenso universo, dejando tras de sí una brillante estela luminosa. Elena y Alex, llevaban ya varios años viajando, habían pasado, risas y muchos momentos emocionantes, incluso momentos sexuales, todos estos años explorando planetas y buscando señales de vida extraterrestre.(la ilusión de todos los científicos), no todo fue bueno en este viaje, los momentos difíciles y peligrosos también abundaron. Elena no podrá olvidar el día que Alex tuvo que salir de la nave por una avería en unos de los motores, provocada por un choque con un pequeño meteorito, la rápida reacción de ella y la sangre fría de él fue lo necesario para que no ocurriera una desgracia. Estaban acabando de inspeccionar la segunda galaxia de su viaje, cuando en uno de los radares les marcaba. “”Nuevo Planeta” No entraba en sus planes ese planeta, nadie sabía de su existencia, tardaron varios meses en llegar a él. Mientras más se acercaban, más convencidos estaban de que era muy similar a nuestro planeta. La toma de tierra fue perfecta, todo hacía presagiar que al fin encontraron lo que estaban buscando. —Elena, estás viendo lo que yo— —si Alex, es bellísimo, estoy superemocionada— Varios minutos estuvieron viendo la maravilla que tenían ante sus ojos, todos los parámetros de la nave, indicaban que el aire era respirable para los humanos. Era hermoso, la vegetación era muy frondosa, los colores de las flores, eran indescriptibles, la cascada de agua cristalina era lo que más llamo su atención. Elena y Alex estaban entusiasmados y a la vez cautelosos, sabían que explorar un nuevo planeta era peligroso, pero no pudieron resistir la tentación de investigar. Abrieron la compuerta de la nave, bajaron por las brillantes escaleras. Una vez en tierra empezaron la primera visita por los alrededores de la nave. Todo parecía perfecto, estaban felices de encontrar este planeta tan parecido a la tierra. Mientras caminaban descubrieron una extraña especie de animal que nunca antes habían visto, eran pequeños y peludos con ojos brillantes, decidieron llevar varios a la nave como mascotas. La felicidad no duro mucho, ya llevaban varios días en el planeta, pudieron darse cuenta de que no era tan seguro el nuevo mundo descubierto. Una especie de criaturas hostiles, comenzó a atacarlos. Eran pequeños con grandes dientes y el pelo de un color muy extraño, nada parecido había en la tierra. Elena y Alex lucharon contra ellas para salvar su vida y la de los pequeños animales que tenían en la nave. Fue entonces cuando descubrieron una cueva subterránea, parecía un lugar seguro para esconderse, pasaron muchos días en este lugar escondidos, sobreviviendo con los suministros que trajeron con ellos, tuvieron que luchar contra una enfermedad totalmente desconocida para ellos que estaba llagando sus cuerpos, la piel ya no existía, todo era carne viva. El final fue el esperado, primero falleció Elena entre horribles dolores, Alex viendo el sufrimiento de ella, salió de la gruta para luchar cuerpo a cuerpo contra esos endiablados seres, no resistió ni un minuto, la diferencia de fuerzas era enorme, Alex dejo de respirar en pocos minutos. Seis criaturas se introdujeron en la nave, les resultaba familiar, sabían en todo momento lo que tenían que hacer, el despegue fue rápido y preciso, el viaje finalizara el día,22 de agosto del año 2060. Ese día empezará la invasión de la tierra, todavía estamos a tiempo de evitarlo. Dejemos de investigar en el universo y centrémonos en nuestra tierra.

LUNES DE PASCUA

 


Clara y Daniel se conocieron desde que eran pequeños. Podríamos decir que desde la cuna se conocían, tenían la misma edad y siempre vivieron en el mismo pueblo, incluso en la misma calle. Pasaban muchas tardes juntos en el parque, y aunque siempre hubo algo especial entre ellos, la timidez les impedía confesar sus sentimientos. Cuantas miradas furtivas y cuantos deseos de gritar,

!! Te quiero !! Se quedaron entre los árboles del frondoso parque Los años pasaron y cada uno tomó su camino. Daniel tuvo algunas relaciones, pero ninguna de ellas funcionó. Llego a pensar en algún momento, si no sería homosexual, Clara, por otro lado, salió con un par de chicos, pero nunca encontró a alguien que la llenara como Daniel. Todos buscaban en ella lo mismo, sexo, algo que ella no estaba dispuesta a dárselo a las primeras de cambio Un día, el destino los volvió a unir en una boda de un amigo en común. Ambos sentían esa chispa que habían sentido desde que eran niños, pero esta vez, la atracción era más fuerte que nunca. Durante toda la ceremonia no pararon ninguno de los dos de imaginar que eran ellos los novios, no podían evitar una sonrisa de emoción cuando lo pensaban. Clara y Daniel comenzaron a salir juntos y se dieron cuenta de que siempre habían estado enamorados. A ella lo que más le gustaba de él, era el respeto que demostraba hacia ella, Daniel, en ningún momento quiso pasar los límites que ella marcaba. Sin embargo, su felicidad no duró mucho tiempo. Un día, Daniel desapareció sin dejar rastro. El primer día, ella supuso que Daniel seguramente estaba enfermo y no podía acudir a la cita, como solían hacer casi cada jornada. Clara estaba desesperada. Llamó a su teléfono una y otra vez, pero nunca respondió. Incluso acudió a la policía, pero nadie sabía nada sobre su paradero. Que había pasado, que es lo que le molesto, Clara se echaba la culpa de la separación, pero quería hablar con él para cerciorarse del porqué de esa separación. Pasaron semanas sin ninguna noticia de Daniel. Clara comenzó a investigar por su cuenta y descubrió que su novio había estado en una pelea con un hombre violento. No sabía si estaba vivo o muerto, pero estaba segura de que algo malo había sucedido. Después del tiempo pasado, Clara estaba prácticamente segura de que él no estaba bien Finalmente, después de varios meses, Clara recibió una llamada inesperada. Era Daniel, que había estado escondido todo ese tiempo. Había sido golpeado y arrojado al río, pero había logrado sobrevivir. La noticia alivió a Clara y juntos decidieron enfrentar cualquier obstáculo que se les presentara. Fueron horas y horas de charla contándole lo sucedido con pelos y señales, Clara no paraba de llorar, escuchando por todo lo que paso su amor. Después de un tiempo, decidieron casarse y tener hijos. Todo parecía ir bien hasta que su hijo pequeño enfermó gravemente. Clara y Daniel lucharon con todas sus fuerzas para salvar la vida de su hijo, no sabían que era, después de muchos análisis y pruebas, el diagnóstico fue una fuerte neumonía, después de meses de angustia, lograron vencer la enfermedad. Pero después de todo lo que habían pasado, Daniel decidió confesarle a Clara un secreto que había estado guardando por años.(todos en la vida tenemos secretos incontables) Había sido acusado injustamente del asesinato de un amigo y había pasado un tiempo en la cárcel. Aunque había sido exonerado, su experiencia lo había marcado de por vida. Alguien lo vio por última vez con su amigo, y todo apuntaba de que él era el asesino, su amigo fue encontrado descuartizado Clara se sintió devastada por la noticia, pero decidió ayudar a su esposo en todo lo que pudiera. Con su amor y apoyo, juntos lograron superar todas las dificultades que se les presentaron. Finalmente, un soleado lunes de pascua, se casaron en una hermosa ceremonia en el pueblo. La gente del pueblo estaba emocionada de verlos unidos y felices. Clara y Daniel sabían que no podían predecir el futuro, pero estaban felices de haber superado todo lo que habían pasado juntos

LOBOS EN LA NIEVE


 Desde que aprendió a ir en bicicleta, Juan era un enamorado de ellas. La sensación que experimentaba al recorrer las sinuosas carreteras de montaña mientras disfrutaba del paisaje para él no tenía precio.

Le faltaba un reto por cumplir con su bicicleta, este era subir a la parte más alta de una montaña nevada en invierno, concretamente en enero. La montaña era hermosa, pero también peligrosa. La nieve y el hielo hacían que la carretera fuera resbaladiza y peligrosa, la luz del día se desvanecería rápidamente, juan sabía que tenía que ser cuidadoso y estar alerta en todo momento a los posibles peligros. Mientras empezó a subir la empinada cuesta que tenía frente a él, se dio cuenta de que algo no estaba bien.
Tenía la extraña sensación de que alguien le estaba observando. Paro en un pequeño mirador que encontró en el camino para echar un vistazo, miro en todas direcciones y no vio a nadie, volvió a subir en su bicicleta, seguía teniendo la percepción de que alguien no dejaba de mirarlo. De repente, entre el silencio de la gran montaña, solo roto por el canto de los pájaros, se escuchó. ¡¡ Auuuuuuuuuuuuu!! Evidentemente, reconoció el aullido de un lobo.
Él sabía que los lobos eran comunes por esa zona, incluso alguna vez los había escuchado, pero nunca tan fuerte y la sensación de cercanía tan próxima, jamás la sintió tan cercana. ¡¡Auuuuuuuuuuuuuu!! Volvió a sonar el lastimero aullido del animal. Miro en todas direcciones, pero no vio ningún movimiento que le hiciera descubrir al lobo que estaba escuchando. Monto en su bicicleta y empezó a pedalear a un ritmo mucho más rápido que antes de escuchar el aullido por primera vez. ¡¡Auuuuuuuuuuuuuuuu!! Este último aullido le sonó tan cercano que la sensación de pánico se apoderó de él, el corazón parecía que se le saldría del pecho en cualquier momento, acelero todo lo que pudo para intentar alejarse del lugar. ¡¡Auuuuuuuuuuuuuuuuu!! El miedo cada vez que escuchaba el aullido iba en aumento. Sabía que algo o alguien estaba acechando en la oscuridad, pero no podía verlo, de vez en cuando giraba la cabeza para intentar ver si alguien le perseguía. Entonces, de repente, al mirar hacia el frente, se encontró con un lobo en el camino, mirando de forma amenazadora. El lobo lo miraba fijamente con sus ojos amarillos brillantes con venas rojas en sus pupilas. Juan se paró en seco sorprendido por la aparición, pasaron unos segundos mirándose mutuamente, el ciclista se percató de que otro lobo aparecía por la parte derecha del camino, para seguidamente otro aparecer por la parte izquierda, se dio cuenta de que estaba rodeado. Su intuición le decía que tenía que actuar rápidamente.
Con su bicicleta en la mano empezó a retroceder, los lobos no le quitaban ojo de encima, mientras le seguían con los colmillos afilados, pudiendo percibir la sensación de hambre que tenían en sus ojos, Juan empezó a temblar de miedo mientras seguía su retroceso sin quitarles ojo a los animales. En su intento de escapada marcha atrás. Juan se tambaleó y cayó al suelo. Los lobos continuaron su camino lentamente hacia él, desde el suelo todavía tendría menos opciones de escapar. Los animales estaban ya a menos de tres metros de él, Juan pudo observar como salivaban cuanto más cerca estaban de él, la saliva en la boca de los animales todavía les daba una sensación de mayor agresividad. El frío y la nieve en esos momentos no los sentía, los lobos tenían que notar el olor a miedo que estaba desprendiendo, su mirada los delataba, era cada vez más evidente de que su fin estaba cerca, uno de los lobos intento morderle unos de los zapatos, Juan cogió un puñado de pequeñas piedras del camino y se las lanzo todo lo fuerte que pudo. Eso hizo retroceder a los animales un metro, para a continuación volver a acercarse a su presa. El aliento de los animales ya lo podía notar en su cuerpo, el ciclista sabia que su fin estaba cerca, moriría en la montaña devorado por unos lobos hambrientos. Cuando cerro los ojos abandonando la lucha por la supervivencia, una luz acompañada de una fuerte sirena se acercaba, la luz y el sonido cada vez eran más fuertes.
Los lobos retrocedieron y huyeron en la frondosa arboleda que tenían a los lados del camino, ante la llegada de un coche patrulla de los guardabosques. Juan fue salvado de una muerte segura, la experiencia fue aterradora, aprendió que siempre hay que estar preparado para cualquier desenlace inesperado, a pesar del susto a Juan le seguía encantado disfrutar de la visión de la montaña cubierta de una densa capa de brillante nieve, con el fuerte contraste del azul del cielo, era su pasión.

LA HISTORIA DE JACK


 La historia de jack, es como la de muchas personas que están en la calle, algunos por su mala cabeza y otros por sucios asuntos acaban durmiendo en la calle, el caso de Jack era diferente, él tenía un buen trabajo, una esposa encantadora, su felicidad no era completa, no pudieron tener hijos.

Un día, al regresar del trabajo, le llamo la policía. —Señor Jack Pastor— —si soy yo, dígame— —su esposa tuvo un pequeño accidente y está en el hospital de su ciudad, acérquese tiene que firmar una autorización para una intervención quirúrgica— A Jack se le aceleró el corazón, con su automóvil llego al centro hospitalario. —buenos días mi esposa tuvo un accidente y la tienen que intervenir, podría hablar con el cirujano— —como se llama su mujer— —Diana Smith—- La recepcionista tecleó el nombre de la mujer, el informe era claro. —fallecida en accidente de tráfico— —un momento por favor en unos minutos llegará el cirujano, entre en esta sala—señalando una puerta cercana Jack entró en la sala donde encontró dos doctores sentados esperando. —su esposa falleció en el accidente— Justo en ese momento a Jack se le acabaron las ganas de vivir. Paso una temporada en casa sin salir, fue despedido del trabajo, el casero le rogó que se marchara, si no podía pagar el alquiler. Al día siguiente de hablar con el casero, cogió una mochila, algo de ropa y una foto de su fallecida esposa. Llevaba dos días caminando. Al salir de un pequeño pueblo, encontró un perro herido, el agua que llevaba le sirvió para curar las heridas. Con un trozo de su camisa le fabrico una venda para cubrir la maltrecha pata del animal. En su viaje, vivía en las calles de las ciudades, sobrevivía gracias a la caridad de la gente y a lo que podía encontrar en la basura. Pero Jack no se sintió infeliz, porque tenía un fiel compañero. Desde siempre había soñado con viajar por el mundo, ahora podía hacerlo, aunque desgraciadamente sin la compañía que él sonó. El camino no era fácil. A menudo, Jack y su perro tenían que dormir en el suelo, bajo las estrellas, y comer lo que podían encontrar. Pero Jack no se rindió. Viajaron por montañas, desiertos y selvas. Vieron ruinas antiguas y ciudades modernas, y conocieron a muchas personas diferentes. Algunos eran buenos y les daban comida y refugio, mientras que otros los ignoraban o los maltrataban. Pero Jack siempre tenía a su perro a su lado, y eso lo hacía todo más llevadero. El perro lo protegía de los peligros y lo animaba cuando se sentía triste. Finalmente, después de muchos meses de viajar, Jack y su perro llegaron a la costa. Allí, encontramos un pequeño pueblo pesquero, donde la gente era amable y acogedora. Jack pensó que ya había visto suficiente mundo y que quería quedarse allí por un tiempo. En el pueblo, Jack y su perro encontraron un hogar, y Jack comenzó a trabajar como pescador. Consiguió una pequeña barca a la que puso de nombre Diana en homenaje a su fallecida esposa. No tenía mucho dinero, pero tenía lo que necesitaba: un techo sobre su cabeza, comida en la mesa y la compañía de su perro. Un día salió de pesca con el cielo todavía oscuro, el sol tardaría unas horas en salir. Estaba muy alejado de la costa, cuando una lancha motora, los embistió, su pequeña barca acabo hecha pedazos, jack recibió un fuerte golpe en la cabeza que lo dejo inconsciente. El perro consiguió arrastrarlo hasta la orilla a pesar del peso, Jack se dio cuenta cuando despertó, tenía alguna pequeña herida en el cuello de los dientes del animal, junto a él estaba el perro sin vida, acabo agotado de arrastrar a su amo, no pudo sobrevivir. Jack enterró al perro en la parte alta de la montaña, para que pudiera mirar al horizonte cada día. La policía le confirmo que la lancha con la que chocaron eran narcotraficantes, pasaban la droga a esa hora habitualmente, para dejarla en la arena a sus compinches, —siempre son dos personas, uno en la lancha y otro en tierra— Jack, durante bastantes días, espero en la playa para encontrar a los autores de su accidente. Por culpa de ellos había perdido a su perro. Varias semanas después, al fin vio movimiento, una persona en una furgoneta, esperaba la llegada de la lancha, Jack no lo dudo ni un momento. Consiguió reducirlo y amordazarlo con las manos atadas a la espalda. Cuando llego la lancha fue más fácil, no se lo esperaba y también acabo atado con las manos a la espalda. Al día siguiente los habitantes del pueblo se encontraron una escena impactante, dos personas en el fondo del mar, bastante cerca de la orilla, atados a fardos de droga como peso para que no pudieran salir a respirar. Ha pasado mucho tiempo y todavía nadie sabe que sucedió aquella noche

LA MORGUE




 Faltaba poco para las navidades, concretamente era 23 de diciembre de 1987.

En la clínica Sagrada Familia, situada en la calle Torras y Pujalt, de Barcelona, sucedió esta historia que os voy a relatar. El frío de la noche calaba los huesos a los pocos transeúntes que se atrevían a estar en la calle. El equipo de médicos forenses trabajaba en la morgue de la clínica, capitaneado por el doctor Juan Hernández, un gran profesional que llevaba más de diez años en este trabajo. La sala estaba iluminada por unos veinte tubos fluorescentes de color pálido, una luz que no era precisamente lo más idóneo para los cuerpos que descansaban en las brillantes mesas de acero inoxidable. El intenso silencio solo era interrumpido por el metálico ruido de las herramientas chocando con el acero, a lo que se unía el ligero zumbido de los motores de las neveras. El doctor Juan Hernández estaba trabajando en un cuerpo que había sido recogido en un accidente de tráfico, sucedido en una población cercana de la costa. La víctima era un joven de unos veinticinco años, moreno de unos 180 centímetros de altura, cuyo cuerpo había sido destrozado por el impacto. El doctor Hernández estaba concentrado en la autopsia examinando las heridas y tomando los pertinentes apuntes para el informe forense que enviaría a la compañía de seguros y los familiares. Estaba tan ensimismado en el trabajo que no se dio cuenta de que sus compañeros ya se habían marchado y estaba él solo. De repente escucho un ruido extraño en el pasillo, al principio pensó que todo era fruto de su imaginación, pero no, el ruido continuaba y cada vez era más fuerte, se apartó del cuerpo que estaba examinando, pausadamente se dirigió a la puerta de la morgue, la abrió lentamente y comprobó personalmente que no había nadie en el pasillo de donde le pareció escuchar el metálico ruido, volvió al trabajo, pero también regreso el ruido, esta vez salió al pasillo y comprobó que nadie estaba en él, cuando se cercioró de ello volvió a su trabajo con el cuerpo del joven accidentado. Sin embargo, el ruido no ceso, era un ruido rítmico y al mismo tiempo sordo, como si alguien estuviera arrastrando algo pesado por el pasillo. Salió de la morgue y decidió investigar de donde provenía el dichoso ruido, nada, cuando salía al pasillo el ruido desaparecía también.no tenía miedo, pero sentía una cierta intranquilidad, regreso sobre sus pasos y otra vez el ruido persistía, fue entonces cuando se dio cuenta de que el ruido provenía de una de las neveras para cadáveres. Se acercó a la nevera y la abrió. Allí vio a su ocupante, se había movido de su sitio y realizaba movimientos para intentar salir al exterior de la nevera. Era la primera vez que el doctor Hernández sentía miedo en su trabajo, sus ojos vieron como el cadáver luchaba por salir. La delgadez de la figura contrastaba con la dureza de su mirada, tenía la mirada fría de la muerte. El doctor intentó volver a cerrar la puerta de la nevera, no podía, el cuerpo del interior, empujaba en sentido contrario e impedía que esta se cerrara de nuevo. Finalmente, consiguió apretar fuertemente la puerta a pesar de la fuerza que ejercía desde dentro el cadáver, para asegurarse que no podía abrirla, corrió hasta la otra parte de la sala el doctor, para coger una pesada silla de acero y con ella bloquear la nevera. Presa del terror, el doctor Hernández abandono a la carrera la sala, para llamar a la policía. —qué paso—pregunta el policía —mejor vengan y lo ven ustedes con sus ojos— Los dos policías marchaban justamente detrás del doctor, preocupados por la actitud de este. Cuando entraron en la sala de autopsias, todo parecía en orden, incluso la silla que el doctor puso para bloquear la nevera estaba en su lugar. Abrieron la nevera ante la insistencia del doctor, todo está correcto, el cadáver dentro de la nevera y sin ningún síntoma de haber tenido vida en muchos días. El doctor Hernández después de ese día dejo el trabajo y nunca más piso una morgue ni como visitante. A pesar de estar seguro de todo lo que vio, nunca se lo explico a nadie, para que; nadie le creería. Después del doctor Hernández, varios forenses que trabajaron en la misma sala, también dejaron el trabajo, sin explicar por qué lo hacían.

GAS TOXICO


 Como cada día el inspector jefe, Miguel Aranda, miraba y remiraba las fotos.

Juan Minguez, fontanero, fue encontrado muerto, en una de las salidas de la C-16, ¿qué hacía un fontanero en esa salida de la autopista que llega desde Puigcerdà hasta Barcelona?.no recibió ningún aviso desde su empresa, tenía que estar a las 8 en la central, pero no llego, hasta que apareció su cuerpo, Ricardo Garcia. Camarero fue encontrado en la A-2 en la entrada de Barcelona, su trabajo estaba situado en cerca de El Corte Inglés de plaza de Cataluña.no llego a abrir el local. Isabel Gómez, vendedora de muebles, encontrada en la AP-7 a su paso por Barcelona, tampoco llego a abrir la tienda de muebles en la calle Consejo de ciento Ferran Romero, trabajaba en TV3 como electricista, no llego a la grabación del programa que tenía asignado ese día, fue encontrado en la carretera de las aguas, cerca del Tibidabo. Ignacio Buenafuente, jubilado, su cuerpo se encontró cerca de Badalona. Lo más llamativo es que todos fueron asesinados con gas, alguien les obligo a inhalar gas tóxico hasta morir, después dejaba el cuerpo en un lugar diferente de Barcelona, claramente todos fueron cometidos por la misma persona, las cámaras de todos estos lugares fueron visionadas, siempre lo mismo el cuerpo aparecía en un lugar donde no llegaban las cámaras. Si miraron todos los coches que pasaban, los únicos que se repetían eran algunos taxis, mismo modelo, pero en ningún caso la matrícula coincidía, se comprobó que las matrículas fueran originales y efectivamente todo coincidía, pero alguien dejaba los cuerpos. ¿Quién puede ser el asesino? El policía no tenía sospechas de nadie, nada tenían en común los fallecidos, no tenían amigos comunes, no frecuentaban los mismos sitios, lo único que tenían en común era que el día que fueron asesinados su coche estaba en el taller mecánico por una avería. Todos los coches estuvieron en diferentes mecánicos, nada en común. El asunto le estaba quitando el sueño, nunca antes un asesino en serie le había desconcertado tanto, se le hizo muy tarde, como vivía solo desde que su mujer falleciera, no tenía prisa por salir de su oficina, al contrario, el tiempo que estaba le hacía olvidar sus penas personales. La una de la madrugada, se comió una chocolatina de la máquina y salió hacia su coche aparcado en un punto reservado para la policía. Su coche, un Renault Megane, gris, estaba limpio y brillante, las luces de la noche se reflejaban en la carrocería, se introdujo en su interior, abrochó el cinturón, intento arrancar, el motor no produjo ningún ruido, lo volvió a intentar y nada, el coche le fallo por primera vez en los ocho años que estaba con él, dedujo que sería la batería. Se bajó del vehículo para acercarse a la oficina para desde allí llamar una grúa de asistencia, una grúa se paró justo en ese momento delante de él, el conductor al ver que tenía problemas se ofreció para ayudarle. —le puedo ayudar en algo—pregunto el conductor de la grúa —precisamente ahora iba a llamar para que, me vinieran a remolcar el coche que se averió— —no hará falta yo mismo efectuaré los trámites con su compañía— —abra el capo—- —lo supuse es el alternador que le falla— —ahora mismo están todos los talleres cerrados, cojo los datos y mañana por la mañana se lo llevaremos al taller que usted nos diga— El policía le dio la dirección de su taller, agradeciéndole su ayuda. —quiere que le llame un taxi, para llevarle a su casa—pregunto el gruista —si fuera tan amable, se lo agradecería, no llevo móvil encima— —el taxi llegará en un par de minutos, tengo que seguir, no se preocupe que mañana recogeremos el coche— La grúa se marchó y quedo a la espera del taxi, no tardo ni los dos minutos que le comento el gruista. —buenas noches—comento el taxista —buenas noches— —donde le llevo— El policía dio su dirección. —calle de Aiguafreda 25, en horta— unos minutos después le llamo la atención al taxista —me parece que se está desviando de la ruta— —no se preocupe, el taxímetro está parado, es que hay cortes por accidente, de ahi que me tenga que desviar. El olor del interior del coche no era normal.
Intento bajar las ventanillas, misión imposible, estaban bloqueadas, no tenía fuerzas para nada, se estaba marchando de este mundo, miro hacia el conductor, lo que vio le asusto todavía más, el chofer tenía una máscara antigás puesta y un cristal bloqueaba el acceso a él. No pudo hacer nada, perdió el sentido, la vida se le marchó al inhalar un gas tóxico, su cuerpo lo encontraron en la carretera de Montjuic. Han pasado muchos años de ese suceso y todavía no se encontró el asesino en serie de esas personas.

ASESINO SUELTO


 


Hans es un hombre modelo, lo que se llama un triunfador, era subdirector de una importante multinacional, desde hace cuatro años tenía a Amanda como novia:una chica muy guapa y un físico muy agradecido, estaban realmente enamorados los dos, él estaba esperando un nuevo ascenso era una persona muy influyente en toda la organización de la empresa, tenía un futuro muy prometedor. Como todas las noches, al salir del trabajo, Hans, conducía su flamante Mercedes hasta la casa de su novia, lugar donde solían ver alguna película o serie y sobre todo hablar del futuro que les esperaba. Esa noche conducía distraídamente, mirando las luces de la carretera en dirección al barrio, donde le esperaba su amada, puso la radio para escuchar un poco de música mientras llegaba; sin embargo, lo que escucho fue la última parte de una noticia que explicaba que un peligroso preso se había escapado y estaba por esa zona la última vez que se le vio, lo único que no pudo escuchar era la descripción del fugado. Hans aceleró el coche, para llegar lo antes posible a casa de su novia, no le hacía gracia que estuviera sola con el fugado por las cercanías. Al llegar a la casa, se sintió más tranquilo, bajo del coche y se dirigió a la entrada, una vez dentro apago la luz de la sala donde se encontraba su novia, lo único que se podía ver era la claridad que entraba por la gran ventana, ese acto de dejar todo a oscuras sorprendió a su novia. —que haces porque apagas las luces cariño— —que te pasa estás resfriada, tu voz suena congestionada—pregunto Hans —es un poco de alergia, y tú por qué estás tan nervioso—pregunto ella —es que por la radio dijeron que un preso peligroso se escapó y está por esta zona, a oscuras no podrá ver si estamos en casa—- —a mí no me importa, ven y siéntate a mi lado, necesito que me abraces— —sí, Amanda, yo también necesito un abrazo tuyo— a oscuras y en silencio se acercó hasta donde estaba su amada, teniendo como aliado la oscuridad, aunque no podían verse ni los ojos, dieron rienda suelta a su pasión, fueron dos largas horas de besos y caricias continuadas, al acariciar la parte trasera de la cabeza de ella, él notaba humedad, —será agua pensó él— Pasada media hora larga, se estaban quedando dormidos en el sofá, un ruido en la habitación sobresalto a Hans. Era como si alguien estuviera en la habitación del final del pasillo. —Amanda, Amanda despierta, creo que hay alguien en la habitación— —si cariño tengo mucho miedo—contesto ella —Iré a ver que pasa, tu toma este cuchillo que tenías en la mesa— —no vallas puede ser peligroso— —no te preocupes, tú no sueltes el cuchillo y llama a la policía, por el teléfono que hay encima de la mesa— —no vallas es peligroso, quédate conmigo—suplico Amanda Hans estaba decidido a defender a su novia, pudo ver su silueta en la oscuridad, con un cuchillo en la mano, y el auricular del teléfono en la otra. Los ruidos cada vez eran menos intensos- Se acercó lentamente a la puerta y abrió poco apoco, para no producir ningún ruido, la luz de la ventana le dejaba ver todos los papeles y ropas que estaban esparcidas por el suelo, avanzó poco a poco y un ligero tropezón le hizo mirar hacia el suelo. Lo que vio fue lo más aterrador que nunca antes había visto. En el suelo estaba el cuerpo de su novia Amanda, con múltiples pinchazos de un cuchillo, lo más sorprendente el asesino había recortado su cara con un cuchillo, mientras estuvo moribunda y las fuerzas le acompañaron, producía ruidos para alertar a Hans. Justo en ese momento recordó que sus manos todavía estaban húmedas de acariciar a su amada, se las miro y vio que era sangre, sangre del rostro de su novia. Unos pasos detrás de él le saco de sus pensamientos. Se giró y pudo ver la cara de desequilibrada de esa mujer, que sostenía la cara de Amanda en una mano. La cara que utilizo para engañarlo en la oscuridad, en la otra el cuchillo que el mismo le dejo, si hubiera podido escuchar la noticia entera por la radio, se habría enterado de que el preso fugado, en realidad, era una mujer, no un hombre como él dio por supuesto. Por supuesto, la policía ya no vendría. Esa noche Hans fallo en todo, no tenía que haber apagado las luces, tampoco tenía que dejar el cuchillo en las manos de su amada. Solo pudo mirar con horror a la presa asesina, mientras ella lo miraba con ojos de satisfacción, con la cara ensangrentada de su víctima, dando muestras de su enajenación mental fuera de lo común. —Hans, pase unas horas maravillosas a tu lado, tus besos, tus caricias, todo era maravilloso, te avise que no vinieras a la habitación, que era peligroso, muy peligroso para ti— Dos cadáveres fueron encontrados en aquel domicilio, a día de hoy todavía no se sabe el paradero de la presa que se fugó de la cárcel—

CRISTALES ROTOS


 Jacinta es una mujer de mediana edad, unos 45 años, se casó en su juventud cuando tenía apenas 18 años, su primera hija nació con un síndrome extraño, la muerte le sucedió cuando apenas tenía ocho años, la madre entro en una profunda depresión, a pesar de ser esperado el desenlace, que solo fue superado con un nuevo embarazo.

Nueve meses después nacieron las gemelas, Ana y Rosa, dos hermosas niñas que le hicieron olvidad a la pequeña que perdió, nacieron con una salud de hierro, el miedo de los padres de que le sucediera lo mismo siempre estaba presente. Los padres sobreprotegian a las niñas, nunca las dejaban solas, siempre vigilándolas. —niñas no salgáis a la calle solas— —cuidado a la hora del patio como jugáis que no os ganan daño— Siempre avisándoles de cualquier peligro, el miedo los tenía aterrorizados, no querían perder a sus hijas. A la edad de siete años, sucedió lo inevitable, después de una discusión entre hermanos, una de ellas tiro un objeto hacia la ventana, como consecuencia rotura del cristal. Los padres se asustaron al escuchar el ruido, al entrar en la habitación quedaron horrorizados, el cristal se derrumbó sobre las dos hermanas, estaban desangradas por completo, fueron pocos minutos pero los suficientes para fallecer. El entierro fue multitudinario, todos los vecinos les apoyaron en el difícil trance de despedir a sus dos hijas, era demasiado doloroso, los fantasmas de su anterior hija volvían a sus cabezas. El dolor era tan grande que apenas lo único que hacían era respirar, después de una visita al psicólogo, este les animo a que se volvieran a quedar embarazados, les ayudaría a sobreponerse al dolor que les estaba matando- Siguiendo los consejos del psicólogo a los dos meses Jacinta volvió a quedar embarazada, pasaron los meses, llegado el día del parto, esperaban con impaciencia, no sabían de qué sexo eran la criatura. Fue algo inesperado, nacieron dos preciosas niñas, cada día que pasaba el parecido con las fallecidas era mayor. Tenían los mismos rasgos, hacían los mismos gestos, eran idénticas, lógicamente el miedo a perderlas otra vez era más grande, casi nunca las dejaban solas jugando, el recuerdo de las anteriores les producía desasosiego. Trece de noviembre, fue otro día para no olvidar, las gemelas estaban jugando solas, y......................... volvió a suceder. Un fuerte golpe en los cristales hacía presagiar otra desgracia, los padres acudieron corriendo hacia la habitación. Las dos niñas estaban cerca de una pared, alejadas de los cristales rotos. —Quedaros quietas, hay no os acerquéis—comento la madre —Estáis bien—pregunto el padre —sí, ya nos desangramos una vez, no nos volverá a suceder—respondieron las niñas Los padres se miraron y el corazón parecía que se les saldría del pecho. ¿Por qué dijeron ese comentario? ¿Existe la reencarnación?

LAS RUINAS


 A pesar de las protestas de la gente del pueblo, el ayuntamiento decidió construir un centro comercial sobre las ruinas romanas que fueron encontradas hace mucho tiempo.

Un tanatorio y un hospital estaban muy cerca. La construcción se acabó en unos cuantos meses, nadie sabía por qué se pararon las obras tres veces durante su ejecución. Todo el mundo se extrañó cuando la primera vez un obrero desapareció, a día de hoy nadie da una explicación de lo sucedido, está entre los desaparecidos para la policía. Una cosa muy extraña sucedía los días que alguien reposaba en el tanatorio cercano, por las noches se veían atravesar la carretera cercana a unos seres envueltos en sabanas, los pocos que vieron esas apariciones, dicen que se les escuchaba llorar, mientras desde las obras del centro comercial, se escuchaban grandes gritos, los que más los escuchaban eran los perros.
Su fino oído escuchaban todo, lo que les hacía aullar, unos aullidos lastimeros que infundían miedo a todo el que los escuchaba. La segunda vez que se detuvo la obra fue porque misteriosamente cada noche desaparecían herramientas, para aparecer en sitios extraños cerca de la construcción. Los vecinos poco a poco se fueron acostumbrando a todo eso, aunque muchos tuvieron que recurrir a la medicina para poder dormir. La empresa constructora en vista de los acontecimientos de las herramientas decidió poner vigilantes por la noche. El primero duro unas horas a las doce de la noche, salió corriendo y no volvió ni para liquidar lo poco que le tenían que pagar. Preguntado. ¿Por qué se marchó? —No me pregunten nada, pensarán que estoy loco— Nadie sabe a día de hoy porque se marchó. Bueno, yo si.
Por eso os estoy contando esta historia. El segundo vigilante, empezó a trabajar a las diez de la noche, se fue a cambiar de ropa, cuando salió del vestuario salió muy pálido., no dijo nada, se marchó y nunca volvió a trabajar. Las obras continuaron a un buen ritmo, a pesar de no poder encontrar un vigilante para las noches. La noche era cerrada, un coche circulaba por la vieja carretera, un poco antes del tanatorio hay una curva bastante cerrada, el vehículo circulaba a una velocidad bastante normal para la oscuridad que reinaba esa noche. Nadie vio nada.
Solo el ruido de un coche chocar contra un edificio que hay justo en la curva, la policía y los sanitarios llegaron rápidamente, ante la actitud del conductor que estaba muy asustado. Se le hicieron pruebas de alcohol y drogas, por una baja cantidad dio positivo de alcohol, con ese resultado llegaron a la conclusión que estaba viendo visiones cuando repetía. —no puede ser apareció de la nada, lo atropellé, donde está— —no hay nadie, usted tuvo el accidente en solitario— —le juro que una persona estaba delante del coche al tomar yo la curva— Le fue retirado el carnet de conducir, a día de hoy sigue comentando que una persona estaba delante del coche. Todos estos casos hubieran quedado en el olvido.
Algo cambio este fin de semana. El centro comercial ya estaba acabado, se hizo una inauguración con todos los representantes del ayuntamiento y otros de esferas políticas más altas. Recorrieron todos el centro comercial, todo nuevo, todo muy bonito, después de tomar cava y algunos canapés, todo quedo en silencio, los vigilantes de la noche esta vez ya estaban armados. La noche se presentaba tranquila, uno de ellos vigilaba a través de las pantallas las cámaras que tenían en todo el establecimiento, todo en orden, de repente una figura apareció por el parking subterráneo, se veía claramente a través de los monitores. El que estaba en los monitores aviso al compañero que hacía la ronda por todo el edificio. —una persona en la planta dos del parking— —¿va armada?—pregunto el compañero —no, no parece que lleve armas, pero ten cuidado— La poca luz del parking apenas dejaba ver a más de tres metros. —vas recto hacia él, parece que te esté esperando— El vigilante saco su arma reglamentaria, por si fuese necesario usarla. La visibilidad era casi nula, pero empezó a vislumbrar una silueta que parecía humana. —que hace usted aquí—grito el vigilante El silencio fue la única respuesta. —Póngase a la vista con las manos arriba— La accion fue colocarse detrás de una de las columnas. El vigilante con toda la cautela del mundo se acercó poco a poco, al llegar a la columna vio que nadie estaba allí. La figura ahora estaba en otra esquina del parking. Lentamente, se fue acercando, cuando estaba a menos de dos metros, volvió a desaparecer. Con la linterna en una mano y la pistola en otra, fue oscultando todo lo que la vista le permitía. En un rincón del sótano, una pequeña trampilla, estaba medio abierta.
El vigilante poco a poco se acercó, esta vez la figura no se marchó. En los monitores del compañero ya no se veía a nadie Señalando el orificio hablo. —aquí están mis antepasados, porque vinisteis los humanos a perturbar su descanso— La luz de la linterna, ilumino una gran cantidad de huesos estaban arrinconados El vigilante temblaba de miedo.
Mientras el compañero le preguntaba que porque no avanzaba si estaba solo. Nadie más trabajo por la noche en ese supermercado, las almas de los muertos paseaban por todo el establecimiento cuando nadie les veia, era frecuente encontrar estanterías caídas y cosas por el suelo, el supermercado cerro sus puertas al poco tiempo.
Cuando se conocieron los sucesos, la gente dejo de frecuentar el establecimiento. Las ruinas romanas, también escondían un cementerio, todas las almas que quedaron atrapadas son visitadas por los vecinos que van falleciendo, mientras están en la morgue del tanatorio. Los muertos quieren su lugar, nadie tiene suficiente poder para molestarlos, su venganza puede ser imparable PD. Todos los hechos y situaciones que se narran en este relato, son fruto de la imaginación del escritor, nada tiene que ver con ningún lugar en concreto, si hay alguna similitud con algún lugar es pura coincidencia

EL CONDUCTOR


 Toda la vida he sido conductor de autobuses. Desde que cumplí 24 años que me saque el último carnet, siempre en líneas regulares, a veces alguna salida organizada de fin de semana con grupos, nunca olvidarte el 18 de marzo de aquel fatídico año de 1985,mi ruta era de Medina de Aragón a Bechite, como seguramente sabéis esto está en Aragón.

Siempre circulaba por la A 222, esta es la carretera que tiene la recta más grande de España,16 kilómetros de recta, alguno de ellos en subida, aquel día la lluvia era bastante intensa, no era el mejor día para empezar la semana. Eran seis los pasajeros que me acompañaban ese día, dos mujeres, una de ellas embarazada, cuatro hombres, tres de ellos con mono de trabajo, el cuarto un hombre que no conocía, era la primera vez que hacía este trayecto, los demás todos conocidos. Apenas hacía cuatro minutos que salimos de Medina del campo, el pasajero desconocido empezó a toser, poco a poco fue subiendo de intensidad, cada vez era una tos más fea, no podía parar por las características de la carretera, los demás pasajeros le ofrecían caramelos y agua para que se le pasara la tos. Todo continuo igual durante unos minutos, un grito de la mujer embarazada llamo mi atención. —se está poniendo morado, no puede respirar—grito mientras empezaron los llantos Los demás pasajeros asentían. —se está muriendo— No me lo pensé y aceleré la velocidad, frente a nosotros venía otro autobús en dirección contraria a la nuestra, no podía reducir, sería peligroso, hice señales con las luces y el claxon para avisar, suerte que el otro chofer se dio cuenta de que algo grabe pasaba y se desvió hacia la tierra del lateral, pude ver la cara de asustado que tenía, si no se hubiera apartado el choque hubiera sido mortal. Los pasajeros intentaban reanimar al pasajero enfermo. —corra por dios que se nos muere— Esta fue la única vez que infringí todas las normas de circulación posible, estábamos ya a la entrada de Bechite, en la parada había tres pasajeros esperando para subir, se quedaron sorprendidos que no parara, no pensaba detenerme, mi destino, ahora mismo era otro, no podía parar hasta el hospital, estaba en las afueras, dos minutos de desesperación por la persona que estaba perdiendo la vida por momentos. El claxon no deje de utilizarlo en ningún momento, la velocidad era muy alta para estar dentro de una población, en cualquier momento podía atropellar a algún peatón, varias personas que vieron pasar el autobús se asombraban, ninguno intento cruzar la calzada. En el momento que pude parar frente a la salida de urgencias, dos camilleros se acercaron con una camilla corriendo, intuyendo que algo grabe pasaba. Pude mirar a la cara al pasajero mientras se lo llevaban, no vi ningún síntoma de vida, los doctores me confirmaron que había fallecido unos minutos antes de un infarto. Durante un tiempo me eché yo la culpa por no circular más rápido, después analicé todo, mi conciencia quedo tranquila, yo hice todo lo que estuvo en mi mano para que sobreviviera. Cuando psicológicamente estuve preparado para volver a trabajar, sucedieron cosas que no le explique a nadie. Cada viaje que hacía miraba por el espejo para comprobar que todo el mundo estaba sentado y allí estaba él, me giraba y no estaba, solo lo podía ver a través del espejo, fue pasando el tiempo y ya no lo veía por el espejo, se sentaba en el asiento junto a mí, nadie más lo veía solo yo, al principio sentí miedo, ¿era una visión o me estaba volviendo loco? Hoy es el día de mi jubilación, después de dejar al último pasajero, me quedo en silencio dentro del bus, cuando escucho una voz. —te voy a hechar de menos, ningún conductor como tú— ¿Me estaré volviendo loco? Pensé No, no estaba loco, junto al asiento del conductor estaba el sentado. —que haces aquí, tú estás muerto— —solo tú me puedes ver, me pidieron que me quedara en el autobús para proteger a los pasajeros— —yo no creo en los fantasmas, ¿eres tú uno?— —no, yo no soy un fantasma, soy tu cuidador en vida, estaré junto a ti mientras vivas— —alguien me está tomando el pelo— Salí del vehículo un poco enfadado, porque me pasaba a mí esto Salí del garaje donde se guardaban los autobuses, un poco triste y también preocupado, no vi el cable del suelo. Un cable de alta tensión caído por el viento. Lo pisé y sucedió lo que os podéis imaginar, fallecí electrocutado. —solo podía protegerlo dentro del autobús—comento mi cuidador celestial Nunca más volví a verlo, pero si un día tú estás tocando algún aparato eléctrico, puede ser que yo esté cerca para ayudarte. No te asustes

JAQUE

 Nunca había sentido miedo frente a un tablero. Había sentido presión, agotamiento, impotencia… pero nunca miedo. Hasta aquella mañana. El s...